Aún no he tenido el placer de leer Una nueva maternidad, pero pronto, pronto... Si tengo suerte, pues a partir del 22 de junio, sino, pues a partir del 22 de junio, jeje. Voy a esperar para comprarlo, por si se acuerda de mí la diosa Fortuna...
Hay un estupendo sorteo en el blog de Ileana, que podéis ver leyendo
aquí.
Como decía, no he leído aún el libro, en referencia al tema, pero voy a contar lo que para mí es la maternidad en este siglo, el siglo XXI, o al menos, la que a mí me ha tocado vivir.
Soy madre desde hace 8 meses, y desde luego, está siendo lo mejor de mi vida. Disfruto de cada minuto de esta maternidad, de cada gorjeo de mi bebé, de cada caricia, de cada lametón, de cada mirada... Disfruto de mi bebé al lado de su papá, sabiendo que estamos haciendo las cosas en la misma dirección, casi al unísono. Nuestra andadura como padres empezó durante el embarazo, y descubrimos que hay muchas maneras de serlo, sin ser una mejor que las demás, simplemente debes dejarte guiar por tus emociones, tus instintos, tus pálpitos y tus necesidades, bueno, y sobre todo, sobre todo, por tu bebé.
Para nosotros la maternidad ha supuesto un renacer, bueno, sobre todo para mí. Soy una mamá cangura, soy una mamá mimosa, soy una mamá mamífera, soy una mamá comprometida, soy una mamá duermevela, soy una mamá acompañante, soy, en definitiva, la mamá que llevaba dentro, puesto que me estoy dejando llevar prácticamente en exclusiva por lo que siento.
En ello estamos y por ello nos hemos informado, hemos buscado y hemos encontrado... Menos mal porque según parece la maternidad de este siglo es una maternidad muy solitaria, escondida o refugiada entre las paredes de la casa o entre los muros que cada uno se construye alrededor. Durante mi embarazo no quería compartir con otras mujeres en mi mismo estado porque así me lo habían hecho ver en mi entorno, que cada una debe vivirlo a su manera, y así es, pero hoy en día siempre quiero saber, siempre pregunto, me acerco a las mujeres, me alegra sentirme unida a todas por la maternidad.
Lo que hemos descubierto es una parte de la sociedad que muestra respeto hacia sus crías, que las acompaña en su crecimiento personal, que las cría con apego y amor, que las alimenta con lo mejor que tienen para ellas, que les da calor mientras duermen, que las portea y les da seguridad, y que sobre todo, las ama.
Esta es la nueva maternidad para nosotros, a la que cada día se suman más familias, a la que cada día más gente mira con respeto y cariño. Pero sabemos que no es nueva en todos sus aspectos, los seres humanos hemos sido instintivos en otras épocas de nuestra historia, pero nos hemos ido olvidando de ello, y ahora estamos rememorando. De todas maneras, sé que hay algo nuevo en la maternidad del siglo XXI, y creo que ese algo es el respeto por los niños. En otras épocas no tan lejanas, y aún hoy por desgracia, los niños son ciudadanos de segunda o tercera, puesto que se piensa que al no ser independientes no tienen capacidad de decisión, no tienen capacidad de discernir, no saben lo que quieren... Pero son personas como todos, solo que un poco más pequeñas, un poco más puras, un poco más vulnerables. Según nuestra forma de entender la maternidad/paternidad, debemos acompañarles, escucharles, y sobre todo respetarles, en sus decisiones, en sus sentimientos, en sus actos. Son seres que merecen ser respetados, además de que esta es la manera de que aprendan a respetar a los demás desde la más tierna infancia. Aunque estoy segura de que ellos pos sí mismos, nos mostrarían que son capaces de ello sin necesidad de aprendizajes, porque son seres de luz, seres de amor, seres puros.
La nueva maternidad es para nosotros, además de todo esto, amistad. Hemos encontrado apoyo, comprensión, cariño, respeto, amor, reflexión, compartir... Hemos encontrado a la tribu perdida, hemos creado una red de familias para la crianza de nuestros hijos. He dado con ella aquí, en mi casa, en mi isla, pero he dado con ella también desde mi casa, en la red, algo que nunca imaginé.
Me siento acompañada, querida, halagada, informada, cada día. No pasa un día en que no eche un vistazo, aunque sea rápido porque no tengo tiempo para más. Necesito ese cariño que siento que tengo alrededor de parte de las mamás y familias de la red, y de parte de las que conviven en nuestro día a día. La maternidad es compartir. Sin este apoyo estaría sola en casa, con mi bebé,
Y además de todas estas cosas positivas, también ha habido notas discordantes, personas que aunque no digan o hagan las cosas con mala fe, a veces consiguen hacerte sentir mal. O tener que dar mil explicaciones porque no es lo común portear a un bebé con una tela, o por dar teta a sus ocho meses prácticamente en exclusiva a ojos de los de fuera. Por esto necesito tanto a mi tribu.
Siento a veces que aunque esta nueva maternidad esté llegando a mucha gente, a veces la sociedad sigue anclada en otras costumbres, y es difícil llevarla tal y como te gustaría, con naturalidad. Poco a poco, estamos en el cambio...