Hoy por fin empiezan a surgir de nuevo los colores, tímidamente primero, haciéndose poco a poco más intensos y esperando que tomen ese color vivo y luminoso de antaño.
Los grises comienzan a ser parte del pasado...
Algunas veces no somos capaces de mirar más profundamente, solo vemos lo superfluo, lo insignificante, y no nos damos cuenta de que poco a poco vamos perdiéndonos en la forma y nos dejamos la esencia. Eso nunca debería haber pasado en tan gran medida.
Hoy esa esencia se muestra con infinita claridad, ¿cómo no verla antes? Pero ha sido un momento de lucidez el que ha iniciado este cambio tan necesario para volver a MIRAR de verdad.
Gracias a esos duendecillos que nos rodean y nos envuelven de Amor, de ese Amor que desde siempre nos ha sobrevolando y llenado de gozo.
