En este tiempo que llevo escribiendo el blog he contado en varias ocasiones que acudo con regularidad a un grupo de lactancia, que aunque se dedican sobre todo a ayudar a mamás que se encuentran con problemas durante el amamantamiento, no son solo eso. Bueno, más bien tendría que decir que no somos solo eso, jeje, puesto que siento que formo parte de esta FAMILIA.
En el grupo he encontrado apoyo, consuelo, confianza, cariño, tolerancia, amor, respeto, empatía... me quedo corta, porque como digo, me han aportado una familia, la que aquí no tengo. Con ell@s he crecido como madre, como persona, como amiga. Tengo mucho que agradecerles, a todos y a cada uno, empezando por nuestras guías, Rocío y Thaïs. Gracias de verdad, me siento dentro de algo muy bonito.
Ahora, tras 8 meses de reuniones, unas cuantas familias estamos yendo más allá del grupo. Empezamos con paseos relajados con nuestros bebés, conociéndonos un poco más, seguimos planeando comidas y quedadas más personales, la última en casa. Y ahora ha surgido algo precioso, algo que me quita el sueño, que me llena de energía, que me tiene emocionada. Aún estamos dándole forma al tema, aún no sabemos cómo seguirá el asunto, pero tenemos todos tantas ganas y es tan linda la iniciativa que seguro que sale fenomenal.
Estamos empezando a darle forma, de momento solo en nuestras mentes, a un grupo de madres y padres unidos por la crianza de nuestros hijos, un grupo de familias. El grupo de lactancia también trata el asunto de la crianza, aunque es cierto que no da para tanto, puesto que hay muchas mamás en Ibiza que necesitan esa inestimable ayuda en la lactancia, y eso es lo primero. ¡¡Nosotros tenemos ocho meses de lactancia que agradecerles!!
Nuestra iniciativa es algo más personal, aunque puede que agrandemos algo el radio de acción, aún no está decidido del todo, porque queremos montar una especie de banco para compartir objetos, ya sea ropa que a nuestros peques ya no les viene, ya sean juguetes, libros, o incluso tiempo. Nos parece interesante el tema porque esta es una isla con gente que viene de todas partes, muchas veces sin familia en la que apoyarse, sin conocer a nadie, y empezando una vida nueva.
Yo, sin ir más lejos, me presenté aquí conociendo a muy pocas personas (finalmente los que pensé que serían mi ancla no lo fueron) y ahora que tenemos a Raúl, hemos entablado una amplia red de apoyo, una tribu, para criarlo con amor, tal y como queremos y sentimos que debemos hacerlo. Y nos sentimos tentados a compartir, de una manera o de otra, de momento con las familias que hemos ido agregándonos al grupo, y después ¿quién sabe? El futuro es algo que desconocemos.
En principio era algo como muy nuestro, más íntimo, pero parece que el asunto se está haciendo más grande, más global, y no me parece mal del todo, aunque me da un poco de miedo, la verdad, pero me siento muy apoyada por las familias que nos acompañan.
Poco a poco iremos dándole forma y creciendo juntos. Estoy muy feliz con ello.
Además tenemos otro proyecto, este sí más personal, con las mismas familias. Queremos comer nuestras propias verduras, así que ¡vamos a plantar un eco-huerto!! A ver si somos capaces... Y en el futuro, ¿qué os parecen gallinitas? Jejejejejeje.
¡¡Un beso familias!!
