Tus hijos no son tus hijos, son hijos e hijas de la Vida, deseosa de sí misma. no vienen de ti, sino a través de ti, y aunque estén contigo, no te pertenecen. Puedes darles tu Amor, pero no tus pensamientos, pues Ellos tienen sus propios pensamientos. Puedes abrigar sus cuerpos, pero no sus Almas, porque Ellos viven en la casa del mañana, que no puedes visitar, ni siquiera en Sueños. Puedes esforzarte en ser como Ellos, pero no procures hacerles semejantes a ti, porque la vida no se detiene en el ayer. Tú eres arco del cual tus hijos, como flechas vivas, son lanzados. Deja que la inclinación, en tu mano de arquero, sea para la Felicidad.

Khalil Gibran

jueves, 30 de junio de 2011

Sin tiempo

Quiero escribir sobre lo que hablamos hace dos días en el grupo de lactancia, pero no soy capaz de encontrar el momento. No estoy teniendo mucho tiempo para escribir, las entradas de los últimos días son más o menos las que tenía guardadas esperando a publicar, retocándolas un poco y ale, ¡fuera del horno!

Hoy quería ponerme a escribir, pero resulta que me doy cuenta de que Raúl cada vez demanda más mi compañía. Ahora me necesita porque me incluye en su juego, me mira, se ríe, gatea hacia un lado en busca de algo que haya llamado su atención, y vuelve a mirarme cuando lo ha cogido, esperando que esté siempre a su lado. A ratos se entretiene él solo con algo, olvidándose de mí pero queriendo que esté siempre en la misma habitación, porque si voy hacia la cocina me sigue instantáneamente, deja lo que estaba haciendo para seguir a su mamá allá donde vaya.

Con ello quiero decir que me resulta más complicado hacer cualquier cosa mientras está despierto, y como sus siestas son bastante cortas desde siempre, pues no es que tenga tiempo para mucho. No me da tiempo a leer todos vuestros blogs, con lo que me gustaría, no me da tiempo por supuesto, a comentar todo lo que querría, ni a cocinar tranquilamente (le tengo que colgar a la espalda con la manduca de papá), ni a ir al baño, ni a ducharme, ni a mirarme al espejo... No lo vivo negativamente, me encanta estar con mi bebé, disfrutarlo, vivir a su lado todo lo que va descubriendo, pero así es nuestra realidad cotidiana en este momento.

Estábamos acostumbrados a que siempre ha sido mucho más independiente, recuerdo hace un par de meses, quizás ya son tres, que le dejaba con algunos juguetillos en el salón y me iba a la cocina a prepararme el desayuno con tranquilidad, desayunaba y tan pichi el tío, me daba mucho tiempo para todo. Hoy las cosas han cambiado, y poco a poco voy acostumbrándome a ello.

Últimamente salimos mucho, estamos poco por casa, y eso es otro factor que hace que dedique mucho menos tiempo que antes al blog.

Así que tendré que desatender mis obligaciones bloggeras algunos días, jeje, cuando a Raúl no le apetezca dormir, que puede ser bastante habitualmente... Y la cosa es que también, con el cansancio que me supone perseguirlo todo el día, pues no tengo las neuronas demasiado activas, así que la inspiración no llega con tanta facilidad... Ya iremos adecuándonos a los nuevos ritmos, poco a poco.

martes, 28 de junio de 2011

De la verdadera liberación de la mujer

En uno de los blogs de Dara, Blog de una doula, he encontrado esta preciosidad, y me ha encantado, así que por ello os lo muestro aquí. Gracias Dara.

Hoy las mujeres trabajamos a la par de los hombres, hecho que vivimos con orgullo y satisfacción. Además ninguna mujer está dispuesta a volver al pasado de sometimiento económico, religioso o moral. Nos sentimos libres al gozar por fin de la autonomía largamente merecida. Luego nos felicitamos mutuamente por la victoria de las libertades individuales. Hasta ahí estamos todos de acuerdo. 
Quien posiblemente no esté tan de acuerdo sea el bebe recién nacido. Porque como mamífero humano, nació “sin terminar”. Es decir, va a necesitar nueve meses de “embarazo extrauterino” para completar los nueve meses de “embarazo intrauterino”, esperando encontrar la misma calidad de confort, placer, movimientos, alimento, olores, mirada y presencia que experimentó en el vientre de su madre. Este torrente de experiencias agradables podrá recibirlas dentro de un entorno femenino, o más precisamente, dentro de un entorno maternante.  Los bebes recién nacidos no fueron invitados a la fiesta de los tiempos modernos. No tienen voz ni voto en estas decisiones. Y las personas grandes no nos tomamos el trabajo de averiguar qué es lo que ellos -en su especificidad de niños muy pequeños- necesitan: básicamente seguir navegando en la sutileza de la energía materna.  Pero hay algo más que permanece oculto en el pensamiento colectivo: la espontánea e íntima escucha de la madre al llamado del recién nacido y la intransferible conexión que cada mujer siente respecto al propio hijo. Para permitirnos reconocer que la necesidad de permanecer juntos también es nuestra, las mujeres deberíamos sentirnos cuidadas, atendidas, apoyadas y sostenidas.  Libertad no es depender de los propios recursos para subsistir. Libertad no es trabajar dobles o triples jornadas. No somos libres cuando somos expulsadas al mundo del trabajo viéndonos obligadas a abandonar a la cría. Eso es lo que nos han hecho creer -y hemos aceptado como cierto- engañadas con la zanahoria de la modernidad. En realidad, sólo somos libres cuando nos otorgamos las posibilidades de vivir a fondo cada etapa de la vida. Y el primer período de la maternidad es una muy especial. Además dura poco tiempo.  Laura Gutman.




Veo tantos días mamás que "necesitan" volver a trabajar para volver a ser ellas mismas, que no se dan cuenta de que nunca más serán las de antes, porque el proceso del embarazo y el nacimiento es un renacer al fin y al cabo, un conocer y reconocer a la persona que está ante ti. Veo a mamás que necesitan el trabajo para diferenciarse de sus hijos, que les someten a una separación temprana por su propia necesidad de autoafirmación, y me da pena que no sean capaces de disfrutar de la vida de otra manera, que no encuentren el camino para ser felices junto a sus crías. Ell@s nos necesitan, pasa tan deprisa esta etapa de exterogestación, y es tan necesaria... Atendamos a sus necesidades, amemos a nuestr@s hij@s.

A veces es complicado porque nuestra sociedad nos apremia, con las necesidades económicas, con la vida asfixiante que vivimos, pero dentro de esto, a pesar de tener que ir a trabajar, la que lo necesite, seamos las madres que necesitan nuestras crías!!

lunes, 27 de junio de 2011

Cosas de nuestra lactancia

Esta entrada es un poco de indignación, un poco de autoafirmación, un poco de halagarme a mí misma por lo bien que lo hago, jejeje.

La indignación viene por la última revisión de Raúl con la enfermera. La que teníamos hasta ahora ha sido un sol, si quieres leer la carta de despedida que le escribimos, pincha aquí, siempre nos ha tratado con respeto, con cariño, con las miras bien abiertas... Pero resulta que nos tocaba la revisión de los 9 meses y ella ya no está.

Llegamos y no había nadie más que nosotros, entramos en seguida y ni siquiera miró a Raúl. Me dijo que le desnudara y que le pusiera en la camilla. Me acercó una cesta de juguetes (no sé bien aún para qué) y que le pusiera sentado en la báscula. 9 kilos. Le estiro en la camilla y le mide. 70 cm. Le mide el contorno del cráneo. 46 cm. Apunta todo mientras yo le visto y aquí empieza lo bueno...

Empieza a interrogarme sobre nuestros hábitos, sobre la alimentación, sobre el desarrollo de Raúl... Y desde que empezó, mal. Intento escribir la conversación lo más literal que recuerdo:

"Ella: ¿Qué leche le das?
Yo: Lactancia materna.
Ella: Materna, vale. ¿Le das papillita de frutas, pera, manzana, naranja... un poco de galleta??
Yo: mmmmmmm, bueno, le doy frutas, pero no en papilla.
Ella: ¿Y como se las das?
Yo: Pues a trozos o enteras.
Ella: ¿Enteras?
Yo: Sí.
Ella: Y ¿por qué se las das así?
Yo: (No entiendo la pregunta). Mmmmmm, porque a Raúl le va bien... y a mí también.
Ella: (No entiende nada). Y papillas de verduras ¿le das?
Yo: Bueno, cuando le apetece, es que la cuchara no le mola mucho. Así que muchas veces se las doy también enteras o a trozos, normalmente crudas.
Ella: ¿CRUDAS? ¿SIN COCINAR?
Yo: Sí. (¿Sabrá esta señora lo que significa crudas? Quizás no, es extranjera y puede que idiomáticamente haya confusión...)
Ella: Pero bueno, es que así... no sabemos si estará bien alimentado.
Yo: (En mi fuero intento quise decirle, ¿es que no ve usted a mi hijo?) Bueno, en principio hasta el año de vida la lactancia materna es el alimento principal, ¿no?
Ella: Hombre, hasta el año, NO. Ya tienes que darle otras cosas.
Yo: Bueno, la le damos otras cosas, cada vez que nos ponemos a comer en casa se sienta con nosotros a comer.
Ella: Ya, pero de esa manera no sabes lo que come. Y además (lo más fuerte) la leche ahora ya no es igual de concentrada y necesita otras cosas para saber que está bien alimentado.
Yo: Mira, estoy yendo a un grupo de lactancia y estoy informada (ya enfadada y ella creyéndose la reina del mambo, sin llegar a creerse que una mamá le estaba discutiendo algo).
Ella: Ya, pero tiene que probar otros sabores, otras comidas, acostumbrarse a la cuchara (no le dije nada de la cuchara, ¿pero es que nosotros comemos todo con cuchara?)
Yo: Te he dicho que toma muchas cosas, frutas, verduras, arroz, maíz, pan, pasta...
Ella: Ah, bueno, bueno.
Yo: La asociación española de pediatría dice que la leche materna es el alimento principal durante el primer año de vida (recalco, la AEP) y el resto es alimentación complementaria, que complementa a la teta.
Ella: mmmmmmm. (Sigue escribiendo en el ordenador). Ahora puedes incluir el pescado blanco y el huevo.
Yo: Acabamos de incluir el pollo con lo que vamos a esperar un poco más.
Ella: Pues para la siguiente vacuna tendrás que haberle dado el huevo porque lleva parte de huevo.
Yo: ¿Cuándo toca la siguiente?
Ella: 15 meses.
Yo: ¿¿¿¿????
Ella: ¿Las cacas cada día?
Yo: No, pero nunca las ha hecho cada día.
Ella: (Me mira incrédula y sigue) ¿La estimulación psicomotriz bien? ¿Le estimuláis?
Yo: Bien, ya gatea y hasta sube escaleras. Se pone de pie apoyándose en las cosas (lo mismo me preguntaba si le poníamos el "baby einstein")
Ella: Pero ¿cómo sube escalones?
Yo: Gateando, claro. (¿Es que le he dicho que anda?)
Ella: Y el baño, me imagino que cada día, ¿no? (con retintín)
Yo: (No contesto, disimulo jugando con Raúl porque sé que me espera bronca)
Ella: (Reitera) ¿El baño cada día?
Yo: mmmm, ahora en verano más, y claro, también gatea.
Ella: Te voy a apuntar las medidas en las tablas (en las tablas de la cartilla del pediatra, que no son las adecuadas para los niños de teta, así que ya ves el caso que les hago, y me dice). De peso está bien y de talla también, está en su peso ideal porque está en el percentil 50.
Yo: ¿¿¿??? (¿Sabe esta mujer que aunque estuviera en el percentil 3 sería perfectamente sano, ya que las tablas son los pesos y medidas medias de niños sanos?)
Ella: Pues ya está, la siguiente revisión al año.
Yo: ¿Eres tú la enfermera que sustituye a la nuestra de manera definitiva?
Ella: No, la vuestra está embarazada y no la veréis hasta dentro de 6 meses o así, y hay otra chica que la sustituye que hoy no está.
Yo: Vale, adios."

Esa es la conversación más o menos, así estamos de profesionales... y de ahí viene mi indignación, ¡¡y lo orgullosa que estoy de mí misma de estar tan segura de lo que hago!!

Hoy he dejado un comentario en el blog de Cayetana, y quería compartirlo en esta entrada, porque son sentimientos que tengo con la lactancia y que me gusta contar. Dice así:

"Antes pensaba que le estaba haciendo un regalo a Raúl con ello (la lactancia materna), pero ahora, después de 9 meses, con muchas cosas cargadas a la espalda, y tras haber superado los miedos, aprendido a dejar a un lado los problemas que han surgido (aunque sigan ahí), a olvidarme de horarios, de normas, de tablas... ahora sé que es Raúl el que me está regalando esos momentos de felicidad infinita que pasamos juntos.

No hay nada que me haga sentir tan mujer, tan bonita, tan sabia, tan natural, tan grande... tantas cosas que me emociono, porque es lo más bello que compartimos. Me hace sentir muy plena, muy fuerte, muy yo."


Y finalmente tengo otra cosa que decir, que como está relacionada con la maravillosa teta... Nereites se ha vuelto a acordar de mí, lo mismo que Melina, y otorgan al blog un maravilloso premio prolactancia que me hace especial ilusión, porque si me leéis habitualmente sabréis que la lactancia para mí es muy importante, es algo mágico, como he contado en esta entrada. 

Este premio requiere que conteste a la pregunta de hasta cuándo vamos a seguir teteando. Antes me ponía fechas, meses, hasta los 4, hasta los 6, hasta el año... pero hoy por hoy lo tengo muy claro, será hasta que Raúl decida que ya no le apetece más teta, porque quiero seguir disfrutando de esos momentos tan especiales entre nosotros. Espero que el destete definitivo no sea demasiado duro para mí, en fin, será un pequeño/gran duelo... pero aún nos queda mucho... espero...


¡¡Gracias chicas!!

Y yo se lo paso a (tambores: ppppppprrrrrrrrrmmmmmmmmmm):

LadyA, del blog La mama vaca, porque claro, promociona la lactancia materna desde su blog ¡como nadie! Además de manera muy divertida. Un beso Lady.

Carol, del blog Minerva y su mundo, que sigue dándole teta a demanda a su peque, que tiene el mismo tiempo que el mío, y sé que lo hace porque sabe que es lo mejor que podemos darles. ¡Sigue así guapa!

Tengo que dárselo también a alguien que no conocéis, porque además no tiene blog, pero es taaaaan fuerteee que tengo que dejárselo a ella, porque se merece un premio por su lactancia y este es el que se me antoja. Su lactancia ha sido y está siendo difícil, pero a pesar de los pesares ama a su bebecita y desea darle lo mejor que tiene. Llevan 6 meses de teta a demanda y son felices, la bebé está genial con su tetita, y Ana está feliz con su lactancia, aunque les haya costado llegar hasta aquí. Ana, eres una campeona y te admiro por seguir con vuestra lactancia. ¡Os quiero familia!

viernes, 24 de junio de 2011

A favor o en contra de la crianza con apego

Empiezo esta entrada inusual contando que el 22 de junio Ana publicó en su blog, Creciendo con David, un post sobre una mochila portabebés que se habían agenciado.

Sobre esta entrada hubo comentarios varios sobre la mochila, felicitándola y así, cosas normales, pero es que resulta que llega un momento en que aparece alguien que no firma con un comentario grosero a la par que peyorativo, hacia Ana, pero sobre todo hacia la crianza con apego.

Nosotras dos tenemos algo en común, la crianza con respeto y apego. No sé si tendremos otras cosas, porque no nos conocemos, pero desde luego la crianza sí.

Yo crío a mi hijo como me dicta el corazón, como más a gusto me siento, y como más a gusto veo que se siente él, no necesariamente con este orden de prioridades. Y pienso siempre que los que no lo hagan como yo es porque sus corazones, sus sensaciones y sus hijos así se lo dictan, o al menos eso espero.

Yo doy teta a mi hijo de 9 meses; le porteo cada día, no tengo carro; le doy de comer lo que le apetece y si no quiere más no se habla más; le dejo experimentar metiéndose cosas a la boca, porque es lo que toca; le dejo que duerma cuando está cansado, sea la hora que sea; come junto a nosotros en la mesa, mientras lo hacemos nosotros; duerme en nuestra cama, que hemos agrandado con la cuna a continuación, sin baranda entre nosotros; las siestas durante el día las hace a mi lado o sobre mí; por la noche se despierta cada rato para pedir teta; le dejo subir escaleras yendo tras él para que no se haga daño, pero sin incordiarle; si quiere probar la arena de la playa...pues un poquito no le hará daño; no le baño todos los días (en verano cambiaremos de hábitos) porque no creo que sea necesario; la alimentación complementaria muchas veces se la doy entera, porque es como él la quiere; si quiere que le coja en brazos, pues le cojo; si llora, le calmo y le acompaño; si quiere teta a los 10 minutos de habérsela dado, pues volvemos a sacarla... Tendría tantas más cosas que decir... Pero no es necesario, solo quería explicar que yo crío así a Raúl porque es lo que me dice mi instinto, y viéndolo crecer, veo que lo estoy haciendo bien. Y no por ello pienso que es la única "buena" manera de criar a un niño.

Hay muchas maneras de entender la maternidad/paternidad, ni mejores ni peores, y sinceramente, aunque piense que lo mejor para l@s niñ@s sea la crianza con apego, respetando sus tiempos, sus decisiones, respondiendo a sus necesidades, no creo que los niños criados de otra manera vayan a ser adultos ni bobos ni superdotados, ni dependientes ni independientes, ni educados ni maleducados, ni más o menos respetuosos...

No sé si me explico, después de haberme informado pienso que la crianza con apego es lo mejor que podemos regalarles a nuestr@s hij@s, porque estaremos sentando las bases para que sean personas honestas, respetuosas, cariñosas, emotivas, independientes, felices ¿no? Pero no por ello creo que los niños criados de otra manera no vayan a ser adultos perfectamente sanos, pese a todo. Por ejemplo, estoy en contra del método Estivill/Ferver... para dormir a los bebés/niñ@s, pero también pienso que dependiendo de las características personales de cada niño, esto le afectará más o menos, no siendo determinante en muchas ocasiones.

Y puesto que yo respeto la crianza que practique cada madre/padre, sin menospreciar a nadie, sin insultos, sin hacer juicios de valor que no están basados en nada (o al menos sin decir en qué me baso), espero que el resto haga lo mismo conmigo. Por eso no entiendo nada de esos comentarios que han herido sensibilidades de tantas familias. ¿Eran necesarios?

En el blog de Ana muchas veces escribe gente que no está de acuerdo o al menos del todo de acuerdo con ella, pero no por ello faltan al respeto a nadie. Si un@ es educad@ y respetuos@, nadie se siente ofendid@. Y otra cosa, el sentir que te ofenden no tiene nada que ver con estar o no segur@ de lo que un@ hace, porque yo lo estoy y mucho, pero me ha parecido muy ofensivo el comentario hacia tod@s l@s madres/padres que portean a sus hij@s.

De todas maneras, comentar que pienso que no tiene sentido nada de lo que ha dicho, porque como también he leído por ahí, no sabe si David corre, anda o vuela, solo ha visto que le lleva en mochila en la foto, pero ¿ha pensado si le lleva todo el día o solo un rato? ¿Si lo ha colgado cuando el niño se lo ha pedido porque estaba cansado de todo el día de paseo? Si supiera un poquito más de Ana, sabría que la mochila es para cuando el peque se cansa, necesita a su mami, necesita dormir un rato... Lo mismo que otr@s niñ@s cuando necesitan descansar se echan en la silla de paseo, ¿con eso no nos metemos? ¿Por qué? ¿Es que les hace más independientes? ¿O es a nosotr@s los padres a quién nos lo hace?

Sobre el porteo de los bebés y niñ@s, creo que el anónimo podría darse una vuelta también por la red, en busca de otras culturas que portean a sus hij@s de manera habitual, y no por ello son menos independientes en el futuro, ni bebés eternos. Hace años, quizás en las cavernas, los humanos porteábamos a nuestras crías, porque no olvidemos que somos porteadores (por temas de especie, nos parecemos a los simios por esto de la evolución) ya que nuestras crías no serían independientes hasta los 6 o 7 años para sobrevivir, y esto nos marca. Pero dudo mucho que por ello los hombres y mujeres de las cavernas fueran bebés eternos. Así que en mayor o menor medida, las crías necesitan ser porteadas, aunque con el paso de los siglos lo hayamos olvidado.

Insto a cualquiera también a ver el documental de Nils Bergman, Restaurar el paradigma original, pasad por el blog de Dara, y aquí podréis ver las cuatro partes del método madre canguro.

Antes de terminar, me gustaría dejar un link sobre la crianza con apego que se publicó en bebésymas, si pinchas aquí encontrarás una página en que explica muy bien en qué se basa y porqué tantas familias optamos por ella para ver crecer a nuestr@s hij@s.

Como pienso que se trata de un caso de falta de conocimientos, espero que ese anónimo encuentre este tipo de información y sea capaz de ver más allá de una fotografía, o al menos, que sea capaz de emitir su opinión de manera educada y respetuosa con el resto, tal y como nosotr@s estamos mostrando a nuestr@s hij@s que debe hacerse, criándol@s de esta manera.

jueves, 23 de junio de 2011

TODAS SOMOS HABIBA

Todas somos Habiba


Todas somo Habiba, todas nos sentimos llenas de felicidad por la noticia de que al fin madre e hija están juntas de nuevo, ¿verdad?

He leído entradas de muchas mamás bloggeras en un ratito, comentando el tema, comentando lo felices que estamos, lo emocionadas que nos sentimos todas, y sobre todo, comentando el hecho de que seguiremos luchando, porque ha valido la pena, porque tantas madres se han unido para ser la Madre y luchar por nuestr@s hij@s, por l@s hij@s de todas.

Ileana, en su blog, Tenemos tetas, nos enlaza una movilización en Madrid promovida por la Asamblea contra los Centros de Menores Cerrados, porque tenemos que seguir luchando contra este sistema que parece que no se dedique a garantizar el bienestar y protección de los menores, de los hijos de todas.

La mamá de Mateo nos cuenta en su blog que no se ha hecho justicia, porque realmente nadie ha entonado el mea culpa, no se han pedido disculpas a esta madre y a su hija por haberlas tenido separadas sin motivo justificado, no se han dado por aludidos, o al menos eso nos quieren hacer creer. Y aunque felices, también hay algo de enfado, de rabia contenida, de ganas de más por parte de estos señores/as que deberían dedicarse a velar por los derechos de estos menores y garantizar su bienestar...

María, de Reeducando a mamá, también nos da su punto de vista, siempre tan bien documentado, contándonos el caso de una familia de acogida a la que le han quitado a los bebés porque les querían demasiado alegando que no se darían cuenta a la tierna edad de dos años... Penoso, ¿verdad? Hay que hacer algo para cambiar este sistema...

Eloísa, de Una maternidad diferente ha publicado una entrada que recomiendo leer, desde luego, porque es emocionante, porque nos llama a la revolución, porque todas seguimos siendo Habiba y todas esas madres que necesitan esa tribu quizás perdida pero que por fin hemos vuelto a recomponer, y debemos darnos cuenta de la fuerza que tenemos juntas.

Y muchos otros blogs que no cito... Me siento orgullosa de formar parte de esta red, de esta tribu maravillosa.

Esto es la revolución maternal, la que nos ayudará a cambiar el mundo, es la primera revolución, es LA REVOLUCIÓN.

miércoles, 22 de junio de 2011

9+9= 18 meses juntos

Aunque me parezca algo increíble que el tiempo pase a esta velocidad de vértigo, Raúl cumplió ayer sus nueve meses. Nueve meses fuera, nueve meses dentro.

Siempre me ha llamado la atención cuando en otros blogs se hablaba de este tiempo, de la exterogestación, de lo simbólico de que el bebé haya pasado ya el mismo tiempo a nuestro lado que en nuestro vientre. Es raro pensarlo, se me hace raro. El tiempo ha pasado volando, aún recuerdo el momento en que supimos que estaba creando una nueva vida en mi interior, el momento en que mi cuerpo, mi mente, mi corazón, mi alma, mi ser en definitiva, empezó a cambiar.

El día que me hice el test algo en mi interior me decía que estaba embarazada, aún cuando ni siquiera era el día de la primera falta. Puede que sintiera que estábamos unidos. Raúl forma parte de mí aún hoy, siento que somos uno.

Han pasado nueve meses desde el día más intenso de mi vida, desde su nacimiento, y hemos curado heridas del parto. He hecho análisis de lo que pasó y siento que he aprendido, tengo nuevas fuerzas y sé que Raúl me ha abierto los ojos para dejarme llevar por mi propio cuerpo.

Estos nueve meses mi bebé me ha ayudado a verme mucho más naturalmente a mí misma, soy una mujer, poderosa, grande, enorme, fuerte. Soy naturaleza en mí misma. Mi cuerpo le nutre como lo hacía cuando se encontraba en el interior del vientre, estamos unidos por nuestro propio cordón invisible, nos entendemos de la misma manera en que lo hacíamos cuando nuestros cuerpos estaban unidos físicamente. Nos ha costado llegar hasta aquí, pero ha sido maravilloso.

Este tiempo ha sido un tiempo de conocimiento el uno del otro, pero también de autoconocimiento para los dos. Somos felices, todos lo somos, papá, mamá y bebé. Estamos viviendo una vida soñada, y sé que estamos ejerciendo bien como padres, así lo siento en el corazón. Veo a Raúl y le veo feliz, es un bebé feliz, y eso me llena de alegría y de tranquilidad.

No sé si a partir de ahora las cosas cambiarán mucho, no sé si se ha acabado el tiempo de estar unidos de la misma manera, no sé si sabré darme cuenta de que ya no somos uno cuando sea el momento, si sabré darle la autonomía que me pida... pero espero que sí. Seguiré con la fórmula que hasta ahora nos ha funcionado, seguir nuestro instinto.

Raúl está para comérselo, guapísimo (¿qué va a decir su madre?) y simpatiquísimo. Os cuento un poco las cositas que ha aprendido en este último mes, jeje.

Primero, tiene 6 dientacos el tío, le salió el último hace 15 días más o menos. Así que muerde los trozos de fruta, galletas y pan como un campeón.

Lo del gateo lo tiene controladísimo, va que se las pela, y llega exactamente adonde quiere, haya los obstáculos que haya. Cuando la superficie sobre la que gatea le molesta, en lugar de ir de rodillas, sube el culete y gatea con las manos y los pies, para no poner las rodillas en el suelo, que le molesta...jeje. Ahora lo de ponerse de pie es lo de cada día, se pone de pie él solo apoyándose en cualquier sitio con una sola mano, y a veces incluso da algunos pasitos de lado, sujetándose en los muebles. Mantiene el equilibrio bastante bien.

Juega con otros niños, pero sobre todo les observa embelesado. Les toca, pero sobre todo es de los que se dejan hacer, no le importa que le quiten lo que tiene en las manos.

Ha aprendido a tirar los objetos al suelo esperando nuestra reacción, además de que parece entender que el ruido que oye tras ello es debido al objeto que ha caído. Se ríe un montón cuando cogemos lo que ha tirado al vuelo.

Cada día está más "rialler" que le decimos en ibicenco, se ríe mucho más que antes. Tiene cosquillas y le encanta que le hagamos jueguecitos para que se ría. Es muy divertido jugar con él. Nos choca la mano cuando se lo pedimos y a veces da palmitas.

Lo mejor de todo y lo que me tiene alucinada es que sabe subir escaleras, pero con una facilidad pasmosa. Tenemos una escalera en casa, para subir a las habitaciones, que tendrá unos 20 escalones, con un giro a la mitad, pues el tío empezó un día alrededor de los 8 meses y medio a subir un escalón o dos, y ahora se la sube entera seguido por alguno de nosotros. ¡¡Flipo!! Menuda práctica que ha cogido...sube en menos de 1 minuto. También ha bajado en un par de ocasiones un escalón que tenemos para salir a la terraza, a su manera, pero él solo...

Y bueno, nada más que añadir, solo unas foticos de mi nene disfrutando de la playa, ¡¡que me lo como!!

lunes, 20 de junio de 2011

Halagada me siento...gracias


Dicen que no hay dos sin tres. Gracias Nereites, por haberte acordado de mí para este estupendo premio que como digo, me llena de alegría, me halaga y me encanta recibir de tu parte.

Para recogerlo tengo que responder a por qué empecé a escribir este blog, y la cosa fue así...

" Erase una vez una futura mamá, que tenía a su cría en el vientre. Pero por cosas de la naturaleza un día la vida que llevaba dentro se apagó, así que los que iban a ser futuros papás se sintieron tristes ante la noticia... Un par de meses después de aquel traspiés volvieron a descubrir, con felicidad y un poquitín de miedo, que una nueva vida acompañaba sus pasos.
A partir de ahí surgieron dudas, miedos, locuras... que de alguna manera esa mamá tenía que canalizar. No se le ocurrió otra cosa mejor que escribir, contar, dejar ir los pensamientos en palabras, y empezó a contar la historia de su maternidad. No tenía en aquel momento un fin específico, no buscaba ayuda externa, no buscaba más que desahogarse y encontrar consuelo en sus propias palabras.
Tiempo antes de que naciera su cría, disfrutando como estaba del verano, de su estado de felicidad absoluta y plenitud, del hecho de estar siempre acompañada de su peque, dejó en el olvido el blog porque en aquel momento no le era necesario, solo necesitaba mirar hacia adentro y meditar sobre lo que estaba sucediendo en su cuerpo, en su vida, en su alma...
Tras el nacimiento de su cría descubrió un nuevo mundo, una nueva maternidad, y empezó a buscar de nuevo, a intercambiar, a compartir, a crear tribu para la cría de su pequeño. Entonces llegó el momento en que se acordó del blog, recordó que otras muchas mamás estaban como ella en el mundo, y que las tecnologías podían unirlas, así que probó suerte. Escribió, leyó, compartió... y ENCONTRÓ.
Aunque en principio no buscaba más que soltar lastre para sí misma, con el tiempo la tribu virtual se ha hecho imprescindible en su vida, y escribe siempre pensando en que la lean y disfruten visitándola, mostrando un poquito de su corazón en cada entrada, deseando ser lo que otras mamás bloggeras han sido y son para ella, un apoyo, un referente, una ayuda, un "te comprendo".
Y colorín, colorado... este cuento no ha acabado...""

Y tras responder, a mí manera, paso el premio a dos blogs que para mí son muuuuuy importantes, y que desde luego, sus experiencias hacen que se enriquezcan las mías:

Para ti, Inma, de Para mi peque con amor, porque me haces disfrutar viendo la manera en que Acher aprende habilidades jugando, viéndole ser libre y creativo. Espero poder acompañar a mi hijo de esa manera tan bonita en que lo haces como mami. Gracias por compartir tantas cosas.

Y para ti, Albertina, de De chupetes y babas, ya sabes, porque eres grande como mamá, y es una maravilla ver a tu hija feliz y radiante. Estoy aprendiendo de ti y de Valeria para ser mejor madre cada día.

¡¡Disfrutadlo!!

viernes, 17 de junio de 2011

Todos somos Habiba Todos con Alma


No podemos olvidarnos de esta madre y esta hija, que aún no están juntas pese a haber diversos organismos oficiales y no oficiales que están pronunciándose en favor de Habiba, porque la lactancia materna a demanda y prolongada no es ni caótica ni perjudicial para nuestr@s hij@s, por mucho que el IMMF haya utilizado esta teoría para separar a Habiba de sus bebé.

La OMS, Unicef, la AEPED, la asociación mundial de pediatría, etc. recomiendan la lactancia materna a demanda como el mejor alimento, tanto a nivel nutricional, como a nivel psicoafectivo, como inmunitario... para l@s niñ@s. Recomendándola en exclusiva hasta los 6 meses, y a partir de aquí hasta los 2 años o más. Científicamente está demostrado que l@s niñ@s alimentados con lactancia materna a demanda y sus madres, tienen un riesgo menor de enfermedades durante el tiempo del amamantamiento y años después.

Esto es un derecho que tienen tod@s l@s niñ@s, porque lo mejor que una madre puede ofrecer a sus hij@s en cuestión de alimentación y crianza, es la teta hasta los dos años o más, según quieran mamá y bebé. Es lo ideal para cualquier niñ@, la recomendación que hacen estas organizaciones es lo ideal para su salud física y mental.

Entonces, ¿qué pasa con el IMMF? ¿Qué tipo de instituto es este que se hace llamar del menor y la familia? No entendemos nada, y por eso pedimos que SE REUNA A HABIBA CON SU HIJA DE MANERA INMEDIATA. ¿No es lo mejor para Alma estar junto a su madre? ¿Qué protección del menor es ésta?

Porque yo amamanto a demanda a mi bebé, porque es lo mejor para los dos, ¿no es lo mejor para él estar a mi lado, siendo criado con amor y cariño, siendo amamantado a demanda? TOD@S SOMOS HABIBA. A cualquiera de nosotras podrían separarnos de nuestr@s pequeñ@s según las normas de este "instituto" de pacotilla.

Habiba, no estás sola, no nos olvidamos de ti, no podemos. Nuestros corazones están con vosotras, poniendo todas nuestras energías para que volváis a estar juntas.

Si queréis estar informad@s sobre el caso de Habiba y su bebé, sobre las movilizaciones que se están llevando a cabo, firmar para que se las vuelva a reunir, enviar mails, cartas, comunicados, mensajes a las instituciones/organismos/administraciones oficiales para demostrar vuestro apoyo, pinchad aquí.

jueves, 16 de junio de 2011

EL LLANTO (por Vimala Schneider)

Una vez me pidieron que hiciera una demostración de masaje infantil en un programa de TV. La presentadora empezó diciendo: "He oído que conoces la fórmula para que un bebé deje de llorar en diez segundos, con un masaje. ¡Espero que puedas demostrar esto hoy aquí!"

El bebé, una preciosa niña de cuatro meses, con quien yo había tenido una tierna conversación en la sala de espera, miró a la entrevistadora y empezó a llorar desconsoladamente. Yo no hice ninguna demostración de masaje porque sentí que habría traicionado sus sentimientos al utilizar el masaje como truco para calmarla (aunque dudo que lo hubiera conseguido). La entrevistadora terminó diciendo que la artimaña del masaje infantil no había funcionado. Tenía razón, como artimaña, no funciona.  Desgraciadamente esta no fue la última vez que me encontré con personas con mentalidad del "arreglo rápido". Mucha gente piensa todavía que los bebés son para mirarles, no para escucharles.  ¿Por qué lloran tanto los bebés? ¿Por qué esto preocupa tanto a los adultos? ¿Por qué la gente se muestra tan confusa sobre qué hacer cuando un bebé llora? 


Cuando somos bebés disponemos de pocos medios más que el llanto para expresar sentimientos negativos y liberar la tensión reprimida. Cuando crecemos aprendemos varias formas de afrontar el enfado, el miedo, el dolor, y el exceso de energía; más tarde las expresiones faciales, el lenguaje del cuerpo y las diferentes formas de hablar, nos ayudan a expresar como nos sentimos. Cuando el estrés de la vida nos satura, podemos dar un paseo o hablar con un amigo. Incluso cuando gozamos de buena salud, de vez en cuando lloramos; pero raramente lo hacemos delante de los demás. Hemos aprendido que llorar es antisocial y un signo de debilidad. Esta fue, probablemente, una de las primeras lecciones que aprendimos. La idea de "malcriar" se puso de moda a principio de este siglo. La gente empezó a pensar que era mejor dejar a los bebés llorar solos. La razón fundamental era que utilizaban el llanto para manipular a los padres y conseguir lo que querían, y que esto creaba carácteres desagradables y caprichosos. Para enseñar a los bebés que llorar era un comportamiento inaceptable y para que se acostumbraran a ser independientes, se les dejaba llorar solos hasta que se quedaban roncos y caían dormidos por agotamiento.

En los años setenta, un movimiento alejado de estas anteriores prácticas de cuidado infantil tomó impulso. Muchas mujeres volvieron a amamantar a sus bebés, se inventaron las mochilas porta-bebés, delanteras y traseras, e incluso expertos en bebés, como el Dr.T.Barry Brazelton, se retractaron de sus anteriores consejos sobre no permitir que los bebés estuvieran en la cama con sus padres.

Como resultado de todo esto, finalmente nos hemos dado cuenta de que la única manera de estropear a un bebé es abandonándolo.

Otras culturas han influido en este cambio. El avance de los medios de comunicación hizo posible que conociéramos, más de cerca, culturas del otro lado del mundo, las cuales todavía no habían estado perjudicadas por el llamado pensamiento moderno. Desgraciadamente, nosotros sí lo habíamos sido.

Las madres que antes habían podido dejar a su hijo llorando solo en una habitación, mientras sufrían en otra, acudían rápidamente a la mínima vocecita del bebé. Pero algo quedó todavía. Conseguir que el bebé no llore o no permitir que llore, sigue siendo nuestra obsesión.

Hay momentos en que necesitamos llorar, es un alivio, y si podemos hacerlo en los brazos cariñosos de otra persona, mucho mejor. Yo creo que los sentimientos de los bebés son tan profundos como los nuestros, y que sus miedos, penas y frustraciones, no lo son menos. Después de observar a cientos de bebés en las clases de masaje, y a los bebés de otras culturas, sé que llorar, algunas veces, puede ser un consuelo y que, a menudo, después de un "buen llanto" son más felices, mejora su digestión, y duermen más profundamente. No obstante, este "buen llanto", podrá serlo si transcurre en una atmósfera de amor y soporte, donde el bebé no es ni ignorado, ni acallado. Los padres pueden reconocer un llanto por hambre, por dolor físico, o por la necesidad de un abrazo, y responder adecuadamente.

Muchos de nosotros que hemos crecido en la época de "no malcriéis al bebé", hemos mezclado sentimientos relacionados con el llanto. Llegamos a un estado de ansiedad y tensión, y queremos que el niño/a deje de llorar por completo. El llanto nos provoca el miedo, y quizás el recuerdo de la angustia y el enfado que podemos haber sentido llorando solos en una cuna, sin respuesta. Puede que el llanto engendre también un sentimiento de culpa - Si mi bebé llora, es porque quizás no soy una buena madre.

Nuestra cultura refuerza estos sentimientos. Mucha gente se agita exageradamente por cualquier ruido que haga un bebé y asedia a sus padres con miradas severas al más leve sonido. Los desconcertados padres, a menudo responden castigando al bebé con fuertes siseos, disculpándose y marchándose para salvar la situación.

(.........................)

La cultura occidental, tal como se ha desarrollado en los últimos cien años, ha reducido sistemáticamente nuestra sensibilidad a las señales de los niños/as y colocado una distancia antinatural entre padres y bebés y entre la familia y los miembros de una comunidad. Esta separación entre "Naturaleza" y "Crianza" ha creado un círculo vicioso de bebés llorones, noches sin dormir, y algunas veces malos tratos.

Naturaleza

En el mismo reino animal pueden encontrarse dos maneras de criar a los bebés: las especies que 'esconden', las cuales dejan a sus crías durante largos periodos mientras las madres buscan alimentos; y las especies que 'acarrean', que se mantienen en continuo contacto con sus crías.

El comportamiento que caracteriza a las especies que esconden, no se encuentra en los humanos. Estas crías deben permanecer en silencio durante los largos periodos de tiempo en que la madre está ausente para no atraer a los depredadores. Solamente orinan y defecan cuando son estimulados por la madre, para que el olor no atraiga a los depredadores. Además, los pequeños tienen mecanismos internos de control de la temperatura. La leche de la madre es extremadamente alta en contenido de proteínas y grasas, debido al largo tiempo entre las comidas, y los bebés succionan muy rápidamente.

Los humanos somos todo lo contrario, estamos más cerca de los animales de acarreo y del alimento frecuente. La leche humana es, de hecho, idéntica en contenido de proteínas y grasas a la de los monos antropoides, una especie de acarreo. Los bebés humanos succionan despacio y lloran cuando se sienten angustiados o cuando no están en contacto con los padres.

Crianza

Las observaciones de Konner, Brazelton y Mead, y los estudios de varias culturas no industrializadas, mostraron implícitamente el continuo contacto entre la madre y el bebé. Los patrones culturales caracterizados por un estrecho contacto entre madre e hijo/a y el amamantamiento prolongado, también fomentan un alto desarrollo sensitivo a las señales del bebé, tales como movimientos del cuerpo y las expresiones faciales que preceden al llanto.

Esto no quiere decir, sin embargo, que en estas culturas los bebés nunca lloran. Mientras raramente lloraban durante el día, era bastante frecuente que lo hicieran, durante largos periodos, al anochecer. Los adultos sabían que se trataba de una liberación y se lo permitían. Como dice Sandy Jones en 'Crying Babies, Sleepless Nigths', (Bebés llorones, noches sin dormir), "hay una diferencia entre no responder y responder y permitir, en la cual has utilizado tu propio criterio sobre lo que tu bebé parece necesitar".

La gente de estas culturas, por su propia experiencia de padres sensibles y un fuerte soporte del sistema social, están totalmente capacitados para diferenciar, de una forma espontánea y natural, el llanto apenado de un bebé que pide ayuda y otras clases de comunicación. El llanto de los bebés raramente despierta en los padres impulsos egoístas.

Egoísmo y altruismo

los estudios han demostrado que las personas responden al llanto de los bebés, ya sea de forma egoísta o altruista. Las respuestas egoístas se caracterizan por agitación y conciernen a uno mismo, se pretende que el bebé deje de llorar porque es irritante. Las respuestas altruistas se caracterizan por empatía en la incomodidad, se pretende aliviar al bebé del sufrimiento. El egoísmo y el altruismo están potenciados biológica y culturalmente. Las hormonas maternales, como la prolactina, son un factor que provoca una respuesta altruista al llanto del bebé; estas hormonas se incrementan por el contacto profundo y la lactancia materna.

Nuestra cultura cultiva y refuerza el egoísmo de muchas maneras. Hemos aislado más a las personas a lo largo de las últimas generaciones. Así la estructura de apoyo social para la mayor parte de los nuevos padres no existe. Las demandas de la economía y nuestros valores sociales, obligan a ambos padres a aportar ingresos financieros, a menudo a costa del incremento del estrés para los padres y bebés.

Los estudios revelan que el soporte social de los grupos de apoyo, está íntimamente relacionado con la seguridad de los vínculos entre padres e hijos.

(.......................)

Un buen sistema de apoyo social puede mitigar los problemas entre los padres y los bebés. Madres en principio insensibilizadas, a las que se les da soporte, ayuda, ánimo, y afecto, pueden sensibilizarse hacia sus bebés; y los bebés que han tenido contacto con gente amigable, abuelos y cuidadores cariñosos, no están tan afectados por los problemas de dependencia madre/hijo-a.

Las teorías de los conductistas a principio de siglo, han producido varias generaciones de personas carentes de la seguridad básica que ofrece un fuerte vínculo con los padres. (..............) Muchos estudios recientes han demostrado que los bebés cuyos vínculos de dependencia han sido inseguros y ansiosos (como resultado de una falta de respuesta a sus indicaciones), más tarde fueron menos comprensivos con los demás, y menos dispuestos a aceptar ayuda y soporte de otras personas.

El resultado de este egoísmo provocado culturalmente, es una falta total de sensibilidad hacia los bebés, lo cual fomenta más sus llantos. Los estudios de Bell y Ainsworth, demostraron que no responder adecuadamente al llanto de los bebés durante los primeros seis meses, incrementa significativamente la frecuencia de sus lloros y angustias durante los seis primeros meses de vida y posteriores.

(.......................)

¿Cómo podemos remediarlo?

Como todos nosotros, los bebés tienen varias y diferentes razones para llorar. Desgraciadamente, hemos perdido mucha de nuestra capacidad para intuir sus pensamientos y sentimientos. Muchas personas son capaces de reconocer un llanto agudo de dolor, pero la interpretación de otros llantos y quejas es filtrada a través de los velos de nuestras propias inseguridades y proyecciones. Puede ser más fácil adoptar una filosofía mecanicista, según la cual uno responde siempre de la misma manera, o no haciendo caso, o calmando. Pero a los bebés no les interesa la filosofía y son incapaces de ajustarse a la comodidad de sus padres (o de cualquier otro). Ellos necesitan la respuesta de adultos centrados, con claridad de pensamiento y cariñosos, que les ayuden a encontrar un camino en este mundo desconocido.

(..........................)

No es necesario extra-analizarte a ti o a tu bebé. Solamente dedica un poco de tiempo a pensar en como respondes a las indicaciones de tu hijo/a. Finalmente encontrarás la conexión intuitiva que va creciendo entre los dos, y la confianza de que día a día vas comprendiendo mejor sus necesidades.

(..........................)

El masaje diario puede ser una ayuda para este proceso, porque te ayudará a mantener literalmente el contacto con el lenguaje corporal y las señales no verbales de tu bebé.

Cambiar la sociedad comienza en el hogar. Incluso tenemos la oportunidad de influir en la cultura más allá de nuestro propio umbral. Podemos ayudar a futuros padres, abuelos, y amigos a tomar conciencia de las necesidades de los bebés. Podemos esforzarnos en dar soporte y ánimo a los amigos con recién nacidos.

También podemos expresar nuestra atención hacia los bebés en lugares públicos. Un día me encontraba haciendo cola en una tienda, y un bebé en un cochecito empezó a llorar. Varias personas se pusieron nerviosas y algunas fruncieron el ceño y sisearon. La madre del bebé lo tomó en brazos y dirigiéndose a las demás personas, con una cálida sonrisa, dijo en voz alta "¡Tiene mucho que decir!". Instantáneamente la gente se relajó y sonrió. Una mujer se acercó y acarició al bebé con unas palmaditas.

Forzar a los bebés a dejar de llorar, parar sus lloros tapándoles la boca, y permitir a los bebés llorar "catárticamente", pueden ser excusas para no dedicar un tiempo a escuchar lo que ellos quieren decir. No existe una solución rápida. Unos buenos padres --una buena 'cultura'-- deben pasar por los, a veces difíciles, procesos de respuesta individualizada a las insinuaciones de los bebés, con compasión y sentido común.


Vimala Scheneider (fragmento de Mothering --Ser madre--)

Pienso que tenemos que aprender a acompañar a nuestros bebés en todas y cada una de sus emociones. A veces simplemente tenemos que estar ahí para escucharlos.

martes, 14 de junio de 2011

Qué tendrá tu bló caveces me parto!!!


Pues después de unas tres semanas me entero de que Melina, de Biencriando (A upita de papá y mamá), me ha otorgado este premio estupendo en el que tengo que contestar a unas cuantas preguntas, y ahora que Raúl me ha dejado un rato porque está investigando y desmontando tooooodo el salón, ahí van mis respuestas.

1- Tics o gestos ajenos que te sacan de quicio.

Me ponen de los nervios las personas que te guiñan el ojo en plan "mira qué guaperas soy" cuando se despiden o te saludan. Sobre todo me lo he encontrado cuando ese alguien está hablando por teléfono, y en lugar de levantar la mano para saludarte, ya que no pueden cortar la conversación del que está al otro lado de las ondas, te guiñan el ojillo en ese plan que... de verdad, espero que no lo hagas más ¿eh, amigo? Lo digo por ti, porque corres el riesgo de que dejemos de ser amigos...
Tengo que decir que últimamente a Raúl le ha dado por rechinar los dientes haciendo un ruido super desagradable y el papá y yo estamos fritos, ¡¡pero no podemos hacer que deje de hacerlo!!

2-Confiesa: cual era tu mote en el colegio/instituto? Cuál es el mote más cruel que has puesto?

Lo confieso, ¡¡era la empollona!! Hubo un momento en que me molestaba un poco, pero después dejó de importarme, crecimos un poco y mis compañeros reconocieron que a parte de empollona era muchas más cosas, jejeje. Así que ¡¡a mucha honra!!
Como inventora de motes no me ganaría la vida, me he limitado a repetir los de los demás, siempre intentando no ofender, la verdad. He sido la amiga de los "desfavorecidos", por eso la típica chica rara de la clase, la que es muy pesada, sigue viniendo a picar a casa de mis padres para verme cuando llego de visita. No sé como se entera la tía, ¿tendrá contactos en el aeropuerto?

3- Cuando eras pequeña… qué querías ser de mayor?

Siempre recuerdo querer ser médico, pero la cosa se me torció con la nota de la selectividad... me matriculé para presentarme de nuevo a los exámenes pero finalmente me llegó una carta durante el verano, diciéndome que había sido aceptada en enfermería, así que me lo pensé y ahora bien contenta con mi elección, que ahora que los tengo cerca me doy cuenta de la poca cercanía al paciente...

4- Palabrota de cabecera:

Cabrón, sí, creo que esa es la que más habitualmente digo, refiriéndome a alguien que me cae bien, que me cae mal, que me ha hecho una trastada, que me ha regalado algo super chulo, que se ha sacado una oposición o que ha cometido un crimen. Es mi palabrota de cabecera desde luego, pero digo muchísimas otras, y como otras muchas mamás, necesito un método para dejar de decirlas, o mi hijo terminará diciendo cabrón como su primera palabra, y no queda bonico, ¿no?

5- Prenda de ropa/modelito absurdo que posees/has poseído y no te pondrías ni muerta?

Pues no es porque sean modelitos absurdos sino porque cuando compro algo siempre lo veo en la tienda divino y después en casa... se me antoja que no es mi estilo, que estoy rara... Así que mi modelito de cabecera siempre son unos tejanos en invierno y una falda o pantaloncito corto en verano, todo muy liso y sin demasiadas estridencias... qué le voy a hacer, soy una vergonzosa empedernida, y aunque veo al resto con ropas estupendas yo siempre voy con algo que no destaque demasiado o que no llame la atención, que lo de ser el centro me impresiona demasiado. Quizás por eso no nos hemos casado... jejeje.

6- Qué te toca las pelotas de tu pareja por mucho que lo quieras?

Desde luego si tengo que destacar algo es que le gustaría vivir en una cueva, ser un ermitaño y no tener que salir de allí para compartir nada con el resto de la sociedad. A veces lo entiendo, que conste, pero otras veces ser tan antisocial cansa... ¡¡pedorro!!

7- Cuál es el regalo más cutre que te han hecho o has hecho?

Regalos cutres que me han hecho, no sé, es que cualquier regalo es un acto de amor hacia ti, de que se han acordado de ti tanto como para traerte un detalle así que es difícil verlo como algo cutre. Aunque tu abuela te regale una mantelería que parece de navidad sin llegar a serlo, y que espera que uses con las visitas, menos mal que nunca ha viajado a Ibiza, porque la he usado para trapos... ¡¡Es que me quedé sin ellos!!
Por cierto, mi abuela siempre, siempre, siempre, para Navidades nos regala a todos los nietos unas perrillas y ropa interior, que parecía que pensaba que nuestras madres no se acordaban de renovar las bragas y tenía que hacerlo ella, tres nuevas cada año, jajajajaja.


Y tras haberos desvelado mis secretos más escondidos, sobre todo que mis bragas las renueva mi abuela todos los años, jeje, pues vamos a repartir dicha y felicidad por el continente bloggero otra vez. Ahí van mis premios, que no sé a cuantos voy a repartirlo, así que los que me salgan, además de que no voy a pasar a mirar si lo tenéis, si es así, pues haced trapos, que un regalo es un regalo (y avisadme que las respuestas ya me las leo del post antiguo, jeje ;-) ).








Espero que os haga tanta ilusión como a mí y conoceros un poquito mejor.

lunes, 13 de junio de 2011

En casa

Hola a tod@s, ya estamos de nuevo en casa, nuestra pequeña familia al completo. Hemos pasado unos días estupendos, cansados, pero aprovechados al máximo. Hemos hecho compras, pasamos por la consulta de Luis finalmente, disfrutamos de la familia e incluso participamos en una movilización del movimiento 15-M, fuimos dos indignados más, una mamá y un bebé. Así que no me diréis que para cuatro días que hemos pasado en Barcelona no hemos aprovechado el tiempo.

Empiezo por contar lo que nos ha dicho Luis Ruiz sobre el frenillo de Raúl. Tenemos diagnóstico, y eso es un gran paso. Frenillo sublingual corto tipo 3, después de haber hecho la historia y valoración de nuestra lactancia, y reconocimiento de la boquita de nuestro bebé. A partir de ahí tengo que buscar cual es el camino a tomar desde aquí, volver a ir a la pediatra por fin con un diagnóstico de un experto, y ver qué podemos hacer. Luis nos ha recomendado operar, aunque suponga una sedación para él, cree que son más los beneficios, tanto para mí como para él, por su experiencia. Así que como vemos que tuerce la boca, le están saliendo los dientes algo torcidos y tenemos la lactancia problemática... Tengo que hacerle unas fotos para que Luis me haga el informe, ¡qué completo!

Por otro lado, me ha parecido un tipo encantador, tanto con nosotras (la yaya y yo), como con el peque. Además de que me he sentido cercana en la forma de ver la infancia, con un profesional más afín de lo que estamos acostumbrados. Es pediatra al fin y al cabo, y para él los niñ@s son su trabajo, pero se nota que le gustan, que no da nada por hecho, que está dispuesto a aprender... Me ha gustado, en definitiva.

Sobre la visita a la familia, pues os podéis imaginar que estupendo, que estamos encantados, que los yayos y titos encantados también, y que han flipado con los avances de Raúl. Todo el mundo nos dice que andará en breve, cosa que no creo que tenga mucho que ver, porque aunque se haya lanzado a gatear pronto, quizás lo de andar le de más respeto. No sé, ya lo veremos. De momento el tío ha mostrado todo su repertorio en Sant Boi, enseñando como dice que no; comunicándose con un ruido muy simpático cuando le hablas, como de nervios, apretando todo el cuerpo; como se pone de pie y se sienta solito; como aguanta el equilibrio apoyado sobre una sola mano; como gatea de rápido ya; como pasa obstáculos sin pestañear; sus risas; sus cosquillas; sus llantos; sus mosqueos... vamos, todas sus habilidades completitas, completitas. Lo hemos pasado muy bien.

Y bueno, cuento lo de l@s indignad@s de Sant Boi, de mi pueblo, que realmente me ha encantado.

Estuvimos con ell@s en el pleno de la toma de poderes del nuevo órgano municipal, para la cual se había convocado una manifestación en la puerta. Fuimos un poco tarde, y al llegar ya me emocioné al ver a tanta gente silbando, pitando, a cacerolazo, a gritos, cánticos... Pero cuando de repente, al no dejarnos entrar ni siquiera al vestíbulo del lugar del pleno, se decidió entrar a la fuerza, fue alucinante. Es evidente que llevando a Raúl en el mei tai, me eché a un lado, y solo entré cuando ya no era a la fuerza, cuando ya lo habían conseguido, pero fue muy chulo. A partir de ahí pillé una bocina de las del fútbol y a darle para hacer ruido y que nos escucharan en el auditorio. Estuvimos tres horas allí, metiendo ruido y dejando papeles y pegatinas por todo el vestíbulo, esperando a que salieran los que ¡¡no nos representan!! Raúl durmiendo, sin quejarse nada de nada, un par de horas. Me imagino que saldría de allí con pitido en los oídos, y un poco sordo, como tod@s, pero nada más. Es que no veas, anda que no se me acercaba gente que me decía que el niño mejor fuera... Pero bueno, yo buena cara y a seguir. Fueron tres horas intensas, me sentí feliz de ver a tanta gente que ha despertado y que lucha por los derechos de todos.
"No los mires, únete".

martes, 7 de junio de 2011

Cerrado por vacaciones

Esta tarde Raúl y yo nos vamos a Barcelona, de visitas varias. Por eso solo quería escribir para contar que estaré unos días desconectada del blog, puesto que no creo que vaya a tener tiempo de ponerme a ello estando con los yayos y los titos, que hace muchas semanas que no les vemos y queremos disfrutarlos.

En principio es un viaje programado (por fin me he decidido...) para ir a la consulta de Luis Ruiz, a que valore el frenillo de Raúl y veamos lo que vamos a hacer, como ya comenté. En la consulta no pueden cortarlo si es que decidimos que es la mejor solución a nuestro problema de lactancia, porque tiene más de 6 meses y necesitaría un poquito de sedación, con lo cual si es lo que decidimos finalmente tendremos que buscar opciones, y espero que Luis nos ayude con ello.

Vamos el jueves, por cierto, me imagino que acompañada de mi mami, y tengo muchas ganas, la verdad, para ver si solucionamos ese par de temas que nos tienen la cabecita dando vueltas. Además de que necesito un punto de vista externo para saber cómo lo estoy haciendo, con el frenillo y la lactancia, con la alimentación complementaria... Ya veremos. Es que nací con forceps, y desde entonces siempre he necesitado una ayuda para todo, un empujoncito que diríamos. Hasta ese punto pienso que nos marca el momento y la forma en que nacemos.

Y a parte de esta visita estupenda, vamos a aprovechar para estar cuatro días con la familia, ¡¡que sino no ven al peque crecer!! Se están perdiendo tanta evolución que cuando le vean se van a quedar alucinados, creo.

Tengo ganas de verlos, tengo ganas de que les vea, más que ellos pienso. Vamos a pasar unos lindos días en familia, aunque tengamos que dejar al papá aquí, que no nos ha podido acompañar el pobre y nos va a añorar mucho más de lo que pensamos, seguro.

Me pondré al día a la vuelta, que tengo muchas cosas sobre las que hablar, entre ellas un taller de cocina estupendo que hicimos hace dos semanas y del que aún no he tenido tiempo de escribir, ¡¡cocina para bebés!! Super chulo.

¡Un abrazo a tod@s! Hasta dentro de unos días.

lunes, 6 de junio de 2011

Todas somos Habiba

Hoy vuelvo a hacerme eco del caso de Habiba y su nena, porque seguimos en ello, porque buscamos una solución, porque nos indigna. Si quieres saber más, pincha aquí, aquí o aquí, y podrás leer los artículos que ha escrito Louma, de Amor maternal sobre el tema, en los que cuenta lo que podemos hacer por Habiba y su pequeña.

Todas somos Habiba

domingo, 5 de junio de 2011

Así andamos...

No tengo más que decir sobre el asunto que lo que ya han dicho mis compañeras bloggeras en estos dos días, solo colgar la noticia, para quién no se haya enterado de lo que ha ocurrido en un centro de acogida de Madrid con una mamá y su bebé de 15 meses. Pediros que firméis abajo, o que enviéis una carta personalizada de la manera que cuenta en la noticia anterior.





Espero que de veras las cosas vuelvan a su cauce, o es que nos estamos volviendo todos locos...

viernes, 3 de junio de 2011

Me siento feliz


Estoy en un momento feliz, muy feliz. Soy mamá de un bebecito al que adoro, que me tiene enamorada, que es un sol, del que disfruto todo lo que puedo. He podido reducir mi jornada laboral sin que él note prácticamente que falto algunas noches, así que disfrutamos de la vida. El papá está a nuestro lado casi siempre, con nuestras cosas de "druidas", apoyándonos y siendo más natural si cabe en su crianza. He conocido a una gente maravillosa con la que ahora compartimos horas de paseos, de charlas, de comidas, de juegos con los peques...

El otro día mientras comíamos casi todos en casa decíamos que teníamos que darles las gracias a nuestros hijos por habernos traído hasta donde nos encontramos. La verdad es que nunca pensé que el grupo de lactancia nos pudiera traer tantas cosas positivas, nos ha enriquecido de formas en que no pensé que lo haría, he descubierto cosas que sino no hubiera vivido.

Soy feliz gracias a mi bebé y no entiendo a las personas que sienten que les ata, les agobia, les coarta, les encarcela y les produce ansiedad. Yo soy feliz. Me ha mostrado que la vida se puede vivir de otra manera, disfrutándola mucho más.

Gracias bebé, nunca me cansaré de darte las gracias por lo que me estás enseñando, por lo que estamos viviendo a tu lado, por la felicidad que nos brindas, porque haces que la vida brille.

Te amo bebé.

jueves, 2 de junio de 2011

Una nueva maternidad




Aún no he tenido el placer de leer Una nueva maternidad, pero pronto, pronto... Si tengo suerte, pues a partir del 22 de junio, sino, pues a partir del 22 de junio, jeje. Voy a esperar para comprarlo, por si se acuerda de mí la diosa Fortuna...

Hay un estupendo sorteo en el blog de Ileana, que podéis ver leyendo aquí.

Como decía, no he leído aún el libro, en referencia al tema, pero voy a contar lo que para mí es la maternidad en este siglo, el siglo XXI, o al menos, la que a mí me ha tocado vivir.

Soy madre desde hace 8 meses, y desde luego, está siendo lo mejor de mi vida. Disfruto de cada minuto de esta maternidad, de cada gorjeo de mi bebé, de cada caricia, de cada lametón, de cada mirada... Disfruto de mi bebé al lado de su papá, sabiendo que estamos haciendo las cosas en la misma dirección, casi al unísono. Nuestra andadura como padres empezó durante el embarazo, y descubrimos que hay muchas maneras de serlo, sin ser una mejor que las demás, simplemente debes dejarte guiar por tus emociones, tus instintos, tus pálpitos y tus necesidades, bueno, y sobre todo, sobre todo, por tu bebé.

Para nosotros la maternidad ha supuesto un renacer, bueno, sobre todo para mí. Soy una mamá cangura, soy una mamá mimosa, soy una mamá mamífera, soy una mamá comprometida, soy una mamá duermevela, soy una mamá acompañante, soy, en definitiva, la mamá que llevaba dentro, puesto que me estoy dejando llevar prácticamente en exclusiva por lo que siento.

En ello estamos y por ello nos hemos informado, hemos buscado y hemos encontrado... Menos mal porque según parece la maternidad de este siglo es una maternidad muy solitaria, escondida o refugiada entre las paredes de la casa o entre los muros que cada uno se construye alrededor. Durante mi embarazo no quería compartir con otras mujeres en mi mismo estado porque así me lo habían hecho ver en mi entorno, que cada una debe vivirlo a su manera, y así es, pero hoy en día siempre quiero saber, siempre pregunto, me acerco a las mujeres, me alegra sentirme unida a todas por la maternidad.

Lo que hemos descubierto es una parte de la sociedad que muestra respeto hacia sus crías, que las acompaña en su crecimiento personal, que las cría con apego y amor, que las alimenta con lo mejor que tienen para ellas, que les da calor mientras duermen, que las portea y les da seguridad, y que sobre todo, las ama.

Esta es la nueva maternidad para nosotros, a la que cada día se suman más familias, a la que cada día más gente mira con respeto y cariño. Pero sabemos que no es nueva en todos sus aspectos, los seres humanos hemos sido instintivos en otras épocas de nuestra historia, pero nos hemos ido olvidando de ello, y ahora estamos rememorando. De todas maneras, sé que hay algo nuevo en la maternidad del siglo XXI, y creo que ese algo es el respeto por los niños. En otras épocas no tan lejanas, y aún hoy por desgracia, los niños son ciudadanos de segunda o tercera, puesto que se piensa que al no ser independientes no tienen capacidad de decisión, no tienen capacidad de discernir, no saben lo que quieren... Pero son personas como todos, solo que un poco más pequeñas, un poco más puras, un poco más vulnerables. Según nuestra forma de entender la maternidad/paternidad, debemos acompañarles, escucharles, y sobre todo respetarles, en sus decisiones, en sus sentimientos, en sus actos. Son seres que merecen ser respetados, además de que esta es la manera de que aprendan a respetar a los demás desde la más tierna infancia. Aunque estoy segura de que ellos pos sí mismos, nos mostrarían que son capaces de ello sin necesidad de aprendizajes, porque son seres de luz, seres de amor, seres puros.

La nueva maternidad es para nosotros, además de todo esto, amistad. Hemos encontrado apoyo, comprensión, cariño, respeto, amor, reflexión, compartir... Hemos encontrado a la tribu perdida, hemos creado una red de familias para la crianza de nuestros hijos. He dado con ella aquí, en mi casa, en mi isla, pero he dado con ella también desde mi casa, en la red, algo que nunca imaginé.

Me siento acompañada, querida, halagada, informada, cada día. No pasa un día en que no eche un vistazo, aunque sea rápido porque no tengo tiempo para más. Necesito ese cariño que siento que tengo alrededor de parte de las mamás y familias de la red, y de parte de las que conviven en nuestro día a día. La maternidad es compartir. Sin este apoyo estaría sola en casa, con mi bebé,

Y además de todas estas cosas positivas, también ha habido notas discordantes, personas que aunque no digan o hagan las cosas con mala fe, a veces consiguen hacerte sentir mal. O tener que dar mil explicaciones porque no es lo común portear a un bebé con una tela, o por dar teta a sus ocho meses prácticamente en exclusiva a ojos de los de fuera. Por esto necesito tanto a mi tribu.

Siento a veces que aunque esta nueva maternidad esté llegando a mucha gente, a veces la sociedad sigue anclada en otras costumbres, y es difícil llevarla tal y como te gustaría, con naturalidad. Poco a poco, estamos en el cambio...

miércoles, 1 de junio de 2011

El postparto: el gran olvidado

Tenía pendiente esta entrada desde hace tiempo, porque está muy bien hablar del parto, hablar del embarazo, de la lactancia... pero el postparto es el gran olvidado.

Yo, antes de que naciera Raúl siempre tenía en la cabeza este tema. No me preocupaba en exceso por el momento del parto, pero lo del postparto y todo lo que ello significa me tenía en vilo. Normalmente no oyes hablar mucho a las mamás de este tema, más o menos se cuenta que el bebé es bueno o malo, que llora más o menos, que mama más o menos, pero otros aspectos, como la sexualidad después del parto, la recuperación del suelo pélvico o la maldita episiotomía y sus cuidados, quedan al margen.

En las clases de yoga preparto, cuando hablábamos sobre el parto, planteaba muchas veces que lo que realmente me daba vueltas era el tema de qué pasaba cuando ya erais tres. Estaba más preocupada por este tema, en su conjunto, sin dedicarme a los particulares que antes comenté, porque no sabía lo que significaban...

Teníamos claro que necesitábamos unos días tras el nacimiento para estar en familia, los tres, eso ya lo he comentado en otras entradas, para conocernos. Así que lo de las visitas lo gestionamos de la mejor manera que supimos, a veces no abríamos la puerta, a veces no estábamos operativos, a veces decíamos que mejor que vinieran más adelante, dependiendo de la ocasión. Creo que nos vino muy bien y lo volveríamos a hacer para un siguiente nacimiento, ya veremos cómo podemos apañarlo.

Sobre el tema de la recuperación del suelo pélvico y la episiotomía y sus molestias, no tenía mucha idea. La verdad es que me pilló por sorpresa el no poder sentarme en un mes de manera normal, porque a parte de la "rajita" (es irónico) que me hicieron, apareció una estupenda hemorroide que me fastidió durante mucho más tiempo, y aún hoy tengo problemillas con ella. Para la episio me aconsejaron ponerme en la compresa (que por cierto debería ser de celulosa para evitar que se queden los hilillos pegados a la herida) aloe vera, pelándolo y poniéndolo en láminas. Me calmaba un montón por el fresquito, y curó más rápido la herida, pero al final resultó que secaba mucho, y me empezaron a tirar los puntos que veía las estrellas. Unos días después estaba curada por fuera, pero hay que tener en cuenta que es posible que las molestias sigan meses o más. Raúl tiene 8 meses prácticamente y aún me molesta (sobre todo en los encuentros sexuales). Y el suelo pélvico, aún no soy capaz de controlarlo como antes, así que es muy importante realizar ejercicios regulares para fortalecerlo de nuevo.

El tema de encontrar que ya sois tres en lugar de dos es raro. Los primeros días de estar en casa me parecía mentira cuando miraba al bultito que estaba tumbado en el sofá a nuestro lado. Recuerdo mucho el primer día en casa, lo miraba y pensaba que era una situación irreal, estaba desubicada, no me encontraba en "casa", Raúl ahí a nuestro lado, en nuestro sofá, mientras nosotros comíamos algo que habíamos comprado para ese día. Era muuuuuy raro, pero en poco tiempo pasó ese momento de desorientación.

Los primeros días en casa fueron difíciles en cuanto al sueño, claro, había que acostumbrarse a lo de dormir menos o al menos de manera escalonada, jeje. Ahora ya estoy hecha del todo, descanso y todo aunque me despierte muchas veces en la noche. Para mí fue muy importante tener al papi conmigo 24 horas esas primeras semanas, aunque no hubiera estado mal que hubiera sido un poco más del tiempo que concede la ley. Lo bueno, que cuando llegó mi madre, una semana después del nacimiento, en que ya éramos el atisbo de una nueva familia, me ayudó muchísimo con todo. Yo me dedicaba a la teta, que bastante tenía con ello, y ella hacía todo el resto. Fue una maravilla. Además mi mami tuvo un comportamiento de abuela impecable. No fue pesada, no se metía en cómo lo hacíamos, no nos juzgaba... sólo sentía curiosidad por las cosas a las que no estaba acostumbrada, como por ejemplo el portearlo, ofrecerle tetita cada rato, que durmiera en nuestros brazos casi todas las siestas... con curiosidad interesada en el tema, muy graciosa ella. Desde entonces creo que nos ha comprendido bien, ¡¡qué pena que no esté aquí para apoyarnos en algunas ocasiones!! Desde entonces piensa que la forma que tenemos de criar a Raúl es la que nuestro niño necesita y ve los beneficios que nos está trayendo a todos.

En esos primeros días también se dio la "subida de la leche", que me resultó dolorosa e incómoda. Tuvimos que salir corriendo a comprar un sacaleches la primera tarde de estar en casa, porque se me endurecieron los pechos y empecé a notar mucho dolor, pero lo peor era que con tamaña hinchazón mi niño no era capaz de agarrarse a la teta, así que me tocaba vaciar un poco antes, además de masajear y ponerme calor local. Me dio hasta un poco de fiebre. En pocas horas pasó, pero me encontraba fatal...

Algo de lo que no estaba nada informada para el postparto era sobre el retomar la vida sexual. No tenía ni la menor idea de cuándo se recomendaba volver a la vida normal tras el parto, y se lo pregunté a mi matrona, que me dijo que a partir de que terminan los loquios se podía empezar. Yo en ese momento aún no me sentía preparada para ello, ni física ni instintivamente, no me apetecía.

Tiempo después, en proceso de volver a la normalidad aún, hablamos sobre el tema en el grupo de lactancia, y te sientes cerca de otras mujeres que comentan que tampoco a ellas les apetece mucho el tema. Entonces te cuentan que al amamantar nuestro instinto sexual está semicubierto, y por ello a veces ocurre que las mujeres que dan pecho no sienten la necesidad de acercarse a sus maridos en ese sentido... Al menos al principio.

Y a parte de esto que comento, la episiotomía ha marcado y aún marca nuestra vida, porque aunque está curada, es un punto débil para mí, y me sigue molestando al tacto. Así que esa molestia coarta de alguna manera aún hoy nuestra vida sexual.

Otro tema que me supuso una sorpresa fue lo cansada que me encontraba tras el parto, no en las horas posteriores inmediatas, sino un poco después, desde el segundo día. Me costaba muchísimo dar unos pasos. Recuerdo el paseo hasta la sala de los baños de los bebés en la planta como un camino muuuuuy largo, incluso la enfermera que nos acompañaba me preguntó si me pasaba algo, y es que me faltaba el aire. Parecía que me faltaba capacidad pulmonar, respiraba con muchísimo esfuerzo. Cualquier deambulación se me hacía un mundo... Hasta que empecé a tomar floradix, un complemento de minerales y vitaminas, no empecé a dejar atrás ese cansancio infinito.

Sobre lo que significa realmente tener a tu bebé en los brazos, refiriéndome al hecho de ser los responsables absolutos de su bienestar, de que dependa por completo de nosotros, pues lo cierto es que no nos resultó demasiado agobiante, como podría haber creído. Lo que se hace extraño es el hecho de que ayer no eras padre/madre y hoy lo eres, y parece que por ello tienes que saber lo que le pasa al bebé cuando llora, lo que tienes que hacer para sacarle los gases, cómo darle de comer... y es difícil, te sientes inseguro/a y crees que quizás lo estás haciendo mal. Poco a poco vas conociendo a tu bebé y sintiéndote más tranquila con lo que haces, con más seguridad, menos machacada por las miradas de la gente a tu alrededor. Porque eso sí, al principio no llevaba nada bien eso de que llorara estando otras personas delante, porque te miraban con caras entre compungidas y miedosas cuando veían que no eras capaz de hacer que dejara de llorar. Pienso que el llanto de un bebé es algo que nos angustia a todos, y nos hace sentir incómodos. Otro día cuelgo un artículo sobre esto, que me pasó Rocío y creo que está muy bien. Pues así estábamos, descubriendo que un bebé no solo duerme, come y caga, como se dice coloquialmente, puesto que Raúl nunca ha sido muy dormilón, ni muy cagón, y cuando comía se ponía loco, llorando que parecía que ocurría algo malo (después ya sé lo que pasaba, pero no en aquel momento, que aún no sabíamos que tenía el frenillo de la lengua demasiado corto y por eso lo pasaba mal mamando). Así que no estás preparado/a, desde luego que no, porque el bebé ideal que te han mostrado no es el que tienes delante, y encima la gente con la que te cruzas no deja de recordarte que el "bebé normal" es bueno, no llora, duerme toda la noche, come cada 3 o 4 horas, no se despierta entre tomas... Hay que tener una paciencia infinita que en muchas ocasiones no tuve... Ahora ya me resbala lo que nos siguen diciendo.

Y bueno, a grandes rasgos así pasamos el postparto inmediato. Eso sí, no pasé por esa fase de tristeza postparto que puede ocurrir, estaba feliz a pesar de todo lo negativo. Miraba a nuestro pequeño y me resultaba increíble que mi cuerpo hubiera creado una vida tan perfecta...

Busca, busca...

Lilypie Breastfeeding tickers

Acompañantes en mi maternidad