No es que haya descubierto el Amor ahora, porque me siento afortunada de compartir mi vida con mi chico, del que estoy profundamente enamorada (ahora sería capaz de decir que desde siempre, antes de conocerle incluso). Pero desde que Raúl llegó a mi Vida, soy capaz de sentir de otra manera, y eso se traduce en otras formas de amar, distintas a las que conocía hasta el momento.
Siento el Amor maternal, ese que es incondicional y que no tiene límites, que todo lo puede y que hace que desee que nuestro bebé pueda ser libre, pueda decidir, pueda ser consciente en cada paso, pueda crecer sintiéndose una persona amada y contenida, respetada y valorada. Le quiero tal cual es, sin ningún atisbo de querer cambiarle, porque es perfecto, como todos lo somos en nuestra individualidad.
Pero además de sentir este gran Amor que me atraviesa y ha ido creciendo desde que le supimos con nosotros, me encuentro con que mi forma de amar ha cambiado y sigue haciéndolo. Intento ver siempre la Bondad de las personas que me cruzo, intentando no juzgar sus actos, aunque a veces aún me resulta difícil... Intento mostrar mi cara más amorosa a todo el mundo, queriendo demostrar lo que siento, quitándome la coraza que a veces me caracteriza. Además de pararme cada día un momento para ser consciente del Amor que me rodea, que ahora me doy cuenta, es mucho.
Y también tengo que agradecer a Raúl, a la Vida, que haya puesto ante mí a tantas personas hermosas, bellas, que me muestran su Amor de las maneras más dispares, sintiendo como me llega y me envuelve desde cada una de ellas.
Desde que nació el peque, la crianza nos ha unido a otras familias, nuestra forma de ver las cosas nos ha acercado, y nos sentimos acompañados, sentimos esa tribu perdida, la tenemos aquí, con nosotros, y somos afortunados.
Así que el Amor me rodea, me llena y me hace feliz. Soy una mujer enamorada, amada y amante. Y ahora, de manera Consciente.






