Este es uno de los maravillosos carnavales de blogs que promueve Amor maternal y a los que nos anima a participar. Si pincháis en la imagen ella misma os cuenta la iniciativa, que se hace para celebrar la semana mundial del parto respetado, que este año es del 15 al 22 de mayo. Yo quiero unirme a ello, y por eso publico a continuación mi carta al obstetra.
Estimado obstetra,
La atención de los partos ha ido cambiando a lo largo de la historia reciente. En mi país, las cosas han pasado de: ser las mujeres las que parían en casa solas o con la ayuda de la partera del pueblo o de la zona, al extremo opuesto, en que tengo la sensación de que los niños "han sido paridos" por ustedes en los hospitales.
Tengo en mi familia el ejemplo de los dos tipos de partos, el primero, mi abuela, que parió a sus hijos en casa sin ayuda, en el cuarto de baño; y el segundo, mi madre, que me parió entre monitores, sueros, medicamentos que la sedaban, horas y horas de potro con maniobras de Kristeller, y finalmente un parto con fórceps, episiotomía... Así vine al mundo, además de que me separaron de mi madre al nacer, y me llevaron a una incubadora por lo largo del parto. Con este enfrentamiento de posturas no quiero decir que ninguna de las dos sea la correcta, que no sé si lo son o no. Lo que quiero decir es que pienso que para reducir los riesgos de los partos en el domicilio (que los había, puesto que muchas veces, como en el caso de mi familia, no había ni siquiera una partera con experiencia para atenderla), lo que se hizo por parte de la medicina fue empezar a controlar los partos por parte de los profesionales, atendiéndolos siempre desde su perspectiva y no desde la de la madre o el bebé que nace.
Las mujeres hemos perdido la fuerza y el instinto de mamíferas que somos, o al menos está escondido. Tengo amistades, conocidas, familiares, que creen que no serían capaces de parir, que tienen miedo del dolor, que creen que la epidural o una cesárea son una buena opción porque ellas dejarán de sufrir. Las mujeres hemos dejado de ser mujeres, hemos olvidado la conexión con la madre tierra y nos hemos dejado llevar por ustedes pensando que son los que saben. El proceso se ha paternalizado.
Y sé que me dirán que eso es cosa nuestra, y tienen un tanto de razón, porque aunque personalmente creo que todo esto ha pasado por ese exceso de intervencionismo en el parto, también sé que nosotras somos las que hemos dejado que pasase, las que no hemos peleado por ello y nos hemos dejado llevar sin informarnos. Eran otros tiempos... Pero ahora, hoy, cada día estoy más orgullosa de lo que veo, de lo que oigo, de lo que siento, de muchas mujeres que he encontrado en mi camino. Ellas sí saben que tenemos la Fuerza, que sabemos parir, que nuestros bebés saben nacer, y sabemos lo que necesitamos para ello. Sé que muchos de los profesionales están con nosotras, veneran el nacimiento si no de la misma manera en que nosotras lo hacemos, al menos sí lo respetan, y a nosotras, y a nuestros bebés. Pero también sé que queda mucho por andar. Sigue habiendo profesionales de la "vieja escuela" que actúan conforme les enseñaron, sin indagar ni preocuparse por lo que las mujeres estamos gritando cada vez más fuerte, nuestro aclamado PARTO RESPETADO y deseado. Porque nos lo merecemos, porque no nos merecemos el intervencionismo cómodo, porque queremos dar vida, porque queremos sentirnos Mujeres, conectadas con nuestros instintos ancestrales. Déjennos parir, estando en un segundo plano, ayudándonos en el proceso, e interviniendo si fuera necesario realmente.
No me alargaré contando lo que entendemos por un parto natural, hay suficientes evidencias que indican lo que es necesario para que la fisiología del parto sea la natural, para que su evolución sea la adecuada, para que podamos recordar lo que está escondido en nuestras células. Ni tampoco tengo que explicar lo que es el parto respetado, porque ya lo sabemos nosotras y ustedes más que de sobras.
Solo diré una cosa más. Yo deseo tener un parto respetado, natural y fisiológico, como muchas otras mujeres, porque sé que el parto no es dolor, sino vida. Cuanto más cambiemos el abordaje de los partos en los hospitales (que es donde yo he parido y donde probablemente pariré a mis siguientes hijos si los tengo), muchas más mujeres se despertarán de este adormecimiento instintivo del que somos "víctimas" (ya he dicho antes que asumo nuestra parte de culpa). Espero que se de ese cambio y que los hospitales sean el lugar para parir, donde podamos sentirnos seguras y fuertes.
Atentamente,
Carol
Atentamente,
Carol


Totalmente de acuerdo. Volvamos a sentir el instinto animal a la hora de parir. Me uno a este jaleo!
ResponderEliminarEso somos, ¿no? Pienso que todas lo llevamos escrito en los genes, así que dejémoslo salir, e intentemos que nos dejen!!
ResponderEliminarOjalá se de el cambio. Tenemos derecho a que se nos respete y a elegir.
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