Tus hijos no son tus hijos, son hijos e hijas de la Vida, deseosa de sí misma. no vienen de ti, sino a través de ti, y aunque estén contigo, no te pertenecen. Puedes darles tu Amor, pero no tus pensamientos, pues Ellos tienen sus propios pensamientos. Puedes abrigar sus cuerpos, pero no sus Almas, porque Ellos viven en la casa del mañana, que no puedes visitar, ni siquiera en Sueños. Puedes esforzarte en ser como Ellos, pero no procures hacerles semejantes a ti, porque la vida no se detiene en el ayer. Tú eres arco del cual tus hijos, como flechas vivas, son lanzados. Deja que la inclinación, en tu mano de arquero, sea para la Felicidad.

Khalil Gibran

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viernes, 18 de enero de 2013

Un proyecto hecho realidad: A-brazos

Hoy paso por aquí tras mucho sin hacerlo. Es la tónica últimamente... Ahora no creo ni que me leáis... De todas formas esto seguirá siendo lo que es, un diario, una forma de contar las aventuras de esta mujer que se convirtió en mami e hizo virar el barco de alguna manera. 

Y ahora el barco está avanzando viento en popa!!! A toda vela!!!

La semana que viene hará 4 meses que nació la pequeña de la casa, y desde entonces las cosas aquí han cambiado incluso más. Ella nos ha hecho proponernos una nueva aventura. Ahora nos hemos convertido en una familia emprendedora.

Algunos lo sabréis, otros no, estamos viviendo un sueño, un precioso sueño. Muy muy bien acompañados y muy muy muy muy felices. Nuestra nueva casa se llama A-brazos. 

A-brazos es una tienda especializada en porteo, con pañales de tela y tela para mamá. 
A-brazos es nuestra casita, y la vuestra. 
A-brazos es un sueño hecho realidad. 
A-brazos es el lugar que sentíamos que faltaba en la isla.
A-brazos es asesoramiento. 
A-brazos es pura esencia. 
A-brazos es belleza. 
A-brazos es acompañamiento. 
A-brazos es amor. 
A-brazos es unión.
A-brazos es olor floral y a incienso.
A-brazos es calor. 
A-brazos es vida.
A-brazos es familia. 

Deseamos que sea esto y mucho más, deseamos llegar a muchas familias, llevando un poquitín más de felicidad y sumándola a la llegada de un bebé, a la risa de un niño, a los besos de unos padres. 

Estamos en Ibiza, y también estamos en la web, pincha AQUÍ y te llevará a nuestra casita virtual. A todos esos amigos que tenemos en la red, a esas mujeres hermosas que conozco a través de las palabras, ahí estamos, iniciándonos en un proyecto lleno de belleza, acompañando a la maternidad y paternidad, a las familias. Si necesitáis algo, estaremos encantadas de responder a esa necesidad.

Un a-brazo lleno de colores para todos!!!!!!

viernes, 24 de junio de 2011

A favor o en contra de la crianza con apego

Empiezo esta entrada inusual contando que el 22 de junio Ana publicó en su blog, Creciendo con David, un post sobre una mochila portabebés que se habían agenciado.

Sobre esta entrada hubo comentarios varios sobre la mochila, felicitándola y así, cosas normales, pero es que resulta que llega un momento en que aparece alguien que no firma con un comentario grosero a la par que peyorativo, hacia Ana, pero sobre todo hacia la crianza con apego.

Nosotras dos tenemos algo en común, la crianza con respeto y apego. No sé si tendremos otras cosas, porque no nos conocemos, pero desde luego la crianza sí.

Yo crío a mi hijo como me dicta el corazón, como más a gusto me siento, y como más a gusto veo que se siente él, no necesariamente con este orden de prioridades. Y pienso siempre que los que no lo hagan como yo es porque sus corazones, sus sensaciones y sus hijos así se lo dictan, o al menos eso espero.

Yo doy teta a mi hijo de 9 meses; le porteo cada día, no tengo carro; le doy de comer lo que le apetece y si no quiere más no se habla más; le dejo experimentar metiéndose cosas a la boca, porque es lo que toca; le dejo que duerma cuando está cansado, sea la hora que sea; come junto a nosotros en la mesa, mientras lo hacemos nosotros; duerme en nuestra cama, que hemos agrandado con la cuna a continuación, sin baranda entre nosotros; las siestas durante el día las hace a mi lado o sobre mí; por la noche se despierta cada rato para pedir teta; le dejo subir escaleras yendo tras él para que no se haga daño, pero sin incordiarle; si quiere probar la arena de la playa...pues un poquito no le hará daño; no le baño todos los días (en verano cambiaremos de hábitos) porque no creo que sea necesario; la alimentación complementaria muchas veces se la doy entera, porque es como él la quiere; si quiere que le coja en brazos, pues le cojo; si llora, le calmo y le acompaño; si quiere teta a los 10 minutos de habérsela dado, pues volvemos a sacarla... Tendría tantas más cosas que decir... Pero no es necesario, solo quería explicar que yo crío así a Raúl porque es lo que me dice mi instinto, y viéndolo crecer, veo que lo estoy haciendo bien. Y no por ello pienso que es la única "buena" manera de criar a un niño.

Hay muchas maneras de entender la maternidad/paternidad, ni mejores ni peores, y sinceramente, aunque piense que lo mejor para l@s niñ@s sea la crianza con apego, respetando sus tiempos, sus decisiones, respondiendo a sus necesidades, no creo que los niños criados de otra manera vayan a ser adultos ni bobos ni superdotados, ni dependientes ni independientes, ni educados ni maleducados, ni más o menos respetuosos...

No sé si me explico, después de haberme informado pienso que la crianza con apego es lo mejor que podemos regalarles a nuestr@s hij@s, porque estaremos sentando las bases para que sean personas honestas, respetuosas, cariñosas, emotivas, independientes, felices ¿no? Pero no por ello creo que los niños criados de otra manera no vayan a ser adultos perfectamente sanos, pese a todo. Por ejemplo, estoy en contra del método Estivill/Ferver... para dormir a los bebés/niñ@s, pero también pienso que dependiendo de las características personales de cada niño, esto le afectará más o menos, no siendo determinante en muchas ocasiones.

Y puesto que yo respeto la crianza que practique cada madre/padre, sin menospreciar a nadie, sin insultos, sin hacer juicios de valor que no están basados en nada (o al menos sin decir en qué me baso), espero que el resto haga lo mismo conmigo. Por eso no entiendo nada de esos comentarios que han herido sensibilidades de tantas familias. ¿Eran necesarios?

En el blog de Ana muchas veces escribe gente que no está de acuerdo o al menos del todo de acuerdo con ella, pero no por ello faltan al respeto a nadie. Si un@ es educad@ y respetuos@, nadie se siente ofendid@. Y otra cosa, el sentir que te ofenden no tiene nada que ver con estar o no segur@ de lo que un@ hace, porque yo lo estoy y mucho, pero me ha parecido muy ofensivo el comentario hacia tod@s l@s madres/padres que portean a sus hij@s.

De todas maneras, comentar que pienso que no tiene sentido nada de lo que ha dicho, porque como también he leído por ahí, no sabe si David corre, anda o vuela, solo ha visto que le lleva en mochila en la foto, pero ¿ha pensado si le lleva todo el día o solo un rato? ¿Si lo ha colgado cuando el niño se lo ha pedido porque estaba cansado de todo el día de paseo? Si supiera un poquito más de Ana, sabría que la mochila es para cuando el peque se cansa, necesita a su mami, necesita dormir un rato... Lo mismo que otr@s niñ@s cuando necesitan descansar se echan en la silla de paseo, ¿con eso no nos metemos? ¿Por qué? ¿Es que les hace más independientes? ¿O es a nosotr@s los padres a quién nos lo hace?

Sobre el porteo de los bebés y niñ@s, creo que el anónimo podría darse una vuelta también por la red, en busca de otras culturas que portean a sus hij@s de manera habitual, y no por ello son menos independientes en el futuro, ni bebés eternos. Hace años, quizás en las cavernas, los humanos porteábamos a nuestras crías, porque no olvidemos que somos porteadores (por temas de especie, nos parecemos a los simios por esto de la evolución) ya que nuestras crías no serían independientes hasta los 6 o 7 años para sobrevivir, y esto nos marca. Pero dudo mucho que por ello los hombres y mujeres de las cavernas fueran bebés eternos. Así que en mayor o menor medida, las crías necesitan ser porteadas, aunque con el paso de los siglos lo hayamos olvidado.

Insto a cualquiera también a ver el documental de Nils Bergman, Restaurar el paradigma original, pasad por el blog de Dara, y aquí podréis ver las cuatro partes del método madre canguro.

Antes de terminar, me gustaría dejar un link sobre la crianza con apego que se publicó en bebésymas, si pinchas aquí encontrarás una página en que explica muy bien en qué se basa y porqué tantas familias optamos por ella para ver crecer a nuestr@s hij@s.

Como pienso que se trata de un caso de falta de conocimientos, espero que ese anónimo encuentre este tipo de información y sea capaz de ver más allá de una fotografía, o al menos, que sea capaz de emitir su opinión de manera educada y respetuosa con el resto, tal y como nosotr@s estamos mostrando a nuestr@s hij@s que debe hacerse, criándol@s de esta manera.

jueves, 16 de junio de 2011

EL LLANTO (por Vimala Schneider)

Una vez me pidieron que hiciera una demostración de masaje infantil en un programa de TV. La presentadora empezó diciendo: "He oído que conoces la fórmula para que un bebé deje de llorar en diez segundos, con un masaje. ¡Espero que puedas demostrar esto hoy aquí!"

El bebé, una preciosa niña de cuatro meses, con quien yo había tenido una tierna conversación en la sala de espera, miró a la entrevistadora y empezó a llorar desconsoladamente. Yo no hice ninguna demostración de masaje porque sentí que habría traicionado sus sentimientos al utilizar el masaje como truco para calmarla (aunque dudo que lo hubiera conseguido). La entrevistadora terminó diciendo que la artimaña del masaje infantil no había funcionado. Tenía razón, como artimaña, no funciona.  Desgraciadamente esta no fue la última vez que me encontré con personas con mentalidad del "arreglo rápido". Mucha gente piensa todavía que los bebés son para mirarles, no para escucharles.  ¿Por qué lloran tanto los bebés? ¿Por qué esto preocupa tanto a los adultos? ¿Por qué la gente se muestra tan confusa sobre qué hacer cuando un bebé llora? 


Cuando somos bebés disponemos de pocos medios más que el llanto para expresar sentimientos negativos y liberar la tensión reprimida. Cuando crecemos aprendemos varias formas de afrontar el enfado, el miedo, el dolor, y el exceso de energía; más tarde las expresiones faciales, el lenguaje del cuerpo y las diferentes formas de hablar, nos ayudan a expresar como nos sentimos. Cuando el estrés de la vida nos satura, podemos dar un paseo o hablar con un amigo. Incluso cuando gozamos de buena salud, de vez en cuando lloramos; pero raramente lo hacemos delante de los demás. Hemos aprendido que llorar es antisocial y un signo de debilidad. Esta fue, probablemente, una de las primeras lecciones que aprendimos. La idea de "malcriar" se puso de moda a principio de este siglo. La gente empezó a pensar que era mejor dejar a los bebés llorar solos. La razón fundamental era que utilizaban el llanto para manipular a los padres y conseguir lo que querían, y que esto creaba carácteres desagradables y caprichosos. Para enseñar a los bebés que llorar era un comportamiento inaceptable y para que se acostumbraran a ser independientes, se les dejaba llorar solos hasta que se quedaban roncos y caían dormidos por agotamiento.

En los años setenta, un movimiento alejado de estas anteriores prácticas de cuidado infantil tomó impulso. Muchas mujeres volvieron a amamantar a sus bebés, se inventaron las mochilas porta-bebés, delanteras y traseras, e incluso expertos en bebés, como el Dr.T.Barry Brazelton, se retractaron de sus anteriores consejos sobre no permitir que los bebés estuvieran en la cama con sus padres.

Como resultado de todo esto, finalmente nos hemos dado cuenta de que la única manera de estropear a un bebé es abandonándolo.

Otras culturas han influido en este cambio. El avance de los medios de comunicación hizo posible que conociéramos, más de cerca, culturas del otro lado del mundo, las cuales todavía no habían estado perjudicadas por el llamado pensamiento moderno. Desgraciadamente, nosotros sí lo habíamos sido.

Las madres que antes habían podido dejar a su hijo llorando solo en una habitación, mientras sufrían en otra, acudían rápidamente a la mínima vocecita del bebé. Pero algo quedó todavía. Conseguir que el bebé no llore o no permitir que llore, sigue siendo nuestra obsesión.

Hay momentos en que necesitamos llorar, es un alivio, y si podemos hacerlo en los brazos cariñosos de otra persona, mucho mejor. Yo creo que los sentimientos de los bebés son tan profundos como los nuestros, y que sus miedos, penas y frustraciones, no lo son menos. Después de observar a cientos de bebés en las clases de masaje, y a los bebés de otras culturas, sé que llorar, algunas veces, puede ser un consuelo y que, a menudo, después de un "buen llanto" son más felices, mejora su digestión, y duermen más profundamente. No obstante, este "buen llanto", podrá serlo si transcurre en una atmósfera de amor y soporte, donde el bebé no es ni ignorado, ni acallado. Los padres pueden reconocer un llanto por hambre, por dolor físico, o por la necesidad de un abrazo, y responder adecuadamente.

Muchos de nosotros que hemos crecido en la época de "no malcriéis al bebé", hemos mezclado sentimientos relacionados con el llanto. Llegamos a un estado de ansiedad y tensión, y queremos que el niño/a deje de llorar por completo. El llanto nos provoca el miedo, y quizás el recuerdo de la angustia y el enfado que podemos haber sentido llorando solos en una cuna, sin respuesta. Puede que el llanto engendre también un sentimiento de culpa - Si mi bebé llora, es porque quizás no soy una buena madre.

Nuestra cultura refuerza estos sentimientos. Mucha gente se agita exageradamente por cualquier ruido que haga un bebé y asedia a sus padres con miradas severas al más leve sonido. Los desconcertados padres, a menudo responden castigando al bebé con fuertes siseos, disculpándose y marchándose para salvar la situación.

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La cultura occidental, tal como se ha desarrollado en los últimos cien años, ha reducido sistemáticamente nuestra sensibilidad a las señales de los niños/as y colocado una distancia antinatural entre padres y bebés y entre la familia y los miembros de una comunidad. Esta separación entre "Naturaleza" y "Crianza" ha creado un círculo vicioso de bebés llorones, noches sin dormir, y algunas veces malos tratos.

Naturaleza

En el mismo reino animal pueden encontrarse dos maneras de criar a los bebés: las especies que 'esconden', las cuales dejan a sus crías durante largos periodos mientras las madres buscan alimentos; y las especies que 'acarrean', que se mantienen en continuo contacto con sus crías.

El comportamiento que caracteriza a las especies que esconden, no se encuentra en los humanos. Estas crías deben permanecer en silencio durante los largos periodos de tiempo en que la madre está ausente para no atraer a los depredadores. Solamente orinan y defecan cuando son estimulados por la madre, para que el olor no atraiga a los depredadores. Además, los pequeños tienen mecanismos internos de control de la temperatura. La leche de la madre es extremadamente alta en contenido de proteínas y grasas, debido al largo tiempo entre las comidas, y los bebés succionan muy rápidamente.

Los humanos somos todo lo contrario, estamos más cerca de los animales de acarreo y del alimento frecuente. La leche humana es, de hecho, idéntica en contenido de proteínas y grasas a la de los monos antropoides, una especie de acarreo. Los bebés humanos succionan despacio y lloran cuando se sienten angustiados o cuando no están en contacto con los padres.

Crianza

Las observaciones de Konner, Brazelton y Mead, y los estudios de varias culturas no industrializadas, mostraron implícitamente el continuo contacto entre la madre y el bebé. Los patrones culturales caracterizados por un estrecho contacto entre madre e hijo/a y el amamantamiento prolongado, también fomentan un alto desarrollo sensitivo a las señales del bebé, tales como movimientos del cuerpo y las expresiones faciales que preceden al llanto.

Esto no quiere decir, sin embargo, que en estas culturas los bebés nunca lloran. Mientras raramente lloraban durante el día, era bastante frecuente que lo hicieran, durante largos periodos, al anochecer. Los adultos sabían que se trataba de una liberación y se lo permitían. Como dice Sandy Jones en 'Crying Babies, Sleepless Nigths', (Bebés llorones, noches sin dormir), "hay una diferencia entre no responder y responder y permitir, en la cual has utilizado tu propio criterio sobre lo que tu bebé parece necesitar".

La gente de estas culturas, por su propia experiencia de padres sensibles y un fuerte soporte del sistema social, están totalmente capacitados para diferenciar, de una forma espontánea y natural, el llanto apenado de un bebé que pide ayuda y otras clases de comunicación. El llanto de los bebés raramente despierta en los padres impulsos egoístas.

Egoísmo y altruismo

los estudios han demostrado que las personas responden al llanto de los bebés, ya sea de forma egoísta o altruista. Las respuestas egoístas se caracterizan por agitación y conciernen a uno mismo, se pretende que el bebé deje de llorar porque es irritante. Las respuestas altruistas se caracterizan por empatía en la incomodidad, se pretende aliviar al bebé del sufrimiento. El egoísmo y el altruismo están potenciados biológica y culturalmente. Las hormonas maternales, como la prolactina, son un factor que provoca una respuesta altruista al llanto del bebé; estas hormonas se incrementan por el contacto profundo y la lactancia materna.

Nuestra cultura cultiva y refuerza el egoísmo de muchas maneras. Hemos aislado más a las personas a lo largo de las últimas generaciones. Así la estructura de apoyo social para la mayor parte de los nuevos padres no existe. Las demandas de la economía y nuestros valores sociales, obligan a ambos padres a aportar ingresos financieros, a menudo a costa del incremento del estrés para los padres y bebés.

Los estudios revelan que el soporte social de los grupos de apoyo, está íntimamente relacionado con la seguridad de los vínculos entre padres e hijos.

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Un buen sistema de apoyo social puede mitigar los problemas entre los padres y los bebés. Madres en principio insensibilizadas, a las que se les da soporte, ayuda, ánimo, y afecto, pueden sensibilizarse hacia sus bebés; y los bebés que han tenido contacto con gente amigable, abuelos y cuidadores cariñosos, no están tan afectados por los problemas de dependencia madre/hijo-a.

Las teorías de los conductistas a principio de siglo, han producido varias generaciones de personas carentes de la seguridad básica que ofrece un fuerte vínculo con los padres. (..............) Muchos estudios recientes han demostrado que los bebés cuyos vínculos de dependencia han sido inseguros y ansiosos (como resultado de una falta de respuesta a sus indicaciones), más tarde fueron menos comprensivos con los demás, y menos dispuestos a aceptar ayuda y soporte de otras personas.

El resultado de este egoísmo provocado culturalmente, es una falta total de sensibilidad hacia los bebés, lo cual fomenta más sus llantos. Los estudios de Bell y Ainsworth, demostraron que no responder adecuadamente al llanto de los bebés durante los primeros seis meses, incrementa significativamente la frecuencia de sus lloros y angustias durante los seis primeros meses de vida y posteriores.

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¿Cómo podemos remediarlo?

Como todos nosotros, los bebés tienen varias y diferentes razones para llorar. Desgraciadamente, hemos perdido mucha de nuestra capacidad para intuir sus pensamientos y sentimientos. Muchas personas son capaces de reconocer un llanto agudo de dolor, pero la interpretación de otros llantos y quejas es filtrada a través de los velos de nuestras propias inseguridades y proyecciones. Puede ser más fácil adoptar una filosofía mecanicista, según la cual uno responde siempre de la misma manera, o no haciendo caso, o calmando. Pero a los bebés no les interesa la filosofía y son incapaces de ajustarse a la comodidad de sus padres (o de cualquier otro). Ellos necesitan la respuesta de adultos centrados, con claridad de pensamiento y cariñosos, que les ayuden a encontrar un camino en este mundo desconocido.

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No es necesario extra-analizarte a ti o a tu bebé. Solamente dedica un poco de tiempo a pensar en como respondes a las indicaciones de tu hijo/a. Finalmente encontrarás la conexión intuitiva que va creciendo entre los dos, y la confianza de que día a día vas comprendiendo mejor sus necesidades.

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El masaje diario puede ser una ayuda para este proceso, porque te ayudará a mantener literalmente el contacto con el lenguaje corporal y las señales no verbales de tu bebé.

Cambiar la sociedad comienza en el hogar. Incluso tenemos la oportunidad de influir en la cultura más allá de nuestro propio umbral. Podemos ayudar a futuros padres, abuelos, y amigos a tomar conciencia de las necesidades de los bebés. Podemos esforzarnos en dar soporte y ánimo a los amigos con recién nacidos.

También podemos expresar nuestra atención hacia los bebés en lugares públicos. Un día me encontraba haciendo cola en una tienda, y un bebé en un cochecito empezó a llorar. Varias personas se pusieron nerviosas y algunas fruncieron el ceño y sisearon. La madre del bebé lo tomó en brazos y dirigiéndose a las demás personas, con una cálida sonrisa, dijo en voz alta "¡Tiene mucho que decir!". Instantáneamente la gente se relajó y sonrió. Una mujer se acercó y acarició al bebé con unas palmaditas.

Forzar a los bebés a dejar de llorar, parar sus lloros tapándoles la boca, y permitir a los bebés llorar "catárticamente", pueden ser excusas para no dedicar un tiempo a escuchar lo que ellos quieren decir. No existe una solución rápida. Unos buenos padres --una buena 'cultura'-- deben pasar por los, a veces difíciles, procesos de respuesta individualizada a las insinuaciones de los bebés, con compasión y sentido común.


Vimala Scheneider (fragmento de Mothering --Ser madre--)

Pienso que tenemos que aprender a acompañar a nuestros bebés en todas y cada una de sus emociones. A veces simplemente tenemos que estar ahí para escucharlos.

lunes, 16 de mayo de 2011

Mi maternidad en tres fotos





"Mi maternidad en 3 Fotos es un carnaval de blogs, iniciado por Amor Maternal, que nos invita a ilustrar en tres imágenes, los momentos que más nos han marcado y que nos definen como madres. Cada una elige si compartir imágenes del embarazo, del parto, dando el pecho, durmiendo, abrazados, jugando, o llevando a sus hijos en portabebés, etc. "

Llevo tiempo pensando en qué fotos quería compartir, porque empecé a descubrir muchos de los blogs que adoro con esta iniciativa, y la verdad es que desde que la conocí pensé en participar, pero me ha costado decidirme. Aquí están las fotos que representan mi maternidad, aunque con tres parecía que no iba a conseguirlo... Explico debajo lo que significan para mí.


De Collages


La primera, embarazadísima, el día de la fecha prevista del parto de Raúl, no podía encontrarme mejor, ser más feliz ni estar más preparada para cuando nuestro bebé deseara encontrarse con nosotros. Deseaba que fuera él el que me diera la señal de que estaba en camino, y no tenía ninguna prisa... Llegó diez días después por iniciativa propia.

La segunda, porteándolo, me imagino que la primera vez que lo hice, aún no tenía práctica... Además me ha costado encontrar una foto llevándolo en el fular, esta se ve fatal pero es que tengo más fotos en el carrito que porteándolo. Lo achaco a que para mí es muy normal llevarlo, es algo cotidiano, y en el carro ha ido tan pocas veces que nos resultaba hasta gracioso echarle la fotito de rigor.

Y la tercera es la que creó definitivamente nuestro vínculo... Mami con Raúl durmiendo sobre su pecho después de haber tomado tetita. Desde recién nacido empezó a dormir con nosotros, algunas noches más y otras menos, ahora duerme a mi lado en la cuna acoplada a la cama, y cuando quiere pasarse lo hace solito, normalmente para pedir teta. Nuestros comienzos con la teta fueron difíciles, y a veces creo que nos costó crear ese vínculo mamá-bebé, pero finalmente aquí estamos, viviéndolo intensamente. Casi siempre se queda dormido sobre mí, sino es con el papá, en brazos siempre, porque es lo que creemos que necesita, lo que nos pide a nosotros el cuerpo, y lo que nos está funcionando.


domingo, 24 de abril de 2011

Sorteo Amor maternal

Escribo este post porque hace poquito que he descubierto el blog de Amor maternal, y viendo que se hace un sorteo de 4 fulares de Mamá Loba, pues allá que voy, jeje.

Ya he contado en otras entradas que soy una mamá cangura, que desde que nació Raúl bien pocas veces le hemos llevado en el carrito, que nos costó bien caro y guardado en el maletero del coche está desde hace meses... Le porteo a diario, cuando nació porque descubrimos que cuando lloraba mucho y no había manera de calmarle, le colgábamos y se quedaba dormido nada más tocar nuestra piel en el portabebés. Además me di cuenta de que era mucho más cómodo para mí llevarle colgadito que con el carro para las cosas cotidianas, tipo ir a hacer la compra, pasear a nuestras perritas...

A parte de estas cosas prácticas, Raúl siempre ha sido un bebé con dificultades para conciliar el sueño, y con siestas o inexistentes o muuuuy cortas. El día que ya pudimos volver a salir a pasear con nuestras Ciras, tras habernos acostumbrado a nuestra nueva vida, resolví nuestro problema con el sueño diurno. Yo sacaba a pasear a las perris, y Raúl se pegaba unas siestas de hora y media... Eso sí, era entrar por la puerta de casa y despertarse, pero algo es algo, ¿no?

Yo disfruto del calorcito de mi bebé, el disfruta del de mami, y gracias a ello creamos un fuerte vínculo. Un vínculo que quizás nos faltaba por otro lado, y que nos costó encontrar. La teta no fue sinónimo de disfrute, primero, porque tuve mucho dolor (a veces aún algunas tomas son difíciles) y segundo porque cada vez que mamaba era llanto continuo (otro día explico el porqué de estos problemas de lactancia, que ya tenemos diagnóstico) y claro, nos resultaba un momento más de estrés que de felicidad, con lo que mamá y bebé no estaban con ello promocionando su vínculo de amor maternal. Así que el portabebés ha suplido de alguna manera esta falta.

Ahora estamos aprendiendo a llevarlo a la espalda, y a veces incluso, si es un trayecto no muy largo, puedo llevarlo a la cadera y he aprendido que es la mejor manera de darle tetita para mí, sin tener que sacarle del fular.

Lo del porteo es algo que me ha sobrevenido de manera accidental, no sé si de no haber sido así hubiera decidido portearlo, porque si no las cosas habrían sido muy distintas, creo que es la base de la crianza de nuestro bebé. Aunque ahora está mucho más tiempo en el suelo, practicando su arrastre e inicios del gateo, siempre ha pasado muchísimas horas en brazos, porteado, durmiendo encima de sus papás, titos, abuelos... y eso tiene que tener algo que ver con lo feliz que es y lo contento que está siempre, aunque mucha gente de alrededor piense que se debe a su temperamento únicamente.

Siempre recomiendo el uso de los fulares para el porteo, porque ofrecen muchísimas cosas tanto al bebé como a los papás, así que he estado ojeando la web de mamá loba y claro, hay que echarle un vistazo si sois papás o lo vais a ser pronto, hay un manual de usuario muy útil sobre como usar sus telas y además con las ventajas que nos ofrecen.

Por eso os animo a que participéis en el sorteo, si pincháis en el título de esta entrada os redirecciona al sorteo para que veáis lo que tenéis que hacer. ¡Suerte!

lunes, 18 de abril de 2011

En Mi Otra Vida


Pues me uno a la iniciativa del blog de Ana,
así que allá va lo que yo hice en mi otra vida.

Siempre quise se madre, y desde que conocí a mi pareja sé que él sería el padre para mis hijos. Me quedé embarazada una primera vez que desembocó en un aborto y al poco tiempo volvía a estar embarazada. La verdad es que ni por un segundo se me había planteado la duda de qué tipo de madre sería, pensaba que solo había una "buena" manera de criar a los hijos... La verdad es que la maternidad en mi entorno cercano era la que suele ser habitual, el niño a la cuna, cochecito para salir a pasear, a su cuarto con pocos meses, teta más o menos hasta los 4 meses, rutinas...

No sé, esa era mi idea de lo que era criar a un bebé antes de quedarme embarazada. Una de mis amigas había sido madre hacía poco, y lo que ella hacía con su hijo me parecía lo normal. Ella es una persona muy amorosa con su bebé, pero también es verdad que se ha dejado llevar por métodos demasiado conductistas en la mayoría de las situaciones, y a decir verdad, nunca me pareció mal, la tenía como un buen ejemplo. Me regaló el libro del dr.Spock cuando le conté el embarazo y yo me puse a ojearlo durante los primeros meses.

En mi vida antes de dejarme llevar por el impulso de Raúl decidí que tenía que preparar la habitación más bonita para él, le hice pintar el cuarto al papi con emoción, decoré las paredes con pinturas hechas por nosotros, preparé la ropita que me habían regalado en su armario... Todo esto pensando en que dormiría allí más o menos desde los 4 meses, ¡qué ilusa la mente humana!

Compramos dos cunas, a falta de una, la de su cuarto, y la minicuna que metí en el nuestro, un cambiador, una bañera, el carrito más armatoste que había en el mercado, y el más moderno, ¡si es que tiene hasta freno de disco!, la trona, la hamaca, la sillita para el coche, la sillita para cuando comiésemos fuera de casa... Bueno, si no compré más cosas es porque no las había en el mercado o porque me han prestado otras... Todo esto sería a falta de 3 meses para el parto.

Todo estaba listo...y ahí siguen muchas cosas. La habitación tan bonita de Raúl, la usamos para cambiarle, a veces, porque es más cómodo encima de la cama que en el cambiador(aunque haya riesgo de fugas); la cuna que hay en nuestro cuarto, pues la usa cuando estoy tan hecha polvo que necesito estirarme un poco más (en espera de colocar por fin la cuna sidecar) porque la mayoría del tiempo duerme con nosotros en la cama, aunque apretujadillos; el carrito... pues nos sirvió para llevarlo en coche por lo del capazo, pero ahora que ya le llevo en silla grande, en el maletero está. Creo que lo he metido en casa unas dos veces. La verdad es que siempre o casi siempre le porteo, excepto si vamos a comer o a cenar, en que es cómodo poder dejarlo un ratito sentado en el carro. Todos estos cambios nos sobrevinieron cuando aún me quedaban unas semanas de embarazo, dándome cuenta de que no era lo que yo quería para nosotros.

Antes no era la mujer que soy ahora, incluso veía el mundo de la crianza natural como algo extraño, y un poco de hippies... pero algo dio un vuelco en mi interior, y mucho más claramente cuando nació Raúl. En el hospital estuvo en la cuna un par de ratitos, cuando tenía que ir al baño y estaba sola, porque me daba cosa dejarlo en la cama. Durmió conmigo en esa camita estrecha de los hospitales. Estamos aún disfrutando del colecho a sus 7 meses. Lo porteo a diario. Duerme las siestas en mis brazos. La teta es su principal alimento de momento, puesto que lo de otros alimentos aún se le hace raro. Estoy preparando un arsenal de leche congelada para cuando me incorpore a trabajar, pienso seguir con la teta hasta que él decida...

Sentí la llamada de la selva...

lunes, 21 de febrero de 2011

De mamá corriente a mamá canguro

Mi precioso bebé nació el 21 de septiembre de 2010, después de un embarazo maravilloso que disfruté muchísimo. Los primeros meses de éste los pasamos buscando tiendas y viendo carritos, cunitas, tronas, bañeras... sí, éramos unos papás primerizos que aún no sabíamos lo que nos deparaba el futuro, no sabíamos la transformación que supone el ser padres.

Ahora, después de 5 meses de felicidad absoluta, me doy cuenta de que hemos RE-NACIDO. Somos padres de un niño hermoso, feliz y nosotros somos felices a su lado. Nuestra familia se ha transformado, ha crecido, y nuestro amor es totalmente distinto de lo que esperábamos.

En la mitad de mi embarazo descubrí otro mundo, otra forma de vivir la maternidad, que me hizo buscar en mi interior y descubrir que yo estoy hecha de esa pasta. Empecé con el yoga, seguí con un grupo de apoyo a la lactancia y crianza natural y terminé con un fular portabebés en mis manos. Rocío y Paula han sido mis guías en esta etapa tan maravillosa e importante de mi vida, he pasado de ser mujer a ser una mujermadre, y les doy las gracias por todo lo que me han mostrado. www.naceryrenacer.net ha sido lo mejor que me ha pasado para darme cuenta de cómo realmente quería vivir nuestra historia de amor.

El carrito es para mí un impedimento, mi niño solo lo usa para ir a algún sitio a comer, y está la mitad del tiempo en brazos en lugar de en la sillita. Ahora ya tengo tres portabebés, y me encanta sentirlo cerca de mí, tan calentito, poder besarlo cuando me apetece con un solo movimiento de cabeza... y ¿sabéis que os digo? A Raúl le encanta ir en brazos de su mami querida, se duerme oliendo a mí y tranquilo, sintiéndose seguro, porque estoy dándole lo mejor de mí, mi AMOR INCONDICIONAL.

Busca, busca...

Lilypie Breastfeeding tickers

Acompañantes en mi maternidad