Hoy tengo un mal día, ayer trabajé de noche y encima estoy mala. tengo décimas de fiebre y mi cuerpo me está diciendo que tengo que centrarme en luchar contra algún bichillo. Estoy haciéndome a mí misma reflexoterapia, y bueno, cuidando de Raúl, así que como veis, tengo un mal día. Pero me apetece escribir algo, bueno, reciclo algo que tenía medio escrito, ahí va.
Me doy cuenta ahora, tras haber leído algunos de vuestros post de estos días, de lo que me inspiráis. Gracias a vosotras y a vuestros blogs soy capaz de cuestionarme cosas que quizás de otra manera no haría. Puede que la palabra no sea cuestionarme, sino reflexionar.
Porque a pesar de todo lo que he leído, me he informado, he indagado y he aprendido, pienso que lo fundamental en la crianza de Raúl lo tengo muy claro. No me hacen falta métodos, no me hacen falta libros, ni documentales, ni vídeos... Aunque los lea o los vea porque me interesan los distintos temas relacionados con l@s niñ@s, sé lo que estoy haciendo de alguna manera mucho más instintiva, sin tener que plantearme muchas cosas. No quita que en determinado momento haya lecturas que me hayan impactado, que hayan cambiado algo en mi interior y me hayan hecho "clic", pero las cosas+-5 como madre están funcionando de una manera mucho más fluida de lo que en principio pueda parecer.
Siento que la crianza de Raúl me sale de dentro, tanto a mí como a mi chico, y es así porque las células de nuestro cuerpo lo tienen grabado desde hace milenios. Y sin menospreciar el papel del padre, creo que en el caso de las madres, que portan la vida, que la cobijan en su propio vientre, que la paren, que la nutren de su ser, que la protegen con su cuerpo y su calor, que la aman, es mucho más intenso. Siento que mis células tienen grabado el papel fundamental que me toca ahora, y surge de manera natural, porque no hay nada tan natural como ser madre. Y claro, no hay que olvidar que la mejor escuela para ello es simplemente la maternidad en sí misma, y el mejor maestro, siempre mi niño.
Lo que me ocurre con la información que voy descubriendo entorno a este tema es que al leerla se me enciende una luz dentro y me doy cuenta de que siempre ha sido así, de que no podría ser de otra manera, de que lo que se dice ahí es exactamente lo que yo hago o quiero hacer, porque es lo que está escrito en mí, mi propio instinto dormido que despierta con las palabras que le llegan.
Acabo de leer el post de María, de Reeducando a mamá, y a parte de haberme emocionado, porque es precioso... me he sentido cerca de esas palabras, porque sé que lo más importante en la crianza de nuestr@s pequeñ@s es simplemente la confianza. Tan sencillo y tan lejano a veces...
En la última entrada comentaba el caso de unos chicos que llegaron a abam con un bebé recién nacido en los brazos, y estaban luchando contra sus propios instintos, contra su propio yo, sin saberlo. La velocidad a la que funcionamos en esta sociedad no nos permite parar a maravillarnos de la llegada de una nueva vida, darnos cuenta de la necesidad que tiene de nosotros, de sus padres. No entendemos el crecimiento personal que supone ser padres, convertirnos en una familia. Es un proceso, no es algo que pase de un día para otro, hay que adaptarse a nuestra nueva vida, a nuestro nuevo yo, hay que olvidarse del egoísmo en el que estamos acostumbrados a vivir para poder cuidar de ese ser que necesita todo de ti, al que le das tu cuerpo y tu alma, y aún necesita más. Pero si te dejas llevar, si de verdad confías en ti mismo, en tu bebé, en tus deseos más profundos y verdaderos (tal y como dice María), todo es mucho más sencillo, más bello, más liberador, mejor, en definitiva.
La confianza es la clave.
Lo veo todo tan claro que me parece imposible que sea tan difícil de ver para algunos, que esos primeros días se hagan tan duros... Y es porque no nos dejamos llevar, porque no tenemos una tribu maravillosa para ayudarnos a ver el mundo nuevo que se ha abierto ante nuestros ojos, porque no hay mucha gente que te quite la venda que no te deja ver.
Sé que las cosas no son ni blancas ni negras, que hay una paleta de colores amplia, que no todo es maravilloso solo por ver esto que cuento, pero sé que eso haría que supiéramos ver las cosas con otra perspectiva, y sería mucho más fácil pasar esos momentos que son más duros, en que ves como todo ha cambiado y tú aún no lo has hecho.
He leído también el post de Myriam, de en minúsculas, que me ha hecho estremecer, claro, poniendo en palabras lo que siento, lo que muchas otras mamás sienten hacia sus hij@s. ¡Qué bonito es leerla! Gracias Myriam.
Y he leído muchos más pero no hay tiempo para más, Raúl me reclama...
Desde luego todo lo que me da por pensar gracias a vosotras... Besos y abrazos.
Porque a pesar de todo lo que he leído, me he informado, he indagado y he aprendido, pienso que lo fundamental en la crianza de Raúl lo tengo muy claro. No me hacen falta métodos, no me hacen falta libros, ni documentales, ni vídeos... Aunque los lea o los vea porque me interesan los distintos temas relacionados con l@s niñ@s, sé lo que estoy haciendo de alguna manera mucho más instintiva, sin tener que plantearme muchas cosas. No quita que en determinado momento haya lecturas que me hayan impactado, que hayan cambiado algo en mi interior y me hayan hecho "clic", pero las cosas+-5 como madre están funcionando de una manera mucho más fluida de lo que en principio pueda parecer.
Siento que la crianza de Raúl me sale de dentro, tanto a mí como a mi chico, y es así porque las células de nuestro cuerpo lo tienen grabado desde hace milenios. Y sin menospreciar el papel del padre, creo que en el caso de las madres, que portan la vida, que la cobijan en su propio vientre, que la paren, que la nutren de su ser, que la protegen con su cuerpo y su calor, que la aman, es mucho más intenso. Siento que mis células tienen grabado el papel fundamental que me toca ahora, y surge de manera natural, porque no hay nada tan natural como ser madre. Y claro, no hay que olvidar que la mejor escuela para ello es simplemente la maternidad en sí misma, y el mejor maestro, siempre mi niño.
Lo que me ocurre con la información que voy descubriendo entorno a este tema es que al leerla se me enciende una luz dentro y me doy cuenta de que siempre ha sido así, de que no podría ser de otra manera, de que lo que se dice ahí es exactamente lo que yo hago o quiero hacer, porque es lo que está escrito en mí, mi propio instinto dormido que despierta con las palabras que le llegan.
Acabo de leer el post de María, de Reeducando a mamá, y a parte de haberme emocionado, porque es precioso... me he sentido cerca de esas palabras, porque sé que lo más importante en la crianza de nuestr@s pequeñ@s es simplemente la confianza. Tan sencillo y tan lejano a veces...
En la última entrada comentaba el caso de unos chicos que llegaron a abam con un bebé recién nacido en los brazos, y estaban luchando contra sus propios instintos, contra su propio yo, sin saberlo. La velocidad a la que funcionamos en esta sociedad no nos permite parar a maravillarnos de la llegada de una nueva vida, darnos cuenta de la necesidad que tiene de nosotros, de sus padres. No entendemos el crecimiento personal que supone ser padres, convertirnos en una familia. Es un proceso, no es algo que pase de un día para otro, hay que adaptarse a nuestra nueva vida, a nuestro nuevo yo, hay que olvidarse del egoísmo en el que estamos acostumbrados a vivir para poder cuidar de ese ser que necesita todo de ti, al que le das tu cuerpo y tu alma, y aún necesita más. Pero si te dejas llevar, si de verdad confías en ti mismo, en tu bebé, en tus deseos más profundos y verdaderos (tal y como dice María), todo es mucho más sencillo, más bello, más liberador, mejor, en definitiva.
La confianza es la clave.
Lo veo todo tan claro que me parece imposible que sea tan difícil de ver para algunos, que esos primeros días se hagan tan duros... Y es porque no nos dejamos llevar, porque no tenemos una tribu maravillosa para ayudarnos a ver el mundo nuevo que se ha abierto ante nuestros ojos, porque no hay mucha gente que te quite la venda que no te deja ver.
Sé que las cosas no son ni blancas ni negras, que hay una paleta de colores amplia, que no todo es maravilloso solo por ver esto que cuento, pero sé que eso haría que supiéramos ver las cosas con otra perspectiva, y sería mucho más fácil pasar esos momentos que son más duros, en que ves como todo ha cambiado y tú aún no lo has hecho.
He leído también el post de Myriam, de en minúsculas, que me ha hecho estremecer, claro, poniendo en palabras lo que siento, lo que muchas otras mamás sienten hacia sus hij@s. ¡Qué bonito es leerla! Gracias Myriam.
Y he leído muchos más pero no hay tiempo para más, Raúl me reclama...
Desde luego todo lo que me da por pensar gracias a vosotras... Besos y abrazos.

