Tus hijos no son tus hijos, son hijos e hijas de la Vida, deseosa de sí misma. no vienen de ti, sino a través de ti, y aunque estén contigo, no te pertenecen. Puedes darles tu Amor, pero no tus pensamientos, pues Ellos tienen sus propios pensamientos. Puedes abrigar sus cuerpos, pero no sus Almas, porque Ellos viven en la casa del mañana, que no puedes visitar, ni siquiera en Sueños. Puedes esforzarte en ser como Ellos, pero no procures hacerles semejantes a ti, porque la vida no se detiene en el ayer. Tú eres arco del cual tus hijos, como flechas vivas, son lanzados. Deja que la inclinación, en tu mano de arquero, sea para la Felicidad.

Khalil Gibran

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viernes, 15 de julio de 2011

¿Duerme ya toda la noche?

Hay una lista de preguntas típicas que cualquier padre/madre recibe en infinidad de ocasiones, por mero interés documental a veces, por ayudar a los padres a encontrarse mejor con su bebé "a-normal" otras veces y por tener algo sobre lo que hablar en las más ocasiones, desconociendo lo que es realmente iniciarse en el mundo de la maternidad/paternidad con cada hijo. Solo quieren corroborar que esos padres han tenido un bendito bebé "normal" de esos que te cuentan en las revistas de bebés, ¿no?

Entre esas preguntas tipo se encuentra la que da título a esta entrada, y solo le doy protagonismo entre las demás porque hace unos días unos amigos (huelga decir que aún no son padres) nos deleitaron con la preguntita. Y sé que no fue más que con la intención de hablar sobre bebés, y es la manera que tienen porque aún no alcanzan a comprender la profundidad de ser padres, que conste que no me sentí ofendida ni enfadada ni nada de nada, pero me ha hecho reflexionar un poco.

Hay un saber popular que nos dice que los bebés van durmiendo más a medida que pasa el tiempo, que aprenden a dormir y que las primeras semanas de noches de no descansar y días agotadores son solo mientras el bebé aprende hacerlo toda la noche seguida. Suelen pensar esto las personas o que no tienen hijos, o que los tuvieron hace tiempo, o que han aprendido a esperar eso de los bebés, porque el entorno les ha dejado bien claro que el sueño es un aprendizaje que hace el bebé "normal" (incluso pensando que a veces tenemos que ayudarles a adquirir dicho aprendizaje con métodos conductistas). Porque los bebés son así, de repente llega un día en que empiezan a dormir toda la noche, desde las 8 que se les pone en la cuna hasta las 10 de la mañana a ser posible, pero eso sí, si las mamis tiene que ir a trabajar, se les despierta a las 6.30 para llevarlos a casa de la abuela que a las 7.30 lo deja en la guardería.

Y durante ese lapso de tiempo nocturno (que no sé a qué llaman nocturno, porque a las 8 en este país solo es de noche en invierno, y a las 10 de la mañana ya ha entrado bien el día) el bebé no se despierta ni una sola vez, aunque puede que alguna sí, para pedir el chupete que se le ha caído, pero nada de mimos, nada de mamá, nada de teta o biberón, nada de agua, nada de pasar a la cama de los papis, un bebé "normal" no quiere nada de todo esto. Un bebé "normal" se queda en su cuna tranquilo mientras se vuelve a dormir ahora que le han dado de nuevo su chupete.

Y eso es lo que nos han hecho creer, y eso es lo que muchas familias se tragan en esos primeros días de estrés y cansancio infinito, y cuando ven que pasa el tiempo y la suegra le pregunta a la mamá que si ya "le duerme" toda la noche (quedaos con la pregunta, por favor) esa madre no sabe donde meterse, porque piensa, algo debe estar haciendo mal, su bebé sigue despertándose aún muchas veces para mamar o tomar biberón, y a veces no quiere ni eso, solo qu/noiere que lo paseen de arriba a abajo... Así que se siente mala madre y busca desesperadamente un método que la ayude a ella y a su hijo a dormir toda la noche, para que no les tome el pelo, como le ha dicho la suegra, la amiga, la vecina del quinto y el cuponero.

Porque claro, los despertares nocturnos se hacen duros, así lo reflejan las ojeras que presenta la amante mamá, que cada vez que se despierta tiene que levantarse de la cama y coger al peque de la cuna (suerte tendrá si aún la tiene en su habitación, porque otra cosa es que generalmente te aconsejan que lo saques con 3 meses??), le ofrece teta o va a preparar el biberón, no quiere, lo mece, le canta, le tararea, le pasea dando saltitos, sube y baja la escalera, le pone en el carrito y le menea... etc, etc, etc. Pero ahora que la suegra le ha preguntado de nuevo si le duerme ya toda la noche se plantea si realmente es esto lo que debería hacer... Así que esa misma noche decide dejar que se queje un poco, a ver si se vuelve a dormir, y hay peques que lo hacen, pero hay otros que lloran cada vez con más intensidad porque sus deseos y necesidades no están siendo satisfechas, que no caprichos, por favor, no son caprichos, no nos manipulan ni nos toman el pelo. (Aquí hago un inciso para recomendar la lectura de la entrada de hoy de Ileana, Con-placer, una maravilla.)

Así pueden pasar muchas noches, hasta que ese bebé se da cuenta de que sus necesidades no van a ser cubiertas por mucho que haga, así que se siente frustrado y quizás deje de llorar por ello, pero quizás no, y esa pareja piense siempre que su hijo les está tomando el pelo, o que le pasa algo más grave que el simple hecho de que les necesita.

Hay otra opción, otra cosa que podría ayudarles a ver las cosas desde otro prisma. Y eso es si algún día, desesperados, a pesar de los consejos de la gente de alrededor, le meten en su cama, y así descubren que pueden dormir, que se despierta menos veces, y cuando lo hace, simplemente acercándolo un poquito, dándole un poco de alimento y un par de mimos, se queda dormido tranquilo de nuevo. Entonces descubren que así ellos pueden dormir mucho mejor.

No todos los que tenemos alrededor te hacen este tipo de comentarios, no todos te dan este tipo de consejos, no todos les hacemos caso, no siempre es como lo he contado, pero en algunas ocasiones sí lo es, y es una pena, porque esa familia no es feliz, no disfrutan de esta etapa maravillosa.

Y aunque las cosas parece que están cambiando, aún tenemos inculcado el ¿Te duerme ya toda la noche? Aunque algunos nos dejamos llevar por el instinto, nos informamos, no hacemos caso al saber popular si va en contra de lo que nos dicen nuestras vísceras, otros no han sido capaces de escucharse a sí mismos, ni de escuchar a su bebé, que es sabio y sabe exactamente lo que necesita. Otros no han sido capaces de hacer oídos sordos y piensan que lo que les dicen es norma, así que esperan y siguen esperando que les duerma toda la noche.


viernes, 24 de junio de 2011

A favor o en contra de la crianza con apego

Empiezo esta entrada inusual contando que el 22 de junio Ana publicó en su blog, Creciendo con David, un post sobre una mochila portabebés que se habían agenciado.

Sobre esta entrada hubo comentarios varios sobre la mochila, felicitándola y así, cosas normales, pero es que resulta que llega un momento en que aparece alguien que no firma con un comentario grosero a la par que peyorativo, hacia Ana, pero sobre todo hacia la crianza con apego.

Nosotras dos tenemos algo en común, la crianza con respeto y apego. No sé si tendremos otras cosas, porque no nos conocemos, pero desde luego la crianza sí.

Yo crío a mi hijo como me dicta el corazón, como más a gusto me siento, y como más a gusto veo que se siente él, no necesariamente con este orden de prioridades. Y pienso siempre que los que no lo hagan como yo es porque sus corazones, sus sensaciones y sus hijos así se lo dictan, o al menos eso espero.

Yo doy teta a mi hijo de 9 meses; le porteo cada día, no tengo carro; le doy de comer lo que le apetece y si no quiere más no se habla más; le dejo experimentar metiéndose cosas a la boca, porque es lo que toca; le dejo que duerma cuando está cansado, sea la hora que sea; come junto a nosotros en la mesa, mientras lo hacemos nosotros; duerme en nuestra cama, que hemos agrandado con la cuna a continuación, sin baranda entre nosotros; las siestas durante el día las hace a mi lado o sobre mí; por la noche se despierta cada rato para pedir teta; le dejo subir escaleras yendo tras él para que no se haga daño, pero sin incordiarle; si quiere probar la arena de la playa...pues un poquito no le hará daño; no le baño todos los días (en verano cambiaremos de hábitos) porque no creo que sea necesario; la alimentación complementaria muchas veces se la doy entera, porque es como él la quiere; si quiere que le coja en brazos, pues le cojo; si llora, le calmo y le acompaño; si quiere teta a los 10 minutos de habérsela dado, pues volvemos a sacarla... Tendría tantas más cosas que decir... Pero no es necesario, solo quería explicar que yo crío así a Raúl porque es lo que me dice mi instinto, y viéndolo crecer, veo que lo estoy haciendo bien. Y no por ello pienso que es la única "buena" manera de criar a un niño.

Hay muchas maneras de entender la maternidad/paternidad, ni mejores ni peores, y sinceramente, aunque piense que lo mejor para l@s niñ@s sea la crianza con apego, respetando sus tiempos, sus decisiones, respondiendo a sus necesidades, no creo que los niños criados de otra manera vayan a ser adultos ni bobos ni superdotados, ni dependientes ni independientes, ni educados ni maleducados, ni más o menos respetuosos...

No sé si me explico, después de haberme informado pienso que la crianza con apego es lo mejor que podemos regalarles a nuestr@s hij@s, porque estaremos sentando las bases para que sean personas honestas, respetuosas, cariñosas, emotivas, independientes, felices ¿no? Pero no por ello creo que los niños criados de otra manera no vayan a ser adultos perfectamente sanos, pese a todo. Por ejemplo, estoy en contra del método Estivill/Ferver... para dormir a los bebés/niñ@s, pero también pienso que dependiendo de las características personales de cada niño, esto le afectará más o menos, no siendo determinante en muchas ocasiones.

Y puesto que yo respeto la crianza que practique cada madre/padre, sin menospreciar a nadie, sin insultos, sin hacer juicios de valor que no están basados en nada (o al menos sin decir en qué me baso), espero que el resto haga lo mismo conmigo. Por eso no entiendo nada de esos comentarios que han herido sensibilidades de tantas familias. ¿Eran necesarios?

En el blog de Ana muchas veces escribe gente que no está de acuerdo o al menos del todo de acuerdo con ella, pero no por ello faltan al respeto a nadie. Si un@ es educad@ y respetuos@, nadie se siente ofendid@. Y otra cosa, el sentir que te ofenden no tiene nada que ver con estar o no segur@ de lo que un@ hace, porque yo lo estoy y mucho, pero me ha parecido muy ofensivo el comentario hacia tod@s l@s madres/padres que portean a sus hij@s.

De todas maneras, comentar que pienso que no tiene sentido nada de lo que ha dicho, porque como también he leído por ahí, no sabe si David corre, anda o vuela, solo ha visto que le lleva en mochila en la foto, pero ¿ha pensado si le lleva todo el día o solo un rato? ¿Si lo ha colgado cuando el niño se lo ha pedido porque estaba cansado de todo el día de paseo? Si supiera un poquito más de Ana, sabría que la mochila es para cuando el peque se cansa, necesita a su mami, necesita dormir un rato... Lo mismo que otr@s niñ@s cuando necesitan descansar se echan en la silla de paseo, ¿con eso no nos metemos? ¿Por qué? ¿Es que les hace más independientes? ¿O es a nosotr@s los padres a quién nos lo hace?

Sobre el porteo de los bebés y niñ@s, creo que el anónimo podría darse una vuelta también por la red, en busca de otras culturas que portean a sus hij@s de manera habitual, y no por ello son menos independientes en el futuro, ni bebés eternos. Hace años, quizás en las cavernas, los humanos porteábamos a nuestras crías, porque no olvidemos que somos porteadores (por temas de especie, nos parecemos a los simios por esto de la evolución) ya que nuestras crías no serían independientes hasta los 6 o 7 años para sobrevivir, y esto nos marca. Pero dudo mucho que por ello los hombres y mujeres de las cavernas fueran bebés eternos. Así que en mayor o menor medida, las crías necesitan ser porteadas, aunque con el paso de los siglos lo hayamos olvidado.

Insto a cualquiera también a ver el documental de Nils Bergman, Restaurar el paradigma original, pasad por el blog de Dara, y aquí podréis ver las cuatro partes del método madre canguro.

Antes de terminar, me gustaría dejar un link sobre la crianza con apego que se publicó en bebésymas, si pinchas aquí encontrarás una página en que explica muy bien en qué se basa y porqué tantas familias optamos por ella para ver crecer a nuestr@s hij@s.

Como pienso que se trata de un caso de falta de conocimientos, espero que ese anónimo encuentre este tipo de información y sea capaz de ver más allá de una fotografía, o al menos, que sea capaz de emitir su opinión de manera educada y respetuosa con el resto, tal y como nosotr@s estamos mostrando a nuestr@s hij@s que debe hacerse, criándol@s de esta manera.

jueves, 2 de junio de 2011

Una nueva maternidad




Aún no he tenido el placer de leer Una nueva maternidad, pero pronto, pronto... Si tengo suerte, pues a partir del 22 de junio, sino, pues a partir del 22 de junio, jeje. Voy a esperar para comprarlo, por si se acuerda de mí la diosa Fortuna...

Hay un estupendo sorteo en el blog de Ileana, que podéis ver leyendo aquí.

Como decía, no he leído aún el libro, en referencia al tema, pero voy a contar lo que para mí es la maternidad en este siglo, el siglo XXI, o al menos, la que a mí me ha tocado vivir.

Soy madre desde hace 8 meses, y desde luego, está siendo lo mejor de mi vida. Disfruto de cada minuto de esta maternidad, de cada gorjeo de mi bebé, de cada caricia, de cada lametón, de cada mirada... Disfruto de mi bebé al lado de su papá, sabiendo que estamos haciendo las cosas en la misma dirección, casi al unísono. Nuestra andadura como padres empezó durante el embarazo, y descubrimos que hay muchas maneras de serlo, sin ser una mejor que las demás, simplemente debes dejarte guiar por tus emociones, tus instintos, tus pálpitos y tus necesidades, bueno, y sobre todo, sobre todo, por tu bebé.

Para nosotros la maternidad ha supuesto un renacer, bueno, sobre todo para mí. Soy una mamá cangura, soy una mamá mimosa, soy una mamá mamífera, soy una mamá comprometida, soy una mamá duermevela, soy una mamá acompañante, soy, en definitiva, la mamá que llevaba dentro, puesto que me estoy dejando llevar prácticamente en exclusiva por lo que siento.

En ello estamos y por ello nos hemos informado, hemos buscado y hemos encontrado... Menos mal porque según parece la maternidad de este siglo es una maternidad muy solitaria, escondida o refugiada entre las paredes de la casa o entre los muros que cada uno se construye alrededor. Durante mi embarazo no quería compartir con otras mujeres en mi mismo estado porque así me lo habían hecho ver en mi entorno, que cada una debe vivirlo a su manera, y así es, pero hoy en día siempre quiero saber, siempre pregunto, me acerco a las mujeres, me alegra sentirme unida a todas por la maternidad.

Lo que hemos descubierto es una parte de la sociedad que muestra respeto hacia sus crías, que las acompaña en su crecimiento personal, que las cría con apego y amor, que las alimenta con lo mejor que tienen para ellas, que les da calor mientras duermen, que las portea y les da seguridad, y que sobre todo, las ama.

Esta es la nueva maternidad para nosotros, a la que cada día se suman más familias, a la que cada día más gente mira con respeto y cariño. Pero sabemos que no es nueva en todos sus aspectos, los seres humanos hemos sido instintivos en otras épocas de nuestra historia, pero nos hemos ido olvidando de ello, y ahora estamos rememorando. De todas maneras, sé que hay algo nuevo en la maternidad del siglo XXI, y creo que ese algo es el respeto por los niños. En otras épocas no tan lejanas, y aún hoy por desgracia, los niños son ciudadanos de segunda o tercera, puesto que se piensa que al no ser independientes no tienen capacidad de decisión, no tienen capacidad de discernir, no saben lo que quieren... Pero son personas como todos, solo que un poco más pequeñas, un poco más puras, un poco más vulnerables. Según nuestra forma de entender la maternidad/paternidad, debemos acompañarles, escucharles, y sobre todo respetarles, en sus decisiones, en sus sentimientos, en sus actos. Son seres que merecen ser respetados, además de que esta es la manera de que aprendan a respetar a los demás desde la más tierna infancia. Aunque estoy segura de que ellos pos sí mismos, nos mostrarían que son capaces de ello sin necesidad de aprendizajes, porque son seres de luz, seres de amor, seres puros.

La nueva maternidad es para nosotros, además de todo esto, amistad. Hemos encontrado apoyo, comprensión, cariño, respeto, amor, reflexión, compartir... Hemos encontrado a la tribu perdida, hemos creado una red de familias para la crianza de nuestros hijos. He dado con ella aquí, en mi casa, en mi isla, pero he dado con ella también desde mi casa, en la red, algo que nunca imaginé.

Me siento acompañada, querida, halagada, informada, cada día. No pasa un día en que no eche un vistazo, aunque sea rápido porque no tengo tiempo para más. Necesito ese cariño que siento que tengo alrededor de parte de las mamás y familias de la red, y de parte de las que conviven en nuestro día a día. La maternidad es compartir. Sin este apoyo estaría sola en casa, con mi bebé,

Y además de todas estas cosas positivas, también ha habido notas discordantes, personas que aunque no digan o hagan las cosas con mala fe, a veces consiguen hacerte sentir mal. O tener que dar mil explicaciones porque no es lo común portear a un bebé con una tela, o por dar teta a sus ocho meses prácticamente en exclusiva a ojos de los de fuera. Por esto necesito tanto a mi tribu.

Siento a veces que aunque esta nueva maternidad esté llegando a mucha gente, a veces la sociedad sigue anclada en otras costumbres, y es difícil llevarla tal y como te gustaría, con naturalidad. Poco a poco, estamos en el cambio...

martes, 22 de febrero de 2011

La maternidad según mi entorno

Este fin de semana hemos estado con dos familias celebrando algo, preparamos una comida en casa de una amiga y se supone que nuestros peques iban a disfrutar. ¡Qué decepción!

Mis amigas tienen niños de año y medio y dos años, niños deseando investigar, probar sus fuerzas, reir, disfrutar, correr, saltar... bueno, esos dos niños este fin de semana no han podido hacer nada de todo eso, y sospecho que tampoco han podido hacer lo que les apetecía desde que nacieron. ¡Pobrecitos! ¿Qué es un niño si no le dejan ensuciarse, tirarse por el suelo, correr, comer lo que le apetezca y si no come ahora ya comerá luego?

Pues esos dos niños pasaron el día escuchando a sus madres la palabra no miles de veces para referirse a cualquier actividad que iniciaran. Mi niño solo tiene 5 meses y si quiere meter la mano en el vaso de agua pues la mete y no pasa absolutamente nada, solo se va a mojar un poco, no es el fin del mundo.

Cuando los nenes se caían o se hacían daño, les culpabilizaban, "ale! por haber hecho tal cosa ahora te has caído!" y nadie se acercaba al nene en cuestión para darle un abrazo y un beso, que es lo que estaban pidiendo...

Es que la forma que tienen de tratar a los niños no es nada amorosa...los niños parecen el enemigo para los padres. No digo que no los quieran, pero no es lo que yo quiero para mi nene. Estoy enamorada de él desde que nos miramos a los ojos por primera vez, y quiero tratarlo con respeto y amor.

Mis sentimientos frente a la maternidad/paternidad son tan distintos... Ayer pensé que cuando mi nene sea más mayor, cuando empiece a investigar y a correr, ellas me mirarán con cara de disgusto, puesto que pienso dejar que investigue, siempre anteponiendo su seguridad, pero no que esté limpio o que haga las cosas cuando o como yo quiera. Ante todo, mi bebé es una persona individual, que tiene que aprender, su mami estará con él, acompañándole, pero no negándole continuamente ni cortándole el paso para que no haga cosas que es absurdo negar. Pero tengo claro que sus niños mirarán al mío con brillo en la mirada, porque ellos seguirán sin poder hacer lo que él sí, y no porque sea algo peligroso, sino porque a sus madres les va mal. Es más fácil para ellas decir no que controlar que no se caigan o ayudarles a pasar la fregona, que les encanta!!

El nene de mi amiga "no come bien", bueno, durante el picoteo anterior a la comida se comió un par de trozos de queso, algún trozo de jamón y algo de pan, ¿qué más quiere? Pues después de que nosotros comiéramos le encasquetó (a pesar del niño) un puré de carne que no sé si podría comérmelo entero. Todo mientras le ponía la peli de dibujos que le gusta para distraerlo porque el nene lloraba porque no quería comer... No voy a obligar a mi niño a comer, es absurdo, los niños no se dejarían morir de hambre, son personas como nosotros, ¿es que no comerías nada si no te lo dieran?

Bueno, eso es lo que nos pasa cuando vamos con otras familias, menos mal que mi grupo de lactancia es maravilloso y me harto de ver a otras mamis que respetan a sus hijos... No puede decir lo mismo mi marido, que no puede acudir conmigo al grupo y solo tiene esa visión del mundo, la de nuestros amigos. Siempre que volvemos a casa de ver a otros niños me dice: "No es por nada, pero no me gusta nada como tratan a los niños." Y yo estoy con él, ¡qué suerte que nos hayamos puesto de acuerdo en la crianza de los niños con tanta facilidad!

Cómo adoro a mis hombres!!!

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