Tus hijos no son tus hijos, son hijos e hijas de la Vida, deseosa de sí misma. no vienen de ti, sino a través de ti, y aunque estén contigo, no te pertenecen. Puedes darles tu Amor, pero no tus pensamientos, pues Ellos tienen sus propios pensamientos. Puedes abrigar sus cuerpos, pero no sus Almas, porque Ellos viven en la casa del mañana, que no puedes visitar, ni siquiera en Sueños. Puedes esforzarte en ser como Ellos, pero no procures hacerles semejantes a ti, porque la vida no se detiene en el ayer. Tú eres arco del cual tus hijos, como flechas vivas, son lanzados. Deja que la inclinación, en tu mano de arquero, sea para la Felicidad.

Khalil Gibran

lunes, 12 de marzo de 2012

¡¡Salimos de viaje!!

¿Os he dicho que nos vamos a Barcelona? Yujuuuuuuu!!!! El peque y yo (y el/la minipeque) tomaremos el camino de ida esta noche, para ver a los yayos y a los titos, y al que se tercie y le apetezca vernos ¡también! De momento voy a descansar, a disfrutar de los mimos de mi mami, que me hacen faltita, y a otra cosita que después os cuento, no había pasado aún a escribir sobre ello...

La verdad es que me hace especial ilusión ir porque como os digo, estoy cansadilla y necesito desconectar un poco de las responsabilidades, de las cosas que hacer, del trabajo, del día a día... No por mi chico, que ojalá pudiera venir con nosotros, sino por el quéhacer diario, que me está trayendo un poco de cabeza porque no me da para nada... Estoy tan cansada que las pocas energías que tengo son para mis tesoros y para mí, en exclusiva, así tengo mi casita... Pero bueno, vamos a dejarnos de lamentaciones, que esta semana me voy a pasar unos días muy divertidos, muy descansados, muy tiernos y muy felices al lado de mi familia, que con la tontería ¡¡hace mucho que no nos vemos!! A Raúl también le vendrá bien, porque algunas veces siento que mi agotamiento le afecta en negativo :( Es porque muchas veces mi paciencia está ya al límite al levantarme, simplemente porque no me apetece hacer nada, porque me levanto mal y mi humor no es el que debería. Muchas veces le hablo de una manera de la que instantáneamente me arrepiento, y estar todo el día pidiéndole perdón tampoco es. Así, estos días me van a ayudar a reencontrarme conmigo misma, con la Carol que en ocasiones parece que se ha perdido entre tanta hormona...

Tengo que contar un par de cosas más, y es que ya hemos hecho la eco de las 12 semanas, la "temida" eco de las 12 semanas, que por cosas de la vida, no fue a las 12 sino a las 13, jejeje. Me han recalculado el tiempo de embarazo ;) ¡¡Todo ha ido bien!! Estuvimos los tres viendo a esa cosita hermosa en la pantalla, emocionados unos y alucinado el otro, que cuando nos sacaron la imagen en papel no dejaba de señalar la figurita de su hermanit@. Todo lo que tenía que verse estaba perfecto, se movía mucho y el corazón le latía veloz, como tiene que ser. ¿¿Quizás un poquito más porque sabía que le estábamos espiando desde fuera?? La verdad es que los dos papás nos hemos quedado muy tranquilos tras la eco, como dije antes, era una barrera psicológica muy grande que los dos teníamos ahí... Pero ya está, hemos visto a nuestr@ minimonill@ y a dejar que siga creciendo, sin más.

Tengo un sentimiento extraño, como prisa, como necesidad de que mi barriga crezca y poder hacerlo notar... No sé porqué. Pero tiempo al tiempo, que aún queda muuuuuucho por disfrutar.

Y lo último que quería contaros es lo otro que me lleva justo en estas fechas a Barcelona, y es que el sábado se celebra en aquella ciudad Crianza en Red, la primera jornada de foros, blogs y espacios de apoyo virtual, y por lo que ello significa para mí, me resulta maravilloso el haber podido asistir. Y hay una cosita que lo hace aún más atractivo, y es que hay dos ponentes muy especiales, Marta y David, que van a mostrar un poquito más de CRYA con su charla. Y allí estaremos algunos de los miembros del equipo de coordinación, ¡¡qué emocionante!! Vamos a conocernos en persona, con ellos y seguramente con muchas otras bloggeras que me encantan, así que va a ser redondo.

Me despido probablemente hasta mi vuelta de Barcelona, aunque también he de decir que quizás tarde más, ya veis el ritmo que llevo en estos momentos, así que nada, nos vemos por allí a las y los que asistáis. Esta semana se presenta chula, chula, chula. ¡¡Aunque voy a echar de menos a los míos estos días también!! ;)

miércoles, 7 de marzo de 2012

Mi parto respetado



Hoy escribo sobre algo a lo que últimamente estoy dando vueltas, porque además hace pocos días leía la entrada de mi amiga Marta, que volvió a ponerme a cavilar.

Algunas veces antes he dicho esta frase, pero vuelvo a repetirla porque es así como lo siento ahora, "el hospital no es el lugar para parir". Podría añadir una coletilla a la frase, por ejemplo, "al menos para mí", pero no es exactamente lo que quiero decir. Siento que las mujeres hemos perdido el poder, cada día lo veo a mi alrededor, veo lo difícil que se me hace explicar lo que me gustaría, veo mujeres embarazadas que no viven la magia de ese momento, que son felices pero sin ser realmente conscientes, que hablan del futuro parto como algo negativo y doloroso. Me veo a kilómetros de distancia de dichas mujeres ahora, aunque he de confesar que hubo un momento en que yo creía lo mismo, antes de mi transformación. 

Las mujeres, las familias, la sociedad, nos hemos acomodado a lo que nos ofrecen en el medio sanitario, nos parece lo "normal" y les dejamos hacer. No sentimos, no experimentamos, no vivimos, no conectamos. Y cuando intentas salir de ese bucle, un poco solamente, eres la "rara" y la "hippie" que incomoda a los profesionales e incluso a tu familia y amigos, que te ves una y otra vez dando explicaciones sobre lo que quieres, sin recibirlas para lo que ellos quieren hacer, ¿no es una pena?

Afortunadamente me muevo en otro ambiente que me hace paladear la esperanza de que las cosas de alguna manera, poco a poco, están cambiando. Desde el blog, leyéndoos, siento que somos muchas las que peleamos porque la Mujer se empodere y sea capaz de decidir, de vivir intensamente esta experiencia de su vida, la maternidad. Tengo amigos, mi comunidad, que sienten lo que yo siento, que están cerca de mi corazón y de mis planes, de mis emociones, de mis pensamientos. Por ello estoy tranquila dándome cuenta que no todos nos dejamos guiar sin más por la vida, que en algunas ocasiones nos reunimos para pedir que las cosas cambien, y eso, ciertamente, me da esperanza. 

Pero por otro lado, como contaba antes, hay tantas y tantas mujeres que ni siquiera se informan, que se dejan hacer, que son pacientes en el sistema sanitario (con lo que este término significa), que siguen inmersas en el sistema paternalista en el que ellas no saben nada y se dejan llevar sin plantearse nada más... Mi parto, el nacimiento de mi hij@, es un momento transcendental en mi vida, en nuestras vidas, y QUIERO que los que estén a nuestro lado lo entiendan de esta manera también, que nos respeten y apoyen. Y de momento, en el hospital no es esa la dinámica. 

Yo tengo una disyuntiva, sinceramente me sentiría más segura en mi hogar, aunque no sea la casa preciosa en el campo con la que sueño, pero somos dos en esta decisión, y mi chico no se siente seguro en casa, así que volveremos a acudir al hospital, de una u otra manera, aunque esta vez mucho más preparada. Os cuento en un momentito lo que a mí me gustaría, solo para ponerlo sobre la mesa (sé que me lees de vez en cuando, así que así te asomas un ratito a mi Alma :) ). 

A mí me gustaría parir tranquila, sin prisas, disfrutando cada contracción y cada ratito de descanso posterior.
Me gustaría sonreír al visualizar el trabajo que nuestro bebé está haciendo con cada una de ellas, viendo el trayecto tan importante que tiene que cubrir con mi ayuda.
Me gustaría sentirme segura, viendo los rostros de las personas que deseo que estén a mi lado, ninguno más.
Me gustaría poder moverme con libertad, tal y como me dicte el cuerpo.
Me gustaría poder oír la música que desee, si lo deseo, y si es el caso, me gustaría estar en silencio, para poder escuchar a la vez al bebé que nace y a la criatura instintiva que sale de mi interior.
Me gustaría que Raúl pudiera estar a nuestro lado si es lo que quiere, sin miedos, sin prohibiciones absurdas.
Me gustaría estar siempre en la misma estancia, o al menos en las que yo decida.
Me gustaría no tener que hablar con nadie, porque la conversación más importante será sin palabras.
Me gustaría parir donde y como quiera, sin miedos a instrumentos quirúrgicos.
Me gustaría que las luces estuvieran ténues si lo deseara en aquel momento.
Me gustaría que nadie me dijera ni como ni cuanto ni cuando tengo que pujar, porque eso debo sentirlo yo y nadie más que yo.
Me gustaría permitirme gritar.
Me gustaría permitirme llorar.
Me gustaría permitirme reír.
Me gustaría ser la primera en tocar a ese bebé precioso, que la primera piel que tocara su piel fuera la mía, que nos dejaran ser felices juntos, como tiene que ser.
Me gustaría que no lo separaran de mí para nada en esos primeros momentos(horas), NO HACE FALTA.
Me gustaría poder transformar esta familia en algo nuevo sin prisas, en soledad, los cuatro.
Me gustaría descansar y reposar mi parto tras ello.
Me gustaría que pudiéramos disfrutarlo a nuestra manera, simplemente eso.

Y de momento, por mucho plan de parto que hagamos, la cosa en el hospital no va a poder ser así, por las instalaciones, por los protocolos, por los profesionales, por las prisas, por los miedos, por el dolor... Todo lo que necesito en casa saldría por sí solo, en el hospital tendremos que pelearlo más, para que poco a poco todas las mujeres se den cuenta del poder que tienen, y puedan escoger. Esperemos que esta lucha sea fácil, porque yo pienso entrar en el planeta parto y no quiero salir. 

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