Estos días pensábamos una cosa mi chico y yo, y me apetecía escribir sobre ello. Como ya sabéis, vuelvo a estar embarazada, feliz, muy feliz. Pero hay algo que nos ha vuelto a molestar de la sociedad en la que vivimos, de los comentarios generales que recibimos al contar la feliz noticia.
Siempre decimos que no entendemos porqué todo el mundo opina sobre lo que hacen los demás, que al final es lo de menos, lo peor es que opinan contándote lo que es mejor que hagas, pensando que tienen la verdad absoluta. Yo siempre intento ser respetuosa, no meterme donde no me llaman, no hago preguntas dirigidas tipo: "Ya no duerme en vuestra habitación ¿no?" Generalmente ese tipo de comentarios llega por parte de personas que se decantan por la "crianza convencional". No quiero poner una etiqueta a nadie, pero siento que las personas que nos preguntan este tipo de cosas, o que opinan sin que nadie les pida esa opinión, suelen alejarse de sí mismas, de nuestra naturaleza animal, de nuestros instintos, en general de la esencia de los mamíferos que somos.
Bueno, tras mis impresiones, os cuento lo que realmente estamos recibiendo en los últimos días, y además de parte de personas muy cercanas a nosotros... Es una pena.
No hemos contado al gran público aún que estoy embarazada, llegará el momento en que lo haré, pero de momento me encuentro cómoda contándolo solo a los que me apetece, sin necesidad de que todos me pregunten cada día sobre el tema... No me apetece aún. De todas formas no podíamos dejar de contárselo a los abuelos, a los tíos, a los amigos cercanos, a algunos compañeros de trabajo que son también amigos... Bueno, a las personas a las que sentimos cercanas por uno u otro motivo.
La cosa es que a pesar de que en general hemos recibido palabras de felicidad, de emoción y de amor, en alguna ocasión la reacción no fue la que esperábamos (o sí, pero desde luego no era la deseable). Nosotros estamos felices porque realmente teníamos ganas de tener otro hijo, nos apetecía mucho, y por eso ha llegado, pero algunas personas nos responden con un comentario que nos hace reflexionar. Es el siguiente: ¿Y ahora qué vais a hacer? ¿Cómo os lo vais a montar?
No quiero negar que en algunos momentos me entra un poquito de miedo escénico al pensar en el gran cambio que supondrá para esta familia, pero es normal, como cuando no tienes aún ningún hijo y está a punto de llegar el primero, no sabes cómo van a cambiar las cosas, no sabes cómo será vuestra relación, ¡ni te lo imaginas! Pero no tengo la sensación por ello de que es un error volver a estar embarazada, ni querer tener otro hijo cuando Raúl tiene (aún, para ellos)16 meses.
Nos hemos encontrado con este tipo de comentarios en varias ocasiones, y sé que volveremos a encontrarnos con ello, porque como con todo, hay unas normas no escritas en esta sociedad... Hay una que dice que los hijos se tienen que tener separados al menos entre ellos unos 3 años, mejor si son 4, para que el primero ya vaya al colegio y sea además consciente de que es el mayor y puedas hacerle ver que no puedes atenderle... Porque tener dos bebés a los que cambiarles pañales y atender dicen, es imposible. Pues otra es que si amamantas al primero "todavía", tienes que dejarlo, porque no vas a poder con dos...
Tengo un par de cosas que decir. La primera, sobre la lactancia. Conozco a una chica que amamanta a sus dos bebés gemelos desde que nacieron, sin haberles dado leche de fórmula, y ¡no se ha muerto! Si ella puede, ¿por qué no voy a poder dar teta a mis dos hijos si ellos lo desean? Pues eso, opiniones gratuitas del todo. Y la segunda cosa es que cada uno debería ser libre de decidir, sin presiones externas, los hijos que quiere tener y cuándo. Nosotros no lo hemos hecho de manera consciente, no hemos hecho un proyecto para ello, simplemente los dos nos sentíamos preparados, además estoy convencida de que Raúl también espera con impaciencia a su pequeñ@ herman@. Y si somos felices con nuestro embarazo, ¡¿qué tienen que decir los demás al respecto más que alegrarse de nuestra felicidad?!
...
Y bueno, tras este desahogo, os dejo hasta otro día, en que os contaré cómo ha ido nuestra primera eco, para decirnos más o menos cuándo podemos esperar que llegue este tesorito escondido... (Aunque ya nos hacíamos una ligera idea, ¿verdad Raúl? Y de todas maneras, vamos a dejarle que nazca cuando quiera, sin presiones).
Bueno, tras mis impresiones, os cuento lo que realmente estamos recibiendo en los últimos días, y además de parte de personas muy cercanas a nosotros... Es una pena.
No hemos contado al gran público aún que estoy embarazada, llegará el momento en que lo haré, pero de momento me encuentro cómoda contándolo solo a los que me apetece, sin necesidad de que todos me pregunten cada día sobre el tema... No me apetece aún. De todas formas no podíamos dejar de contárselo a los abuelos, a los tíos, a los amigos cercanos, a algunos compañeros de trabajo que son también amigos... Bueno, a las personas a las que sentimos cercanas por uno u otro motivo.
La cosa es que a pesar de que en general hemos recibido palabras de felicidad, de emoción y de amor, en alguna ocasión la reacción no fue la que esperábamos (o sí, pero desde luego no era la deseable). Nosotros estamos felices porque realmente teníamos ganas de tener otro hijo, nos apetecía mucho, y por eso ha llegado, pero algunas personas nos responden con un comentario que nos hace reflexionar. Es el siguiente: ¿Y ahora qué vais a hacer? ¿Cómo os lo vais a montar?
No quiero negar que en algunos momentos me entra un poquito de miedo escénico al pensar en el gran cambio que supondrá para esta familia, pero es normal, como cuando no tienes aún ningún hijo y está a punto de llegar el primero, no sabes cómo van a cambiar las cosas, no sabes cómo será vuestra relación, ¡ni te lo imaginas! Pero no tengo la sensación por ello de que es un error volver a estar embarazada, ni querer tener otro hijo cuando Raúl tiene (aún, para ellos)16 meses.
Nos hemos encontrado con este tipo de comentarios en varias ocasiones, y sé que volveremos a encontrarnos con ello, porque como con todo, hay unas normas no escritas en esta sociedad... Hay una que dice que los hijos se tienen que tener separados al menos entre ellos unos 3 años, mejor si son 4, para que el primero ya vaya al colegio y sea además consciente de que es el mayor y puedas hacerle ver que no puedes atenderle... Porque tener dos bebés a los que cambiarles pañales y atender dicen, es imposible. Pues otra es que si amamantas al primero "todavía", tienes que dejarlo, porque no vas a poder con dos...
Tengo un par de cosas que decir. La primera, sobre la lactancia. Conozco a una chica que amamanta a sus dos bebés gemelos desde que nacieron, sin haberles dado leche de fórmula, y ¡no se ha muerto! Si ella puede, ¿por qué no voy a poder dar teta a mis dos hijos si ellos lo desean? Pues eso, opiniones gratuitas del todo. Y la segunda cosa es que cada uno debería ser libre de decidir, sin presiones externas, los hijos que quiere tener y cuándo. Nosotros no lo hemos hecho de manera consciente, no hemos hecho un proyecto para ello, simplemente los dos nos sentíamos preparados, además estoy convencida de que Raúl también espera con impaciencia a su pequeñ@ herman@. Y si somos felices con nuestro embarazo, ¡¿qué tienen que decir los demás al respecto más que alegrarse de nuestra felicidad?!
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Y bueno, tras este desahogo, os dejo hasta otro día, en que os contaré cómo ha ido nuestra primera eco, para decirnos más o menos cuándo podemos esperar que llegue este tesorito escondido... (Aunque ya nos hacíamos una ligera idea, ¿verdad Raúl? Y de todas maneras, vamos a dejarle que nazca cuando quiera, sin presiones).



