Tus hijos no son tus hijos, son hijos e hijas de la Vida, deseosa de sí misma. no vienen de ti, sino a través de ti, y aunque estén contigo, no te pertenecen. Puedes darles tu Amor, pero no tus pensamientos, pues Ellos tienen sus propios pensamientos. Puedes abrigar sus cuerpos, pero no sus Almas, porque Ellos viven en la casa del mañana, que no puedes visitar, ni siquiera en Sueños. Puedes esforzarte en ser como Ellos, pero no procures hacerles semejantes a ti, porque la vida no se detiene en el ayer. Tú eres arco del cual tus hijos, como flechas vivas, son lanzados. Deja que la inclinación, en tu mano de arquero, sea para la Felicidad.

Khalil Gibran

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viernes, 13 de septiembre de 2013

Algo especial...

Os dejo la expresión de mis sentimientos, de mis emociones, en el día de ayer, en el blog de A-brazos. Lo siento muy mío, muy personal, por ello lo cuelgo aquí, en mi pequeño diario. 

<< Hoy siento, respiro, me dejo llevar por la memoria... Hoy ando entre recuerdos y sensaciones que no se han borrado aún. Hace 3 años estaba a punto del acontecimiento más renacedor de mi vida, del cambio, del descubrimiento, del inicio de una nueva vida, a tu lado, pequeño mío. 

Hoy hace un año andaba volando entre contracciones, sintiéndome capaz, fuerte, poderosa, mujer llena de vida y sabiduría. Hoy hace un año estaba en ese viaje que me llevó hasta las estrellas, al nacimiento de mi pequeña, a mi parto soñado, en que absolutamente todo fue maravilloso, nunca pudo ser mejor, a tu lado, pequeña mía. 

Hoy hace tres años vivía la presión y el 'acompañamiento' para el nacimiento de Raúl. Que fue lo que debía ser, agradecida estoy porque mi niño vino a abrir ese camino, para que su hermana y yo tuviéramos ese viaje maravilloso de apertura a la conciencia dos años después.

Todo fue igual de perfecto en ambos casos. Momentos tan singulares y a la vez tan unidos y parecidos. Momentos tan bellos y tan llenos de Luz. Gracias hijos, por todo lo que me regaláis. 

Hoy, recordando el nacimiento de mis dos hijos, sólo puedo sentir un Amor inmenso, Infinito, hacia ellos, porque me han regalado lo mejor de mi vida. Y además de amarlos a ellos, amo a su papá, que me acompaña, a veces sin saberlo ;) en cada minuto, en cada segundo, en cada momento. Gracias superpapi.

Y como sé que tanto el papá como mis pequeños lo sienten como yo, no puedo dejar estas palabras que me salen hoy sin antes contar que me siento profundamente agradecida hacia una persona en particular, mi compañera, mi doula, mi Hermana. 
Gracias Paula por habernos acompañado, a veces sin saberlo, desde el principio de este camino, en ambos viajes, presente en nuestras vidas. Como te he dicho alguna que otra vez ya, ERES PURA LUZ......... >>

viernes, 30 de noviembre de 2012

Llena de Regalos (por Paula Crespo)


<< Llena de Regalos… así me siento, y es que Carol me ha pedido que escriba el relato de su Parto, del Nacimiento de Iara…Otro regalo más.

Todos duermen, y a la luz de una vela recuerdo, siento, escribo…vuelo de nuevo a ese momento Sagrado.

Se acerca el día del encuentro…Suave, despacio.
Momentos de disfrute, de conexión.
Cada vez que me llega un mensaje para contarme esos momentos Mágicos, mi corazón pulsa al ritmo, lleno de emoción.

Van pasando los días y cada día está lleno de emociones, todas ellas guiadas por Amor…
Me maravillo con la conexión que hay entre ellas.
Son Una e irradian Luz a raudales, Amor, Ternura y Deseo.

Veo a una Diosa en la profundidad de sus ojos y me siento agradecida de poder sentir tanta Grandeza, tanta Pureza cada vez que estoy con ella.

Paseos, encuentros, conversaciones, miradas…

Iara nos acercó un poquito antes de anidar en su vientre. Entre ella y yo había conexión, pero no nos disfrutábamos a menudo.
Gracias a Iara esta conexión se ha expandido de una forma preciosa.
Somos más que amigas y nuestras familias están unidas.
Contamos unos con otros, como familia que ya somos.

Ese día, Rafa, los peques y yo, nos quedamos con Raúl en su casa, mientras Luis trabajaba y ella iba a conectar un poquito con su pequeña, a acercarse un poquito más a ella, sin imaginar lo cerca que ya estaban.

Ese día, movía su cuerpo dulcemente mientras acariciaba su barriga, al igual que ya lo hacía días atrás…Pero ese día, le acompañaban muchas emociones. Era un día especial.

Estábamos todos en la puerta de su casa cuando los vimos llegar.
Él venía con una sonrisa y la alegría se sentía cuando pasó a nuestro lado. Dijo “estamos de Parto” acompañando las palabras con una sonrisa.
Carol llegó con una mirada dulce y a la vez Poderosa. Sus pasos eran fluidos y conectados.

Ella paseaba por casa, danzando las pulsiones, yo recogía los juguetes de los niños y Luis y Rafa descargaban la compra del coche.
Al acabar, Rafa se quedó con los peques, que jugaban afuera con las bicis.
Recuerdo la sensación que sentí al cerrar la puerta de su casa…Era cómo cerrar la puerta de un Templo.

Dentro nos quedábamos Carol, con Iara en su vientre, Luis y yo con Edén en mi pecho.
Todo se transformó.

La Luz del día empezaba a bajar…Ella apagó la Luz y yo cerré las cortinas.

Era hermoso verla moverse, tan conectada, tan sensual…tan sexual.
Luis la acompañaba con mucha sensibilidad, con ternura.

Intenté acomodar todo para que estuviese preparado si lo necesitaba, mientras ellos viajaban juntos al encuentro con su niña.

Movía su pelvis, sus pies, para ayudar a su niña.
Respiraba conectada, suave.
Estaba hacia adentro completamente.

Recuerdo un momento en el que me miró y ya no estaba aquí. Que Fuerza transmitía!

Se movía en la pelota, en las escaleras, en el sofá…
Él la acompañaba en sus movimientos, le ponía la bolsita de agua caliente, le acariciaba…
Mientras iba acomodando escuché que quería un baño, así que subí arriba a llenar la bañera.

Cuando acabó de llenarse ellos ya estaban arriba, ella apoyada moviéndose y él acompañándola.

Le entró calor y se desnudó.

Entraron al baño, a la luz de las velas, danzó con las pulsiones, bebió y se metió en la bañera.
Todo era suave y fluido.
Las pulsiones las llevaba suavemente…tan conectada, que me cuesta encontrar palabras que expliquen tal conexión.
No estaba centrada en el dolor. Lo traspasaba, lo gozaba y se veía en sus movimientos.

Al meterse en la bañera se tumbó apoyada para seguir disfrutando de las pulsiones, pero enseguida fueron intensas.

Luis era su apoyo, la sostenía y la mimaba.

Escuchábamos las voces de los pequeños y los vecinos en la calle, pero ella ya no escuchaba el exterior.
Bebía y la refrescábamos con pañitos de agua.

Salió de la bañera y se apoyó de nuevo en el mueble. Era intenso, se sentía. Ella lo gozaba.

Con la cabeza hacia abajo, recogida en ella y en su niña, dijo: “Ya está aquí” y lo acompañó con un gemido de placer.
Levantó la cabeza y dijo “Tengo ganas de empujar”.
En ese momento la tenía frente a mi, mirándome a los ojos y me enamoré aún más si cabe de su Ser.
No dije nada, me mantuve limpiando el suelo y colocando toallas.
Luis, dulcemente le dijo “Pues empuja…empuja”

Luis transmitía seguridad, confianza, ternura y Amor…mucho Amor.
Yo sentía conexión con él y mucha complicidad. Hablábamos con la mirada.

Carol se abrazó a Luis y se sostenía en él.

Arrodillada, colocando toallas, pude ver caer gotitas de sangre al suelo. Escuchaba el sonido y me emocionaba.
Carol se tocó y decía “Ya está aquí…Su cabeza”. No paraba de repetir emocionada “Cómo puede ser? No puede ser…ya está aquí”
Era emocionante. Lo decía con una dulzura…

Yo, que estaba arrodillada pude ver cómo su vagina se abría para dar paso a su bebé.
Carol no gritaba en los pujos, eran gemidos suaves y poderosos llenos de gozo.

En un pujo se rompió la bolsa.

La cabeza de Iara salió y era hermosa…con sus ojitos cerrados y tanta Paz.
Carol acarició la cabeza de su niña y se emocionó aún más si cabe.
Era suave y calentita.
Luis también acarició la cabecita de su niña al salir.

Que afortunada me sentía. Todo era Amor.
Todo era rápido y a la vez tranquilo.

Le pregunté a Carol si quería cambiar de posición para recibir a su niña, pero no podía. Estaba enraizada a la Tierra, conectada y no podía cambiar.
Le pregunté también a Luis. Le dije de cambiar y yo sostener a Carol para que él recibiese a Iara, pero me dijo que no amorosamente y con su mano me hizo un gesto dándome el honor de ser yo quién recibiese a su hija.

Tenía a Edén en el pecho, metida en el fular, que de tanto movimiento, se me había destensado un poco y cómo no podía volver a anudarlo Edén se despegaba de mi pecho. Empezó a quejarse y lloriquear.
Mi mente empezó a preocuparse por el llanto, ya que tuve miedo de que se rompiese el momento.
Acerqué la cabeza de Edén a mi pecho y sin darme cuenta se la llené de sangre.
Ya sin pensar en Edén, coloqué mis manos para recibir a Iara.

En un pujo salió rapidísimo, super suave y resbaladiza la guié con mis manos a los brazos de su mamá.

Fue emocionante.
Le dí la Bienvenida a Iara desde mi corazón y me enamoré de lo que veían mis ojos, lo que sentían mis manos, mi cuerpo y todo mi Ser.

Carol y Luis estaban emocionados, con una sonrisa preciosa en sus rostros.

En ese momento miré a mi niña y le vi la cabeza llena de sangre. Sentí la bendición y sonreí.

Me faltan palabras para explicar lo que sentí. No existen palabras para algo tan Grande.

Acomodamos todo para que Carol e Iara estuviesen cómodas.
Se tumbaron incorporadas en el suelo del cuarto de baño.

Bajé a buscar a Raúl que estaba jugando fuera con mis otros niños y Rafa, y que así viese a su hermana recién nacida.

Cuando bajé a buscarlo, ellos estaban abriendo la puerta suavemente para entrar a casa. Ahí fui más consciente aún de la conexión que había ese día entre todos, de la perfección de cómo se había dado todo y cómo se estaba dando.
Lo cogí en brazos y lo subí.

Carol estaba emocionada y Raúl miraba sorprendido con esos ojos tan bonitos que tiene.

Carol me pidió que le hiciese fotos y se las hice.

Mientras, esperábamos a que saliese la placenta a la luz de las velas y con Iara calentita en la barriga de mamá… Tenía el cordón cortito pero con una pulsión bella que duró una media hora.

Le pregunté si tenía sed y le di de beber…
Me encantó dar de beber a Carol, Diosa Eterna. Me sentía a su servicio y se me llenaba el corazón.

En ese momento Luis llamó a la ambulancia.
Carol me pidió llamar a su madre.
Yo sostenía el teléfono mientras ella tenía a su niña envuelta en sus brazos y hablaba con su madre.
Fue emocionante para mi escucharlas y sostener el teléfono que en ese momento las conectaba.
Casi rompo en llanto de emoción.
Pensaba en las raíces de estas Mujeres. En la emoción de ser Madre e Hija, Madre y Abuela.


Marcharon al hospital y yo me quedé en casa con Raúl y mis pequeños.
Cuando se durmieron, recogí, limpié un poco y puse una lavadora…toallas llenas de Vida.
Paseaba en el silencio de la casa inundada de olor a Vida y me sentía afortunada a cada segundo.

La energía de la casa me hacía vibrar y no podía parar de respirar y llenarme de ese olor…Magia de Vida.

En pocas horas ya estaban en casa, Felices. Carol llena de energía, hermosa, deslumbrante…
Mis pequeños y yo nos marchamos en cuanto Rafa llegó a nuestro encuentro y ellos siguieron disfrutando de la noche con Iara en sus brazos…juntos, emocionados, llenos de Felicidad.



Gracias Carol por Existir, por Ser mucho más que una Amiga, por Estar a mi/nuestro lado, por hacerme el regalo de acompañarte, por mostrarme tanto y por darme el Honor de estar ahí en el Nacimiento de Iara, momento Sagrado.
Gracias por permitirme guiar con mis manos a tu hija hacia tus brazos.
Gracias por todo lo que le siguió al momento y lo que le seguirá.
Gracias por tu Amor y tus bellas palabras.
Gracias Luis por tu sensibilidad, dulzura y confianza.
Gracias por permitirme estar a vuestro lado, por tus sonrisas, tu clara mirada. Por la complicidad y conexión que vivimos en el nacimiento de Iara. Por esos momentos de hablar en silencio a través de la mirada.
Gracias por el honor de llenar mis manos y mi corazón de Vida.
Gracias por Ser como Eres.


Gracias Raúl por tu Amor, tu dulzura y tu bella mirada.
Gracias por confiar en esta familia que tanto te quiere y por los momentos tan divertidos que nos regalas. Gracias por iluminarnos.
Gracias por llegar a este Mundo. Eres un Regalo.

Gracias Iara por mostrarnos nuevamente el mensaje de la Vida. Gracias por tu Fuerza y tu Poder. Tu dulzura y tu suavidad.
Gracias por elegir de alguna forma que toda esta familia estuviese ahí, y que Edén y yo te recibiésemos. Gracias por colocarlo todo. Me haces sentir afortunada, muy afortunada…
Sentirte al Nacer, tocarte y llenarme de sangre, vérnix, y ese líquido que te ha acompañado en el vientre de mamá es una Bendición.
Bendecidas yo y mi niña….
Gracias por permitirnos estar en tu Nacimiento. No tengo palabras.

Recuerdo y escribo entre lágrimas de emoción.

Gracias Familia. Os Amamos. Os Amo. >>

Hace cuatro días mi pequeña Iara hizo 2 meses y quise celebrarlo colgando en el blog este relato maravilloso de nuestra doula. Gracias a ti/vosotros, no hace falta que te diga nada más, sabes los sentimientos que nos unen. Te queremos, a toda esa hermosa familia.





miércoles, 14 de noviembre de 2012

Los regalos de Iara (I). El empoderamiento

Hay muchas cosas que me gustaría recordar sobre el nacimiento de Iara, cosas que me decían tanto... por eso he decidido escribir una entrada sobre ello, porque ¿qué es un blog al final si no un diario? Así podré recordar siempre esas cositas que me rondan estos días, que con la cabeza que tengo...

El parto de Iara fue belleza en sí mismo, pura esencia de Vida. Nosotros no lo habíamos planeado, así pues, esta puede ser la primera entrada de una serie denominada "Los regalos de Iara".

Fue tan rápido que creía que aún estaba en la dilatación cuando se presentó su cabecita pujando por conocer la cara de su mamá, así que sin más, la pequeña decidió que nacería en casa, ¿qué mejor lugar? 

Cuento esto porque durante el embarazo, planeando ese día, muchas cosas iban apuntando hacia lo que pasaría, pero cosas que pasan, una no es capaz de Escuchar y Ver todo lo que ocurre a su alrededor... 

He tenido una Doula maravillosa, que es mi Hermana, que es la Madrina de Iara desde luego, que nos ha acompañado durante este tiempo de crecimiento. Una de las cosas que hoy regresa a mí es un sueño que ella tuvo sobre el nacimiento de la pequeña, en ese sueño había una frase que se suponía que los profesionales decían en un hospital tras haber parido, algo así como "¡Ha sido un parto domiciliario!", perdona no recordarlo mejor... y era como una señal... Pero es que hubo otro sueño, en este caso mío, en que paría en casa de mis padres, en el baño, junto a mi madre. Nunca o casi nunca recuerdo los sueños, así que recordar este, además con mil detalles, me pareció curioso en su momento, y me parece hoy que ella me enviaba señales de alguna manera.

Otra cosilla que recuerdo hoy, es que siempre que hablaba de mi parto con alguien cercano, alguien que sabía que no pariría en casa a pesar de quererlo intensamente (porque mi chico no sentía lo mismo que yo), le decía que yo llegaría al hospital con mi niña en brazos, porque pensaba esperar hasta el último momento, ¡si hacía falta nacería en el coche! Todo esto lo contaba en tono de broma, nunca pensaba que eso se daría, creía que llegaría avanzada la dilatación, no como con el primer parto, que ingresé de 2 cm quedándome aún muchas horas por delante. Pues entrando a urgencias tumbadas ambas en la camilla de la ambulancia, no podía dejar de pensar en ello, que al final lo que decía se cumplió, ¡vaya tela! Eso deben pensar ahora los que me escuchaban en aquellos días...

Más cosas, más recuerdos, más pistas. Por ejemplo, como estuve tres semanas más o menos sintiendo contracciones, y digo más, contracciones de parto, hablábamos a menudo (con nuestra doula) sobre qué podía estar pasando. No lo sabíamos, yo ya estaba con la cabeza loca y no entendía nada, pero sí es cierto que notaba que algo debía estar trabajando, avanzando. Un día le dije a Paula, aún embarazada, que si podía contarle a la gente que mi parto había durado 5 semanas, entre risas. Porque al final era lo que parecía, no eran días completos de contracciones, pero yo sentía que estaba de parto en esos momentos, así que mi cuerpo no podía estar engañándome tanto ¿no? Aunque dudé, lo reconozco, disfrutaba de cada rato, pero cuando terminaba me sentía descorazonada, como "jo, otra vez no". Mi doulita nos dijo que creía que el parto iba a ser muy rápido porque con todas esas contracciones estábamos preparándonos, acercándonos, yo le dije, "sí, parto express", y me reía, Hoy me río de nuevo de esa conversación.

Algo más que me ha quedado marcado, aunque no es exactamente lo mismo que lo que he contado antes, está relacionado con las afirmaciones que preparé para el parto. Durante el embarazo estuve trabajando en ello, frases que me dijeran algo para ese momento, frases que me ayudaran y me acompañaran, que nos acompañaran a las dos. Cuatro afirmaciones llegaron a mí. Las escribí y las colgué en distintas partes de la casa, pensando o sintiendo dónde deberían estar... Pues pasé parte de las contracciones en el salón, dónde había varias de ellas, pero una me llegaba bien fuerte, Yo, Carol, Siento que Respirar es Amar. Y con cada contracción respiraba amándome a mí misma y a mi cuerpo, amándonos a las dos.

Y donde Iara nació, en el baño, ahí había otra afirmación que me llena de emoción, porque justo tenía que ser esa... La Fuerza y el Poder están en mí y en Iara. Mi chico me decía que parecía una afirmación de las guerra de las galaxias, pero era justo la que necesitaba en ese momento, porque Iara y yo fuimos fuertes, Iara y yo pudimos. Todo estaba en nosotras, en nuestros cuerpos, en nuestros corazones. Se me eriza el vello al volver a recordarlo...

El otro día escribí a mi bella Cayetana, porque recuerdo muy claramente el día que la encontré buceando por la red, los días que pasé leyéndome su blog de cabo a rabo, y sobre todo, la emoción que sentí al leer el relato sobre el nacimiento de Carlota, su segunda hija. En ese momento deseé con todas mis fuerzas haber podido vivir un parto tan intenso, darle la bienvenida a mi hijo de forma tan bella y amorosa... Ni siquiera sé explicarlo, me faltan las palabras para contar que en aquel momento algo en mi interior se encendió, para permanecer ahí latente hasta resurgir el día en que supe que Iara había anidado en mí. Cuando nació mi pequeña Edén, mi ahijadita, volví a sentir lo mismo, las ganas de vivir el parto como algo sagrado, rodeada de amor, sin más. Ya es casualidad que las dos parieran a sus hijas en casa, solas (sin asistencia sanitaria), como mamíferas, puro instinto, y en el baño.

Quise parir en casa pero somos dos en esta historia, y como tendría que ser en el hospital, escribía un día una entrada sobre mi parto respetado. El otro día lo leía de nuevo, es tan emocionante haber vivido justo eso... Hoy no sé si fui yo la que lo pedía o era Iara la que se expresaba a través de mí, incluso mucho antes del embarazo.

Ella lo tenía bien claro. La pequeña Iara, nacida en casa, junto a su familia, en un rinconcito tenuemente iluminado, nuestro baño, demostrándonos a ambas el poder que tenemos.


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