Hoy no podía dejar de contar un cuento, aunque tengo muchas cosas en el tintero por escribir, pero el día de hoy es importante, así que allá voy con mi cuento:
Érase una vez había una niña que creía saber lo que era el amor, vivía una historia desde unos años atrás, pensando que nunca nadie podría amarla con tanta intensidad, ni ella amar tanto tampoco. Esa niña sentía en sus carnes lo que pensaba era el precio de un amor tan grande, creía que el AMOR tenía que ser de aquella manera, porque sino no valía la pena. Creía que era propiedad de la otra persona y se sentía propietaria a la vez del otro corazón. No era capaz de mirar más allá de sus ojos, no era capaz de verse si no se veía en ellos, valía tan poco sin la otra persona...
Para ella la vida se limitaba a su pareja, no había nada más importante. Pasaba momentos malos, pero su mente los enterraba y olvidaba, no veía más que la parte buena, se dejaba llevar por sus sentimientos, y ponía en la otra persona cualidades que ni siquiera tenía.
Todo esto día tras día, sin darse cuenta de que la otra persona huía. Así que después de muchos años de amor agridulce, de sentimientos exaltados, de una relación turbulenta e insana, la niña se fue quedando sola. Su pareja quería otra vida y aunque la niña intentó por todos sus medios que se quedara a su lado para poder seguir respirando, sólo consiguió atar de manera chantajista a su corazón.
En el momento más duro, en que prácticamente estaba dejándose morir, conoció a alguien y se abrió una luz en el cielo, una luz que no esperaba, y a la que al principio no dio importancia, pero que poco a poco fue iluminando su interior y llegando a su maltrecho corazón. La niña dejó de lado ese amor borrascoso que hasta ese momento había sido su guía, y se dejó llevar por un nuevo sentimiento que despertaba su interés, que la hacía sentirse ella misma, que la hacía quererse como era, que le permitía verse en el espejo a pesar de que no la acompañara más que su reflejo. Era un sentimiento que no le oprimía el corazón, sino que lo hacía grande, enorme, no sentía pertenencia, sino que se sentía completada, y sobre todo, no tenía miedo, ni inseguridad, ni era posesiva. Era algo totalmente nuevo, y ella se dio cuenta de manera instantánea de que eso sí era EL AMOR.
Poco tiempo después, segura como estaba de que había encontrado eso que muchos buscan toda la vida, siendo dos cuerpos con el mismo corazón, "un alma y dos cuerpos", dio un giro a su existencia, viajó hacia su nueva vida con valentía y cambió de escenario, sintiéndose siempre acompañada, sintiéndose amada en cada célula de su cuerpo. Esa persona que la había enseñado a amar de manera incondicional, sin miedo, sin engaños, sin chantajes, le mostró un sentimiento que no era capaz siquiera de imaginar, que transformó su mundo. Ella empezó a descubrir lo que es el amor a su lado...
Y finalmente, aunque no es el final de la historia, decidieron aumentar su dicha con un pequeño tesoro que ha llenado sus vidas de un amor de veras sin condiciones, que les ha hecho crecer juntos, descubriendo otras formas de amor desconocidas para ambos.
Ahora son una familia.
Quería contar esta historia, sin detalles comprometedores por supuesto, pero conservando el mensaje. Esa niña ha pasado a ser una mujer y mucho más que eso, una mujermadre, feliz como nunca pudo imaginar, sabiendo verdaderamente que el amor que creía sentir era simplemente un espejismo, y que el sentimiento que la embarga cada día pensando en su compañero (y ahora en su hijo) es realmente EL AMOR.
Gracias AMOR, por regalarme tanto, por ser como eres, por permitirme ser como soy, por fluir a mi lado, por tantas cosas... sabes que tú eres EL AMOR, ¿verdad? Hoy hace 5 años que desembarqué en esta isla creyendo en nosotros, y no nos hemos equivocado. Hoy es un día especial.
Te amo. Os amo.

Precioso, me has dejado emocionada.
ResponderEliminarUn beso
Enhorabuena guapa!!
ResponderEliminarYasmin, me alegra que te haya emocionado... Ya ves, la vida me ha regalado la felicidad junto a ellos. Un beso y gracias por pasarte.
ResponderEliminarAlbertina, gracias, gracias. Un besote.