Hemos cambiado, al menos yo he cambiado, en otro aspecto más, y la verdad, al contrario de lo que creía, no me ha costado demasiado.
Desde que Raúl tiene la capacidad de moverse por toda la casa, seguirme allá donde vaya y "ordenármelo" todo, yo he tenido que hacerme a la nueva situación poco a poco. Antes no es que fuera obsesiva de la limpieza y el orden, pero ¿a quién no le gusta tener la casa ordenada y todo en su sitio? Yo tengo bastante tiempo libre, y aunque haya temporadas en que me apetece más o menos limpiar y recoger, generalmente la casa estaba al menos ordenada.
Cuando empezó a gatear y a ponerse de pie en los muebles, decidí que no iba a quitar las cosas que tenía (fotografías, algunos adornos, el teléfono...), pero chica, que al final también he cambiado de idea en eso... Que hemos acabado quitando un par de cosas, más que nada porque aunque antes pensaba que no importaba recogerlas a medida que las dejaba de lado, me cansaba de hacerlo todo el tiempo, así que... fuera del mueble y a jugar con otras cosas.
Además de este cambio, como Raúl sube escaleras como si lo hubiera hecho toda la vida, pues algo hemos tenido que hacer. No quería poner puertecitas, subo con él cuando le apetece, pero claro, si estoy en la cocina, o en el baño, y se va al salón, lo primero que hace es subir los escalones. Así que he decidido que por ejemplo, cuando he salido de trabajar y estoy hecha polvo, o cuando tengo que ir al baño, o a cocinar, pues pongo una barrera (lo que se dice un parque que me han dejado pero que no usamos de parque sino de valla de protección escaleril).
Hoy las cosas han cambiado y he decidido dejarle jugar, desmontar, corretear, disfrutar y aprender, y para eso es necesario no preocuparse por cosas como el orden...
Pues ahora mi casa, sobre todo mi salón, es otra historia, nada que ver con el salón preRaúl. Aquí os dejo unos documentos gráficos que lo atestiguan. A ver qué os parecen.
Hoy las cosas han cambiado y he decidido dejarle jugar, desmontar, corretear, disfrutar y aprender, y para eso es necesario no preocuparse por cosas como el orden...
Pues ahora mi casa, sobre todo mi salón, es otra historia, nada que ver con el salón preRaúl. Aquí os dejo unos documentos gráficos que lo atestiguan. A ver qué os parecen.



