Ahora que me encontraba tan bien, tan cerca de Raúl, entendiéndonos tan bien... ahora estamos en un impass un poco extraño.
Llora donde quiera que esté y lo que quiera que haga. Llora si está en el suelo, llora si le cojo en brazos, llora si salimos, llora si entramos, llora porque tiene sueño, pero no quiere dormir y llora cuando lo intentas, llora cuando te acercas y llora cuando te alejas... Creo que está llorando tanto como para compensar todo lo que hasta ahora no había llorado.
No nos entendemos. Y ya no sé muy bien qué hacer. No es que esté agobiada, ni agotada, pero sí un poquito preocupada, porque no ha sido nunca un niño lloroncete, los llantos de Raúl han sido contados (exceptuando los que pasábamos para amamantarlo los primeros meses) y ahora no sé qué le pasa y me siento fatal. Lo único que intento hacer es acompañarlo, pero es tan difícil verle llorar sin consuelo...
Espero que esto pase pronto, porque me da mucha penita verlo lloriquear así todo el tiempo... como un alma en pena el pobrecito. Pero bueno, así estamos. Por eso no me pongo mucho al blog, no tengo tiempo para ello, solo tengo mente, corazón, brazos y abrazos, besos y mimos para el enano, que aunque no parece que se consuele mucho, aquí tiene a su mami todita para él hasta esta noche, que toca currar...
Ahora está durmiendo un poco, voy a aprovechar para mirar su paz, aquí os dejo una imagen tranquila.

