Tus hijos no son tus hijos, son hijos e hijas de la Vida, deseosa de sí misma. no vienen de ti, sino a través de ti, y aunque estén contigo, no te pertenecen. Puedes darles tu Amor, pero no tus pensamientos, pues Ellos tienen sus propios pensamientos. Puedes abrigar sus cuerpos, pero no sus Almas, porque Ellos viven en la casa del mañana, que no puedes visitar, ni siquiera en Sueños. Puedes esforzarte en ser como Ellos, pero no procures hacerles semejantes a ti, porque la vida no se detiene en el ayer. Tú eres arco del cual tus hijos, como flechas vivas, son lanzados. Deja que la inclinación, en tu mano de arquero, sea para la Felicidad.

Khalil Gibran

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jueves, 2 de febrero de 2012

Las normas (invisibles)

Estos días pensábamos una cosa mi chico y yo, y me apetecía escribir sobre ello. Como ya sabéis, vuelvo a estar embarazada, feliz, muy feliz. Pero hay algo que nos ha vuelto a molestar de la sociedad en la que vivimos, de los comentarios generales que recibimos al contar la feliz noticia. 

Siempre decimos que no entendemos porqué todo el mundo opina sobre lo que hacen los demás, que al final es lo de menos, lo peor es que opinan contándote lo que es mejor que hagas, pensando que tienen la verdad absoluta. Yo siempre intento ser respetuosa, no meterme donde no me llaman, no hago preguntas dirigidas tipo: "Ya no duerme en vuestra habitación ¿no?" Generalmente ese tipo de comentarios llega por parte de personas que se decantan por la "crianza convencional". No quiero poner una etiqueta a nadie, pero siento que las personas que nos preguntan este tipo de cosas, o que opinan sin que nadie les pida esa opinión, suelen alejarse de sí mismas, de nuestra naturaleza animal, de nuestros instintos, en general de la esencia de  los mamíferos que somos.

Bueno, tras mis impresiones, os cuento lo que realmente estamos recibiendo en los últimos días, y además de parte de personas muy cercanas a nosotros... Es una pena.

No hemos contado al gran público aún que estoy embarazada, llegará el momento en que lo haré, pero de momento me encuentro cómoda contándolo solo a los que me apetece, sin necesidad de que todos me pregunten cada día sobre el tema... No me apetece aún. De todas formas no podíamos dejar de contárselo a los abuelos, a los tíos, a los amigos cercanos, a algunos compañeros de trabajo que son también amigos... Bueno, a las personas a las que sentimos cercanas por uno u otro motivo.

La cosa es que a pesar de que en general hemos recibido palabras de felicidad, de emoción y de amor, en alguna ocasión la reacción no fue la que esperábamos (o sí, pero desde luego no era la deseable). Nosotros estamos felices porque realmente teníamos ganas de tener otro hijo, nos apetecía mucho, y por eso ha llegado, pero algunas personas nos responden con un comentario que nos hace reflexionar. Es el siguiente: ¿Y ahora qué vais a hacer? ¿Cómo os lo vais a montar?

No quiero negar que en algunos momentos me entra un poquito de miedo escénico al pensar en el gran cambio que supondrá para esta familia, pero es normal, como cuando no tienes aún ningún hijo y está a punto de llegar el primero, no sabes cómo van a cambiar las cosas, no sabes cómo será vuestra relación, ¡ni te lo imaginas! Pero no tengo la sensación por ello de que es un error volver a estar embarazada, ni querer tener otro hijo cuando Raúl tiene (aún, para ellos)16 meses.

Nos hemos encontrado con este tipo de comentarios en varias ocasiones, y sé que volveremos a encontrarnos con ello, porque como con todo, hay unas normas no escritas en esta sociedad... Hay una que dice que los hijos se tienen que tener separados al menos entre ellos unos 3 años, mejor si son 4, para que el primero ya vaya al colegio y sea además consciente de que es el mayor y puedas hacerle ver que no puedes atenderle... Porque tener dos bebés a los que cambiarles pañales y atender dicen, es imposible. Pues otra es que si amamantas al primero "todavía", tienes que dejarlo, porque no vas a poder con dos...

Tengo un par de cosas que decir. La primera, sobre la lactancia. Conozco a una chica que amamanta a sus dos bebés gemelos desde que nacieron, sin haberles dado leche de fórmula, y ¡no se ha muerto! Si ella puede, ¿por qué no voy a poder dar teta a mis dos hijos si ellos lo desean? Pues eso, opiniones gratuitas del todo. Y la segunda cosa es que cada uno debería ser libre de decidir, sin presiones externas, los hijos que quiere tener y cuándo. Nosotros no lo hemos hecho de manera consciente, no hemos hecho un proyecto para ello, simplemente los dos nos sentíamos preparados, además estoy convencida de que Raúl también espera con impaciencia a su pequeñ@ herman@. Y si somos felices con nuestro embarazo, ¡¿qué tienen que decir los demás al respecto más que alegrarse de nuestra felicidad?!

...

Y bueno, tras este desahogo, os dejo hasta otro día, en que os contaré cómo ha ido nuestra primera eco, para decirnos más o menos cuándo podemos esperar que llegue este tesorito escondido... (Aunque ya nos hacíamos una ligera idea, ¿verdad Raúl? Y de todas maneras, vamos a dejarle que nazca cuando quiera, sin presiones).

martes, 5 de julio de 2011

Cambiando nuestras prioridades

Hemos cambiado, al menos yo he cambiado, en otro aspecto más, y la verdad, al contrario de lo que creía, no me ha costado demasiado.

Desde que Raúl tiene la capacidad de moverse por toda la casa, seguirme allá donde vaya y "ordenármelo" todo, yo he tenido que hacerme a la nueva situación poco a poco. Antes no es que fuera obsesiva de la limpieza y el orden, pero ¿a quién no le gusta tener la casa ordenada y todo en su sitio? Yo tengo bastante tiempo libre, y aunque haya temporadas en que me apetece más o menos limpiar y recoger, generalmente la casa estaba al menos ordenada.

Cuando empezó a gatear y a ponerse de pie en los muebles, decidí que no iba a quitar las cosas que tenía (fotografías, algunos adornos, el teléfono...), pero chica, que al final también he cambiado de idea en eso... Que hemos acabado quitando un par de cosas, más que nada porque aunque antes pensaba que no importaba recogerlas a medida que las dejaba de lado, me cansaba de hacerlo todo el tiempo, así que... fuera del mueble y a jugar con otras cosas.

Además de este cambio, como Raúl sube escaleras como si lo hubiera hecho toda la vida, pues algo hemos tenido que hacer. No quería poner puertecitas, subo con él cuando le apetece, pero claro, si estoy en la cocina, o en el baño, y se va al salón, lo primero que hace es subir los escalones. Así que he decidido que por ejemplo, cuando he salido de trabajar y estoy hecha polvo, o cuando tengo que ir al baño, o a cocinar, pues pongo una barrera (lo que se dice un parque que me han dejado pero que no usamos de parque sino de valla de protección escaleril).

Hoy las cosas han cambiado y he decidido dejarle jugar, desmontar, corretear, disfrutar y aprender, y para eso es necesario no preocuparse por cosas como el orden...

Pues ahora mi casa, sobre todo mi salón, es otra historia, nada que ver con el salón preRaúl. Aquí os dejo unos documentos gráficos que lo atestiguan. A ver qué os parecen.



miércoles, 11 de mayo de 2011

Decisiones como padres

Últimamente estoy un poco indecisa sobre un tema, a ver si contándolo me aclaro las ideas.

Ya os he contado que Raúl tiene el frenillo de la lengua demasiado corto, y por ello sufrimos un poco con la lactancia. Yo ya estoy acostumbrada a ello, y Raúl también. La forma que tiene de mamar no es la habitual, ya que su agarre no es como el del resto de los niños. Debido a su mandíbula inferior retraída no es capaz de abrir la boca para sellar la areola con los labios evertidos, así que pone los labios como en forma de pico, además de que los movimientos de su lengua tampoco son lo libre que deberían, con lo que el "ordeño" no es del todo efectivo. Pues a pesar de todo ello, hemos ido tirando. Él, tras aprender cómo compensar, perfecto. Nunca ha tenido problemas de peso, ha sido grandecito más bien. Y yo, con algunas temporadas mejores que otras. Hemos "sobrevivido", como hace unos días me comentaba una amiga.

Ahora que tenemos un diagnóstico, aunque sea de manera no oficial, por parte de las chicas de albalactancia tras ver unas fotos que les enviamos, pues nos toca decidir. Y ahí está mi problema, porque no sé qué hacer.

Tenemos el tema más o menos controlado con la teta, y espero que a medida que crezca sea mucho mejor. Entonces, me planteo si debo hacerle pasar por lo que supone la frenectomía o no. Porque es cierto que el frenillo ya nos ha dado problemas, pero a estas alturas es más por mí que por él. Los problemas futuros que pueda darnos, de fonación, de dentición, de anatomía de la boca y la mandíbula, respiratorios, infecciones... no sabemos si aparecerán. No sé, es hacer una intervención (aunque es simplemente un corte pequeño) para prevenir problemas futuros, y no me acabo de decidir. Porque ¿y si después no le diera problemas de ningún tipo? No sabemos si se los dará y ¿tenemos que hacerle pasar por la experiencia sobre todo ahora que me parece que Raúl es más consciente de todo? ¡¡Buuuuffff!!

Es que según nos han comentado Raúl tiene un frenillo muy flexible, y eso supone que su movilidad no es tan restringida como podría ser, y pienso que podría no tener problemas en el futuro.

Quizás es una tontería darle tantas vueltas, porque si por esto estoy así, imagina cuando tengamos que tomar una decisión más importante...

Me han pasado los contactos de un par de pediatras que hacen este tipo de intervención, que es un momento y me lo llevo para casa, ni siquiera le tienen que sedar, pero... he visto vídeos y no quiero que mi nene tenga que pasar ese mal rato... Supongo que si lo pienso será peor que tuviéramos que hacerlo cuando tenga 5 o 6 años, ¿no?

Pues eso, voy a ver si llamo para informarme a Barcelona, que me han dado referencias del pediatra que comparte consulta con Carlos González, se llama Luis Ruiz, a ver lo que me cuentan...

Porque a todo esto, no sé si lo he explicado ya, pero resulta que en la seguridad social no tienen ni idea del tema, vaya, que no se hacen cargo. Tenemos que buscar privados, y aquí en Ibiza nada de nada. Tengo que hacer una visita a mis padres y ver si puedo pedir cita para que nos vean esos días, y ya en la consulta, decidir yo sola, porque por trabajo, el papá no podrá venir.

¡Pero qué difícil es tomar decisiones con los hijos! Tengo que felicitar de nuevo a mi madre por haberlo hecho tan bien.

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