Tus hijos no son tus hijos, son hijos e hijas de la Vida, deseosa de sí misma. no vienen de ti, sino a través de ti, y aunque estén contigo, no te pertenecen. Puedes darles tu Amor, pero no tus pensamientos, pues Ellos tienen sus propios pensamientos. Puedes abrigar sus cuerpos, pero no sus Almas, porque Ellos viven en la casa del mañana, que no puedes visitar, ni siquiera en Sueños. Puedes esforzarte en ser como Ellos, pero no procures hacerles semejantes a ti, porque la vida no se detiene en el ayer. Tú eres arco del cual tus hijos, como flechas vivas, son lanzados. Deja que la inclinación, en tu mano de arquero, sea para la Felicidad.

Khalil Gibran

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viernes, 14 de septiembre de 2012

40 semanas



40 semanas llenas de emociones, de todos los tamaños, de todos los colores, de todas las magnitudes... 
40 semanas sintiéndote. 
40 semanas regalándote Amor. 
40 semanas de redondeces.
40 semanas compartiendo huesos, sangre, carne y espíritu. 
40 semanas compartiendo Vida. 
40 semanas de crecimiento, en todos los sentidos.

Este tiempo unidas se termina, poco a poco voy sintiendo como va llegando el final... y el principio. Estamos emocionados porque en breve te recibiremos en nuestros brazos, porque en breve Raúl será consciente de lo que significa que vas a nacer, porque en breve podremos mirarte además de sentirte, porque vamos a llenarlo todo aún más de Amor, aunque parezca imposible.

Y bueno, ya sabes que te esperamos dichosos. Cuando quieras, empieza el camino, que yo te seguiré. 

sábado, 18 de agosto de 2012

Floreciendo

Hace dos noches que me despierto a tu lado de alguna manera... debes de llamarme en sueños para que me acerque incluso más de lo que ya lo estamos durante el día. Las dos noches coincidiendo horarios, me desvelas a las 5 para mantenerme centrada en nosotras durante un par de horas, hasta que amanecemos juntas, felices y plenas. Porque yo lo siento en mi Alma, pero también siento la tuya dichosa y tranquila, apaciguada porque estamos acercándonos con Amor a ese día en que por fin nos miremos a los ojos. 

Cuando ya hemos disfrutado de esos momentos bellos meciéndonos junto a la Luna hasta que la luz del sol empieza a mostrar con más claridad los límites de todo, entonces mi cuerpo me lleva hasta nuestra cama familiar y me acurruco junto a mi Amor, que me recoge en un abrazo cálido que me lleva a un sueño profundo en cuestión de segundos. Gracias mi vida, por regalarme tu piel en ese momento tan bello, y transformarlo así en sublime. 

Me siento taaaaaan conectada que casi no lo creo. Soy una Mujer Fuerte y Conectada, lo siento dentro. En esas madrugadas antes del amanecer bailo contigo, te canto y te mezo en la cuna que poco a poco se va preparando para ayudarte en el Viaje. Te respiro, me respiras, nos respiramos hasta conectarnos profundamente. Nos veo flotando con esa respiración que nos da la Vida, suavemente, amándonos, amando a los que nos rodean, sintiendo el Amor que nos llega de ellos. Yo siento que Respirar es Amar, y así te lo cuento y así te lo hago sentir a ti también, pequeña Mujer, seguramente porque tú me lo has mostrado sutilmente. Te adoro Iara, adoro todo esto que me estás haciendo sentir... Eres Luz pura y blanca, así te vi un día en mi vientre cuando aún nadie podría decir que estabas ahí conmigo, y así te siento tantas veces. 

Y qué decir de ti, hijo, que nos regalas a tu hermana y a mí ese sueño tranquilo que nos permite contonear mis caderas al ritmo que ambas necesitamos. Te amo tantooooo... Deseo paladear el momento en que los dos os toquéis (de otra manera) tan intensamente como estoy disfrutando de estos momentos gloriosos del inicio del camino. Porque estoy segura que todo esto no es más que ese principio, momentos en que poco a poco estamos poniéndonos en sintonía y abriendo huecos.

Sin más, sigo floreciendo, y disfrutándolo.


lunes, 12 de marzo de 2012

¡¡Salimos de viaje!!

¿Os he dicho que nos vamos a Barcelona? Yujuuuuuuu!!!! El peque y yo (y el/la minipeque) tomaremos el camino de ida esta noche, para ver a los yayos y a los titos, y al que se tercie y le apetezca vernos ¡también! De momento voy a descansar, a disfrutar de los mimos de mi mami, que me hacen faltita, y a otra cosita que después os cuento, no había pasado aún a escribir sobre ello...

La verdad es que me hace especial ilusión ir porque como os digo, estoy cansadilla y necesito desconectar un poco de las responsabilidades, de las cosas que hacer, del trabajo, del día a día... No por mi chico, que ojalá pudiera venir con nosotros, sino por el quéhacer diario, que me está trayendo un poco de cabeza porque no me da para nada... Estoy tan cansada que las pocas energías que tengo son para mis tesoros y para mí, en exclusiva, así tengo mi casita... Pero bueno, vamos a dejarnos de lamentaciones, que esta semana me voy a pasar unos días muy divertidos, muy descansados, muy tiernos y muy felices al lado de mi familia, que con la tontería ¡¡hace mucho que no nos vemos!! A Raúl también le vendrá bien, porque algunas veces siento que mi agotamiento le afecta en negativo :( Es porque muchas veces mi paciencia está ya al límite al levantarme, simplemente porque no me apetece hacer nada, porque me levanto mal y mi humor no es el que debería. Muchas veces le hablo de una manera de la que instantáneamente me arrepiento, y estar todo el día pidiéndole perdón tampoco es. Así, estos días me van a ayudar a reencontrarme conmigo misma, con la Carol que en ocasiones parece que se ha perdido entre tanta hormona...

Tengo que contar un par de cosas más, y es que ya hemos hecho la eco de las 12 semanas, la "temida" eco de las 12 semanas, que por cosas de la vida, no fue a las 12 sino a las 13, jejeje. Me han recalculado el tiempo de embarazo ;) ¡¡Todo ha ido bien!! Estuvimos los tres viendo a esa cosita hermosa en la pantalla, emocionados unos y alucinado el otro, que cuando nos sacaron la imagen en papel no dejaba de señalar la figurita de su hermanit@. Todo lo que tenía que verse estaba perfecto, se movía mucho y el corazón le latía veloz, como tiene que ser. ¿¿Quizás un poquito más porque sabía que le estábamos espiando desde fuera?? La verdad es que los dos papás nos hemos quedado muy tranquilos tras la eco, como dije antes, era una barrera psicológica muy grande que los dos teníamos ahí... Pero ya está, hemos visto a nuestr@ minimonill@ y a dejar que siga creciendo, sin más.

Tengo un sentimiento extraño, como prisa, como necesidad de que mi barriga crezca y poder hacerlo notar... No sé porqué. Pero tiempo al tiempo, que aún queda muuuuuucho por disfrutar.

Y lo último que quería contaros es lo otro que me lleva justo en estas fechas a Barcelona, y es que el sábado se celebra en aquella ciudad Crianza en Red, la primera jornada de foros, blogs y espacios de apoyo virtual, y por lo que ello significa para mí, me resulta maravilloso el haber podido asistir. Y hay una cosita que lo hace aún más atractivo, y es que hay dos ponentes muy especiales, Marta y David, que van a mostrar un poquito más de CRYA con su charla. Y allí estaremos algunos de los miembros del equipo de coordinación, ¡¡qué emocionante!! Vamos a conocernos en persona, con ellos y seguramente con muchas otras bloggeras que me encantan, así que va a ser redondo.

Me despido probablemente hasta mi vuelta de Barcelona, aunque también he de decir que quizás tarde más, ya veis el ritmo que llevo en estos momentos, así que nada, nos vemos por allí a las y los que asistáis. Esta semana se presenta chula, chula, chula. ¡¡Aunque voy a echar de menos a los míos estos días también!! ;)

martes, 28 de febrero de 2012

Sensaciones

Me doy cuenta de cuán distinto es este tiempo del que vivíamos hace justo dos años, a pesar de la similitud de fechas. Tiene gracia darse cuenta de las diferencias, recordar lo que sentía y hacía aquellos días y descubrirme sintiendo algunas cosas semejantes y otras tan distintas, que parece mentira.

Han pasado dos años, dos años de experiencia, de crecimiento, de descubrimientos, de METAMORFOSIS. Sí, así me siento, como un huevito que se ha ido transformando y ahora es una linda mariposa llena de gracia y belleza (menudos cumplidos me echo ¿eh?). Porque hoy soy MADRE, soy MUJER, soy BELLA, me siento bella y me quiero (casi)como soy. 

Pero volvamos al tema que me ocupaba. Durante el proceso de cambio que supuso el embarazo de Raúl intentaba escuchar a mi cuerpo y hacer un poco lo que me dictara, porque sentía su sabiduría de alguna manera, aunque no fuera del todo consciente, sobre todo al principio. Quizás con esta actitud estaba escuchando a mi bebé, pero desde luego de eso puedo asegurar que no era consciente en absoluto. 

Hoy escucho a mi bebé de manera activa, pero en ocasiones no puedo dejarme llevar por lo que siento, a veces porque tengo que compartirme con Raúl, y él aún no comprende demasiado bien  que mamá está cansada, y otras veces es mi propio sentimiento de culpa al respecto de esto el que no me deja mecerme al ritmo de mi cuerpo. Sí, siento que si me dejo ir, si me permito descansar, escucharme y hacer lo que necesito, estoy abandonando un poco a Raúl. Sé que no es el verbo, me suena grandilocuente, no le abandono, pero siento que le dejo un poco, porque me necesita.

Estoy empezando a "repartirme". Siempre he creído que el Amor no se divide, sino que se multiplica, y veremos cómo lo hacemos para que sea realmente así, jejejeje. 

Bueno, leed todo esto que cuento con un poco de perspectiva, solamente estoy dejando volar mi mente y mi corazón, pero no siempre me siento así, por descontado. Creo que este es otro crecimiento, otro aprendizaje. 

Por las noches, cuando mis hombre están ya durmiendo, me paro a mandarle mi Amor a est@ bebecit@ lind@, respiro para él/ella y le siento más cerca un ratito íntimo, relajándonos antes de conciliar el sueño. Nos regalo estos momentos en que puedo desconectar de todo lo demás. 

El resto del día, muchas veces, me mantengo impasible y casi insensible sin quererlo, y me muevo entre la incredulidad y el miedo en las ocasiones en que mi cabeza empieza a darle vueltas al temita de la eco la semana que viene... esto pasa, claro, cuando recuerdo el primer embarazo. Pero soy capaz de sentirme bien con ello, de saber que es normal que tenga estos miedos, y sin embargo descubrir que soy consciente de que la Vida correrá como tenga que correr, y de aceptarlo. 

Otras veces, cuando soy capaz de encontrar el momento, me adentro en mí misma y en mi útero, y me siento completamente FELIZ. Porque la Vida me inunda. Amo los cambios que están aconteciendo en mí, esa barriguilla incipiente que se hace más evidente al final del día, la forma en que se ensanchan mis caderas para hacer hueco, el cansancio que me hace frenar... Todo es mágico. Así es el camino de la Vida y de Amor, un camino para disfrutarlo y gozarlo. 

jueves, 9 de febrero de 2012

Te siento...



Esta noche he sentido un momento de conexión intensa con el bebé que se mece con cada una de mis respiraciones... ¡Qué placer, qué delicia, qué Consciencia! 

De repente est@ pequeñ@ me ha hecho disfrutar de un momento único y mágico, llenando el torrente de mi sangre de endorfinas, mi corazón de calor y mi alma de amor...

Gracias por este instante de magia, nada puede pagarlo. Nada que ver con notar tus movimientos, te he sentido conmigo de una forma mucho más profunda, un sentimiento puro y bello que me ha embargado, sintiéndome conectada contigo desde los más hondo de mí misma, sintiendo que somos uno...

Quiero guardarlo para siempre en mi memoria. Solo por este momento de placer infinito todo merece la pena, porque sentirte así no me lo quita ya nadie, ocurra lo que ocurra. ¡Qué bella es la Vida conmigo! 

Te quiero bebé...

jueves, 2 de febrero de 2012

Las normas (invisibles)

Estos días pensábamos una cosa mi chico y yo, y me apetecía escribir sobre ello. Como ya sabéis, vuelvo a estar embarazada, feliz, muy feliz. Pero hay algo que nos ha vuelto a molestar de la sociedad en la que vivimos, de los comentarios generales que recibimos al contar la feliz noticia. 

Siempre decimos que no entendemos porqué todo el mundo opina sobre lo que hacen los demás, que al final es lo de menos, lo peor es que opinan contándote lo que es mejor que hagas, pensando que tienen la verdad absoluta. Yo siempre intento ser respetuosa, no meterme donde no me llaman, no hago preguntas dirigidas tipo: "Ya no duerme en vuestra habitación ¿no?" Generalmente ese tipo de comentarios llega por parte de personas que se decantan por la "crianza convencional". No quiero poner una etiqueta a nadie, pero siento que las personas que nos preguntan este tipo de cosas, o que opinan sin que nadie les pida esa opinión, suelen alejarse de sí mismas, de nuestra naturaleza animal, de nuestros instintos, en general de la esencia de  los mamíferos que somos.

Bueno, tras mis impresiones, os cuento lo que realmente estamos recibiendo en los últimos días, y además de parte de personas muy cercanas a nosotros... Es una pena.

No hemos contado al gran público aún que estoy embarazada, llegará el momento en que lo haré, pero de momento me encuentro cómoda contándolo solo a los que me apetece, sin necesidad de que todos me pregunten cada día sobre el tema... No me apetece aún. De todas formas no podíamos dejar de contárselo a los abuelos, a los tíos, a los amigos cercanos, a algunos compañeros de trabajo que son también amigos... Bueno, a las personas a las que sentimos cercanas por uno u otro motivo.

La cosa es que a pesar de que en general hemos recibido palabras de felicidad, de emoción y de amor, en alguna ocasión la reacción no fue la que esperábamos (o sí, pero desde luego no era la deseable). Nosotros estamos felices porque realmente teníamos ganas de tener otro hijo, nos apetecía mucho, y por eso ha llegado, pero algunas personas nos responden con un comentario que nos hace reflexionar. Es el siguiente: ¿Y ahora qué vais a hacer? ¿Cómo os lo vais a montar?

No quiero negar que en algunos momentos me entra un poquito de miedo escénico al pensar en el gran cambio que supondrá para esta familia, pero es normal, como cuando no tienes aún ningún hijo y está a punto de llegar el primero, no sabes cómo van a cambiar las cosas, no sabes cómo será vuestra relación, ¡ni te lo imaginas! Pero no tengo la sensación por ello de que es un error volver a estar embarazada, ni querer tener otro hijo cuando Raúl tiene (aún, para ellos)16 meses.

Nos hemos encontrado con este tipo de comentarios en varias ocasiones, y sé que volveremos a encontrarnos con ello, porque como con todo, hay unas normas no escritas en esta sociedad... Hay una que dice que los hijos se tienen que tener separados al menos entre ellos unos 3 años, mejor si son 4, para que el primero ya vaya al colegio y sea además consciente de que es el mayor y puedas hacerle ver que no puedes atenderle... Porque tener dos bebés a los que cambiarles pañales y atender dicen, es imposible. Pues otra es que si amamantas al primero "todavía", tienes que dejarlo, porque no vas a poder con dos...

Tengo un par de cosas que decir. La primera, sobre la lactancia. Conozco a una chica que amamanta a sus dos bebés gemelos desde que nacieron, sin haberles dado leche de fórmula, y ¡no se ha muerto! Si ella puede, ¿por qué no voy a poder dar teta a mis dos hijos si ellos lo desean? Pues eso, opiniones gratuitas del todo. Y la segunda cosa es que cada uno debería ser libre de decidir, sin presiones externas, los hijos que quiere tener y cuándo. Nosotros no lo hemos hecho de manera consciente, no hemos hecho un proyecto para ello, simplemente los dos nos sentíamos preparados, además estoy convencida de que Raúl también espera con impaciencia a su pequeñ@ herman@. Y si somos felices con nuestro embarazo, ¡¿qué tienen que decir los demás al respecto más que alegrarse de nuestra felicidad?!

...

Y bueno, tras este desahogo, os dejo hasta otro día, en que os contaré cómo ha ido nuestra primera eco, para decirnos más o menos cuándo podemos esperar que llegue este tesorito escondido... (Aunque ya nos hacíamos una ligera idea, ¿verdad Raúl? Y de todas maneras, vamos a dejarle que nazca cuando quiera, sin presiones).

lunes, 30 de enero de 2012

El dolor de una pérdida (reflexiones)



Durante el tiempo que llevo con el blog no me había parado a escribir sobre algo importante. No sé porqué, no sé si lo había dejado atrás, olvidado para que no me doliera. La cuestión es que en este tiempo ha despertado ese recuerdo dormido del dolor que pasamos con la pérdida de nuestro primer bebé y siento la necesidad de contar un poco más sobre ello, sobre ese bebé, sobre ese embarazo. Tengo la necesidad hoy de no dejarlo relegado al fondo de mi corazón, porque fue tan importante para nosotros...

Queríamos aumentar nuestra familia, ahora no sé si fuimos nosotros los que llamamos a ese bebé o fue él el que decidió ser nuestro hijo, pero llegó rápido a nosotros, y se fue casi tan rápido... Me quedé embarazada antes de darme cuenta siquiera de que habíamos decidido tener un hijo, pensando que quizás tardaba en llegar. Fue una felicidad infinita la que nos invadió al ver el sí en la prueba de embarazo. Yo no había notado nada antes, no era consciente de ser portadora de una nueva vida hasta que tuve la primera falta. 

Empezamos a disfrutar de la noticia de manera espontánea, sin pensar siquiera que algo podía ir mal, no era una posibilidad para nosotros. Lo contábamos ilusionados a todo el mundo. Pero hubo algo en aquel primer embarazo distinto de los que le siguen, y es que yo no sentía la magia de la conexión con ese ser que estaba creciendo en mi interior. No me paraba a disfrutarlo conscientemente, solo era una idea en mi cabeza, no viví la magia de la gestación. 

Estaba tan desconectada que ni siquiera me di cuenta cuando decidió marcharse. Me encontraba mal, pero lo achacaba al embarazo, sin más. No busqué en mi interior nada más. Cuando llegamos a la ecografía de las 12 semanas nos descubrieron una verdad dolorosa, hacía tres semanas que su pequeño corazón había dejado de latir.

Fue muy difícil despedirse de alguien que ya no estaba hacía tres semanas, yo tampoco era quién soy ahora, y no llegué a aceptarlo en aquel momento. No entendía qué había pasado y buscaba una culpabilidad por mi parte. Sé que no fue culpa mía. Siento hoy que ese bebé vino a nosotros sabiendo lo que iba a pasar, y aún así pasó por ello porque era la experiencia de vida que le tocaba, y porque a nosotros también nos enseñaba con ello. No sé si me explico... 

Tuvimos que ingresar y pasar por quirófano. Y volver a casa al día siguiente con las manos y el vientre vacíos. Fue dificilísimo para mí dejar de pensar en él o ella con esperanza y mirarle desde entonces con nostalgia. Nos repetían (las personas de alrededor) que en seguida estaría otra vez embarazada, que no me preocupara, que no sufriera. Pero era tan difícil escuchar esas cosas para mí... 

Enterré un poco su recuerdo, pero al volver a quedarme embarazada algo en mí me hizo recordar a aquella criatura, a aquel hijo que habitó mi útero por primera vez, y contárselo al pequeño que estaba en esa misma casita. Así sentía que no le engañaba, que no se sentiría extraño en un lugar que ya había estado ocupado antes. No sé explicarlo mejor... 

Así empecé a sanarme a mí misma. Además, con el embarazo de Raúl empecé a vivir las cosas de otro modo, descubriendo un mundo de crianza que no conocía, un mundo espiritual que me captura poco a poco, y en el que aún hoy buceo maravillada, conociendo día a día cosas nuevas sobre mí, sobre los demás, sobre el universo. 

Hoy, que vuelvo a ser una poderosa mamá gestante, vuelvo a alimentar desde lo más profundo de mi ser a otra criatura, estoy totalmente conectada con él/ella e incluso conmigo misma. Disfrutando estos momentos como no lo había hecho antes. Gracias bebé, por escogernos. 

Sé que este momento que vivo ahora fue iniciado por ese ser precioso que habitó mi matriz por primera vez, que vino a enseñarme tantas cosas que aún hoy están siendo desveladas ante mis ojos y mi alma. Gracias hijo. Te quiero.

jueves, 26 de enero de 2012

La chispa que inicia el fuego





Hace unas semanas leía a mi amiga Colo ♥♥♥  en una entrada preciosa sobre el deseo de ser madre, quise escribir una entrada en referencia a este mismo tema... y me sale así.

Antes de que tú sobrevolaras nuestros pensamientos otro ser lo hizo, deseábamos ser padres, sentimos que era nuestro momento. Y esa vida se aferró a mí, aunque por poco tiempo, y no le olvidamos, estuvo con nosotros 9 semanas y media, y también le amamos mucho... Hoy siento que no disfrutamos suficiente de su compañía durante el tiempo que estuve embarazada, y fue muy difícil dejar de sentirle, empezar a pensar en él/ella de otra manera, dejar de lado las ilusiones. No quise olvidar a ese ser precioso que había querido estar conmigo esas semanas mágicas de mi primer embarazo, y por eso siempre me recuerdo y te recuerdo que estuvo ahí, en ese mismo lugar en el que tú estuviste nueve meses y medio.

Tras esa primera experiencia llegó el día en que empezamos a pensar en ti, y no fue un día concreto, no apuntamos una estrella en el calendario para recordarlo, pero ese mismo día, empezamos a quererte. 

Aún no eras más que un pensamiento que daba vueltas entra las ideas que rondan cada día nuestras mentes, no eras más que un sentimiento pequeñito que nos embargaba el corazón cuando nos mirábamos a los ojos, no eras más que una llamita que ardía al fondo de nuestra alma deseando crecer para darle calor infinito. Esos días de desearte te llamábamos en sueños, aunque aún no sabíamos tu nombre...

Cuando esas dos células de vida se fundieron, como se han fundido las almas de los que son tu papá y tu mamá, algo cambió para que yo empezara a sentir que me acompañabas, que ya era tu casita. Sabía que estabas conmigo antes de que lo confirmaran las pruebas, algo me lo decía de alguna manera. Y te quisimos aún más... si cabe. 

De eso hace un poco más de dos años. Quisiste ser hijo nuestro, nosotros descubrimos un mundo nuevo de tu mano, desde antes de poder mirarnos a los ojos, y siempre te digo que has abierto un camino. 

Hace un tiempo sentimos esa misma llamada de la vida, quisimos empezar a llamar a otro ser mágico contándole que ya le amamos tal y como es, que sería bienvenido en el momento en que decidiera. No hubo de nuevo ninguna marca en el calendario, simplemente fue así, un día cualquiera nos amamos pensando en esa nueva vida. Sin proponérnoslo le llamamos en sueños, le queremos sin condiciones, le hablamos sin palabras...

Y de la misma manera, yo he empezado a sentir que ese al que llamaremos tu hermanit@ se ha hecho un hueco en mí, sin apenas notar un cambio sutil en mi cuerpo, mi mente y mi alma. Hoy siento mucha felicidad, y también un poquito de miedo a lo que supone este nuevo giro (in)esperado. Pero sobre todo hay un sentimiento de Amor que empieza a invadirlo todo, dejando de ser una pequeña chispa y pasando a ser un potente fuego que nos calienta y cobija a todos. 

Esta casita vuelve a acoger a un ser precioso y luminoso, por tercera vez. Me he propuesto disfrutar de tu compañía, sea el tiempo que sea lo que dure, aunque en ocasiones mis miedos me acompañen... Te queremos bebé.



jueves, 25 de agosto de 2011

La revolución que significó mi embarazo



Hoy estoy recordando días y sentimientos pasados, en días como hoy de hace un año yo me encontraba en la recta final de un embarazo mágico, que supuso una catarsis en mí. La que era se perdió tras la explosión que se dio en mi interior al crear y portar vida conmigo. 

Siempre deseé ser madre, y el momento iba llegando, hasta que finalmente nos decidimos a embarcarnos en la que pensábamos era una aventura, pero no tan enorme, la más importante sin duda de nuestras vidas. Cuando me quedé embarazada no era consciente, quiero decir que no busqué, no me informé, no indagué, simplemente quería ser mamá y no me planteé nada más al respecto. A mi alrededor había otras madres que lo habían sido hacía poco, amigas a las que veía hacer y no pensaba en si lo que hacían con sus hijos me parecía bien o no, simplemente no me fijaba. Entonces, cuando Raúl llegó a mí, cuando se aposentó en mi interior, cuando le notaba... TODO CAMBIÓ. 

Acabo de leer un par de relatos de Una nueva maternidad y me he quedado pensando en ellos, me vienen al pelo hoy porque lo que estoy contando es algo que a sus autoras les sonará, y puede que a alguna de vosotras también. Los relatos en cuestión son Crianza natural o como salir de matrix, cuya autora es MªJose García, y Escojo el equilibrio, escrito por Raquel Tasa. Aprovecho para agradeceros a las dos las joyas que me habéis prestado en forma de letras, las disfruto cada día. A las que me leéis, os recomiendo leer a estas dos mujeresmadres, que emocionan.

Siguiendo con el hilo, mi maternidad ha sido un renacer en toda regla, en el texto de Raquel ella misma dice: "Me da hasta vergüenza decir que esto era lo que pensaba, incluso estando embarazada". Y yo podría firmar estas frases, aunque no me dijera directamente las cosas que ella cuenta, yo estaba convencida, porque así lo había visto a mi alrededor, que las cosas eran de esa manera. Que los hijos se crían con "métodos estivilleros", que la teta era si se podía y además eso de un niño andando y tomando teta era raro al menos, que las guarderías les venían muy bien a los niños porque se socializan...

Y me da vergüenza encontrarme con estos pensamientos antes de que naciera Raúl, porque no eran decisiones tomadas de una manera consciente, tomando las riendas de mi maternidad, de la crianza de mi propio hijo. Eran más bien un dejarme llevar por lo que me rodeaba, sin pensar si todas esas cosas iban conmigo y sobre todo si iban con mi hijo. Hoy tengo la sensación extraña de que aquella que veía esa manera de crianza y la aceptaba como buena para sí misma y su familia no era yo misma, puesto que hoy lo que me define es justo lo contrario...

Quiero hacer un inciso para decir que abogo por una crianza respetuosa para nuestros hijos, que creo que deberíamos siempre criar con apego porque con amor siempre es mejor, porque los brazos amorosos de unos padres dedicados y acompañantes siempre serán más positivos para el crecimiento de cualquier niño que cualquier chupete sin más, meneo de carrito o muñeco para ir a dormir. Pero cada uno practica la crianza como buenamente puede, sabe o quiere, no critico a nadie por ello, simplemente explico lo que a mí me sucedió, respetando las decisiones de los demás siempre que no se dañe a los niños. 

Un hijo te cambia siempre, a veces más y a veces menos, y en mi caso ha sido renovador. Mi hijo me ha enseñado tantas cosas en este poco tiempo juntos que parece hasta mentira, es mi maestro, un maestro lleno de vida. 

Por casualidades empecé a ir a yoga prenatal y desde aquí hasta hoy no ha habido freno al torbellino que ha cambiado mi vida por completo. Y siento que algo dentro de mí estaba ahí a punto para despertar y desmontar, y crear, y revolucionar, porque las bases sobre las que estaba anclada no eran tan fuertes como las que hoy me sostienen, porque las de hoy las he escogido de manera consciente, responsable. 

En las últimas semanas de mi embarazo esos pilares estaban aún en construcción, pero eran unos pilares sólidos, que se convirtieron tras el nacimiento de Raúl en una construcción potente que durará millones de años, porque la esencia está impregnada en mis células. 

Crío a mi hijo con apego, con todo el amor que me sale del corazón, sin miedo a hacerlo mal, porque con amor todo puede solucionarse. La crianza corporal es nuestra bandera. Si no lo hiciera de esta manera creo firmemente que sí tendría de qué arrepentirme.

martes, 10 de mayo de 2011

Embarazo por sorpresa

Cuando hoy ha llegado mi chico a casa a la hora de comer, me ha contado algo super bonito. El hermano de su compi de trabajo, que tiene una nena de 14 meses más o menos, está esperando su segundo bebé. Aún es pronto para contarlo, pero es que creo que se han quedado tan alucinados...

Carol, que así se llama la bebé, tuvo que llegar a ellos con ayuda. Llevaban tiempo intentándolo y al final tuvieron que recurrir a la fecundación in vitro para concebirla. Ellos, por descontado, no han usado ningún método anticonceptivo desde su nacimiento, y así les ha ido, jeje.

Me imagino que están felices, no he hablado con ellos y no puedo asegurarlo, pero creo que sí. La noticia ha sido toda una sorpresa, pero mira, a veces las cosas no son lo que esperamos, a veces la naturaleza nos sorprende. Ya ves, ahora explicando a todo el mundo que van a ser papis de nuevo y sin habérselo siquiera planteado, porque pensaban que no era posible...

Pensando en ello me he acordado de un vídeo que vi en un blog, creo que en el blog de Dara, aunque seguro que en algún otro de los que sigo se ha hecho eco de ello, de la vida slow. El del anuncio de la televisión, que iban a estar 40 días en la cama por un mundo más slow, patrocinado, claro, sino de qué iba a salir en la tele algo así, de verdad que...

A lo que iba, que vi el vídeo de uno de los días de esta pareja en que trataban el tema de la maternidad slow. En dicho vídeo aparece Virginia Ruipérez, miembro de la Sociedad Europea de Medicina Naturista Clásica y capacitada por la Facultad de Medicina, y madre, y a parte de todo lo que cuenta, que está muy interesante, en un momento dice más o menos que no cree en la infertilidad. Yo, como enfermera que soy, (y claro, no puedo evitar que me pueda la ciencia...) pues pienso que hay ocasiones en que la cosa está clara, pero bueno, es cierto que esas veces probablemente sean menos de las que nosotros (me refiero al colectivo sanitario) creemos que son.

En este caso está claro que hemos fallado (colectivo sanitario de nuevo), porque se supone que esta parejita de conocidos no podía concebir por sus propios medios, ¿no? Pero en la pancita de ella está la prueba de que no era así, y aquí tengo que dar un voto a la teoría de Virginia. Hay muchos factores que influyen en nosotros para poder quedarnos "embarazados", el estrés, los tóxicos medioambientales, el peso de la madre, el ambiente no adecuado... Dice que es un control de natalidad de la naturaleza para evitar que tengamos una cría a la que no vamos a ser capaces de cuidar, darle seguridad, nutrirlo, criarlo... cuando nuestro cuerpo cree que no hay el ambiente adecuado para ello. Y el cuerpo lo cree porque hormonalmente funcionamos muy bien, a pesar de todo.

No lo he explicado bien, pero si pincháis en el link anterior (maternidad slow), ella lo explica infinitamente mejor que yo.

Pues sí, ahí están de nuevo estos chicos, con el cambio que ha supuesto su hija para ellos, su sistema hormonal ha decidido que la cosa funciona fuera, así que ¡embarazados otra vez! Deseo que el embarazo vaya bien y puedan tener en brazos a su peque en unos meses. ¡Enhorabuena familia!

lunes, 18 de abril de 2011

El nacimiento de Raúl (1ª parte)

(Si no has leído la entrada anterior de reflexiones sobre el nacimiento de Raúl y mi parto y te apetece hacerlo, pincha aquí).

Cuando descubrimos que estaba embarazada fue una situación extraña, puesto que ya había estado embarazada antes, y no había funcionado. Así que aunque estábamos felices, la verdad es que había algo en mí que me hacía contener este sentimiento.

Tras las primeras semanas, al ver que iba creciendo, y sobre todo, cuando empecé a notar sus movimientos, que fue pronto, me dejé llevar, y viví un embarazo muy feliz (a pesar de haber sufrido algunos contratiempos físicos típicos sobre todo los primeros meses). Me sentí plena como nunca lo había sentido, estaba acompañada siempre, le sentía moverse y comunicarse conmigo, sabía que estaba dándole todo de mí, mi sangre, mi cuerpo, mis emociones, mis pensamientos… Y él me lo daba todo también. Compartimos unos meses preciosos, en los que me preparé para recibirle a través del yoga, la relajación, las visualizaciones… Empecé a ver el mundo de la maternidad de otra manera gracias a unas mujeres-madres maravillosas que dedican su vida al mundo de la maternidad.

Hicimos un taller sobre el embarazo y parto consciente, y desde ahí mi pareja estuvo mucho más cerca de mí, de nosotros; conseguimos acercarnos el uno al otro mucho más, ver las cosas del mismo modo. Nos preparamos para un parto que sería en el hospital, pero esperando y deseando que fuera un parto respetado. Presentamos copia de nuestro plan de parto, el día se iba acercando…

El 11 de septiembre de 2010 era la fecha probable de parto, antes de ello empecé a tomar infusión de hoja de frambuesa a diario, para ayudar a la dilatación, seguí con el yoga y las visualizaciones, y el día marcado llegó, pero no ocurrió nada. Sin embargo, a partir de ahí empezaba una cuenta atrás que yo no podía controlar.

Yo me encontraba genial, y no tenía ninguna sensación de que a Raúl le apeteciera salir todavía de su bolsita… Pero los ginecólogos se encargaron de meternos el miedo en el cuerpo (suspiro largo). Así empezamos a ir al hospital en sucesivas visitas a María, la enfermera de los monitores, y al gine que estuviera ese día en la consulta. El día 13 fue el primero, y ahí ya intentaron, sin preguntar, una maniobra de Hamilton…¡estaba de 40+2! Me indigna, porque además en mi plan de parto estaba claro que no queríamos maniobras de ese tipo, con lo cual descubrimos que ni se lo leen (suspiro enorme). Pues no me la hizo porque pregunté, porque estaba informada, porque conozco el medio y porque cerré las piernas, todas y cada una de esas cosas tuve que hacer.

Yo me dedicaba a andar, seguía con la frambuesa, y bueno, disfrutamos de las relaciones en los últimos días de embarazo, que las prostaglandinas no vienen nada mal, jeje.

El día 20 estaba de 41+2, era el día de mi 28 cumpleaños, y yo ya veía negro eso de que dejaran a Raúl nacer cuando él lo decidiera, sin correr riesgos, claro. Fui a mis últimos monitores y me dijeron que había que ingresar al día siguiente para la inducción, ¡qué horror! Que los protocolos del hospital eran inducir en la 41+3 porque los estudios demostraban que esperar solo traía cosas negativas para mamá y bebé. La ginecóloga que estaba aquel día me tachó de mala madre e irresponsable, puesto que yo no deseaba ingresar al día siguiente, pensaba que había tiempo hasta la 42 al menos, pero me asustó un poco y decidí que si Raúl no había dado señales al día siguiente, ingresaríamos el 22.

Hay que decir que no había tenido contracciones dolorosas, simplemente las de Braxton Hicks y de manera no continuada.

Esa tarde vi a Rocío, mi maestra de yoga y mucho más, y le conté lo que había ocurrido. Me aconsejó disfrutar de lo que me quedaba de embarazo, que hablara mucho con mi bebé, que le contara lo que estaba pasando…y que mirara en mi interior. Que aunque me hubiera comprometido, podía echarme atrás si era lo que sentía, que la decisión era mía al fin y al cabo. Que me dejara llevar por mi instinto, vamos… Había cambiado el instinto por el miedo, esa es la verdad.

Llegué a casa por la tarde y mi amor me había preparado un altarcito con una orquídea preciosa y unas palabras que me llegaron al corazón, por mi cumpleaños. Me di un baño y hablé mucho con Raúl. Le dije que si él deseaba decidir, tenía que darme alguna señal, que necesitaba su apoyo para saber que debía esperar, que era feliz de tenerle conmigo, pero que supiera que lo sería de la misma manera cuando decidiera venir, que le esperábamos con los brazos abiertos. Le dije muchas cosas en ese largo baño, y sobre todo le pedí que me diera alguna señal para sentirme acompañada en la decisión que tomase.

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