Tus hijos no son tus hijos, son hijos e hijas de la Vida, deseosa de sí misma. no vienen de ti, sino a través de ti, y aunque estén contigo, no te pertenecen. Puedes darles tu Amor, pero no tus pensamientos, pues Ellos tienen sus propios pensamientos. Puedes abrigar sus cuerpos, pero no sus Almas, porque Ellos viven en la casa del mañana, que no puedes visitar, ni siquiera en Sueños. Puedes esforzarte en ser como Ellos, pero no procures hacerles semejantes a ti, porque la vida no se detiene en el ayer. Tú eres arco del cual tus hijos, como flechas vivas, son lanzados. Deja que la inclinación, en tu mano de arquero, sea para la Felicidad.

Khalil Gibran

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viernes, 16 de septiembre de 2011

Amo ser tu almohada

Me apetecía escribir esta entrada y aprovechando que ahora todos echan siesta y la menda no puede dormirse, lo intento.

Amo ser tu almohada: 10 razones para practicar el colecho

Amo Ser Tu Almohada: 10 razones para practicar el colecho es un Carnaval de Blogs iniciado por Amor Maternal para tratar de romper con el tabú social que existe en torno a dormir con los hijos, dar a conocer esta opción tan sana y natural como agradable tanto para el niño, como para sus padres y proporcionar información fiable y experiencias personales al respecto.

Las diez razones por las que amo ser su almohada son las que siguen. Amo ser tu almohada...

1. Porque... gracias al colecho dormimos todos bien, no sólo tú, que quieres estar a nuestro lado y nos lo has hecho saber a tu manera, sino también nosotros, que nos dimos cuenta desde el principio que era más fácil descansar contigo en la cama que levantándonos a sacarte de la cuna cada vez que despertabas en medio de la noche y no sentías el calor humano que necesitabas por nuestra parte. 

2. Porque... despertar con una caricia tenue de tus manitas me derrite, también ahora que recuerdo ese despertar cada mañana desde hace casi un año.

3. Porque... el tetear se hace más cómodo para los dos, tú no llegas ni a despertar, ni siquiera lloras porque en seguida que te mueves a mi lado y yo me desvelo un poquito te acerco a la tetita y ¡barra libre! Tanto es así que estos días la yaya me ha dicho un par de veces: Hoy ha dormido toda la noche seguido, ¿a que sí? Y yo: Claaaro.  No sé ni cuantas veces mamas ni a qué horas, porque para mí es como si durmieras toda la noche seguido ;) .

4. Porque... no me he preocupado nunca de si respirabas o no cuando duermes en nuestra cama, porque sé que el colecho contribuye a evitar el SMSL, porque sé que tu respiración se adecúa a la mía y porque puedo estar tranquila acariciándote con una mano. 

5. Porque... sé que con el colecho, entre otras cosas, te estamos ofreciendo un apego seguro gracias al que eres un niño con confianza en ti mismo y que se siente amado. 

6. Porque... me encanta alargar la mano y sentir la suavidad de tu piel a mi alcance cuando me despierto entre sueños y a la vez acercarme a tu padre para que me abrace y volverme a dormir con la felicidad de estar en familia. 

7. Porque... adoro olerte cuando me despierto antes que tú por las mañanas, ese aroma que desprendes desde que naciste, ese aroma de bebé que me enamora un poco más sin pretenderlo. 

8. Porque... ya no podría dormir sin ti a mi lado, sin tus soniditos, sin tus movimientos, sin tu respiración, sin tu olor, sin tu tacto... Por eso en las siestas vuelvo a ser tu almohada.

9. Porque... cuando por algún motivo no estás cerca, me siento incompleta, y si estuvieras en otra habitación o incluso cuando duermes algo más lejos de mí (en la cuna sidecar) me faltas.

10. Porque... me gusta mirarte dormir sobre mí, muchas veces quieres quedarte dormido de esa manera, escuchando ese sonido tan conocido que te mece desde hace más de un año ya, los latidos de mi corazón. Tu carita mientras duermes es tan bella... ¡creo que los niños están diseñados para enamorar a sus madres cuando duermen!

11. Porque... respetamos tus deseos y somos felices los tres con ello. Este último motivo viene de regalo. ;)

Gracias Louma, por ofrecernos estos carnavales tan bellos.

jueves, 25 de agosto de 2011

La revolución que significó mi embarazo



Hoy estoy recordando días y sentimientos pasados, en días como hoy de hace un año yo me encontraba en la recta final de un embarazo mágico, que supuso una catarsis en mí. La que era se perdió tras la explosión que se dio en mi interior al crear y portar vida conmigo. 

Siempre deseé ser madre, y el momento iba llegando, hasta que finalmente nos decidimos a embarcarnos en la que pensábamos era una aventura, pero no tan enorme, la más importante sin duda de nuestras vidas. Cuando me quedé embarazada no era consciente, quiero decir que no busqué, no me informé, no indagué, simplemente quería ser mamá y no me planteé nada más al respecto. A mi alrededor había otras madres que lo habían sido hacía poco, amigas a las que veía hacer y no pensaba en si lo que hacían con sus hijos me parecía bien o no, simplemente no me fijaba. Entonces, cuando Raúl llegó a mí, cuando se aposentó en mi interior, cuando le notaba... TODO CAMBIÓ. 

Acabo de leer un par de relatos de Una nueva maternidad y me he quedado pensando en ellos, me vienen al pelo hoy porque lo que estoy contando es algo que a sus autoras les sonará, y puede que a alguna de vosotras también. Los relatos en cuestión son Crianza natural o como salir de matrix, cuya autora es MªJose García, y Escojo el equilibrio, escrito por Raquel Tasa. Aprovecho para agradeceros a las dos las joyas que me habéis prestado en forma de letras, las disfruto cada día. A las que me leéis, os recomiendo leer a estas dos mujeresmadres, que emocionan.

Siguiendo con el hilo, mi maternidad ha sido un renacer en toda regla, en el texto de Raquel ella misma dice: "Me da hasta vergüenza decir que esto era lo que pensaba, incluso estando embarazada". Y yo podría firmar estas frases, aunque no me dijera directamente las cosas que ella cuenta, yo estaba convencida, porque así lo había visto a mi alrededor, que las cosas eran de esa manera. Que los hijos se crían con "métodos estivilleros", que la teta era si se podía y además eso de un niño andando y tomando teta era raro al menos, que las guarderías les venían muy bien a los niños porque se socializan...

Y me da vergüenza encontrarme con estos pensamientos antes de que naciera Raúl, porque no eran decisiones tomadas de una manera consciente, tomando las riendas de mi maternidad, de la crianza de mi propio hijo. Eran más bien un dejarme llevar por lo que me rodeaba, sin pensar si todas esas cosas iban conmigo y sobre todo si iban con mi hijo. Hoy tengo la sensación extraña de que aquella que veía esa manera de crianza y la aceptaba como buena para sí misma y su familia no era yo misma, puesto que hoy lo que me define es justo lo contrario...

Quiero hacer un inciso para decir que abogo por una crianza respetuosa para nuestros hijos, que creo que deberíamos siempre criar con apego porque con amor siempre es mejor, porque los brazos amorosos de unos padres dedicados y acompañantes siempre serán más positivos para el crecimiento de cualquier niño que cualquier chupete sin más, meneo de carrito o muñeco para ir a dormir. Pero cada uno practica la crianza como buenamente puede, sabe o quiere, no critico a nadie por ello, simplemente explico lo que a mí me sucedió, respetando las decisiones de los demás siempre que no se dañe a los niños. 

Un hijo te cambia siempre, a veces más y a veces menos, y en mi caso ha sido renovador. Mi hijo me ha enseñado tantas cosas en este poco tiempo juntos que parece hasta mentira, es mi maestro, un maestro lleno de vida. 

Por casualidades empecé a ir a yoga prenatal y desde aquí hasta hoy no ha habido freno al torbellino que ha cambiado mi vida por completo. Y siento que algo dentro de mí estaba ahí a punto para despertar y desmontar, y crear, y revolucionar, porque las bases sobre las que estaba anclada no eran tan fuertes como las que hoy me sostienen, porque las de hoy las he escogido de manera consciente, responsable. 

En las últimas semanas de mi embarazo esos pilares estaban aún en construcción, pero eran unos pilares sólidos, que se convirtieron tras el nacimiento de Raúl en una construcción potente que durará millones de años, porque la esencia está impregnada en mis células. 

Crío a mi hijo con apego, con todo el amor que me sale del corazón, sin miedo a hacerlo mal, porque con amor todo puede solucionarse. La crianza corporal es nuestra bandera. Si no lo hiciera de esta manera creo firmemente que sí tendría de qué arrepentirme.

miércoles, 27 de julio de 2011

Crianza corporal, esto es amor

Ya sabéis las que me seguís que muchas veces leo cosas que me impactan, que me llegan, que me emocionan, que me resultan interesantes, en vuestros blogs, en la red, y no puedo dejarlas ahí sin más, así que si este espacio sirve para que algunos de vosotros lleguéis adonde quizá no habéis llegado, pues eso que me llevo de haberlo mostrado, por ello quiero hacer mención al siguiente post de Ileana que me ha emocionado, porque esto es amor, quién lo probó lo sabe. ¿No son preciosas esas palabras? Pues leedlo, leedlo, porque hay mucha belleza en él.

Así que os lo recomiendo a las que aún no lo hayáis leído, y a las que ya lo habéis hecho, volved a darle un vistazo, seguro que os aporta cosas nuevas. Lo descubrí hace unos días y me gustó tanto que lo guardé en la memoria para recomendarlo un día de estos, es que esta mujer escribe maravillas... Gracias Ileana. 

Por cierto, ¡¡¡acabo de recibir en mi hogar mi Una nueva maternidad!!! Ya os contaré, ya os contaré...

martes, 19 de julio de 2011

La contención de nuestros hijos

Desde que Raúl nació le hemos llevado en brazos, porteado, dormido en brazos, sentados, tumbados, paseando. Siempre ha sido una parte importante de la forma en que nos comunicamos con él, el contacto piel con piel, los abrazos, los mimos, los besos, las caricias, el dormir juntitos. Para mí ha sido primordial para llegar hasta donde estamos ahora, casi 10 meses después.

Pienso que sin todo ese contacto Raúl sería un niño distinto, y sobre todo, nosotros no seríamos tan felices. Porque a parte de creer que es lo mejor para él, y haberlo demostrado tras el paso del tiempo, ha sido también lo mejor para nosotros. Algunas personas me han dicho en algún momento que si le cojo mucho en brazos o le llevo en el fular, (palabras textuales: aunque va muy bien), se acostumbra y luego ya verás, cuando pese más y quiera que le cojas continuamente; y la verdad es que a veces he contestado y a veces simplemente he dejado salir una sonrisa estupenda de felicidad... Cuando he dicho algo ha sido generalmente que la que se acostumbra a llevarlo soy yo, que soy la que está "malacostumbrada", porque cuando ya no quiera que le lleve me va a dar mucha pena, así que de momento, lo disfruto.

Me doy cuenta de que Raúl ha sido y es un niño muy contenido, que hemos aprendido a hacerlo de manera natural, desde el primer momento. Nunca le hemos dejado dormir muy lejos de nosotros, pero es que además ha dormido muchas veces encima de nosotros. Las pocas veces que llora lo cogemos, le acompañamos, le calmamos con cariños y amor. Sabe que nos tiene a su lado para lo que necesite, y por eso ahora es un niño explorador, jeje, que se siente seguro aunque se separe unos pocos metros de nosotros.

Su papi le duerme de una manera muy especial para mí, me encanta verlo como va quedándose dormido paseando los dos abrazados, es tan tierno... Y esa es otra forma de contención, de volver por unos instantes a esa sensación de estar envuelto, en un abrazo permanente, como en el vientre materno.


La importancia de la contención, de los abrazos, del contacto, se debe a esa necesidad que tenemos de sentirnos como en aquellos meses en que aún no éramos, en que estábamos unidos a nuestra madre. Necesitamos sentirnos contenidos en unos brazos que nos recuerden ese tiempo, la protección, las necesidades satisfechas sin pedir nada, no exista el hambre, ni el frío...

Porque ¿qué queréis que os diga? Yo aún hoy, cuando me encuentro envuelta, abrazada, con algo que me contenga, me encuentro cómoda, siento placer, y eso se debe a mi recuerdo de aquellos días de felicidad infinita.

Aunque hay quién me dice que el que a mi hijo se le vea tan feliz, que esté tan estupendo, se debe al carácter que tiene simplemente, que ha salido así, dicen. Pero yo sé que mucho tiene que ver con la forma en que nos relacionamos con él, con la forma de cuidarle, con la contención que le ofrecen nuestros brazos.

viernes, 24 de junio de 2011

A favor o en contra de la crianza con apego

Empiezo esta entrada inusual contando que el 22 de junio Ana publicó en su blog, Creciendo con David, un post sobre una mochila portabebés que se habían agenciado.

Sobre esta entrada hubo comentarios varios sobre la mochila, felicitándola y así, cosas normales, pero es que resulta que llega un momento en que aparece alguien que no firma con un comentario grosero a la par que peyorativo, hacia Ana, pero sobre todo hacia la crianza con apego.

Nosotras dos tenemos algo en común, la crianza con respeto y apego. No sé si tendremos otras cosas, porque no nos conocemos, pero desde luego la crianza sí.

Yo crío a mi hijo como me dicta el corazón, como más a gusto me siento, y como más a gusto veo que se siente él, no necesariamente con este orden de prioridades. Y pienso siempre que los que no lo hagan como yo es porque sus corazones, sus sensaciones y sus hijos así se lo dictan, o al menos eso espero.

Yo doy teta a mi hijo de 9 meses; le porteo cada día, no tengo carro; le doy de comer lo que le apetece y si no quiere más no se habla más; le dejo experimentar metiéndose cosas a la boca, porque es lo que toca; le dejo que duerma cuando está cansado, sea la hora que sea; come junto a nosotros en la mesa, mientras lo hacemos nosotros; duerme en nuestra cama, que hemos agrandado con la cuna a continuación, sin baranda entre nosotros; las siestas durante el día las hace a mi lado o sobre mí; por la noche se despierta cada rato para pedir teta; le dejo subir escaleras yendo tras él para que no se haga daño, pero sin incordiarle; si quiere probar la arena de la playa...pues un poquito no le hará daño; no le baño todos los días (en verano cambiaremos de hábitos) porque no creo que sea necesario; la alimentación complementaria muchas veces se la doy entera, porque es como él la quiere; si quiere que le coja en brazos, pues le cojo; si llora, le calmo y le acompaño; si quiere teta a los 10 minutos de habérsela dado, pues volvemos a sacarla... Tendría tantas más cosas que decir... Pero no es necesario, solo quería explicar que yo crío así a Raúl porque es lo que me dice mi instinto, y viéndolo crecer, veo que lo estoy haciendo bien. Y no por ello pienso que es la única "buena" manera de criar a un niño.

Hay muchas maneras de entender la maternidad/paternidad, ni mejores ni peores, y sinceramente, aunque piense que lo mejor para l@s niñ@s sea la crianza con apego, respetando sus tiempos, sus decisiones, respondiendo a sus necesidades, no creo que los niños criados de otra manera vayan a ser adultos ni bobos ni superdotados, ni dependientes ni independientes, ni educados ni maleducados, ni más o menos respetuosos...

No sé si me explico, después de haberme informado pienso que la crianza con apego es lo mejor que podemos regalarles a nuestr@s hij@s, porque estaremos sentando las bases para que sean personas honestas, respetuosas, cariñosas, emotivas, independientes, felices ¿no? Pero no por ello creo que los niños criados de otra manera no vayan a ser adultos perfectamente sanos, pese a todo. Por ejemplo, estoy en contra del método Estivill/Ferver... para dormir a los bebés/niñ@s, pero también pienso que dependiendo de las características personales de cada niño, esto le afectará más o menos, no siendo determinante en muchas ocasiones.

Y puesto que yo respeto la crianza que practique cada madre/padre, sin menospreciar a nadie, sin insultos, sin hacer juicios de valor que no están basados en nada (o al menos sin decir en qué me baso), espero que el resto haga lo mismo conmigo. Por eso no entiendo nada de esos comentarios que han herido sensibilidades de tantas familias. ¿Eran necesarios?

En el blog de Ana muchas veces escribe gente que no está de acuerdo o al menos del todo de acuerdo con ella, pero no por ello faltan al respeto a nadie. Si un@ es educad@ y respetuos@, nadie se siente ofendid@. Y otra cosa, el sentir que te ofenden no tiene nada que ver con estar o no segur@ de lo que un@ hace, porque yo lo estoy y mucho, pero me ha parecido muy ofensivo el comentario hacia tod@s l@s madres/padres que portean a sus hij@s.

De todas maneras, comentar que pienso que no tiene sentido nada de lo que ha dicho, porque como también he leído por ahí, no sabe si David corre, anda o vuela, solo ha visto que le lleva en mochila en la foto, pero ¿ha pensado si le lleva todo el día o solo un rato? ¿Si lo ha colgado cuando el niño se lo ha pedido porque estaba cansado de todo el día de paseo? Si supiera un poquito más de Ana, sabría que la mochila es para cuando el peque se cansa, necesita a su mami, necesita dormir un rato... Lo mismo que otr@s niñ@s cuando necesitan descansar se echan en la silla de paseo, ¿con eso no nos metemos? ¿Por qué? ¿Es que les hace más independientes? ¿O es a nosotr@s los padres a quién nos lo hace?

Sobre el porteo de los bebés y niñ@s, creo que el anónimo podría darse una vuelta también por la red, en busca de otras culturas que portean a sus hij@s de manera habitual, y no por ello son menos independientes en el futuro, ni bebés eternos. Hace años, quizás en las cavernas, los humanos porteábamos a nuestras crías, porque no olvidemos que somos porteadores (por temas de especie, nos parecemos a los simios por esto de la evolución) ya que nuestras crías no serían independientes hasta los 6 o 7 años para sobrevivir, y esto nos marca. Pero dudo mucho que por ello los hombres y mujeres de las cavernas fueran bebés eternos. Así que en mayor o menor medida, las crías necesitan ser porteadas, aunque con el paso de los siglos lo hayamos olvidado.

Insto a cualquiera también a ver el documental de Nils Bergman, Restaurar el paradigma original, pasad por el blog de Dara, y aquí podréis ver las cuatro partes del método madre canguro.

Antes de terminar, me gustaría dejar un link sobre la crianza con apego que se publicó en bebésymas, si pinchas aquí encontrarás una página en que explica muy bien en qué se basa y porqué tantas familias optamos por ella para ver crecer a nuestr@s hij@s.

Como pienso que se trata de un caso de falta de conocimientos, espero que ese anónimo encuentre este tipo de información y sea capaz de ver más allá de una fotografía, o al menos, que sea capaz de emitir su opinión de manera educada y respetuosa con el resto, tal y como nosotr@s estamos mostrando a nuestr@s hij@s que debe hacerse, criándol@s de esta manera.

lunes, 21 de febrero de 2011

De mamá corriente a mamá canguro

Mi precioso bebé nació el 21 de septiembre de 2010, después de un embarazo maravilloso que disfruté muchísimo. Los primeros meses de éste los pasamos buscando tiendas y viendo carritos, cunitas, tronas, bañeras... sí, éramos unos papás primerizos que aún no sabíamos lo que nos deparaba el futuro, no sabíamos la transformación que supone el ser padres.

Ahora, después de 5 meses de felicidad absoluta, me doy cuenta de que hemos RE-NACIDO. Somos padres de un niño hermoso, feliz y nosotros somos felices a su lado. Nuestra familia se ha transformado, ha crecido, y nuestro amor es totalmente distinto de lo que esperábamos.

En la mitad de mi embarazo descubrí otro mundo, otra forma de vivir la maternidad, que me hizo buscar en mi interior y descubrir que yo estoy hecha de esa pasta. Empecé con el yoga, seguí con un grupo de apoyo a la lactancia y crianza natural y terminé con un fular portabebés en mis manos. Rocío y Paula han sido mis guías en esta etapa tan maravillosa e importante de mi vida, he pasado de ser mujer a ser una mujermadre, y les doy las gracias por todo lo que me han mostrado. www.naceryrenacer.net ha sido lo mejor que me ha pasado para darme cuenta de cómo realmente quería vivir nuestra historia de amor.

El carrito es para mí un impedimento, mi niño solo lo usa para ir a algún sitio a comer, y está la mitad del tiempo en brazos en lugar de en la sillita. Ahora ya tengo tres portabebés, y me encanta sentirlo cerca de mí, tan calentito, poder besarlo cuando me apetece con un solo movimiento de cabeza... y ¿sabéis que os digo? A Raúl le encanta ir en brazos de su mami querida, se duerme oliendo a mí y tranquilo, sintiéndose seguro, porque estoy dándole lo mejor de mí, mi AMOR INCONDICIONAL.

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