Tus hijos no son tus hijos, son hijos e hijas de la Vida, deseosa de sí misma. no vienen de ti, sino a través de ti, y aunque estén contigo, no te pertenecen. Puedes darles tu Amor, pero no tus pensamientos, pues Ellos tienen sus propios pensamientos. Puedes abrigar sus cuerpos, pero no sus Almas, porque Ellos viven en la casa del mañana, que no puedes visitar, ni siquiera en Sueños. Puedes esforzarte en ser como Ellos, pero no procures hacerles semejantes a ti, porque la vida no se detiene en el ayer. Tú eres arco del cual tus hijos, como flechas vivas, son lanzados. Deja que la inclinación, en tu mano de arquero, sea para la Felicidad.

Khalil Gibran

jueves, 28 de julio de 2011

La leche materna es mucho más que leche (semana mundial de la lactancia materna)

Acabo de leer una de las joyas de Una nueva maternidad, y me ha hecho reflexionar, porque hay algo que me parece una pena, a continuación os cuento. La autora es Louma, de Amor maternal, y sobre ello voy a escribir hoy.

Además ha coincidido que estamos a las puertas de la semana mundial de la lactancia materna, que se celebra del 1 al 7 de agosto de 2011, aunque en España parece que será del 2 al 8 de octubre, que anda que... podríamos celebrarlo todos al mismo tiempo, ¿no? El lema es Lactancia materna, una experiencia 3D. Pues eso, que me gustaría participar con esta entrada en el carnaval de blogs que ha puesto en marcha la misma Louma, así que a ver qué tal sale. 

Va, que me voy por las ramas, yo quería hablar un poco de las dos cosas, para aprovechar, ya que el tema es la lactancia, así que allá voy.

El texto en cuestión (de Una nueva maternidad) se llama Amamantar sin censura, y en él se hace una crítica a esta nuestra sociedad occidental entorno al tratamiento que se hace de la lactancia materna. Si queréis saber más, haceos con el libro, ¡no os arrepentiréis! 

Pues eso, en esta sociedad está bien poner por televisión cualquier imagen violenta, de desnudos, incluso pellorativa para algún grupo minoritario o no, pero en cambio, está mal visto amamantar a un bebé/niño en público. Y bueno, al menos a lo de los bebés ya se están acostumbrando, pero lo de los niños ya es otra historia es que eso ya es vicio. Así que así estamos las mujeres y los niños lactantes, discriminados, abocados a amamantar solo en la intimidad del hogar, porque si lo hacemos fuera de las paredes de nuestras casas, estamos escandalizando a la sociedad. 

¿Sabéis cuántas veces mis amig@s y conocid@s me han preguntado que si aún le doy pecho? Que además me lo preguntan mientras estamos en ello, así que vosotras diréis: ¿qué tipo de amig@s tiene esta chica? Amig@s que preguntan cosas obvias porque encuentran extraño que haya decidido seguir dando teta ¿a los4, 6, 8 meses? ¿Dónde está el límite de lo correcto? Pues eso, me lo preguntan más de l@s que deberían, porque yo no pregunto a una madre que ha decidido dar biberón si aún se lo da, ni ell@s tampoco. Solo una vez me he encontrado con una sonrisa de una señora mayor que pasaba mientras yo amamantaba en la terraza de un bar, ¡solo una! Y bueno, encima tengo que decir que tengo un bebé de 10 meses justitos, con lo que la pregunta me parece aún más absurda...

Después resulta que somos talibanas de la teta, que somos unas frikis y unas alternativas, y que despreciamos a las que crían a sus hij@s con el biberón, y estoy cansada porque ¡NO ES ASÍ!

No soy una talibana de nada, simplemente he optado por criar a mi hijo de la manera más natural posible, me he acercado a la naturaleza en ese sentido, y me dejo llevar por mis instintos. Pero hay una cosa que considero que tengo que hacer, sin menospreciar, sin atacar a nadie, y esa cuestión es la defensa de la lactancia materna y la información sobre ella, para que todas las madres estén informadas y puedan optar por esta alimentación para sus hij@s con ayudas, que a veces son necesarias, si no siempre. Y esto pienso que debo hacerlo porque me doy cuenta de como se menosprecia, no es esa la palabra, sino que se arrincona a la lactancia materna, se la relega a permanecer escondida, haciendo así que nosotras, las que optamos por continuar con la lactancia (no lactancia prolonda puesto que sabemos que es natural en nuestra especie amamantar incluso hasta los 7 años) nos veamos de repente en un mundo en el que no somos bienvenidas, porque te hacen sentir incómoda en muchas situaciones. Hay quién ante este percal "decide" no dar más el pecho, y hay quién, como yo, se reafirma y no tiene pudor donde antes lo tenía, ¿quién dijo miedo?

Conozco al menos a tres mujeres de mi familia que en su momento dieron teta hasta al menos el año y medio, pero nadie lo sabía hasta que yo empecé a preguntar... ¿no es tener que esconderse una pena?

Pues eso, ¿quién es finalmente el/la talibán/a? 

Louma en su texto se pregunta, o al menos a mí me ha llevado a preguntarme esto, ¿por qué tenemos que proteger, promocionar, hablar siquiera de la lactancia materna (a no ser que sea simplemente para compartir nuestras experiencias a los que nos apetece)? ¿Por qué, si es lo natural? ¿Cómo hemos llegado a pensar o a percibir que lo antinatural sea tan bueno como lo que nos ha porporcionado la sabia naturaleza para alimentar a nuestr@s hij@s? Que cada uno puede hacer lo que desee, cuidado, pero las evidencias son las evidencias, no hay nada tan perfecto como el cuerpo humano, con todas sus imperfecciones (que este es otro tema, probablemente muchas las hayamos creado nosotros mismos). Así que hay que normalizar la lactancia materna, pero no me digáis que no es una pena...

Y bueno, tras la reflexión que me ha llevado a cuadrarme Louma sin quererlo (o queriéndolo, no lo sé, jeje), quiero participar en el carnaval de blogs contando algo más particular, más bello, más íntimo.

La Lactancia Materna es Mucho Más que Leche es un Carnaval de Blogs iniciado por Amor Maternal para celebrar la Semana Mundial de la Lactancia Materna e invitar a la reflexión acerca de todas las dimensiones en las cuales podemos concebir la lactancia materna, todos los ámbitos de la vida en los cuales puede afectar tanto al ser humano, como a la sociedad, al planeta, las relaciones interpersonales, etc.
Si pincháis en el enlace de su blog o en la imagen os dirigirá al post del carnaval para saber más.

La Lactancia Materna es Mucho Más que Leche

Nuestra experiencia con la lactancia la podéis leer pinchando sobre el enlace cuando queráis, a parte de esa entrada hay más en el blog que hablan sobre ello, pero esta es la más específica. Ahora, con el lema la leche materna es mucho más que leche, ¿qué os voy a contar? PUES CLARO QUE LO ES, y lo quiero decir gritando, porque para mí está siendo una demostración de amor puro, un regalo insustituible de recuerdos, de caricias, de achuchones, de miradas, de mimos, de llantos, de risas... Pero es que el regalo no está siendo para Raúl, está siéndolo para mí, él me está regalando esos momentos de placer que no olvidaré, sin quererlo, o queriéndolo, que es mejor. 

La leche es lo de menos en muchas ocasiones, porque si lo pienso realmente no me importa que se lleve inmunoglobulinas, o proteínas, o calcio, o grasas... no me importa todo eso cuando me pide teta levantando sus bracitos hacia mí, solo sé que tenemos unos minutos de relax los dos juntitos, y me encanta solamente mirarlo y escuchar como traga, verle tocarse la cara, la oreja, el pelo, sentirle metiéndome sus dedos en mi boca, como intentando nutrirme él a mí a la vez...

Y pienso que los niñ@s amamantados hasta que ell@s deciden el destete, son niñ@s sostenid@s, contenid@s, respetad@s, que serán adultos felices, equilibrados, respetuosos... y tantas otras virtudes. Lo que aporta la lactancia, a mi entender, es siempre positivo.

Así que sí, la leche materna les nutre de maneras que muchos no pueden entender, pero es que a nosotras nos nutre también, ¿no es así en vuestro caso?

PD: Igual he perdido un poco el hilo, pero no me lo tengáis en cuenta, estaba haciendo diez cosas a la vez... y Raúl ha comido un poco de tierra en el transcurso..


Los regalos de Raúl (III). Vivir en el "hoy"

Otra de las entradas en las que repaso los regalos que me ha hecho Raúl. En este caso reflexiono sobre el tiempo, sobre la visión del tiempo.

Ya he hablado en alguna otra ocasión sobre este tema, sobre la importancia que tiene dejar de mirar el reloj para la felicidad personal, y todas me habéis comentado sumándoos a lo que pienso. Ahora que han pasado unos meses desde que nació mi peque, me doy cuenta de cuánto ha cambiado mi visión del tiempo, y ¡menos mal! 



Al principio, cuando Raúl nació, me regalaron una pulserita de lactancia, que yo no sabía ni que existía, la verdad. Empecé a llevarla, la usaba para ver a qué horas tomaba el renacuajo, le iba cambiando la hora cada vez, y así me daba cuenta de cada cuanto mamaba. Duró unas semanas en mi muñeca, unas semanas en que me sentía cansada, sentía que nunca terminaba de dar teta, no sé... creía que la pulsera era práctica, pero hasta que no me la quité no me di cuenta de cuán liberada me sentí tras ello. Era una esclava, pero no del bebé, ni de la teta, ¡era una esclava del tiempo! Como os lo cuento... Las horas pasaban sin darme cuenta, no disfrutaba de las tomas, no disfrutaba de los ratos que tenía de descanso cuando dormía, porque sabía a qué hora tomó y sabía que en unos minutos se despertaría... No era en absoluto lo que necesitaba, pero ahí estaba la pulsera para recordármelo. 

Dejé la pulsera a un lado y empecé a mirar el móvil, no podía separarme de un reloj, porque además salías a la calle y todo el mundo te preguntaba: "¿a qué hora le toca comer? ¿Cuándo le diste por última vez?" Seguía siendo una esclava del reloj, seguía viviendo en función de las horas del día, seguía planeando las salidas de casa para que no me tocaran tomas en la calle, seguía mirando a qué hora tomaba por la noche, a qué hora lo sacaba de la cuna y lo metía en nuestra cama, etcétera., etcétera, etcétera. 

Pero llegó un momento en que empecé a dejarme llevar más, y también tengo que agradecérselo al grupo de lactancia. Allí, en esas dos horas de reunión semanales, era libre. Tan libre que podía darle de mamar sin pensar en que acababa de darle hacía 15 minutos, no me preocupaba de cuántas veces le había dado en ese rato, me olvidaba del tiempo... y era feliz con ello. Además de que Raúl estaba tan a gusto allí que no lloraba con las tomas, tal y como me tenía acostumbrada, no sé porqué, pero allí todo funcionaba mejor. Veía a otras mamás con bebés más mayores que les ofrecían teta cada ratito, que ellos venían a buscar a su mami para pedirle un poquito, y yo escuchaba más a mi bebé a la vez. Fue un gran descubrimiento para nuestra lactancia. Porque yo sabía que es a demanda, pero realmente estaba pendiente de cada cuanto era la demanda... ¿Me entendéis? Allí podía atender a las conversaciones, charlar, presentarme, jugar con otros niños... todo ello mientras amamantaba, y ello me hizo dejar de preocuparme por qué hora era, incluso me olvidaba a veces del dolor que sentía. 

Luego empezamos a quedar con algunas mamás y sus bebés para pasear, para charlar, para compartir, y ahí surgió nuestro pequeño grupito de apoyo, nuestra familia. Entonces empecé a ser libre también en esos paseos. Y más tarde vino cuando decidimos colocar la cuna en sidecar, y ahí las noches dejaron de ser de despertares a las 2, a las 3, a las 5, a las7 y a las 8, por poner un ejemplo, y pasaron a ser otra cosa. Casi no me daba cuenta de a qué hora se despertaba, venía a buscarme y mamaba, porque los dos estamos prácticamente dormidos en esos ratos, entre sueños, así que duermo mucho mejor, porque no sé ni cuantas veces me despierto ni a qué horas, ni nada de nada hasta las 8 o las 9 de la mañana en que ya pide marcha. 

La lactancia no es un sacrificio que hago por mi hijo, sino un placer para los dos desde que el tiempo salió de la ecuación, ahora solo estamos Raúl y yo. Sea la hora que sea, mame el tiempo que mame, y como si quiere volver a hacerlo cuando acaba de marcharse. Realmente es a demanda, porque es lo recomendado, pero sobre todo lo es porque es la manera de disfrutarla de verdad.

Todo esto que cuento es en relación a la teta, pero ha habido muchos más cambios en cuanto a otros aspectos,  por ejemplo, dejé de preocuparme pronto por las horas de sueño del peque, porque digo yo que ¿quién mejor que él para saber cuándo le apetece dormir? Así que le dejamos libertad de horarios, y tenemos que agradecerle que aceptó pronto nuestro ritmo circadiano, despertándose solo a comer por las noches y volviéndose a dormir, aunque al principio nos costara un poco. 

Los horarios para el baño dejaron de importar, le baño cuando es necesario, como lo hacemos nosotros, incluso muchas veces se ducha con alguno de nosotros o con los dos. En cuanto a las comidas cuando iniciamos la alimentación complementaria, lo mismo, intentamos que fuera algo así como nosotros, no le impongo horarios rígidos, desayuna conmigo, come con los dos, merienda cuando yo lo hago habitualmente, y cenamos juntos, todo esto cuando a él le apetece, claro. La hora de ir a dormir es otra decisión suya de momento, y me imagino que cuando tenga otras cosas que hacer dormirá según sus necesidades, si está más cansado me imagino que pedirá camita antes... no sé, ya veremos. A veces la familia nos pregunta: "¿Y a qué hora se va a dormir?" Pues depende del día, hay días en que a las 9 y media está pidiendo brazos del papá para dormir, días en que toma teta a las 10 y media y se duerme con ella, y días en que aguanta jugando hasta la hora en que decidimos irnos a dormir todos. Depende de él o del sueño que tengamos nosotros, jeje. 

Y a parte de horarios del día, de cosas que hacer del peque, el dejar de mirar el tiempo a medio-largo plazo me ha enseñado a disfrutar más, a que tenga otro sabor. Al principio recuerdo que todo eran metas, cuando llegue a los 15 días revisión del pediatra, cuando llegue al mes otra, a los dos meses vacunas, llegar a los seis meses de teta e iniciar la complementaria, luego hasta los 9 meses de control de peso... demasiadas metas, demasiados lugares a los que llegar, cuando lo realmente estimulante es dejarte llevar, dejarte mecer por la vida en sí. Los planes que mejor salen son los de última hora, sin planear, valga la redundancia, porque te sientes más realizado. 

Al dejar de pensar en horarios y en relojes, el tiempo pasa igual de rápido, creo, pero lo disfrutas mucho más, eres más consciente de esos momentos de felicidad, y así te das cuenta de lo bello de la vida, de lo bello de ser madre, dándole importancia a los detalles. Espero recordar esto para el futuro, para otro bebé, para disfrutar de los primeros meses de otra manera. Vivir en el hoy te hace ser más feliz, y eso lo sé ahora, voy a intentar no olvidarlo.

miércoles, 27 de julio de 2011

Crianza corporal, esto es amor

Ya sabéis las que me seguís que muchas veces leo cosas que me impactan, que me llegan, que me emocionan, que me resultan interesantes, en vuestros blogs, en la red, y no puedo dejarlas ahí sin más, así que si este espacio sirve para que algunos de vosotros lleguéis adonde quizá no habéis llegado, pues eso que me llevo de haberlo mostrado, por ello quiero hacer mención al siguiente post de Ileana que me ha emocionado, porque esto es amor, quién lo probó lo sabe. ¿No son preciosas esas palabras? Pues leedlo, leedlo, porque hay mucha belleza en él.

Así que os lo recomiendo a las que aún no lo hayáis leído, y a las que ya lo habéis hecho, volved a darle un vistazo, seguro que os aporta cosas nuevas. Lo descubrí hace unos días y me gustó tanto que lo guardé en la memoria para recomendarlo un día de estos, es que esta mujer escribe maravillas... Gracias Ileana. 

Por cierto, ¡¡¡acabo de recibir en mi hogar mi Una nueva maternidad!!! Ya os contaré, ya os contaré...

martes, 26 de julio de 2011

Os recuerdo el sorteo... ¡apuntaos!

Buenas chicas, hoy estoy un poco falta de inspiración y de tiempo, así que qué mejor que recordar que hay un sorteo en marcha, por los 30 seguidores, que me hizo mucha ilusión, aunque ahora ya van ¡¡40!! ¡¡Qué fuerte!!



El obsequio es un ejemplar dedicado de Una nueva maternidad, que seguro que nos gusta, yo estoy esperando mi ejemplar para contar después lo maravilloso que me va a resultar leerlo, estoy segurísima. Así que nada, os dejo las fechas importantes del sorteo y lo que tenéis que hacer, ¿ok? Por si aún alguien se quiere apuntar.

Si queréis participar en el sorteo lo único que tenéis que hacer es publicar un comentario en la entrada del sorteo con vuestro nombre, vuestro mail para ponerme en contacto con la ganadora (si no queréis poner el mail, enviádmelo directamente al mío) y claro, tenéis que ser seguidoras del blog, que sino ¡¡es trampa!! (Podéis haceros seguidoras en este mismo momento si acabáis de llegar al blog, por supuesto). 


Podréis apuntaros hasta el día 31 de julio, y el sorteo sería el día 1 de agosto, lo haré a través de la web Sortea2 y lo publicaré en el blog el mismo día.

¡¡Mucha suerte!!

lunes, 25 de julio de 2011

Los regalos de Raúl (II). La alimentación

Estamos cambiando hábitos alimenticios. Desde que empezamos con la alimentación complementaria me lo he estado planteando, porque claro, queremos lo mejor para el bebé, pero, si es lo mejor, ¿no lo queremos también para nosotros mismos? Y ¿cuándo voy a dejar de ofrecerle las mejores cosas? La respuesta se me hace evidente ahora mismo: Nunca. Entonces, ¿no sería mejor reeducarnos a la hora de comprar, a la hora de cocinar, y a la hora de comer? 

Pues en ello estamos. Sin prisas, la verdad, porque tras muchos años de comer de otra manera (no quiero decir no saludable, que estaría faltando a mi madre), de comer de manera no consciente, diría; tampoco es necesario empezar hoy y tirar todo lo que hay en la nevera, ¿no? Así que en un proceso de cambio me hallo y he puesto a mi familia, claro.

De momento estoy aprendiendo cosas nuevas, el otro día nos deleitaron con una paella vegetariana que estaba de vicio, con garbanzos... nunca pensé poner garbanzos a una paella, y estaba ¡¡que te morías de buena!! Otro día en que quedamos para ver "Babies" algunas familias nos agasajaron con arroz con verduritas, hummus y unas deliciosas empanadillas de seitán con dátiles, mmmmm, buenísimas. Y bueno, sobre todo estamos descubriendo el mundo de la agricultura ecológica, que antes nos parecía un mundo a parte y ahora nos llama la atención muchísimo.


Siempre he intentado comprar la verdura y la fruta en el mercado, de los pageses, directamente del huerto, está muy buena, la verdad. Pero ahora que hemos empezado a ofrecerle a Raúl otras cosas pues ¿qué queréis que os diga?, nos hace darle cosas lo más naturales posible, sin aditivos, pesticidas, antibióticos... porque su cuerpo está limpio aún, casi limpio, que mi leche será buenísima, pero la verdad es que no me había planteado la alimentación hasta ahora así que algo le habrá pasado...

Y bueno, en el futuro, si lo del huerto comunitario sigue adelante, serán nuestras propias verduras y algunas frutas las que consumamos. De momento estoy empezando a probar la compra de verduras y sobre todo frutas ecológicas, que te sientan de otra manera, ¿verdad? Al menos así nos pasa a nosotros. Esta semana le hemos comprado a unos amigos que tienen una tiendita natural una caja sorpresa, traen un poco de todo lo que tienen, a ver qué tal nos va la semana.

Sobre otras cosas, pues también hemos empezado a comprar en la tienda de nuestros amigos algunas cosas ecológicas, y aunque no es todo, poco a poco se llena el cántaro, seguro que nuestra salud lo notará.

A parte de la adquisición de productos de calidad, estoy en proceso de aprender a cocinar de una manera más sana. Hicimos un taller de cocina para bebés con Thaïs que nos fue fenomenal para descubrir un poco más de otro estilo de alimentación, más sana, más mediterránea (porque lo mediterráneo de nuestra dieta casi lo hemos perdido, y no hablo de nosotros, hablo de nuestra sociedad en general). Tras el taller, nos dejó un estupendo dosier con un montón de información y recetas estupendas para ir probando. De momento me he lanzado con el pastel de anacardos, dátiles y zanahoria... ¡no os podéis imaginar lo bueno que está! Y bueno, un montón de comida para bebés que con gusto me la comería yo cualquier día. Con deciros que a veces viene el papi a la hora de comer y suelta un: "Yo prefiero la comida de Raúl". Aunque estoy intentando que comamos todos lo mismo, muchas veces aún no es posible, porque por edad aún no hemos introducido muchos alimentos.

Del taller de cocina me llevo sobre todo un acercamiento a otra forma de preparar la comida, menos cocinado, podríamos decir, y con más amor. Así que como no, dar las gracias a Thaïs una vez más, por todo. Ahora estoy con las sopas de verano, ¡¡qué delicia y qué fresquitas!! Ya os seguiré contando.

Qué enriquecedor está siendo esto de la maternidad, de verdad, cuánto le agradezco a Raúl cada cosa que descubrimos. 

viernes, 22 de julio de 2011

Y ya van diez cumplemeses

Ayer diez meses... Diez meses ya... En un "ratito" estaré contandoos que cumple un año, su primer año, y no me lo puedo creer.

Hago balance en estas horas y me doy cuenta de que no es que sea positivo, es que es un premio que nos ha tocado... Nuestra vida se ha llenado de amor, por si no había ya suficiente entre nosotros, ahora hay un bebecito que nos lo recuerda cada segundo. Nuestra vida se ha llenado de amistad, porque hemos conocido a tanta gente gracias a Raúl. Nuestra vida se ha llenado de vida.

No tenemos prisa por continuar ampliando la familia, pero de verdad, con Raúl ha sido todo tan fácil que nos animamos pronto.

Nos hemos acoplado perfectamente los unos a los otros, hemos ido descubriendo el mundo de la maternidad/paternidad de a poquito, viendo que todo surgía de la manera más natural, sin forzar nada. Y lo hemos disfrutado, lo estamos disfrutando, cada día de una manera nueva, y aunque parezca que cuando tienes un bebé eres tú el que está lleno de conocimientos y de aprendizajes... en realidad es él el que nos muestra el camino, nuestro verdadero maestro. Y solo puedo agradecerle todo lo que nos está enseñando.

Solo hay una cosa que cambiaría de este tiempo, sobre todo del principio, y de la que me doy cuenta ahora, tras meses de re-conocimiento mutuo, es otro aprendizaje para mí. Eso que cambiaría es muy sencillo, dejar de mirar el reloj, olvidarme de tiempos, de horarios, de días, de meses, de revisiones, de citas... Porque así, olvidándote de la hora, es como disfrutas de la vida, sobre todo con los hijos, pero sirve para toda tu realidad.

Personalmente he ido evolucionando como madre y como persona, y hoy me doy cuenta, mientras reflexiono sobre ello, de que llegó un día en que dejé de darle vueltas a las manecillas del reloj, y me dejé llevar por la vida. No sé exactamente cuál fue ese día, pero sí he descubierto que llevo un tiempo largo disfrutando de otra manera, viviendo el hoy, sin pensar en nada más. Y eso me hace feliz, muy feliz. Vivo el ahora, sin darle demasiadas vueltas al pasado si no es para mejorar el presente, y sin hacerme demasiadas expectativas de futuro. La vida es fácil, solo hay que dejarse mecer mientras miras, oyes, sientes, hueles, pruebas y amas. ¿Qué os parece?

Y bueno, ahora cambio de tercio, y ¿¿os cuento un poco las habilidades de Raúl?? Que una madre tiene que presumir de hijo un poco, ¿no?

Pues os conté que se ponía de pie apoyado en los muebles, pues ahora no es que de pasitos de lado, es que camina sujetándose solo con una mano, y de vez en cuando se suelta y se queda ahí de pie, como probándose...

Si le dejo de pie se sostiene perfectamente, tanto que ya casi nunca se cae, sino que cuando se ha cansado de estar de pie se agacha y a gatear. Tiene bastante buen equilibrio, hace sentadillas y se sigue manteniendo en pie con facilidad. Pero aún no se ha lanzado a caminar sin manos.

Sigue con los mismos dientecillos, no le asoma ninguno nuevo. Con ellos se apaña para morder las tortitas y los palitos de pan estupendamente, además de las patatas, las cebollas, los ajos, el jengibre... todo lo que encuentra en el verdulero de la cocina, vamos.

Su comunicación verbal ha aumentado bastante, siempre está diciendo algo. Ahora repite más o menos lo que le dices, como mamamamama, papapapapa, tetetetetete, tatatatatata. Y ha empezado a quejarse cuando nos vamos a otra habitación y le dejamos donde esté diciendo mamamamamama, sin distinción entre papá o mamá. Además de que nos imita los gestos, un día descubrimos que cuando nos llevábamos las manos a la cabeza lo repetía, jejejeje, qué gracioso. Ahora ya hace palmitas cuando le dices bieeeen, sin haberle enseñado de manera consciente. Hace bracitos para que le cojas, además de llorar profundamente hasta que ve que le vas a coger, entonces ya calla, que le estás dando lo que pide el pobre. Y no dice adios aún, ni señala, que la familia está loca por que lo haga.

No sé, jugamos mucho con él, me encanta hacer como que le persigo, porque se parte de risa, con unas carcajadas tan bonitas... qué maravilla ser madre, ¿eh?

Y aquí os dejo alguna fotico, son del móvil, así que perdonad la falta de enfoque y la luz y lo malas que son en general. Es que tengo que vaciar la cámara y estoy en ello.

jueves, 21 de julio de 2011

Los regalos de Raúl

Esta sería una entrada más de una serie, porque Raúl me ha regalado muchas cosas, pero mira, ha empezado hoy el título, así que ya vendrán siguientes partes de la misma película, de aquí en adelante.

Ayer estuvimos en una fiesta, en una fiesta alternativa. De primeras estaba extraña, un poco fuera de lugar, pero unos minutos y tras un tallercito de yoga con nuestros bebés, ya estábamos en nuestra salsa.

Era la "happening". No sé si lo voy a explicar bien, porque la verdad es que ayer yo no iba a una fiesta, pero me encontré un fiestón. Empezó a las 8 de la tarde aproximadamente y bueno, no sé hasta cuando se habrá alargado, o si aún estarán por allí. Era en una finca privada, campestre, lo habían organizado estupendamente, había actividades para los niños, para las mamás, para las familias, espectáculos de teatro, de telas, charlas, música, baile, comida... Fue espectacular encontrarnos con aquello.

Nosotros íbamos porque nuestra querida Thaïs iba a impartir una charla sobre educación libre, pero pensábamos que sería en alguna sala del ayuntamiento... no lo sé. Porque lo que nos encontramos al llegar fue impactante, no nos lo esperábamos.

Resulta que llegamos a una finca identificada con flechas para llegar, y nos reciben unos chicos disfrazados, diciéndonos donde podíamos aparcar y mojándonos con una botella de esas tipo limpiacristales, jeje. Cuando bajamos, ponemos a Raúl en el mei thai y vamos siguiendo el camino marcado, llegamos a una especie de puerta, como para entrar a un escenario de teatro. Encontramos un vestuario, con ropa para disfrazarte, después un artilugio para montar las telas, con un aro colgado, en plan circo, un escenario, gente pinchando una música estupenda, luces, altavoces por todas partes, cojines y zonas para tumbarte y sentarte, con mantas, esterillas, cojines, descubiertas o cubiertas con toldos, una jaima, una zona infantil, con un apartado preparado por si el nene se dormía, una cocina con una barra, en la que estaban preparando una estupenda paella vegetariana y ecológica... de verdad, no tengo palabras para tanta maravilla...

Nos invitaron a participar el el yoga para mamás y bebés y nos apuntamos, los papás se fueron a dar una vuelta y cuando terminamos (después de un estupendo rato de relajación y meditación), nos los encontramos disfrazados!! Papá de marinerito!!! Una caña.






Después fuimos a comer paellita con ensalada, aderezada con limonada natural, y un trozo de pan de espelta, todo buenísimo. Y los postres no os digo nada, bizcochos de zanahoria, de plátano con chocolate y brownie... Todo por la donación que quisieras.

Y sobre la charla, ¿qué deciros? Que estoy empezando a indagar sobre la educación alternativa, la verdad es que no me encuentro muy segura de mí misma en este sentido, como para responsabilizarme de la educación de mis hijos del todo... bueno, en realidad cuando lo pienso, creo que los padres siempre somos responsables de ello, decidamos que vaya al colegio o no, como parte de la crianza, y el tipo de educación de las escuelas me chirría por algunos motivos, como diría Thaïs. Pero tiempo al tiempo, Raúl aún es muy pequeño, pero informarse no está mal.

Me siento poco segura para dedicarme a estar disponible para él cuando quiera aprender algo, o para buscar herramientas que se lo permitan, además de que eso de ir contracorriente, tan contracorriente... no sé si el papi y yo estamos preparados. Finalmente es para el bien de Raúl, pero se trata de buscar algo con lo que todos nos sintamos cómodos, por ejemplo una especie de educación mixta. Ir al cole pero dejándole ser libre para aprender lo que quiera fuera del currículum dichoso... de las metas a las que tienen que llegar según la edad. Siempre he pensado que las cosas se aprenden cuando realmente tienes interés por ello, y eso en el cole no pasa, no hay espacio para la curiosidad... No sé, seguiremos pensando en ello.

Total, que esta entrada va sobre la fiesta de ayer, de la que nosotros nos despedimos a las 12 de la noche, más o menos, pero que muchos continuaron, porque había tiendas de campaña y lugares para echarte por todas partes. Y sobre todo, había vida y niños por doquier, se respiraba amor por todas partes. Me sorprendió la cantidad de gente que se reúne fuera de lo común, la cantidad de familias con otras inquietudes... me gustó mucho. Lo disfruté mucho. Esto es parte de la revolución de las madres, pero es que sobre todo siento que la revolución la ha iniciado Raúl dentro de mí, en mí misma, en mi propio ser, desde que estaba en mi vientre, y cada día me muestra una novedad.

¿Quién me iba a decir a mí que me iba a encontrar entre toda esa gente, disfrutando del momento, descubriendo una realidad que no conocíamos? La de cosas que me está regalando Raúl...

martes, 19 de julio de 2011

La contención de nuestros hijos

Desde que Raúl nació le hemos llevado en brazos, porteado, dormido en brazos, sentados, tumbados, paseando. Siempre ha sido una parte importante de la forma en que nos comunicamos con él, el contacto piel con piel, los abrazos, los mimos, los besos, las caricias, el dormir juntitos. Para mí ha sido primordial para llegar hasta donde estamos ahora, casi 10 meses después.

Pienso que sin todo ese contacto Raúl sería un niño distinto, y sobre todo, nosotros no seríamos tan felices. Porque a parte de creer que es lo mejor para él, y haberlo demostrado tras el paso del tiempo, ha sido también lo mejor para nosotros. Algunas personas me han dicho en algún momento que si le cojo mucho en brazos o le llevo en el fular, (palabras textuales: aunque va muy bien), se acostumbra y luego ya verás, cuando pese más y quiera que le cojas continuamente; y la verdad es que a veces he contestado y a veces simplemente he dejado salir una sonrisa estupenda de felicidad... Cuando he dicho algo ha sido generalmente que la que se acostumbra a llevarlo soy yo, que soy la que está "malacostumbrada", porque cuando ya no quiera que le lleve me va a dar mucha pena, así que de momento, lo disfruto.

Me doy cuenta de que Raúl ha sido y es un niño muy contenido, que hemos aprendido a hacerlo de manera natural, desde el primer momento. Nunca le hemos dejado dormir muy lejos de nosotros, pero es que además ha dormido muchas veces encima de nosotros. Las pocas veces que llora lo cogemos, le acompañamos, le calmamos con cariños y amor. Sabe que nos tiene a su lado para lo que necesite, y por eso ahora es un niño explorador, jeje, que se siente seguro aunque se separe unos pocos metros de nosotros.

Su papi le duerme de una manera muy especial para mí, me encanta verlo como va quedándose dormido paseando los dos abrazados, es tan tierno... Y esa es otra forma de contención, de volver por unos instantes a esa sensación de estar envuelto, en un abrazo permanente, como en el vientre materno.


La importancia de la contención, de los abrazos, del contacto, se debe a esa necesidad que tenemos de sentirnos como en aquellos meses en que aún no éramos, en que estábamos unidos a nuestra madre. Necesitamos sentirnos contenidos en unos brazos que nos recuerden ese tiempo, la protección, las necesidades satisfechas sin pedir nada, no exista el hambre, ni el frío...

Porque ¿qué queréis que os diga? Yo aún hoy, cuando me encuentro envuelta, abrazada, con algo que me contenga, me encuentro cómoda, siento placer, y eso se debe a mi recuerdo de aquellos días de felicidad infinita.

Aunque hay quién me dice que el que a mi hijo se le vea tan feliz, que esté tan estupendo, se debe al carácter que tiene simplemente, que ha salido así, dicen. Pero yo sé que mucho tiene que ver con la forma en que nos relacionamos con él, con la forma de cuidarle, con la contención que le ofrecen nuestros brazos.

sábado, 16 de julio de 2011

Lo bello de ser mujer

Llevo meses pensando en este concepto, en lo que significa ser mujer ahora mismo para mí, tras haber pasado por la experiencia más enriquecedora de mi vida, tras haber sido madre.

Antes de serlo no me había planteado nada al respecto, puede que porque no comprendía lo que significa ser creadora y portadora de vida, ser nutricia después y acompañante durante esos primeros meses de una persona, ¡¡tan importante!! Porque ser madre es la experiencia que más me ha hecho crecer, pero sobre todo que más me ha hecho crecer hacia dentro, indagar en mí misma, conocerme, descubrirme... y tras hacer todo esto conmigo, sentirme más cerca de todas las mujeres del mundo, más cerca de todas las que han pasado por la Tierra, entenderlas y amarlas como he aprendido a amarme a mí misma desde entonces.

Las mujeres somos bellas en cualquier etapa de nuestras vidas, y debemos aprender a descubrirnos en cada una, a descubrir lo bello de nuestro cuerpo, de nuestras formas, de nuestra feminidad, de nuestra alma de mujeres, de madres, con todas las cualidades que esto conlleva.

Por ejemplo, antes de ser madre nunca valoré la menstruación, era la eterna acompañante no deseada... Y ahora, tras haber descubierto este nuevo mundo, me doy cuenta de cuán bello es sentirte mujer cada mes en esos días, aunque la sociedad nos haya enseñado a sentir cosas siempre negativas hacia ello, como hacia el parto, lo que pasa es que con el parto poco a poco vamos abriendo los ojos, pero llegará el día en que celebremos el hecho de ser mujeres en todas sus manifestaciones, incluso celebraremos el hecho de menstruar. Estos días te muestran una parte de ti distinta, una tú secreta, te encuentras mucho más introspectiva y creativa, si sabes escuchar a tu propio cuerpo. Sobre este tema hay una entrada del blog de Dara que es altamente recomendable leer, si os apetece pinchad aquí.

Hoy por hoy he aprendido a ver a las mujeres de otra manera, porque somos mucho más fuertes y luchadoras de lo que creía. ¿No os habéis planteado nunca que durante el parto descubrísteis una parte de vosotras que no creíais que estuviera ahí? Esa parte salvaje, fuerte, poderosa. Yo me di cuenta de que era una Mujer, de que podía con todo, de que era un animal, y no solo yo lo sentí, sino que mi chico también se dio cuenta de lo fuertes que podemos llegar a ser en ese momento, sacando fuerzas de flaqueza y demostrando que aún tenemos más escondida en algún rincón cuando parece que estamos agotadas. Gracias al parto me siento más fuerte y enérgica que nunca, porque sé que puedo. Y sobre todo, para el futuro, confiaré mucho más en mí misma, porque sé que puedo con todo, porque soy una mujer.

Desde que soy madre, me doy cuenta que las mujeres por naturaleza estamos preparadas para la cría, para mantener la especie, para formar a las personas de la futura sociedad, simplemente estamos hechas para ello. Somos mujeres, somos madres a la vez. Sin menospreciar a la que decida no serlo, pero desde luego el funcionamiento de nuestro organismo está enfocado a ello, todos nuestros sistemas están preparados para el embarazo y el parto, para cuidar a la cría. Pienso también que nuestra psicología es justo la que se necesita para ser madre, la llamada psicología femenina. Todos necesitamos una figura materna cerca, o al menos las cualidades de una madre en otra persona a nuestro lado, porque suele ser el pilar fundamental en la vida de las personas.

No me gusta el concepto del sexismo, no me ha gustado nunca diferenciar entre hombres y mujeres, somos personas y así me dirijo a todos, pero es bien cierto que ahora me doy cuenta de nuestras diferencias mucho más que antes. Los padres tienen cosas muy buenas para los hijos, pero no tienen cosas que sí tenemos las madres y a la inversa, cosas a nivel sutil, que nos hace ser únicos a cada uno en su faceta de padre o madre. Ninguno es mejor ni peor, pero yo me siento a gusto con el papel que me ha tocado, me siento a gusto siendo mujer y siendo madre. Siento que hay cosas que solo yo puedo ofrecerle, además de mi alimento (la leche de mami es la mejor para él), también le alimento en esos ratos de teta de otras muchas cosas, que el papi tiene que ofrecerle por supuesto de otras maneras.

Ahora valoro a mi madre de otra manera, pero siempre fue para mí fundamental en mi crecimiento, y para mis hermanos me consta que también. Y aún hoy lo es, y siempre lo será, incluso cuando ya no esté a nuestro lado, estoy segura. Y eso es algo que me apasiona de ser mujer, el poder ser tan importante para tu familia. Espero que sea así en mi caso, porque me sentiré feliz de poder ser su apoyo, su sostén, su madriguera, su refugio... ser su madre.

Ese es el gran premio de ser mujer.

viernes, 15 de julio de 2011

¿Duerme ya toda la noche?

Hay una lista de preguntas típicas que cualquier padre/madre recibe en infinidad de ocasiones, por mero interés documental a veces, por ayudar a los padres a encontrarse mejor con su bebé "a-normal" otras veces y por tener algo sobre lo que hablar en las más ocasiones, desconociendo lo que es realmente iniciarse en el mundo de la maternidad/paternidad con cada hijo. Solo quieren corroborar que esos padres han tenido un bendito bebé "normal" de esos que te cuentan en las revistas de bebés, ¿no?

Entre esas preguntas tipo se encuentra la que da título a esta entrada, y solo le doy protagonismo entre las demás porque hace unos días unos amigos (huelga decir que aún no son padres) nos deleitaron con la preguntita. Y sé que no fue más que con la intención de hablar sobre bebés, y es la manera que tienen porque aún no alcanzan a comprender la profundidad de ser padres, que conste que no me sentí ofendida ni enfadada ni nada de nada, pero me ha hecho reflexionar un poco.

Hay un saber popular que nos dice que los bebés van durmiendo más a medida que pasa el tiempo, que aprenden a dormir y que las primeras semanas de noches de no descansar y días agotadores son solo mientras el bebé aprende hacerlo toda la noche seguida. Suelen pensar esto las personas o que no tienen hijos, o que los tuvieron hace tiempo, o que han aprendido a esperar eso de los bebés, porque el entorno les ha dejado bien claro que el sueño es un aprendizaje que hace el bebé "normal" (incluso pensando que a veces tenemos que ayudarles a adquirir dicho aprendizaje con métodos conductistas). Porque los bebés son así, de repente llega un día en que empiezan a dormir toda la noche, desde las 8 que se les pone en la cuna hasta las 10 de la mañana a ser posible, pero eso sí, si las mamis tiene que ir a trabajar, se les despierta a las 6.30 para llevarlos a casa de la abuela que a las 7.30 lo deja en la guardería.

Y durante ese lapso de tiempo nocturno (que no sé a qué llaman nocturno, porque a las 8 en este país solo es de noche en invierno, y a las 10 de la mañana ya ha entrado bien el día) el bebé no se despierta ni una sola vez, aunque puede que alguna sí, para pedir el chupete que se le ha caído, pero nada de mimos, nada de mamá, nada de teta o biberón, nada de agua, nada de pasar a la cama de los papis, un bebé "normal" no quiere nada de todo esto. Un bebé "normal" se queda en su cuna tranquilo mientras se vuelve a dormir ahora que le han dado de nuevo su chupete.

Y eso es lo que nos han hecho creer, y eso es lo que muchas familias se tragan en esos primeros días de estrés y cansancio infinito, y cuando ven que pasa el tiempo y la suegra le pregunta a la mamá que si ya "le duerme" toda la noche (quedaos con la pregunta, por favor) esa madre no sabe donde meterse, porque piensa, algo debe estar haciendo mal, su bebé sigue despertándose aún muchas veces para mamar o tomar biberón, y a veces no quiere ni eso, solo qu/noiere que lo paseen de arriba a abajo... Así que se siente mala madre y busca desesperadamente un método que la ayude a ella y a su hijo a dormir toda la noche, para que no les tome el pelo, como le ha dicho la suegra, la amiga, la vecina del quinto y el cuponero.

Porque claro, los despertares nocturnos se hacen duros, así lo reflejan las ojeras que presenta la amante mamá, que cada vez que se despierta tiene que levantarse de la cama y coger al peque de la cuna (suerte tendrá si aún la tiene en su habitación, porque otra cosa es que generalmente te aconsejan que lo saques con 3 meses??), le ofrece teta o va a preparar el biberón, no quiere, lo mece, le canta, le tararea, le pasea dando saltitos, sube y baja la escalera, le pone en el carrito y le menea... etc, etc, etc. Pero ahora que la suegra le ha preguntado de nuevo si le duerme ya toda la noche se plantea si realmente es esto lo que debería hacer... Así que esa misma noche decide dejar que se queje un poco, a ver si se vuelve a dormir, y hay peques que lo hacen, pero hay otros que lloran cada vez con más intensidad porque sus deseos y necesidades no están siendo satisfechas, que no caprichos, por favor, no son caprichos, no nos manipulan ni nos toman el pelo. (Aquí hago un inciso para recomendar la lectura de la entrada de hoy de Ileana, Con-placer, una maravilla.)

Así pueden pasar muchas noches, hasta que ese bebé se da cuenta de que sus necesidades no van a ser cubiertas por mucho que haga, así que se siente frustrado y quizás deje de llorar por ello, pero quizás no, y esa pareja piense siempre que su hijo les está tomando el pelo, o que le pasa algo más grave que el simple hecho de que les necesita.

Hay otra opción, otra cosa que podría ayudarles a ver las cosas desde otro prisma. Y eso es si algún día, desesperados, a pesar de los consejos de la gente de alrededor, le meten en su cama, y así descubren que pueden dormir, que se despierta menos veces, y cuando lo hace, simplemente acercándolo un poquito, dándole un poco de alimento y un par de mimos, se queda dormido tranquilo de nuevo. Entonces descubren que así ellos pueden dormir mucho mejor.

No todos los que tenemos alrededor te hacen este tipo de comentarios, no todos te dan este tipo de consejos, no todos les hacemos caso, no siempre es como lo he contado, pero en algunas ocasiones sí lo es, y es una pena, porque esa familia no es feliz, no disfrutan de esta etapa maravillosa.

Y aunque las cosas parece que están cambiando, aún tenemos inculcado el ¿Te duerme ya toda la noche? Aunque algunos nos dejamos llevar por el instinto, nos informamos, no hacemos caso al saber popular si va en contra de lo que nos dicen nuestras vísceras, otros no han sido capaces de escucharse a sí mismos, ni de escuchar a su bebé, que es sabio y sabe exactamente lo que necesita. Otros no han sido capaces de hacer oídos sordos y piensan que lo que les dicen es norma, así que esperan y siguen esperando que les duerma toda la noche.


miércoles, 13 de julio de 2011

Y...otro premio para la vitrina


Tengo que agradeceros tanto... esta vez a Melina especialmente, por haber pensado en mí como en una supermamá y otorgarme este premio, ¡gracias guapa! Y enhorabuena a ti también por ser esa mamá que necesita tu hija linda, por ser otra mujermadre, otra Supermamá de las que nuestr@s hij@s necesitan.

Para recibir este precioso premio que ha puesto en marcha Bren, tengo que contestar a la sencilla pregunta de qué es lo que me gusta de ser mamá...

Y bueno, aunque sea sencilla, esta entrada se alargaría en demasía si os dijera todas y cada una de las cosas que me gustan de ser mamá, así que empezaré por unas pocas y quizás vaya incluyendo otras en posteriores entradas, ¿vale? Y si no vale también, porque como soy yo la que escribe... jejeje.

Me gusta:

- Haber aprendido a re-conectarme con la Madre Tierra desde que soy madre.

- Descubrir el mundo desde los ojos de una madre y a la vez desde la mirada de un bebé.

- Haberme re-descubierto a mí misma.

- Sentirme más mujer y más feliz de serlo.

- Haber aprendido a amar a las mujeres y a sentirme más en conexión con todas y cada una.

- Sentir el animal que llevo dentro y dejarme llevar por él todo lo que puedo.

- Ser mamífera.

- Percibir la luz de las pequeñas cosas, disfrutándolas como nunca, o como cuando era una niña.

- Sentirme llena de vida gracias a acompañar a Raúl en su crecimiento.

- Amar con esa intensidad que solo se consigue siendo mamá, sin condiciones y sin límites.

Y muchas otras cosas que me ha aportado esta etapa de mi vida, que está siendo tan prolífica y tan enriquecedora. Como por ejemplo haber abierto este espacio virtual y haber conocido en la distancia a tantas super mamás estupendas que me enseñan un poquito cada día, con las que compartir, disfrutar de los momentos buenos y sentirme acompañada en los malos. Gracias a todas, no sabría vivir sin vosotras.

Y dejo este premio a unas cuantas mamis a las que amo, a las que respeto y a las que admiro, aunque lo tengan, quiero que sepan lo que significan para mí:



- Albertina, de De chupetes y babas.

- Carol, de Minerva y su mundo.

- Cayetana, de Portando otro angelito.



Y nada, que espero que lo disfrutéis, y si me olvido de alguna, lo siento, pensad que acabo de salir de trabajar de noche y mis neuronas no dan para más tras haber dormido una horilla escasa... Si sentís que faltáis en la lista, es porque faltáis, así que por favor, llevaos el premio a vuestro blog sin reparos.

Os quiero a todas, sois una parte muy importante de nuestra tribu.

martes, 12 de julio de 2011

El llanto de Raúl

Ahora que me encontraba tan bien, tan cerca de Raúl, entendiéndonos tan bien... ahora estamos en un impass un poco extraño.

Llora donde quiera que esté y lo que quiera que haga. Llora si está en el suelo, llora si le cojo en brazos, llora si salimos, llora si entramos, llora porque tiene sueño, pero no quiere dormir y llora cuando lo intentas, llora cuando te acercas y llora cuando te alejas... Creo que está llorando tanto como para compensar todo lo que hasta ahora no había llorado.

No nos entendemos. Y ya no sé muy bien qué hacer. No es que esté agobiada, ni agotada, pero sí un poquito preocupada, porque no ha sido nunca un niño lloroncete, los llantos de Raúl han sido contados (exceptuando los que pasábamos para amamantarlo los primeros meses) y ahora no sé qué le pasa y me siento fatal. Lo único que intento hacer es acompañarlo, pero es tan difícil verle llorar sin consuelo...

Espero que esto pase pronto, porque me da mucha penita verlo lloriquear así todo el tiempo... como un alma en pena el pobrecito. Pero bueno, así estamos. Por eso no me pongo mucho al blog, no tengo tiempo para ello, solo tengo mente, corazón, brazos y abrazos, besos y mimos para el enano, que aunque no parece que se consuele mucho, aquí tiene a su mami todita para él hasta esta noche, que toca currar...

Ahora está durmiendo un poco, voy a aprovechar para mirar su paz, aquí os dejo una imagen tranquila.

lunes, 11 de julio de 2011

¡Ey, 30 seguidores!

Pues unos meses después de haberme liado la manta a la cabeza para dedicarme a escribir, he descubierto que ya sois 30 los que seguís nuestras peripecias e historietas. Muchos de los blogs que sigo hacen sorteos por el número de seguidores, por los aniversarios... y aunque parece que no es un número muy redondo, es que ¡¡me apetece un montón!! Pero la verdad es que en cuanto a creatividad voy justita, y aunque me gustaría poder deleitaros con algún regalo original y manufacturado, no se me ocurre qué sería capaz de hacer...

Si se me ocurre algo prometo mandarlo también. Pero de momento, lo único que se me ocurre es sortear un libro, uno que aún no he tenido el placer de leer, pero como estoy segura de que es eso lo que será, un placer, pues os propongo ese regalo por los 30 seguidores, Una nueva maternidad. Yo voy a comprar otro para mí.


Muchas gracias por estar ahí y acompañarme. Empecé a escribir como siempre digo, para mí misma, y ahora ya sois un par más de 30 los que estáis al otro lado, además de que nunca me imaginé tanto amor en este mundo virtual.

Si queréis participar en el sorteo lo único que tenéis que hacer es publicar un comentario en la entrada con vuestro nombre, vuestro mail para ponerme en contacto con la ganadora (si no queréis poner el mail, enviádmelo directamente al mío) y claro, tenéis que ser seguidoras del blog, que sino ¡¡es trampa!!

El libro os llegará por medio de Louma, que ya está esperando la dirección de la ganadora, y ya que estamos, le voy a pedir que lo envíe dedicado... jejeje. Gracias Louma.

Podréis apuntaros hasta el día 31 de julio, y el sorteo sería el día 1 de agosto, lo haré a través de la web Sortea2 y lo publicaré en el blog el mismo día. Y nada más, ¡suerte!

Por cierto, que esto parece que está muy bien montado y eso, pero que es la primera vez que sorteo algo, así que intentaré que esté super bien hecho, pero no sé si me las apañaré, jejeje. Espero me perdonéis si surge algún problemilla técnico, que me parece que me he lanzado demasiado...

jueves, 7 de julio de 2011

Ser madre es así

Bueno, que tenía esta entrada guardada hace tiempo, como una recomendación, porque cuando leí el post me encantó, y aunque muchas seguro que ya lo habéis leído, es que es para recomendarlo, de verdad.

Y como hoy no tengo mucho tiempo para ponerme, que es el día del paseo semanal, aunque ya veremos cuantos vamos finalmente, y además Raúl está un poco lloricoso hoy, que me necesita y casi no me ha dejado ni cocinar, así que ando con él en brazos todo el día. En un rato salimos a pasear y a la playa y se le pasa todo, ¿verdad?

Aquí está el post del blog de Ileana, que ha reproducido desde El blog alternativo, y me ha emocionado tanto, me he sentido tan identificada, que me apetecía también recomendaros la lectura. Es muy bonito.

Y quedo pendiente de colgar algunas fotos que le hizo un compañero a Raúl, que han quedado preciosas y no puedo dejarlas solo para mí, ¡¡que tengo que lucir bebé!! Así que en cuanto las tenga listas hago una entrada con ellas. Ha quedado tan guapo... Para muestra un botón.



Hasta pronto, y disculpad la falta de tiempo de hoy.

miércoles, 6 de julio de 2011

¿Madres a tiempo parcial?

Tengo un primo con una hija que tiene un mes más que Raúl y otro peque de 4 años. Mi madre cuida de la pequeña durante unas horas por la mañana, porque no la cogieron en la guardería y es la opción familiar más viable.

Pues durante este tiempo hemos ido descubriendo nuestras distintas maneras de criar, porque parece que somos bastante opuestos en ese sentido. Ellos viven en Barcelona, pero gracias a que mi madre cuida a la bebé, sabemos los unos de los otros mucho más.

Desde que nació la chiquita han hecho las cosas diametralmente opuestas a como las hacemos nosotros con Raúl. No sé, le dieron desde el principio leche de fórmula porque les resultaba más cómodo, ella fue a trabajar a las 16 semanas de nacida, nunca la han dormido en brazos, apenas la cogen en brazos en realidad, para que no se acostumbre, duerme en su cuna en otro cuarto desde muy pequeña, la han dejado llorar, le dan de comer a pesar de que la niña haga gestos de que no quiere, "ayudándola" con el chupete...

Bueno, decisiones que han tomado, con las que podemos estar de acuerdo o no, pero cada uno es cada uno, ¿no? Tampoco podemos meternos en las cosas que hacen los demás en su vida... aunque cueste.

Pero no puedo evitar indignarme a veces por cosas que hacen, para muestra un botón. Hace un par de meses se fueron a Madrid, a un parque de atracciones, para llevar al mayor, con unos amigos. Pero resulta que dejan a la bebé con la abuela, todo el fin de semana. Vuelven el domingo y no la recoge su padre hasta el lunes por la mañana para llevarla a casa de mi madre para empezar la semana. ¿No os parece durísimo para una bebé de apenas 9 meses? Separarse tres días de sus padres y de su hermano, por el capricho de ir al parque de atracciones, pero es que además, podrían haberla llevado perfectamente, pero claro, así no podían disfrutar de montarse en las atracciones los padres... ¿¿?? Mi madre, que la vio el lunes, dice que estaba tristona, decaída... pobrecita...

Y la última, que ya me dejó alucinada, es que hace dos días me llama mi madre y hablando de cómo está la niña, me dice que la mami se viene a Ibiza cuatro días de vacaciones con una amigas, para descansar. ¿Cómo puede ser capaz de desconectar de sus hijos de esa manera? Yo no lo entiendo. O es que ha tenido los hijos porque era el momento según lo que dicta la sociedad y no los disfruta ni está conectada con ellos. Yo lo paso mal hasta cuando me toca ir a trabajar, y se queda con papá solo unas horas durante la noche...

Me da pena la nena, me da pena el nene. Me da pena la mamá que no puede disfrutar de un verdadero vínculo con sus hijos. Son padres agobiados por los niños, siempre están quejándose del tiempo que les roban... Pero si a mí mi nene lo que hace es regalarme tiempo, regalarme felicidad en ese tiempo... No voy a decir que no hay veces en que de repente necesitas que llegue el papá de trabajar porque estás agotada o saturada, pero mi vida es más plena y más feliz desde que la comparto con Raúl, y no hay nada que me haga más falta que él, y mi chico, claro, pero de otra manera, ¿verdad?

A veces las mujeres tenemos miedo a ser madres, porque tenemos muy inculcada la idea de que cuando tenemos hijos nos anulamos, en la sociedad ya no somos válidas. Necesitamos trabajar para ser productivas, necesitamos salir para tener vida social, necesitamos viajar para tener experiencias, necesitamos sentirnos autónomas, libres. Y nuestra cultura nos ha enseñado que el ser madre corta todas esas aspiraciones, porque el trabajo nos pide demasiado, porque si dejáramos de trabajar por un tiempo perderíamos el tren de la profesionalidad, porque no se puede conciliar el trabajo con la maternidad, porque no se puede salir con niños, porque no se puede viajar con niños, porque con niños no somos libres, nos atan, nos esclavizan...

Yo desde luego, soy madre a tiempo completo (aunque trabaje, aunque tenga otras cosas en mi vida a parte de a mi hijo), y no por ello dejo de ser mujer, creo que justamente por ello, soy MÁS MUJER y me siento más libre.

martes, 5 de julio de 2011

Cambiando nuestras prioridades

Hemos cambiado, al menos yo he cambiado, en otro aspecto más, y la verdad, al contrario de lo que creía, no me ha costado demasiado.

Desde que Raúl tiene la capacidad de moverse por toda la casa, seguirme allá donde vaya y "ordenármelo" todo, yo he tenido que hacerme a la nueva situación poco a poco. Antes no es que fuera obsesiva de la limpieza y el orden, pero ¿a quién no le gusta tener la casa ordenada y todo en su sitio? Yo tengo bastante tiempo libre, y aunque haya temporadas en que me apetece más o menos limpiar y recoger, generalmente la casa estaba al menos ordenada.

Cuando empezó a gatear y a ponerse de pie en los muebles, decidí que no iba a quitar las cosas que tenía (fotografías, algunos adornos, el teléfono...), pero chica, que al final también he cambiado de idea en eso... Que hemos acabado quitando un par de cosas, más que nada porque aunque antes pensaba que no importaba recogerlas a medida que las dejaba de lado, me cansaba de hacerlo todo el tiempo, así que... fuera del mueble y a jugar con otras cosas.

Además de este cambio, como Raúl sube escaleras como si lo hubiera hecho toda la vida, pues algo hemos tenido que hacer. No quería poner puertecitas, subo con él cuando le apetece, pero claro, si estoy en la cocina, o en el baño, y se va al salón, lo primero que hace es subir los escalones. Así que he decidido que por ejemplo, cuando he salido de trabajar y estoy hecha polvo, o cuando tengo que ir al baño, o a cocinar, pues pongo una barrera (lo que se dice un parque que me han dejado pero que no usamos de parque sino de valla de protección escaleril).

Hoy las cosas han cambiado y he decidido dejarle jugar, desmontar, corretear, disfrutar y aprender, y para eso es necesario no preocuparse por cosas como el orden...

Pues ahora mi casa, sobre todo mi salón, es otra historia, nada que ver con el salón preRaúl. Aquí os dejo unos documentos gráficos que lo atestiguan. A ver qué os parecen.



lunes, 4 de julio de 2011

La clave de la maternidad


Hoy tengo un mal día, ayer trabajé de noche y encima estoy mala. tengo décimas de fiebre y mi cuerpo me está diciendo que tengo que centrarme en luchar contra algún bichillo. Estoy haciéndome a mí misma reflexoterapia, y bueno, cuidando de Raúl, así que como veis, tengo un mal día. Pero me apetece escribir algo, bueno, reciclo algo que tenía medio escrito, ahí va.

Me doy cuenta ahora, tras haber leído algunos de vuestros post de estos días, de lo que me inspiráis. Gracias a vosotras y a vuestros blogs soy capaz de cuestionarme cosas que quizás de otra manera no haría. Puede que la palabra no sea cuestionarme, sino reflexionar.

Porque a pesar de todo lo que he leído, me he informado, he indagado y he aprendido, pienso que lo fundamental en la crianza de Raúl lo tengo muy claro. No me hacen falta métodos, no me hacen falta libros, ni documentales, ni vídeos... Aunque los lea o los vea porque me interesan los distintos temas relacionados con l@s niñ@s, sé lo que estoy haciendo de alguna manera mucho más instintiva, sin tener que plantearme muchas cosas. No quita que en determinado momento haya lecturas que me hayan impactado, que hayan cambiado algo en mi interior y me hayan hecho "clic", pero las cosas+-5 como madre están funcionando de una manera mucho más fluida de lo que en principio pueda parecer.

Siento que la crianza de Raúl me sale de dentro, tanto a mí como a mi chico, y es así porque las células de nuestro cuerpo lo tienen grabado desde hace milenios. Y sin menospreciar el papel del padre, creo que en el caso de las madres, que portan la vida, que la cobijan en su propio vientre, que la paren, que la nutren de su ser, que la protegen con su cuerpo y su calor, que la aman, es mucho más intenso. Siento que mis células tienen grabado el papel fundamental que me toca ahora, y surge de manera natural, porque no hay nada tan natural como ser madre. Y claro, no hay que olvidar que la mejor escuela para ello es simplemente la maternidad en sí misma, y el mejor maestro, siempre mi niño.

Lo que me ocurre con la información que voy descubriendo entorno a este tema es que al leerla se me enciende una luz dentro y me doy cuenta de que siempre ha sido así, de que no podría ser de otra manera, de que lo que se dice ahí es exactamente lo que yo hago o quiero hacer, porque es lo que está escrito en mí, mi propio instinto dormido que despierta con las palabras que le llegan.

Acabo de leer el post de María, de Reeducando a mamá, y a parte de haberme emocionado, porque es precioso... me he sentido cerca de esas palabras, porque sé que lo más importante en la crianza de nuestr@s pequeñ@s es simplemente la confianza. Tan sencillo y tan lejano a veces...

En la última entrada comentaba el caso de unos chicos que llegaron a abam con un bebé recién nacido en los brazos, y estaban luchando contra sus propios instintos, contra su propio yo, sin saberlo. La velocidad a la que funcionamos en esta sociedad no nos permite parar a maravillarnos de la llegada de una nueva vida, darnos cuenta de la necesidad que tiene de nosotros, de sus padres. No entendemos el crecimiento personal que supone ser padres, convertirnos en una familia. Es un proceso, no es algo que pase de un día para otro, hay que adaptarse a nuestra nueva vida, a nuestro nuevo yo, hay que olvidarse del egoísmo en el que estamos acostumbrados a vivir para poder cuidar de ese ser que necesita todo de ti, al que le das tu cuerpo y tu alma, y aún necesita más. Pero si te dejas llevar, si de verdad confías en ti mismo, en tu bebé, en tus deseos más profundos y verdaderos (tal y como dice María), todo es mucho más sencillo, más bello, más liberador, mejor, en definitiva.

La confianza es la clave.

Lo veo todo tan claro que me parece imposible que sea tan difícil de ver para algunos, que esos primeros días se hagan tan duros... Y es porque no nos dejamos llevar, porque no tenemos una tribu maravillosa para ayudarnos a ver el mundo nuevo que se ha abierto ante nuestros ojos, porque no hay mucha gente que te quite la venda que no te deja ver.

Sé que las cosas no son ni blancas ni negras, que hay una paleta de colores amplia, que no todo es maravilloso solo por ver esto que cuento, pero sé que eso haría que supiéramos ver las cosas con otra perspectiva, y sería mucho más fácil pasar esos momentos que son más duros, en que ves como todo ha cambiado y tú aún no lo has hecho.

He leído también el post de Myriam, de en minúsculas, que me ha hecho estremecer, claro, poniendo en palabras lo que siento, lo que muchas otras mamás sienten hacia sus hij@s. ¡Qué bonito es leerla! Gracias Myriam.

Y he leído muchos más pero no hay tiempo para más, Raúl me reclama...

Desde luego todo lo que me da por pensar gracias a vosotras... Besos y abrazos.

viernes, 1 de julio de 2011

La llegada del recién nacido

Pues allá voy, a ver si Raúl me regala unos minutos para poner al día mis ideas y plasmarlas en la entrada.

El último día en el grupo de lactancia había una parejita con un bebé recién nacido, de una semanita y poco, que estaban bastante agobiados, sobre todo ella. Estaban hablando sobre la lactancia (yo llegué tarde, como casi siempre) y me imagino que habían comentado algo sobre cambiar la lactancia materna por la artificial, porque le estaba superando el tema.

Ella decía que su vida de antes le gustaba mucho, que no quería dejarla a un lado, pero que veía que por culpa de la lactancia iba a tener que ser así, porque tenía al bebé todo el día a la teta, y eso era más de lo que ellos esperaban cuando pensaban en lo que suponía tener un bebé y amamantarlo. Ellos comentaban que si pasaran al biberón sentían que lo iban a compartir y ella no se encontraría tan atada al bebé, tan superada por la situación.

Ese es el principio de la historia, y lo que a mí me ha hecho pensar. No sé si puedo ponerme en la situación de la gente que ha alimentado a sus hij@s con biberón, pero lo intentaré.

Yo decidí que quería dar teta a mi hijo antes de que naciera, pero muchas veces he comentado que no era una decisión del todo consciente, meditada y analizada, simplemente pensaba en darle si era posible. Después de nacer, también he dicho que todo cambió en mi cabeza, o en mi cuerpo, no lo sé, pero en aquel momento la teta se hizo imprescindible, no sé si porque el parto no había sido lo que yo quería, si se despertó en mí el Instinto Materno, si porque me convertí en Madre de verdad. La cosa es que nos costó instaurarla, y no me planteé en ningún momento que hubiera nada mejor para mi bebé, que pudiéramos haberle dado algún biberón, otra leche, simplemente, no era posible.

Pero a lo que iba, el hecho de que aquella pareja que acababan de convertirse en padres se sintiera superada, no creo que fuera por la lactancia, pero no puedo estar del todo segura, porque solo he vivido una maternidad, y ha sido amamantando. Aquellos chicos llevaban una semana con un bebé en sus brazos, tenían unas expectativas creo que equivocadas de lo que iba a suponer la llegada a sus vidas de su hijo, y tal y como estaban explicando, no tenían alrededor una tribu que pudiera ayudarles, sino al contrario, las personas de su familia, los amigos, los conocidos, no parecían entender la transformación que supone la llegada de un niño.

A veces, dejándonos llevar por lo que se dice que es tener un niño, pensamos que simplemente vamos a tener un bebé por unas horas al día, que va a dormir mucho, sobre todo de noche, que le alimentaremos cada 3 o 4 horas, que se quedará saciado y se dormirá rápidamente, que cuando queramos hacerle mimos estará despierto y feliz, dejándose hacer, que no llorará más que cuando tenga hambre, fácilmente reconocible el motivo del llanto, que el momento de amamantarle será feliz, sin dolor, que se cogerá de manera espontánea y nosotras sabremos qué tenemos qué hacer... Eso es la maternidad idílica que nos enseñan en los medios de comunicación, en la publicidad, en nuestro ambiente cercano cuando se habla de ello... Es una pena que no se trate el tema de manera mucho más realista, para que las nuevas familias sepamos que lo que nos pasa es normal, que esos primeros días, semanas, son un acostumbrarse a la nueva vida que se nos une. Estamos descubriéndonos, conociéndonos.

Pienso que aunque se alimente a un bebé con leche artificial, la situación de esos primeros días debe ser más o menos la misma, porque la base es el crecimiento personal que supone convertirse en padres, sobre todo cuando durante el embarazo han visto la maternidad/paternidad de manera idílica. Es un proceso, es un cambio grande, grande, es un renacimiento. Que requiere fuerza, confianza en ti mismo, y sobre todo, requiere ayuda, de esa tribu de la que he hablado en tantas ocasiones.

Los grupos de lactancia, de crianza, de madres, son un buen punto de partida para esas familias que se encuentran perdidas esos primeros días... Y después, ¿quién sabe? Quizás encuentren a personas y familias como las que nosotros hemos encontrado, que nos hacen la vida más feliz.

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