Pues empiezo por contar que aprovechando que mi apuesto galán está de vacaciones me voy a tomar unos días de descanso de final de verano en esto de la blogosfera, aunque me cueste horrores, pero tengo que disfrutar de su compañía al 100% estos días, que no son muchos. Así que me voy a pasar unas dos semanas desconectada, exceptuando quizás las noches que vaya a trabajar si tengo un ratillo para leeros...
Además estamos arreglando el solar en el que vamos a empezar nuestras andanzas agrícolas, para poder pasar ratos agradables con los niños y las familias que nos acompañan. ¡¡Y nos está costando mucho trabajo!! Y algo más de pasta de la que esperábamos, pero bueno, esto será para muchos años de diversión, así que...
En principio queremos tenerlo listo para nuestros cumpleaños, el mío y el de Raúl, y así poderlo celebrar allí. A ver si somos capaces de llegar.
Y bueno, antes de despedirme por este corto tiempo, aquí estamos emocionados, ¡¡emocionadísimos!! En esta casa no se hace otra cosa que babear y mirar a Raúl continuamente, mucho más de lo habitual, porque... ¡¡se ha lanzado a caminar!! Ayer fueron sus primeros titubeos por la tarde y ahora ya no hay quién lo pare. Se prueba una y otra vez, a ver hasta donde es capaz de llegar. ME ENCANTA.
Esta es una nueva perspectiva, y a medida que controle más sus movimientos fliparemos más, claro.
Así que aquí os dejo, no puedo colgar ningún vídeo que mis chicos me están esperando en la cama.
Hasta pronto...

