Tus hijos no son tus hijos, son hijos e hijas de la Vida, deseosa de sí misma. no vienen de ti, sino a través de ti, y aunque estén contigo, no te pertenecen. Puedes darles tu Amor, pero no tus pensamientos, pues Ellos tienen sus propios pensamientos. Puedes abrigar sus cuerpos, pero no sus Almas, porque Ellos viven en la casa del mañana, que no puedes visitar, ni siquiera en Sueños. Puedes esforzarte en ser como Ellos, pero no procures hacerles semejantes a ti, porque la vida no se detiene en el ayer. Tú eres arco del cual tus hijos, como flechas vivas, son lanzados. Deja que la inclinación, en tu mano de arquero, sea para la Felicidad.

Khalil Gibran

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martes, 5 de julio de 2011

Cambiando nuestras prioridades

Hemos cambiado, al menos yo he cambiado, en otro aspecto más, y la verdad, al contrario de lo que creía, no me ha costado demasiado.

Desde que Raúl tiene la capacidad de moverse por toda la casa, seguirme allá donde vaya y "ordenármelo" todo, yo he tenido que hacerme a la nueva situación poco a poco. Antes no es que fuera obsesiva de la limpieza y el orden, pero ¿a quién no le gusta tener la casa ordenada y todo en su sitio? Yo tengo bastante tiempo libre, y aunque haya temporadas en que me apetece más o menos limpiar y recoger, generalmente la casa estaba al menos ordenada.

Cuando empezó a gatear y a ponerse de pie en los muebles, decidí que no iba a quitar las cosas que tenía (fotografías, algunos adornos, el teléfono...), pero chica, que al final también he cambiado de idea en eso... Que hemos acabado quitando un par de cosas, más que nada porque aunque antes pensaba que no importaba recogerlas a medida que las dejaba de lado, me cansaba de hacerlo todo el tiempo, así que... fuera del mueble y a jugar con otras cosas.

Además de este cambio, como Raúl sube escaleras como si lo hubiera hecho toda la vida, pues algo hemos tenido que hacer. No quería poner puertecitas, subo con él cuando le apetece, pero claro, si estoy en la cocina, o en el baño, y se va al salón, lo primero que hace es subir los escalones. Así que he decidido que por ejemplo, cuando he salido de trabajar y estoy hecha polvo, o cuando tengo que ir al baño, o a cocinar, pues pongo una barrera (lo que se dice un parque que me han dejado pero que no usamos de parque sino de valla de protección escaleril).

Hoy las cosas han cambiado y he decidido dejarle jugar, desmontar, corretear, disfrutar y aprender, y para eso es necesario no preocuparse por cosas como el orden...

Pues ahora mi casa, sobre todo mi salón, es otra historia, nada que ver con el salón preRaúl. Aquí os dejo unos documentos gráficos que lo atestiguan. A ver qué os parecen.



miércoles, 9 de marzo de 2011

Pequeños/grandes cambios

Pues solo quería explicar cómo lo que para unos es GRANDE para otros es pequeño, es normal en definitiva, y no es motivo de celebración.

Mi niño el día 7 de marzo se dio la vuelta por vez primera, su mami estaba delante, y lo celebramos con alegría. Hasta aquí normal. Lo que me sorprende es la reacción de la gente cuando se lo cuento.

Yo lo explico como un gran logro de mi pequeño, porque le ha costado días y semanas de prácticas, lo que en su corta vida supone mucho tiempo y mucho esfuerzo, y yo celebré el logro como tal, a lo que él me contestó con sus radiantes sonrisas que me iluminan el alma. Pues lo que le debe llegar a la gente a la que se lo he contado es que es algo normal, que hacen todos los niños, y como es la evolución natural, pues les parece raro que para mí sea tan importante. Y no es que sea importante para mí, sino que lo es para mi bebé, que ahora es capaz de ver el mundo desde otra perspectiva siempre que quiera, que ha ganado en autonomía y en destreza y fuerza, preparándose para el resto de tareas que tendrá que llevar a cabo en su vida.

No sé si me explico, pero no entiendo que la gente lo tome como: "¿Ah, sí? Bueno, y ya pronto gateará". Pues bien, cuando gatee haremos otra fiesta, porque la ocasión lo merece y estoy convencida que a medida que vamos felicitando a nuestros hijos por sus pequeños logros ganan en autoestima y en confianza, a pesar de que lo que han hecho sea lo que se espera de ellos por la evolución natural del ser humano.

Considero muy importante cada pequeño avance que hace, cada destreza que va adquiriendo, tanto física como afectiva, emocional, psíquica... es la base sobre la que se está formando su persona, aunque sea pasito a pasito, cada cosa a su tiempo. Ya le felicitaremos cuando vaya a la universidad (si decide ir) o cuando encuentre un trabajo o cuando decida formar una familia; cosas que seguramente esa gente que no ha dado importancia a que mi niño se da la vuelta sí pensará que son importantes y dignas de orgullo, y lo serán, pero aunque ahora ellos crean que un bebé no tiene conciencia, sí la tiene, y se merece nuestro orgullo, nuestra felicitación y nuestro cariño.

Porque mi niño día a día crece y va adquiriendo nuevos matices en su vida, que son los que en el futuro conformarán su personalidad, estoy segura y orgullosa se sus grandes cambios.

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