Tus hijos no son tus hijos, son hijos e hijas de la Vida, deseosa de sí misma. no vienen de ti, sino a través de ti, y aunque estén contigo, no te pertenecen. Puedes darles tu Amor, pero no tus pensamientos, pues Ellos tienen sus propios pensamientos. Puedes abrigar sus cuerpos, pero no sus Almas, porque Ellos viven en la casa del mañana, que no puedes visitar, ni siquiera en Sueños. Puedes esforzarte en ser como Ellos, pero no procures hacerles semejantes a ti, porque la vida no se detiene en el ayer. Tú eres arco del cual tus hijos, como flechas vivas, son lanzados. Deja que la inclinación, en tu mano de arquero, sea para la Felicidad.

Khalil Gibran

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domingo, 20 de septiembre de 2015

Mi 33 cumpleaños ya llegó... Ya pasó...

Hoy es mi cumpleaños...
Un día especial, un día doblemente especial desde hace 5 años ya.

Poco a poco la celebración de este día ha ido cambiando. Hoy ya no tengo tanto protagonismo exterior, aunque yo cada año me siento cerca de ese momento que estaba viviendo, de mi propio nacimiento. Qué hacía mi madre? Cómo estaba yo? Cómo sintieron el que nos separaran? Tantas cosas pasan durante el día por mi mente... 

Pues hoy me desperté temprano, y esperé tumbada en la cama, al lado de mi familia, a que ellos también despertaran.
Mi niño hermoso se despertó acariciándome. Abrió un ojito y me miró con ternura.
Estuvimos hablando del día que era hoy, de los años que cumplo, y de que justo mañana hará 5 años que nació... 5 años!

Y ahí es donde llega esa maravillosa coincidencia de la vida. Mi niño mandó las primeras señales para nacer en el día de mi aniversario de nacimiento. Sanando heridas, dejándome vivir intensamente otra nueva historia.
El 20 de septiembre de 2010 Raúl decidió que era su momento, y a las 22,20 de la noche me dijo que estaba listo con la primera contracción de un no parar ya hasta que nació. Qué REGALO. La hora exacta de mi nacimiento... 💗

Gracias gracias gracias por haber venido con tantas cosas bajo el brazo. Te amamos infinito.


viernes, 13 de septiembre de 2013

Algo especial...

Os dejo la expresión de mis sentimientos, de mis emociones, en el día de ayer, en el blog de A-brazos. Lo siento muy mío, muy personal, por ello lo cuelgo aquí, en mi pequeño diario. 

<< Hoy siento, respiro, me dejo llevar por la memoria... Hoy ando entre recuerdos y sensaciones que no se han borrado aún. Hace 3 años estaba a punto del acontecimiento más renacedor de mi vida, del cambio, del descubrimiento, del inicio de una nueva vida, a tu lado, pequeño mío. 

Hoy hace un año andaba volando entre contracciones, sintiéndome capaz, fuerte, poderosa, mujer llena de vida y sabiduría. Hoy hace un año estaba en ese viaje que me llevó hasta las estrellas, al nacimiento de mi pequeña, a mi parto soñado, en que absolutamente todo fue maravilloso, nunca pudo ser mejor, a tu lado, pequeña mía. 

Hoy hace tres años vivía la presión y el 'acompañamiento' para el nacimiento de Raúl. Que fue lo que debía ser, agradecida estoy porque mi niño vino a abrir ese camino, para que su hermana y yo tuviéramos ese viaje maravilloso de apertura a la conciencia dos años después.

Todo fue igual de perfecto en ambos casos. Momentos tan singulares y a la vez tan unidos y parecidos. Momentos tan bellos y tan llenos de Luz. Gracias hijos, por todo lo que me regaláis. 

Hoy, recordando el nacimiento de mis dos hijos, sólo puedo sentir un Amor inmenso, Infinito, hacia ellos, porque me han regalado lo mejor de mi vida. Y además de amarlos a ellos, amo a su papá, que me acompaña, a veces sin saberlo ;) en cada minuto, en cada segundo, en cada momento. Gracias superpapi.

Y como sé que tanto el papá como mis pequeños lo sienten como yo, no puedo dejar estas palabras que me salen hoy sin antes contar que me siento profundamente agradecida hacia una persona en particular, mi compañera, mi doula, mi Hermana. 
Gracias Paula por habernos acompañado, a veces sin saberlo, desde el principio de este camino, en ambos viajes, presente en nuestras vidas. Como te he dicho alguna que otra vez ya, ERES PURA LUZ......... >>

viernes, 30 de noviembre de 2012

Llena de Regalos (por Paula Crespo)


<< Llena de Regalos… así me siento, y es que Carol me ha pedido que escriba el relato de su Parto, del Nacimiento de Iara…Otro regalo más.

Todos duermen, y a la luz de una vela recuerdo, siento, escribo…vuelo de nuevo a ese momento Sagrado.

Se acerca el día del encuentro…Suave, despacio.
Momentos de disfrute, de conexión.
Cada vez que me llega un mensaje para contarme esos momentos Mágicos, mi corazón pulsa al ritmo, lleno de emoción.

Van pasando los días y cada día está lleno de emociones, todas ellas guiadas por Amor…
Me maravillo con la conexión que hay entre ellas.
Son Una e irradian Luz a raudales, Amor, Ternura y Deseo.

Veo a una Diosa en la profundidad de sus ojos y me siento agradecida de poder sentir tanta Grandeza, tanta Pureza cada vez que estoy con ella.

Paseos, encuentros, conversaciones, miradas…

Iara nos acercó un poquito antes de anidar en su vientre. Entre ella y yo había conexión, pero no nos disfrutábamos a menudo.
Gracias a Iara esta conexión se ha expandido de una forma preciosa.
Somos más que amigas y nuestras familias están unidas.
Contamos unos con otros, como familia que ya somos.

Ese día, Rafa, los peques y yo, nos quedamos con Raúl en su casa, mientras Luis trabajaba y ella iba a conectar un poquito con su pequeña, a acercarse un poquito más a ella, sin imaginar lo cerca que ya estaban.

Ese día, movía su cuerpo dulcemente mientras acariciaba su barriga, al igual que ya lo hacía días atrás…Pero ese día, le acompañaban muchas emociones. Era un día especial.

Estábamos todos en la puerta de su casa cuando los vimos llegar.
Él venía con una sonrisa y la alegría se sentía cuando pasó a nuestro lado. Dijo “estamos de Parto” acompañando las palabras con una sonrisa.
Carol llegó con una mirada dulce y a la vez Poderosa. Sus pasos eran fluidos y conectados.

Ella paseaba por casa, danzando las pulsiones, yo recogía los juguetes de los niños y Luis y Rafa descargaban la compra del coche.
Al acabar, Rafa se quedó con los peques, que jugaban afuera con las bicis.
Recuerdo la sensación que sentí al cerrar la puerta de su casa…Era cómo cerrar la puerta de un Templo.

Dentro nos quedábamos Carol, con Iara en su vientre, Luis y yo con Edén en mi pecho.
Todo se transformó.

La Luz del día empezaba a bajar…Ella apagó la Luz y yo cerré las cortinas.

Era hermoso verla moverse, tan conectada, tan sensual…tan sexual.
Luis la acompañaba con mucha sensibilidad, con ternura.

Intenté acomodar todo para que estuviese preparado si lo necesitaba, mientras ellos viajaban juntos al encuentro con su niña.

Movía su pelvis, sus pies, para ayudar a su niña.
Respiraba conectada, suave.
Estaba hacia adentro completamente.

Recuerdo un momento en el que me miró y ya no estaba aquí. Que Fuerza transmitía!

Se movía en la pelota, en las escaleras, en el sofá…
Él la acompañaba en sus movimientos, le ponía la bolsita de agua caliente, le acariciaba…
Mientras iba acomodando escuché que quería un baño, así que subí arriba a llenar la bañera.

Cuando acabó de llenarse ellos ya estaban arriba, ella apoyada moviéndose y él acompañándola.

Le entró calor y se desnudó.

Entraron al baño, a la luz de las velas, danzó con las pulsiones, bebió y se metió en la bañera.
Todo era suave y fluido.
Las pulsiones las llevaba suavemente…tan conectada, que me cuesta encontrar palabras que expliquen tal conexión.
No estaba centrada en el dolor. Lo traspasaba, lo gozaba y se veía en sus movimientos.

Al meterse en la bañera se tumbó apoyada para seguir disfrutando de las pulsiones, pero enseguida fueron intensas.

Luis era su apoyo, la sostenía y la mimaba.

Escuchábamos las voces de los pequeños y los vecinos en la calle, pero ella ya no escuchaba el exterior.
Bebía y la refrescábamos con pañitos de agua.

Salió de la bañera y se apoyó de nuevo en el mueble. Era intenso, se sentía. Ella lo gozaba.

Con la cabeza hacia abajo, recogida en ella y en su niña, dijo: “Ya está aquí” y lo acompañó con un gemido de placer.
Levantó la cabeza y dijo “Tengo ganas de empujar”.
En ese momento la tenía frente a mi, mirándome a los ojos y me enamoré aún más si cabe de su Ser.
No dije nada, me mantuve limpiando el suelo y colocando toallas.
Luis, dulcemente le dijo “Pues empuja…empuja”

Luis transmitía seguridad, confianza, ternura y Amor…mucho Amor.
Yo sentía conexión con él y mucha complicidad. Hablábamos con la mirada.

Carol se abrazó a Luis y se sostenía en él.

Arrodillada, colocando toallas, pude ver caer gotitas de sangre al suelo. Escuchaba el sonido y me emocionaba.
Carol se tocó y decía “Ya está aquí…Su cabeza”. No paraba de repetir emocionada “Cómo puede ser? No puede ser…ya está aquí”
Era emocionante. Lo decía con una dulzura…

Yo, que estaba arrodillada pude ver cómo su vagina se abría para dar paso a su bebé.
Carol no gritaba en los pujos, eran gemidos suaves y poderosos llenos de gozo.

En un pujo se rompió la bolsa.

La cabeza de Iara salió y era hermosa…con sus ojitos cerrados y tanta Paz.
Carol acarició la cabeza de su niña y se emocionó aún más si cabe.
Era suave y calentita.
Luis también acarició la cabecita de su niña al salir.

Que afortunada me sentía. Todo era Amor.
Todo era rápido y a la vez tranquilo.

Le pregunté a Carol si quería cambiar de posición para recibir a su niña, pero no podía. Estaba enraizada a la Tierra, conectada y no podía cambiar.
Le pregunté también a Luis. Le dije de cambiar y yo sostener a Carol para que él recibiese a Iara, pero me dijo que no amorosamente y con su mano me hizo un gesto dándome el honor de ser yo quién recibiese a su hija.

Tenía a Edén en el pecho, metida en el fular, que de tanto movimiento, se me había destensado un poco y cómo no podía volver a anudarlo Edén se despegaba de mi pecho. Empezó a quejarse y lloriquear.
Mi mente empezó a preocuparse por el llanto, ya que tuve miedo de que se rompiese el momento.
Acerqué la cabeza de Edén a mi pecho y sin darme cuenta se la llené de sangre.
Ya sin pensar en Edén, coloqué mis manos para recibir a Iara.

En un pujo salió rapidísimo, super suave y resbaladiza la guié con mis manos a los brazos de su mamá.

Fue emocionante.
Le dí la Bienvenida a Iara desde mi corazón y me enamoré de lo que veían mis ojos, lo que sentían mis manos, mi cuerpo y todo mi Ser.

Carol y Luis estaban emocionados, con una sonrisa preciosa en sus rostros.

En ese momento miré a mi niña y le vi la cabeza llena de sangre. Sentí la bendición y sonreí.

Me faltan palabras para explicar lo que sentí. No existen palabras para algo tan Grande.

Acomodamos todo para que Carol e Iara estuviesen cómodas.
Se tumbaron incorporadas en el suelo del cuarto de baño.

Bajé a buscar a Raúl que estaba jugando fuera con mis otros niños y Rafa, y que así viese a su hermana recién nacida.

Cuando bajé a buscarlo, ellos estaban abriendo la puerta suavemente para entrar a casa. Ahí fui más consciente aún de la conexión que había ese día entre todos, de la perfección de cómo se había dado todo y cómo se estaba dando.
Lo cogí en brazos y lo subí.

Carol estaba emocionada y Raúl miraba sorprendido con esos ojos tan bonitos que tiene.

Carol me pidió que le hiciese fotos y se las hice.

Mientras, esperábamos a que saliese la placenta a la luz de las velas y con Iara calentita en la barriga de mamá… Tenía el cordón cortito pero con una pulsión bella que duró una media hora.

Le pregunté si tenía sed y le di de beber…
Me encantó dar de beber a Carol, Diosa Eterna. Me sentía a su servicio y se me llenaba el corazón.

En ese momento Luis llamó a la ambulancia.
Carol me pidió llamar a su madre.
Yo sostenía el teléfono mientras ella tenía a su niña envuelta en sus brazos y hablaba con su madre.
Fue emocionante para mi escucharlas y sostener el teléfono que en ese momento las conectaba.
Casi rompo en llanto de emoción.
Pensaba en las raíces de estas Mujeres. En la emoción de ser Madre e Hija, Madre y Abuela.


Marcharon al hospital y yo me quedé en casa con Raúl y mis pequeños.
Cuando se durmieron, recogí, limpié un poco y puse una lavadora…toallas llenas de Vida.
Paseaba en el silencio de la casa inundada de olor a Vida y me sentía afortunada a cada segundo.

La energía de la casa me hacía vibrar y no podía parar de respirar y llenarme de ese olor…Magia de Vida.

En pocas horas ya estaban en casa, Felices. Carol llena de energía, hermosa, deslumbrante…
Mis pequeños y yo nos marchamos en cuanto Rafa llegó a nuestro encuentro y ellos siguieron disfrutando de la noche con Iara en sus brazos…juntos, emocionados, llenos de Felicidad.



Gracias Carol por Existir, por Ser mucho más que una Amiga, por Estar a mi/nuestro lado, por hacerme el regalo de acompañarte, por mostrarme tanto y por darme el Honor de estar ahí en el Nacimiento de Iara, momento Sagrado.
Gracias por permitirme guiar con mis manos a tu hija hacia tus brazos.
Gracias por todo lo que le siguió al momento y lo que le seguirá.
Gracias por tu Amor y tus bellas palabras.
Gracias Luis por tu sensibilidad, dulzura y confianza.
Gracias por permitirme estar a vuestro lado, por tus sonrisas, tu clara mirada. Por la complicidad y conexión que vivimos en el nacimiento de Iara. Por esos momentos de hablar en silencio a través de la mirada.
Gracias por el honor de llenar mis manos y mi corazón de Vida.
Gracias por Ser como Eres.


Gracias Raúl por tu Amor, tu dulzura y tu bella mirada.
Gracias por confiar en esta familia que tanto te quiere y por los momentos tan divertidos que nos regalas. Gracias por iluminarnos.
Gracias por llegar a este Mundo. Eres un Regalo.

Gracias Iara por mostrarnos nuevamente el mensaje de la Vida. Gracias por tu Fuerza y tu Poder. Tu dulzura y tu suavidad.
Gracias por elegir de alguna forma que toda esta familia estuviese ahí, y que Edén y yo te recibiésemos. Gracias por colocarlo todo. Me haces sentir afortunada, muy afortunada…
Sentirte al Nacer, tocarte y llenarme de sangre, vérnix, y ese líquido que te ha acompañado en el vientre de mamá es una Bendición.
Bendecidas yo y mi niña….
Gracias por permitirnos estar en tu Nacimiento. No tengo palabras.

Recuerdo y escribo entre lágrimas de emoción.

Gracias Familia. Os Amamos. Os Amo. >>

Hace cuatro días mi pequeña Iara hizo 2 meses y quise celebrarlo colgando en el blog este relato maravilloso de nuestra doula. Gracias a ti/vosotros, no hace falta que te diga nada más, sabes los sentimientos que nos unen. Te queremos, a toda esa hermosa familia.





domingo, 21 de octubre de 2012

Y el viaje terminó de la manera más (in)esperada

Estoy aquí sentada, en el suelo del lugar donde se dieron los últimos minutos de este embarazo, con el vello de punta, recordando sensaciones y emociones, observando las marcas físicas que aún quedan y nos nos atrevemos a borrar por el momento. Empezando a contar ese precioso Viaje que la gran Iara nos ha regalado...

Lo iniciamos sin yo ser consciente del todo, empezó unas tres semanas antes de pasar ese rato en esta habitación desde la que escribo. (Ay, si me concentro aún siento el olor de la Vida aquí...) Las pulsiones llegaron pronto, pero no se quedaban conmigo, me acompañaban un rato, unas horas, y pasaban de largo. Faltaban algunos días para la fecha prevista, y el que llegaran tan pronto me daba ánimos, me hacía creer que no tendría que pasar por el hospital hasta que llegara el final. Pero no fue así, por eso llegué a dudar, por eso me planteaba si debía alargar el proceso o simplemente dejarme llevar por "matrix" e inducir cuando decían que tocaba... 

Hubo al menos dos ocasiones en las que sentí que estaba de parto (porque realmente lo estaba, ahora lo sé) y al final volvía a dormirme sin llegar a más. Pasábamos unas horas entre contracciones, ella y yo solas, disfrutando del momento, gozando enormemente, unidas, conectadas, vibrando, respirando... y después se iban espaciando hasta que cedían. Yo sentía que con ello estábamos haciendo un trabajo, que algo tenía que estar abriendo para que ella iniciara su camino a través de mí, pero hubo momentos de duda que me velaron la mirada hacia adentro, hacia mi pequeña. 

Así llegamos a la fecha probable de parto con Iara aún en mi vientre y decidí no acudir  a la primera cita de monitores creyendo que pariría sin tener que pasar por allí. Pero pasaron los días y concerté una cita, porque en el día de mi cumpleaños me desperté nerviosa, agitada, sintiendo que la cosa no marchaba, que había vuelto a tener contracciones un poco más intensas pero que habían vuelto a abandonarme, así que sentí que tenía que acudir. Todo estaba bien y tenía que volver tres días después. Nada pasó el fin de semana, parecía que todo se había parado, pero yo tenía claro que quería que fuera mi hija la que dijera cuando deseaba nacer, así que cuando me dijeron de inducir el día que cumplíamos 41 + 3, les dije que preferíamos esperar al menos hasta la semana 42. No hubo ningún tacto porque no era mi deseo, así que tampoco sabían si había algún cambio en mi útero, aunque como digo, internamente sentía que sí, pero las dudas me hicieron sentir inseguridades y miedos los últimos días. 

Volvía a sentirme empujada hacia la inducción, como con Raúl, ¡¡mi miedo!! Quedaban tres días para volver y decidir si inducir o esperar... ya no sabía lo que quería, lo hablaba con Paula y ella me infundía confianza, pero yo no era capaz de sentirla del todo. ¿Y si mi niña necesitaba que fuera una inducción? ¿Y si yo lo necesitaba por algún motivo? No sabía qué sentir. Estaba triste y enfadada, me sentía desconectada profundamente de la pequeña, no la entendía, no sabía por qué esas contracciones no ponían en marcha el parto de verdad, ¿y si se debía a que yo lo frenaba por algo emocional, o lo que fuera? ¿Y si lo estaba bloqueando? Ufff, qué difícil, qué de llantos... 

La última noche con Iara en mi vientre la pasé llorando, me desperté llorando el día 26, sintiéndome menos mujer porque no era capaz de escuchar a mi cuerpo y a mi bebé... Pero ese día algo cambió. "¡¡Hoy es mi renacimiento!!" ,me dije cuando mi ángel me despertó, ¡gracias! Y de repente algo hizo click. Unas contracciones muy suaves se iniciaron de nuevo hacia las 10 y media de la mañana, contracciones que me permitían seguir con mi rutina habitual, más suaves que las que había sentido días anteriores. 

Por la tarde llegaron Paula y su familia para cuidar del peque, ya que yo iba a hacer mi segunda sesión de moxibustión con mi amiga Eva, a ver si le dábamos un empujoncito a Iara. Decidí no ir conduciendo, Luis me traería después y listo. Las contracciones no se habían esfumado, llevaba unas 7 horas, pero se habían ido espaciando. Cuando entré en la consulta volvían a ser más intensas y seguidas y a medida que pasaba el tiempo se hicieron más potentes, pero podía mantener mi conversación con ella y mantenerme tumbada en la camilla sin más problemas. Al salir ya fue otro cantar. Me levanté y algo cambió de nuevo. 

Luis me recogió, yo no sabía cómo ir en el coche, me quité el cinturón porque no podía moverme... al llegar a casa casi no saludé ni a mi niño, ¡necesitaba llegar ya! Empecé a vibrar con las contracciones, no podía dejar de moverme. Ahí empezó todo para mí. Eran las 7 y media de la tarde. 

Iara y yo volábamos como una pluma con cada contracción, éramos suaves como ella, sutiles, nos manteníamos firmes en el aire gracias a mi respiración, no podíamos caer. Éramos una pluma blanca que flotaba libre y ligera, que bailaba, sin peso, sin miedo, sin límites. Y así pasaba una contracción tras otra, así vivimos las pulsiones de Vida. Yo me dejaba llevar, ella se dejaba llevar, todo fluía, mi respiración nos elevaba.

Cada vez eran más seguidas, intentaba sentarme a descansar entre unas y otras pero era imposible, antes de caer en el sofá tenía que volverme a levantar para moverme al son de la música que sólo nosotras escuchábamos, apoyada en la barandilla de la escalera mientras mi chico me ponía calorcito en el sacro. Paula apagó todas las luces y dejó todo en semipenumbra, me trajo agua, sacó a los peques, llenó la bañera cuando la pedí... estaba en todas partes para lo que hiciera falta, y en realidad parecía que no estaba. Y mi chico... mi chico era el sostén más fuerte que pueda existir, siempre ahí para mí/nosotras.

Subimos al baño para meterme en la bañera y ahí me relajé por un segundo, pensando que ahora podría descansar, pero de nuevo contracción, contracción, contracción... yo no sabía porqué iba tan rápido, pensaba que estaba en el principio, el dolor era similar a las primeras pulsiones del parto de Raúl, muy manejable, incluso lo agradecía, era el inicio del viaje para ver a Iara por fin. Ni siquiera puedo llamarle dolor, hasta que llegó una contracción en que perdí el rumbo, no podía respirar bien, mis pensamientos iban hacia el hospital y la epidural, quería que me llevaran para dejar de sentir ese dolor. Cesó y me di cuenta de algo, vi gotas de sangre caer al suelo y dije: Iara ya está aquí. Mis recuerdos me dicen que miré a Paula para decírselo, pero no sé si fue así o es lo que mi mente ha guardado... Quise ir al baño pero supe entonces qué era realmente lo que empujaba por salir, así que toqué mi vulva y me di cuenta de que la cabeza de mi niña ya estaba allí y no lo pude creer. Estábamos preparados para pasar la dilatación en casa y acudir al hospital cuando las cosas estuvieran más avanzadas, pero Iara ya estaba allí. No tuve tiempo de pensar en ello, solo me dejaba llevar...

De repente tuve ganas de pujar, les dije sorprendida aún: "¡¡Tengo ganas de empujar!! ¡¡No puede ser!! ¡¡No puede ser!!" A lo que Luis me dijo muy suave y tranquilo: "Empuja" Y me colgué de él y me abrí, sin dolor, transformando esa sensación en placer. Al primer pujo sentí que la cabeza bajaba pero aún no salía, no sé si rompí la bolsa aquí o antes... Al siguiente sentí la intensidad de mi periné estirando al máximo, y de repente el placer del paso de la cabecita de la pequeña Iara, y la toqué por instinto, blandita, mojadita, calentita... Llené todo de sangre desde entonces, mi cara, la de Luis, el mueble, su ropa... Todo se llenó de olor a Vida.

Paula estaba detrás de mí, agachada, con Edén en el fular, me preguntó si quería recibirla, le dije que no podía, que estaba colgada de Luis y necesitaba seguir así, Luis también dijo que no, y le hizo un gesto para que fuera ella la que la sostuviera para darle la bienvenida. Y al siguiente pujo la tenía en sus manos, sosteniéndola escasos momentos antes de pasarla bajo mis piernas para que pudiera saborearla por fin.

Todo se dio rapidísimo, me llené de emoción en ese instante en que nuestras pieles se tocaron, me tumbé en el suelo con ella sobre mi vientre, sintiendo su calor, su humedad, su olor, esa dulzura que me regalaba. No había lágrimas, me sentía explotar por dentro... ¿cómo era posible sentir tanto Amor? Pasamos minutos tiradas en el suelo, entre toallas, mirándonos, abrazándonos, sonriendo y Sintiendo. Estaba en un estado de hiperconsciencia, ¡¡¡estaba repleta de la hormona del Amor!!! La verdad, no pensé en Raúl, pero de repente Paula lo trajo consigo, y era justo lo que quería en ese momento, qué maravilla que te anticiparas a mis pensamientos... Nos miró y aunque algo asustado, por la situación, la sangre, su madre hiperamorosa, siento que recibió a su hermana con Amor.

Tras ese rato de gozo llamamos a la ambulancia y todo siguió fluyendo fácilmente, fuimos al hospital sabiendo que volveríamos a casa en un rato, y allí todo fue sencillo, nos vieron a las dos, todo estaba bien y regresamos a casa felices para pasar nuestra primera noche en familia, otra vez.

Y sí, aunque aún hoy me resulte increíble, Iara nació en el baño de nuestra casa, sin haberlo preparado, en un ambiente cálido, acogedor, a la luz de las velas, tranquilas, rodeadas de la gente a la que queremos... fue PERFECTO. Nunca sentí que estuviera tan cerca, pero Iara lo tenía muy claro, ya me había mostrado que era una bala antes...

Fue un parto intenso, hermoso, bello, íntimo, rodeada de Amor. Fue Mágico. Era el nacimiento que ella ansiaba y me regaló el parto que yo necesitaba. Siento que fueron tres semanas de Viaje, aunque el final se dio en apenas 45 minutos. Disfruté enormemente del parto, desde el principio hasta el fin, lo sentí, ella me guió y yo fui su canal. Nunca pude imaginar un parto tan perfecto, con tanta conexión. Mi cuerpo se abrió con la sabiduría que está escrita en sus células, confié, estuve inmersa en el planeta parto...

Gracias mi pequeña belleza, por haberme regalado taaaaaaanto.

Gracias a mi pequeño monito, por ser tú, por abrir caminos.

Gracias mi Amor, por haber sido ese pilar, por tu entrega, por tu tranquilidad.

Gracias Paula, por haber estado sin estar, por haber hecho que todo terminara de girar, por haber recibido a nuestra hija en tus amorosas manos.

Gracias a la familia de Paula, por habernos acompañado también, por haber cuidado tan bien de nuestro pequeño en esos momentos.

Gracias a mis amigas, a mis "ángeles", por haberme acompañado en la distancia, por haber estado con nosotras de esa forma tan especial, por habernos insuflado Confianza y Fuerza, y sobre todo, Amor.

Doy gracias a la Vida...
































viernes, 7 de septiembre de 2012

Transformando (me)

Suelto, suelto, suelto...

Qué maravillosa sensación la de dejar atrás el lastre que llevábamos a la espalda, ella a mi lado lo hace también. Yo cargaba muchas cosas que quedaron grabadas en algún momento y que no nos permitían avanzar ahora. Cosas que Iara no quería para ella tampoco. 

Ahora somos más libres, nos sentimos más ligeras y capaces. Ahora eso a lo que temía ya no me da miedo. Incluso pienso en que si tengo que pasar más tiempo del que me gustaría en el hospital, ¿qué importa? Yo voy a parir, es un momento sagrado se dé donde se dé, y soy capaz, juntas somos poderosas. Juntas somos fuertes. Juntas, juntas, juntas... 

Y siento muy dentro de mí la Confianza. ¡Qué feliz me hace haber disfrutado de esos momentos finalmente! Si es que todo sucede por algo, aunque en principio no seamos capaces de verlo... 

Toda esta transformación que hemos hecho se debe a que hace dos días tuvimos que pasar una mañana entera en el hospital, el último lugar al que me hubiera gustado acudir en estos últimos días. La matrona no estaba demasiado convencida de que todo fuera bien debido a la altura uterina, así que nos mandó a hacer un control de monitorización del registro cardíaco de Iara y una ecografía. Si tengo que ser sincera, estuve a punto de decirle que no, que yo sentía que todo estaba bien, que no había ningún problema, pero decidí hacerlo por esa pequeña duda que ella tenía. 

No fui con miedo de que a Iara le pasara nada, todo estaba bien, pero la situación... me recordaba demasiado a esos últimos días pasados con Raúl, en que nos sentimos tan presionados. Lloré la tarde antes, me daba rabia tener que pasar por ello cuando casi me había convencido de que si llegamos a la semana 40 no voy a ir a monitores. El hospital de lejos hasta que sea necesario de verdad. 

Y ese día, ese día TODO se transformó. Ese día llegué allí pero en realidad Iara y yo no estábamos allí, estábamos conectadas, conectadísimas, respirando, cantando, danzando... Traspasamos el lugar en el que nos hallábamos y conseguimos volar a otro lugar, un lugar que me recordó a ese ansiado planeta parto del que salí al llegar al hospital cuando Raúl y yo estábamos de viaje. Anteayer me relajé estando en ese sitio que me daba miedo... Las dos conseguimos relajarnos. A pesar de las dificultades, que las hubo, porque cuando salimos del registro la ginecóloga se me acercó y me dijo que había algo que no le gustaba, que Iara estaba demasiado taquicárdica y quería que volviéramos a pasar por ello pero mucho más relajada. Y aunque en ese momento no era capaz de ver cómo relajarnos más, lo hicimos, nos hicimos más fuertes, cantamos mucho, visualizamos, y disfrutamos de un rato más de conexión profunda que nos llevó a bajar la frecuencia del corazoncito de Iara. Todo se puede transformar.

Bufff, ¡cuánto le agradezco a mi doula! Nos ha dado la conciencia sobre muchas cosas, pero sobre todo sobre la respiración. Cada vez estoy más convencida de que Respirar es Amar, lo siento muy adentro, y me ayuda taaaaaanto.

Mi Iara se mostró como es, una bala, con ese corazón latiendo a tope. Y mi hijo que todo fluye, como siempre. Se quedó más de 4 horas con Paula y sus niños, nunca lo había dejado con ellos, y estuvo disfrutando del momento. Solo lo había dejado una vez, una mañana hace tres meses con otra amiga y su peque. Y estuvo bien, pero con algún momento de buscar a mami. Ahora sentía que podía ser peor porque a estos peques no los ve tan a diario, pero ¡¡están tan en sintonía!! ¡Qué tranquila me quedé de que pasaran tan buena mañana!

SÍ, ESTAMOS LISTAS, VOY A PARIR LIBRE. Pase lo que pase, sea donde sea, sea como sea.

Para terminar, os dejo unas palabras que escribí para Iara en algún rato de espera que hubo en medio de esas cinco horas:

<< Pequeña Iara,
Aquí me tienes escribiendo sobre mis rodillas para contarte el día de hoy. Estamos en el hospital, el último lugar al que contigo quería acudir, pero así es. Controlaremos tu corazón de nuevo porque dicen que vas rápido como el rayo y les gustaría que fueras más tranquila, más relajada... pero tú eres lo que eres y siento que eso no lo pueden cambiar. 

Más aquí sigo, por ti, porque todo esto está suponiendo un trabajo interno que siento que tengo que hacer, suelto, suelto, suelto... Me dejo llevar... Vuelo, respiro, canto, te mezo. Te cuento que todo está bien, porque pase lo que pase, todo es y será perfecto. Te siento tanto, tan conectadas Madre e Hija, haciendo juntas un trabajo  que necesitábamos antes de tu nacimiento. 

Sigo a tu lado, no te dejo, y siento que tú a mí tampoco. No nos puede la ansiedad, somos fuertes y podemos con todo, aunque a veces decaigamos, pero seguimos unidas, llenas de Vida y de Amor. 

Respiro, respiro, respiro. Respiras, respiras, respiras. NOS RESPIRAMOS... Qué placer es sentirte así, llenarnos de energía con cada inhalación, llenándonos de Luz.

5 de septiembre de 2012>>

Por cierto, todo está bien. 

martes, 28 de agosto de 2012

Corazón emocionado

Ya están llegando las primeras... ya estamos disfrutándolas... GRACIAS DE CORAZÓN. Mi Alma se llena de colores al pensar en ese acompañamiento tan hermoso que estáis haciéndonos a mi pequeña y a mí. Las lágrimas brotan al leeros y sentiros, porque os Siento mucho. Gracias, gracias, gracias, por colmarnos de Amor, por hacer crecer la Fuerza y la Confianza, por llenarnos de caricias, besos y abrazos, gracias por hacernos sentir tan bellas. 

Estaréis a nuestro lado de manera tangible y me encanta sentir en mis manos vuestros corazones en forma de cuentas. Nos habéis regalado algo Mágico... Si es que esto es lo que tiene la Magia, que no nos hemos tocado nunca y ya me tocáis el corazón en lo más profundo. 

Estoy repleta de emoción, y la pequeña Diosa que llevo dentro también la siente. 

Gracias por este acompañamiento tan bello que nos regaláis ya hoy, y por supuesto, vamos a disfrutar de vuestra Energía a nuestro lado el día en que de otra manera ya, mi pequeña y yo nos volvamos a fundir en un solo ser.

OS QUIERO.


sábado, 18 de agosto de 2012

Floreciendo

Hace dos noches que me despierto a tu lado de alguna manera... debes de llamarme en sueños para que me acerque incluso más de lo que ya lo estamos durante el día. Las dos noches coincidiendo horarios, me desvelas a las 5 para mantenerme centrada en nosotras durante un par de horas, hasta que amanecemos juntas, felices y plenas. Porque yo lo siento en mi Alma, pero también siento la tuya dichosa y tranquila, apaciguada porque estamos acercándonos con Amor a ese día en que por fin nos miremos a los ojos. 

Cuando ya hemos disfrutado de esos momentos bellos meciéndonos junto a la Luna hasta que la luz del sol empieza a mostrar con más claridad los límites de todo, entonces mi cuerpo me lleva hasta nuestra cama familiar y me acurruco junto a mi Amor, que me recoge en un abrazo cálido que me lleva a un sueño profundo en cuestión de segundos. Gracias mi vida, por regalarme tu piel en ese momento tan bello, y transformarlo así en sublime. 

Me siento taaaaaan conectada que casi no lo creo. Soy una Mujer Fuerte y Conectada, lo siento dentro. En esas madrugadas antes del amanecer bailo contigo, te canto y te mezo en la cuna que poco a poco se va preparando para ayudarte en el Viaje. Te respiro, me respiras, nos respiramos hasta conectarnos profundamente. Nos veo flotando con esa respiración que nos da la Vida, suavemente, amándonos, amando a los que nos rodean, sintiendo el Amor que nos llega de ellos. Yo siento que Respirar es Amar, y así te lo cuento y así te lo hago sentir a ti también, pequeña Mujer, seguramente porque tú me lo has mostrado sutilmente. Te adoro Iara, adoro todo esto que me estás haciendo sentir... Eres Luz pura y blanca, así te vi un día en mi vientre cuando aún nadie podría decir que estabas ahí conmigo, y así te siento tantas veces. 

Y qué decir de ti, hijo, que nos regalas a tu hermana y a mí ese sueño tranquilo que nos permite contonear mis caderas al ritmo que ambas necesitamos. Te amo tantooooo... Deseo paladear el momento en que los dos os toquéis (de otra manera) tan intensamente como estoy disfrutando de estos momentos gloriosos del inicio del camino. Porque estoy segura que todo esto no es más que ese principio, momentos en que poco a poco estamos poniéndonos en sintonía y abriendo huecos.

Sin más, sigo floreciendo, y disfrutándolo.


lunes, 13 de agosto de 2012

Sintiéndonos

Hace semanas que quiero escribir, contar, mostrarme, mostrarnos... Sin más preámbulos...



Somos dos bajo la misma piel, nos quedan pocas semanas de sentirnos de esta manera, estoy disfrutándote pero a la vez casi estoy oliéndote y saboreándote, deseando el momento en que nuestras miradas se crucen por vez primera. Te amo tanto Iara... te siento tanto... 

Nos ha costado llegar hasta aquí... sobre todo a mí, mi Amor. Siento que haya sido así, siento no haber disfrutado más de este tiempo de conexión, pero la verdad es que así ha sido, y bueno, repito unas palabras que me llegaron bien hondo desde la primera vez que las escuché, porque siento que TODO ES PERFECTO y había muchas cosas que aprender, que sanar, que superar, con lo que no puedo hacer más que darte las gracias mi Vida, porque me has hecho crecer, de nuevo sorprendiéndome a mí misma siguiendo un camino que no era el que yo hubiera trazado, guiada de nuevo por esa Luz tan bella que vosotros, mis hijos, me habéis mostrado, cada uno a su manera.

De nuevo me encuentro en este dulce momento en el que estaría mil días más sintiendo tus movimientos, tus braceos y pataleos, tu energía sutil, que me hace ir justo hasta donde necesitamos, pero a la vez me siento deseosa de mirarte y olerte... mmmmm, qué placer cuando llegue ese momento... Con Raúl me ocurrió exactamente lo mismo, las últimas semanas fueron pura emoción, con esa dicotomía en mis emociones, pero tranquila, dejándome fluir, sin prisa, porque el momento llegaría, y esta vez también, mi bella sirena, queda tan poco... y a la vez me siento tan plena...

Empiezo a sentir esos cambios físicos que me hacen sentir que mi cuerpo sabe, que siempre ha estado preparado para esto, poco a poco va definiéndose esa línea que hará de camino hasta mi pecho cuando llegues, tornándose oscuros mis pezones para recibirte rebosantes de calostro y de mamá, va apareciendo también un cansancio diferente, haciéndome frenar del todo para prepararme para el viaje que ha de llegar pronto. A otro nivel, más emocional, siento que aunque durante todo el embarazo me he embarcado en un viaje interior, en una marea de sentimientos que a veces me ha mecido y a veces casi me han hecho zozobrar, hoy es aún más evidente ese cerrar puertas y mirar hacia tu ombligo y hacia el mío, recordando el viaje que un día yo también transité hacia la primera respiración. Esa respiración que llegado el momento será nuestra aliada. Es algo mágico que contemos con nuestra Paula, que nos ha mostrado tanto y que aún nos mostrará tantas cosas, eres una bendición, gracias por querer acompañarnos con tantas ganas y tanto Amor. Me siento tan querida por tu familia, tan abrazada...

Iara, visualizo las horas que pasaremos en conexión con la Vida, con la sabiduría que nuestros cuerpos de mujeres esconden, y me maravillo y me lleno de placer. No sé cómo será, ni dónde ni cuándo, pero yo voy a estar abrazándote suavemente con cada contracción, sintiendo como centímetro a centímetro vas acercándote a mis brazos que terminarán de envolverte en ese aura de Amor. Una Luz intensa estará con nosotras, una Luz que nos llenará de energía cada vez que respiremos, porque respiraremos juntas, y voy a tratarte y a tratarme amorosamente en cada instante, sintiendo todo ese Amor que nos rodea a ambas, dejándonos llevar como si fuéramos una pluma que vuela con una leve brisa, con esa suavidad. Papá estará para sostenernos como solo él puede hacerlo, regalándonos su fuerza para que no nos sintamos desfallecer, haciéndonos sentir grandes cuando no veamos más allá, cubriéndonos de besos cuando estemos piel con piel... Gracias papá por acompañarnos, por dejarme sentir.

En estas últimas semanas estoy preparándome para ello, probando, sintiendo, descubriendo sensaciones y emociones junto a nuestra Doula, pero ¿sabes qué? Corazón, ya estoy lista, cuando desees, aquí está mamá deseando acompañarte en el viaje.


viernes, 1 de junio de 2012

La fuerza de lo evidente

Hoy por fin empiezan a surgir de nuevo los colores, tímidamente primero, haciéndose poco a poco más intensos y esperando que tomen ese color vivo y luminoso de antaño.

Los grises comienzan a ser parte del pasado...

Algunas veces no somos capaces de mirar más profundamente, solo vemos lo superfluo, lo insignificante, y no nos damos cuenta de que poco a poco vamos perdiéndonos en la forma y nos dejamos la esencia. Eso nunca debería haber pasado en tan gran medida.

Hoy esa esencia se muestra con infinita claridad, ¿cómo no verla antes? Pero ha sido un momento de lucidez el que ha iniciado este cambio tan necesario para volver a MIRAR de verdad.

Gracias a esos duendecillos que nos rodean y nos envuelven de Amor, de ese Amor que desde siempre nos ha sobrevolando y llenado de gozo.

lunes, 7 de mayo de 2012

Todo mi Amor para Ti

Desde esta casita que tengo en la red quiero ofrecer sostén, ánimo, acompañamiento, tranquilidad, y sobre todo mucho, mucho, muuuuuuuuucho Amor para Ti, mi Ángel, y para esa belleza por venir. Sé que hoy es un mal día, pero también sabemos que pasará, y que la Vida seguirá fluyendo, y Tú con ella. 

Siénteme cerca y si me necesitas, ahí estaré más cerca aún, ya lo sabes mi Amor. Te quiero, os quiero. Y hoy os mando todo el calor que hay en mi Cuerpo, toda la fuerza que hay en mi Alma y todos los colores que hay en mi Corazón. 

Sin más, me despido desde aquí, esperando llenar un poquito tu preciosa cabecita con sentimientos y pensamientos positivos. 

Mucha Luz y mucho Amor. 


martes, 28 de febrero de 2012

Sensaciones

Me doy cuenta de cuán distinto es este tiempo del que vivíamos hace justo dos años, a pesar de la similitud de fechas. Tiene gracia darse cuenta de las diferencias, recordar lo que sentía y hacía aquellos días y descubrirme sintiendo algunas cosas semejantes y otras tan distintas, que parece mentira.

Han pasado dos años, dos años de experiencia, de crecimiento, de descubrimientos, de METAMORFOSIS. Sí, así me siento, como un huevito que se ha ido transformando y ahora es una linda mariposa llena de gracia y belleza (menudos cumplidos me echo ¿eh?). Porque hoy soy MADRE, soy MUJER, soy BELLA, me siento bella y me quiero (casi)como soy. 

Pero volvamos al tema que me ocupaba. Durante el proceso de cambio que supuso el embarazo de Raúl intentaba escuchar a mi cuerpo y hacer un poco lo que me dictara, porque sentía su sabiduría de alguna manera, aunque no fuera del todo consciente, sobre todo al principio. Quizás con esta actitud estaba escuchando a mi bebé, pero desde luego de eso puedo asegurar que no era consciente en absoluto. 

Hoy escucho a mi bebé de manera activa, pero en ocasiones no puedo dejarme llevar por lo que siento, a veces porque tengo que compartirme con Raúl, y él aún no comprende demasiado bien  que mamá está cansada, y otras veces es mi propio sentimiento de culpa al respecto de esto el que no me deja mecerme al ritmo de mi cuerpo. Sí, siento que si me dejo ir, si me permito descansar, escucharme y hacer lo que necesito, estoy abandonando un poco a Raúl. Sé que no es el verbo, me suena grandilocuente, no le abandono, pero siento que le dejo un poco, porque me necesita.

Estoy empezando a "repartirme". Siempre he creído que el Amor no se divide, sino que se multiplica, y veremos cómo lo hacemos para que sea realmente así, jejejeje. 

Bueno, leed todo esto que cuento con un poco de perspectiva, solamente estoy dejando volar mi mente y mi corazón, pero no siempre me siento así, por descontado. Creo que este es otro crecimiento, otro aprendizaje. 

Por las noches, cuando mis hombre están ya durmiendo, me paro a mandarle mi Amor a est@ bebecit@ lind@, respiro para él/ella y le siento más cerca un ratito íntimo, relajándonos antes de conciliar el sueño. Nos regalo estos momentos en que puedo desconectar de todo lo demás. 

El resto del día, muchas veces, me mantengo impasible y casi insensible sin quererlo, y me muevo entre la incredulidad y el miedo en las ocasiones en que mi cabeza empieza a darle vueltas al temita de la eco la semana que viene... esto pasa, claro, cuando recuerdo el primer embarazo. Pero soy capaz de sentirme bien con ello, de saber que es normal que tenga estos miedos, y sin embargo descubrir que soy consciente de que la Vida correrá como tenga que correr, y de aceptarlo. 

Otras veces, cuando soy capaz de encontrar el momento, me adentro en mí misma y en mi útero, y me siento completamente FELIZ. Porque la Vida me inunda. Amo los cambios que están aconteciendo en mí, esa barriguilla incipiente que se hace más evidente al final del día, la forma en que se ensanchan mis caderas para hacer hueco, el cansancio que me hace frenar... Todo es mágico. Así es el camino de la Vida y de Amor, un camino para disfrutarlo y gozarlo. 

lunes, 30 de enero de 2012

El dolor de una pérdida (reflexiones)



Durante el tiempo que llevo con el blog no me había parado a escribir sobre algo importante. No sé porqué, no sé si lo había dejado atrás, olvidado para que no me doliera. La cuestión es que en este tiempo ha despertado ese recuerdo dormido del dolor que pasamos con la pérdida de nuestro primer bebé y siento la necesidad de contar un poco más sobre ello, sobre ese bebé, sobre ese embarazo. Tengo la necesidad hoy de no dejarlo relegado al fondo de mi corazón, porque fue tan importante para nosotros...

Queríamos aumentar nuestra familia, ahora no sé si fuimos nosotros los que llamamos a ese bebé o fue él el que decidió ser nuestro hijo, pero llegó rápido a nosotros, y se fue casi tan rápido... Me quedé embarazada antes de darme cuenta siquiera de que habíamos decidido tener un hijo, pensando que quizás tardaba en llegar. Fue una felicidad infinita la que nos invadió al ver el sí en la prueba de embarazo. Yo no había notado nada antes, no era consciente de ser portadora de una nueva vida hasta que tuve la primera falta. 

Empezamos a disfrutar de la noticia de manera espontánea, sin pensar siquiera que algo podía ir mal, no era una posibilidad para nosotros. Lo contábamos ilusionados a todo el mundo. Pero hubo algo en aquel primer embarazo distinto de los que le siguen, y es que yo no sentía la magia de la conexión con ese ser que estaba creciendo en mi interior. No me paraba a disfrutarlo conscientemente, solo era una idea en mi cabeza, no viví la magia de la gestación. 

Estaba tan desconectada que ni siquiera me di cuenta cuando decidió marcharse. Me encontraba mal, pero lo achacaba al embarazo, sin más. No busqué en mi interior nada más. Cuando llegamos a la ecografía de las 12 semanas nos descubrieron una verdad dolorosa, hacía tres semanas que su pequeño corazón había dejado de latir.

Fue muy difícil despedirse de alguien que ya no estaba hacía tres semanas, yo tampoco era quién soy ahora, y no llegué a aceptarlo en aquel momento. No entendía qué había pasado y buscaba una culpabilidad por mi parte. Sé que no fue culpa mía. Siento hoy que ese bebé vino a nosotros sabiendo lo que iba a pasar, y aún así pasó por ello porque era la experiencia de vida que le tocaba, y porque a nosotros también nos enseñaba con ello. No sé si me explico... 

Tuvimos que ingresar y pasar por quirófano. Y volver a casa al día siguiente con las manos y el vientre vacíos. Fue dificilísimo para mí dejar de pensar en él o ella con esperanza y mirarle desde entonces con nostalgia. Nos repetían (las personas de alrededor) que en seguida estaría otra vez embarazada, que no me preocupara, que no sufriera. Pero era tan difícil escuchar esas cosas para mí... 

Enterré un poco su recuerdo, pero al volver a quedarme embarazada algo en mí me hizo recordar a aquella criatura, a aquel hijo que habitó mi útero por primera vez, y contárselo al pequeño que estaba en esa misma casita. Así sentía que no le engañaba, que no se sentiría extraño en un lugar que ya había estado ocupado antes. No sé explicarlo mejor... 

Así empecé a sanarme a mí misma. Además, con el embarazo de Raúl empecé a vivir las cosas de otro modo, descubriendo un mundo de crianza que no conocía, un mundo espiritual que me captura poco a poco, y en el que aún hoy buceo maravillada, conociendo día a día cosas nuevas sobre mí, sobre los demás, sobre el universo. 

Hoy, que vuelvo a ser una poderosa mamá gestante, vuelvo a alimentar desde lo más profundo de mi ser a otra criatura, estoy totalmente conectada con él/ella e incluso conmigo misma. Disfrutando estos momentos como no lo había hecho antes. Gracias bebé, por escogernos. 

Sé que este momento que vivo ahora fue iniciado por ese ser precioso que habitó mi matriz por primera vez, que vino a enseñarme tantas cosas que aún hoy están siendo desveladas ante mis ojos y mi alma. Gracias hijo. Te quiero.

viernes, 13 de enero de 2012

2011: Haciendo balance


Ahora que las fiestas han pasado, ahora que estamos más tranquilos y de (casi) vuelta a la rutina, me gustaría hacer balance de este pasado año, de todas las cosas que han ocurrido en nuestras vidas, que son muchas. Aunque esté blog se inició en 2010, antes de que naciese nuestra pequeña cría, en realidad la que escribe y suscribe no es la misma, siento que soy otra yo, que esas primeras entradas de 2010 fueron escritas por la otra, la que ya nunca más seré. Las personas siempre vamos cambiando, y está claro que lo que dirías o escribirías en determinado momento no es lo que dirías o escribirías en otro, pero en este caso en particular, siento que me he deshecho de muchas capas de Carol, capas que me resultaban innecesarias aunque no lo descubriera hasta más tarde. He ido mudando y desnudándome hasta quedar en la esencia de lo que soy, en la Madre, en la Mujer, en la Persona.

Hay una cosa que siempre me ocurre, y es que suelo quedarme con lo positivo de la vida, del resto voy olvidándome, no sé si será mejor o peor, solo sé que mi subconsciente así lo hace por mí, así que mis recuerdos están llenos de cosas buenas, y no me quejo. 

A inicios de este 2011, me doy cuenta de que trampas de mi subconsciente a parte, ha habido tantas cosas positivas que algunas veces me abruma pensarlo... Hoy me voy a emocionar, es lo que ocurre cuando una se pone a echar mano de un tiempo tan bonito y tan enriquecedor. 

El año comenzó con un bebé de 3 meses escasos en los brazos, un bebé que nos ha llenado tanto la vida desde que llegó que a veces lo hablamos y no podemos creernos que hayamos podido vivir sin él tantos años antes. Esos primeros meses fueron de cambio, de adaptación, de descubrimiento, de enamoramiento, de refusión... Y tras ellos, ya sin ninguna duda sintiéndonos una familia, se inició el que ha sido el mejor año de nuestras vidas, aunque me pareciera imposible que eso fuera posible dado lo que el 2010 trajo para nosotros. 

Desde marzo o abril, no lo recuerdo con exactitud, surgieron los paseos que lo cambiaron todo. Ahí empezó a resurgir la Tribu perdida. Desde el grupo de lactancia una mamá, Alba, comentaba que le gustaría salir a pasear con su peque y otras mamás, que no tenía aquí a nadie puesto que llevaba poco tiempo en la isla, y se sentía un poco sola. Nos apuntamos la segunda semana, era un paseo semanal para hablar y conocernos. Para mí era la oportunidad de estar con gente que veía la maternidad de manera similar a como yo lo hacía, ya que mi entorno empezó a chirriarme. Nos conocimos, hicimos migas y poco a poco fue surgiendo una amistad entre algunas mamás con sus bebés. 

De aquellos paseos, que hoy están en standby (aunque es una pena) fueron surgiendo otras cosas como quedadas para comer con las familias, algunas quedadas en casa, en el campo o en la playa, cumpleaños de los papás, mamás y pequeños... Proyecto de asociación para la crianza (que finalmente quedó un poco en el olvido), el proyecto del huerto, que al final ha sido hecho realidad (tengo que colgar las fotos de nuestras habas, las lechugas, los guisantes, las patateras, las acelgas... ;) ) , actividades varias que han ido surgiendo en relación a nuestra nueva vida, como la construcción de la compostadora, el horno solar o el domo...

Poco a poco nos hemos ido uniendo en pequeños grupos, debido al feeling personal que surge con unos más que con otros, y ahora mi familia son otros dos núcleos familiares y nosotros. Vivimos super cerca y la unión que ha surgido entre nosotros es tan bonita y tan sincera... Me siento agradecida a la vida por haberme acercado a ellos. Estoy aprendiendo muchísimo, sobre alimentación, sobre agricultura, sobre ecología, sobre bioconstrucción, sobre terapias alternativas... pero sobre todo estoy aprendiendo sobre mí misma. Compartimos muchas cosas, nos sentimos en una intimidad que ha surgido de manera natural, algo que nunca antes me había pasado con nadie de forma tan inesperada, rápida y espontánea. Y claro, me hacen feliz. Me permitís que haga una pausa para decirles: GRACIAS FAMILIA. 

Voy a hacer lo posible porque los paseos con el resto de familias se reanuden, a medida que empiece el buen tiempo será más sencillo, seguro, y así volver a tener esa gran familia siempre cerca, que se les echa en falta un montón.

En lo personal, en mi interior, estoy intentando hacer un cambio que creo que poco a poco va surgiendo. No es que quiera ser otra, sino que quiero ser capaz de ser la que escribe, la que siente, la que tantas veces se queda con ganas de dar un abrazo y un beso, de decir te quiero cuando lo siente así. Por ello, quiero dejarme ser, quiero dejar que las emociones que siento por dentro puedan salir libres, sin miedo. Aunque no lo he conseguido, estamos en el camino, poco a poco la ternura y sensibilidad que siento por dentro brotará en cada palabra y gesto, ¡eso espero!

Este año me ha traído algo muy bello, algo en lo que al menos yo no pensaba cuando pensaba en tener un hijo, al menos de manera consciente. Y es que verle crecer me está suponiendo un proceso mágico, un aprendizaje. No es lo que te cuentan antes de que nazca, no es educarle, no es formarle como persona... es verle hacer todo eso a él solito, solo con tu apoyo, con tu acompañamiento, con tu amor. Es magia, pura magia. Porque desde que Raúl nació he descubierto que tengo que hacer poco, bien poco, y mucho a la vez, es cierto, pero realmente me sale así, no es premeditado, y me está resultando fácil, para desconcierto de los que me auguraban un futuro negro. Es cierto que hay momentos en que te tirarías de los pelos y te los arrancarías todos, pero son cosas puntuales. Yo soy capaz de ver que los niños son buenos, que lo que les tuerce de alguna manera es la sociedad en la que vivimos, e intento que mi nene esté en un ambiente cercano, el íntimo, que esté repletito de amor, porque pienso que es la base para todo. 

Este año la vida me ha traído personas maravillosas, además de estas familias guapas. Me ha acercado a una persona muy especial, a la que me unía ya un sentimiento pero que no era capaz de poner en ningún lugar, algo intangible, como si no fuera del todo cierto. Siempre la llevo en el pensamiento, siempre la tengo en el corazón, un trocito de mi alma se va con ella. Es Paula, mi Paula querida. La conocí el año pasado, estando embarazada de Raúl, y me ha aportado tantísimo... Tengo una gran confianza depositada en ella, la quiero con todo el corazón, es tan bella que creo que no es capaz de intuirlo siquiera. 

También me ha traído tantas cosas el blog... Sí, desde un montón de amigas que están ahí cada día, al otro lado, hasta CRYA, que ha derivado también en una amistad arcoiris, ¿verdad? Sois bellas y bello también nuestro chico del grupo. Me siento tan acompañada por este (en principio)frío mundo virtual. Lo he dicho muchas veces, pero repito: ¡¡hay tanto amor en la red!!

Y por último me gustaría nombrar algo más. Siento que el ser madre, que el ser la mamá de Raúl, ha hecho brotar algo que no sabía que estaba en mí. Años y años de sabiduría ancestral, años y años de mujeres que sabían lo que tenían que hacer, que tenían despierto su útero y sus hormonas, su cuerpo, y lo escuchaban, sin miedo. Yo no fui capaz de hacerlo en el nacimiento de Raúl, pero mi instinto dormido se ha avivado y ahora escucho más a esa parte, como lo hacen nuestro niños en su pureza, ¿no es así? Ahora me dejo llevar más por esa sabiduría de Mujer que llevo dentro.

Y bueno, la vida ha sido en especial buena conmigo este año, espero seguir haciendo las cosas al menos tan bien como para poder seguir sintiendo este Amor que me rodea y me abraza cada día.

viernes, 16 de diciembre de 2011

Regalando Amor



El otro día quería escribir varias entradas y no hubo tiempo para ello, los premios se llevaron todo el que tenía disponible para el blog. ;) Sobre todo quería escribir la siguiente entrada, espero que os guste:

Me he dado una vuelta por las casitas de mis amigas, recibí bonitas noticias, me he acordado de personas especiales, CRYA ha publicado la guinda que pone punto y final a la campaña #ConciliarEs, y estoy en un momento un tanto difícil con Raúl, porque está malito. Por todo ello estoy especialmente amorosa.

Y para que ese Amor que siento crezca y se expanda, quiero repartir algunos mimos virtuales, porque me sale así y me apetece. Mmmmm, qué gustito el calorcito que te sube por el cuerpo cuando piensas en esas personas especiales, ¿verdad? Pues yo quiero enseñaros las casitas de algunas de ellas hoy.

Desde que la conocí me quedé prendada, su rinconcito es mágico, porque ella es poeta. Cada vez que paso a leerla no puedo resistirme y me siento a escucharla embobada, como si estuviera contándome un cuento de esos que te tienen con la boca abierta cuando eres niño, pero además con las más bellas palabras, con una sensibilidad llena de matices y con todo el Amor que corre por sus venas. Siento que leerla es asomarme a otro prisma para mirar al mundo, siempre salgo de allí con la sensación de haber llenado otro huequito en el corazón, de haber abierto otro camino para mi Alma. No puedo evitar emocionarme con cada palabra, siempre, siempre, siempre. Ella es pura delicadeza, es Luz. Me tiene embelesada, aunque aún no nos hayamos cruzado, o quizás sí, esa es la magia de la situación... Nuestras pupilas estarán algún día la una frente a la otra, y tengo que confesar que siento un poquito de vergüenza y nervios en el estómago cuando lo pienso, no sé si por no estar a la altura, jiji... Pero sí, tengo tantas ganas de conocerte... Gracias Cocolina, por estar al otro lado, tan cerca y tan lejos aún. Pasad a leerla, seguro que no os querréis marchar nunca, su blog, Buceando en mí.

Sobre ella tengo tantas cosas que decir... pero realmente, si pasáis a verla y la leéis atentamente, no haría falta. La he conocido por dos veces, una antes de CRYA y otra después, la primera me encantó, pero al volver a leerla de nuevo, tras conocerla de otra manera, en otra faceta, en otro momento para mí, me ha vuelto a enamorar. Su espacio está lleno de ternura, a veces, tras leerla, pienso que por supuesto que es madre, si es que ha nacido para ello, está claro. Sus reflexiones me despiertan cosas que estaban adormecidas, que quizás sentía de la misma manera, pero no soy capaz de exponerlas así, de manera tan lúcida y clarividente. Destila Amor, por supuesto, y un respeto colosal, iba a decir hacia los niños, pero es hacia las personas en general, porque los niños no son distintos, no se merecen que les tratemos distinto en este sentido, se merecen exactamente la misma consideración que un adulto, ¿verdad? Y además de enseñarme tanto, me transmite calidez, cariño y algo más que no sé describir, ¿será que también es mágica? Sí, también tienes Luz. Gracias Carol, por ser parte de esta tribu que me abraza cada día. No lo dudéis, pasad a verla, su blog, Con ojos de madre.

Otra mamá sobre la que quería contaros es sinceridad en sí misma, clara como el agua, ella es transparente. A mí me transmite mucha fuerza y franqueza. Su casita está llena de cosas distintas, a veces sentimental, a veces emotiva, a veces llorosa, otras feliz, otras divertida... No sabría decir con cual de ellas me quedo, ¡me gustan todas sus facetas! Cuando la leo siento que casi la estoy viendo, y eso es muy muy especial. Ni qué decir tiene que mueve masas con sus palabras, ella es la chispa que ha iniciado un movimiento grande que nos lleva de cabeza. Gracias Ira, por habernos despertado, eres grande. No os dejará indiferentes, es pura pasión, su blog, Mà a mà, pell a pell, cor amb cor.

Y la última, una mamá a la que adoro, es un bombón, una persona extraordinaria, de las que hacen que tu vida sea más dichosa por estar a tu lado. He hablado de ella en muchas ocasiones, antes de que fuera bloggera, antes de que pudiérais conocerla, y ahora que tiene un rincón desde el que mostrar y compartir, no os lo podéis perder. Ella tiene la luz que hace que todo brille a su alrededor, y ahora que está en un bello momento, es aún más poderosa. Paula, te quiero. Su blog, Paula Crespo del blog Nacer y Renacer.

Últimamente estoy muy cerca de ellas, quizás por eso quiero mimarlas un poquito más. Otro día más, seguiré dándome una vuelta por los hogares de mis amigas virtuales, las que hacen que todo tenga un poco más de sentido cada día.

Además de presentaros a unas amigas, quería contaros un par de cositas más, una es que ayer se publicó una entrevista que me pasaron hace unos meses desde Mundobebés. Ya me diréis qué os parece, ¡yo estoy encantada! ;) Y lo último, os cuelgo aquí el maravilloso vídeo que se han currado en CRYA tras la campaña #ConciliarEs. ¡¡Gracias chicas!! ¡Sois unas cracks!



Besos y abrazos para tod@s.

miércoles, 26 de octubre de 2011

Los regalos de Raúl (V). El Amor



No es que haya descubierto el Amor ahora, porque me siento afortunada de compartir mi vida con mi chico, del que estoy profundamente enamorada (ahora sería capaz de decir que desde siempre, antes de conocerle incluso). Pero desde que Raúl llegó a mi Vida, soy capaz de sentir de otra manera, y eso se traduce en otras formas de amar, distintas a las que conocía hasta el momento.

Siento el Amor maternal, ese que es incondicional y que no tiene límites, que todo lo puede y que hace que desee que nuestro bebé pueda ser libre, pueda decidir, pueda ser consciente en cada paso, pueda crecer sintiéndose una persona amada y contenida, respetada y valorada. Le quiero tal cual es, sin ningún atisbo de querer cambiarle, porque es perfecto, como todos lo somos en nuestra individualidad. 

Pero además de sentir este gran Amor que me atraviesa y ha ido creciendo desde que le supimos con nosotros, me encuentro con que mi forma de amar ha cambiado y sigue haciéndolo. Intento ver siempre la Bondad de las personas que me cruzo, intentando no juzgar sus actos, aunque a veces aún me resulta difícil... Intento mostrar mi cara más amorosa a todo el mundo, queriendo demostrar lo que siento, quitándome la coraza que a veces me caracteriza. Además de pararme cada día un momento para ser consciente del Amor que me rodea, que ahora me doy cuenta, es mucho. 

Y también tengo que agradecer a Raúl, a la Vida, que haya puesto ante mí a tantas personas hermosas, bellas, que me muestran su Amor de las maneras más dispares, sintiendo como me llega y me envuelve desde cada una de ellas. 

Desde que nació el peque, la crianza nos ha unido a otras familias, nuestra forma de ver las cosas nos ha acercado, y nos sentimos acompañados, sentimos esa tribu perdida, la tenemos aquí, con nosotros, y somos afortunados. 

Así que el Amor me rodea, me llena y me hace feliz. Soy una mujer enamorada, amada y amante. Y ahora, de manera Consciente. 

sábado, 22 de octubre de 2011

El Universo me llena de Amor

Tiene gracia que yo vaya a escribir esto, hace unos meses me hubiera resultado extraño pensar que lo haría, pero hoy las cosas fluyen de esta manera, así que...

El Universo trae siempre lo que necesitas a tu vida, en el momento idóneo. No sé de qué manera, ni cómo llega, pero lo que es necesario en ese preciso instante, lo que es necesario de verdad, lo que tu yo más íntimo precisa, se coloca justo delante de ti.

Desde que nació Raúl, incluso antes, cuando estaba en mi vientre y empezaba a mostrarme desde allí lo maravilloso de la vida y quién era yo en realidad, cuando nuestros sentimientos se entrelazaban de manera perfecta, desde ese momento, mi camino ha sido un paseo de flores, de Luz, de Vida. Nunca pude imaginar que la Maternidad me aportaría tanto, tantísimo. 

Anteanoche ese Universo que nos envuelve, la energía mágica de la vida, me trajo las palabras hermosas de dos mujeres que han aportado y aportan mucho a nuestra vida, en unas horas me encontré con varias sorpresas por su parte, sorpresas que trajeron felicidad a mi día. 

Justo en un momento en que necesitaba esos mimos maravillosos que solo mujeres como ellas, ángeles como ellas, pueden ofrecer. Gracias Paula querida, gracias Rocío, amor. Gracias a las dos por llegar en ese momento a tocar mi corazón con vuestras palabras. 

Esta mañana leía a Paula y me emocionaba hasta las lágrimas con las cosas tan bonitas que ve en mí. Tengo que mostraros lo maravillosa que es, pinchad y veréis.

Y no puedo hacer otra cosa que agradecérselo, aunque como bien dice ella con palabras de Osho: La auténtica gratitud nunca puede encontrar palabras para expresarse a sí misma. Todo aquello que es sentido con el corazón inmediatamente va más allá de las palabras, de los conceptos, del lenguaje. Se puede vivir, puede brillar en los ojos, puede emanar como una fragancia por todo el Ser, puede ser la música del silencio. Pero no se puede expresar...

Os quiero a las dos.

Y finalmente mandar un cálido abrazo para Edén, así se llama el/la bebé de Paula. Qué emocionante, qué preciosidad.

lunes, 3 de octubre de 2011

Corazón dichoso



Mi corazón tiene hoy otro motivo por el que palpitar fuerte y con ganas, ayer me sentí más feliz aún si cabe, porque me dijiste que sí, que estarías conmigo cuando llegara el momento, y no quepo en mí de gozo.

Quizás nuestra relación ha sido a saltitos, contadas las ocasiones en que nos hemos visto, pero desde que te conozco siempre sentí esa magia que emana de cada poro de tu piel. Eres mágica, ¿lo sabías? Así que ahora sé que esos meses, ese día, en esos momentos, estaré rodeada de esa magia que siempre traes a mí. 

Gracias por tus piropos, gracias por tu alegría, gracias por no haber dudado al decirme que sí, ha significado mucho para mí. Gracias por tu regalo, ¡me encanta nuestro nuevo fular! Ya me gustaba antes de que nos lo regalaras, pero ahora me gusta aún más por lo que significa, porque ha sido un regalo fruto de la felicidad y me encanta...

Te quiero, por todo lo que me has regalado hasta ahora, que ha sido mucho, y por la persona tan maravillosa que eres. ¿Te he dicho que eres mágica? Como ayer me decías tú a mí, no soy capaz de demostrarte con lo que te estoy diciendo lo feliz que me has hecho, la alegría que siento y las ganas que tengo de que nos acompañes. 

Quiero que sepas que hace tiempo que estoy dándole vueltas al asunto, y lo tenía muy claro, quiero que estés a mi lado. Solo me faltaba pedírtelo y ahora ya está todo listo, quizás no falte mucho...

jueves, 25 de agosto de 2011

La revolución que significó mi embarazo



Hoy estoy recordando días y sentimientos pasados, en días como hoy de hace un año yo me encontraba en la recta final de un embarazo mágico, que supuso una catarsis en mí. La que era se perdió tras la explosión que se dio en mi interior al crear y portar vida conmigo. 

Siempre deseé ser madre, y el momento iba llegando, hasta que finalmente nos decidimos a embarcarnos en la que pensábamos era una aventura, pero no tan enorme, la más importante sin duda de nuestras vidas. Cuando me quedé embarazada no era consciente, quiero decir que no busqué, no me informé, no indagué, simplemente quería ser mamá y no me planteé nada más al respecto. A mi alrededor había otras madres que lo habían sido hacía poco, amigas a las que veía hacer y no pensaba en si lo que hacían con sus hijos me parecía bien o no, simplemente no me fijaba. Entonces, cuando Raúl llegó a mí, cuando se aposentó en mi interior, cuando le notaba... TODO CAMBIÓ. 

Acabo de leer un par de relatos de Una nueva maternidad y me he quedado pensando en ellos, me vienen al pelo hoy porque lo que estoy contando es algo que a sus autoras les sonará, y puede que a alguna de vosotras también. Los relatos en cuestión son Crianza natural o como salir de matrix, cuya autora es MªJose García, y Escojo el equilibrio, escrito por Raquel Tasa. Aprovecho para agradeceros a las dos las joyas que me habéis prestado en forma de letras, las disfruto cada día. A las que me leéis, os recomiendo leer a estas dos mujeresmadres, que emocionan.

Siguiendo con el hilo, mi maternidad ha sido un renacer en toda regla, en el texto de Raquel ella misma dice: "Me da hasta vergüenza decir que esto era lo que pensaba, incluso estando embarazada". Y yo podría firmar estas frases, aunque no me dijera directamente las cosas que ella cuenta, yo estaba convencida, porque así lo había visto a mi alrededor, que las cosas eran de esa manera. Que los hijos se crían con "métodos estivilleros", que la teta era si se podía y además eso de un niño andando y tomando teta era raro al menos, que las guarderías les venían muy bien a los niños porque se socializan...

Y me da vergüenza encontrarme con estos pensamientos antes de que naciera Raúl, porque no eran decisiones tomadas de una manera consciente, tomando las riendas de mi maternidad, de la crianza de mi propio hijo. Eran más bien un dejarme llevar por lo que me rodeaba, sin pensar si todas esas cosas iban conmigo y sobre todo si iban con mi hijo. Hoy tengo la sensación extraña de que aquella que veía esa manera de crianza y la aceptaba como buena para sí misma y su familia no era yo misma, puesto que hoy lo que me define es justo lo contrario...

Quiero hacer un inciso para decir que abogo por una crianza respetuosa para nuestros hijos, que creo que deberíamos siempre criar con apego porque con amor siempre es mejor, porque los brazos amorosos de unos padres dedicados y acompañantes siempre serán más positivos para el crecimiento de cualquier niño que cualquier chupete sin más, meneo de carrito o muñeco para ir a dormir. Pero cada uno practica la crianza como buenamente puede, sabe o quiere, no critico a nadie por ello, simplemente explico lo que a mí me sucedió, respetando las decisiones de los demás siempre que no se dañe a los niños. 

Un hijo te cambia siempre, a veces más y a veces menos, y en mi caso ha sido renovador. Mi hijo me ha enseñado tantas cosas en este poco tiempo juntos que parece hasta mentira, es mi maestro, un maestro lleno de vida. 

Por casualidades empecé a ir a yoga prenatal y desde aquí hasta hoy no ha habido freno al torbellino que ha cambiado mi vida por completo. Y siento que algo dentro de mí estaba ahí a punto para despertar y desmontar, y crear, y revolucionar, porque las bases sobre las que estaba anclada no eran tan fuertes como las que hoy me sostienen, porque las de hoy las he escogido de manera consciente, responsable. 

En las últimas semanas de mi embarazo esos pilares estaban aún en construcción, pero eran unos pilares sólidos, que se convirtieron tras el nacimiento de Raúl en una construcción potente que durará millones de años, porque la esencia está impregnada en mis células. 

Crío a mi hijo con apego, con todo el amor que me sale del corazón, sin miedo a hacerlo mal, porque con amor todo puede solucionarse. La crianza corporal es nuestra bandera. Si no lo hiciera de esta manera creo firmemente que sí tendría de qué arrepentirme.

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