Los momentos más importantes de la vida de un animal son los primeros días después de su nacimiento... Esta frase podríamos cambiarla un poco para los seres humanos, puesto que no somos realmente autónomos hasta bastante después que otros muchos animales. Así que decimos que además de esos primeros días, las primeras horas son primordiales para crear el vínculo afectivo entre la madre y el hijo, para asentar las bases de la lactancia materna y para iniciar la andanza de ese bebé en un mundo muy distinto al del vientre materno. Los primeros meses son también muy importantes para la maduración psicomotriz, emocional y afectiva de las personas que ya son, a pesar de ser tan pequeños. La primera infancia y la forma en la que ésta se viva es sumamente importante para la evolución de la personalidad.
Todos los mamíferos empiezan mamando la leche materna. El amamantamiento se puede decir que es el mayor invento de la naturaleza. Sirve para nutrirles y también para crear un fuerte vínculo con la madre. ¿Por qué privar a los bebés humanos de ello no dejando que las hormonas y los instintos hagan su trabajo? Muchos de los problemas que surgen sobre todo con la lactancia en los primeros días de conocimiento mutuo y de autoconocimiento, son debidos a esas primeras horas en que el bebé debería estar pegado a su madre, haciendo eso que sabe hacer porque está grabado en todas las células de su cuerpo. Es la química primaria que surge entre madres y crías de manera natural. Las hormonas que se segregan durante el parto y tras él son las responsables de la creación de ese vínculo, del reconocimiento mutuo por el olor, del inicio de la lactancia...
Pero en los partos de las mujeres en los hospitales, eso a veces se queda en segundo plano. Nos olvidamos de que los niños están preparados para subir hasta el pecho para mamar, y de que la mamá está preparada para dar amor en ese primer momento, en esa primera hora. Es contraproducente quitar a la cría del pecho de su madre para limpiarla o cualquier otra maniobra, y después de media hora, o una hora, dársela vestida y decirle que la ponga al pecho...
¿Cómo quieren que tras haber roto el lazo invisible que la naturaleza nos ha dado sea fácil que el bebé y la madre puedan retomar ese primer contacto?
Las emociones son la voz de nuestros genes y de nuestro pasado, dicen que son los instintos conscientes. Una madre nunca estará tan abierta a su hijo, tan disponible, tan receptiva ni tan amorosa como en ese primer momento tras el nacimiento, cuando recibe a su cría tras haberla ayudado en el proceso del parto, cuando le da la bienvenida a la vida tal y como la conocemos, cuando es el ser más feliz de la tierra, así que dejémosla ser mujer, dejémosla hacer lo que sabe que tiene que hacer, dejemos a su bebé ir hacia ella y nutrirse de su pecho, formando ese lazo primordial para su supervivenvia tras haber roto el que físicamente les mantenía unidos durante los últimos nueve meses.


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