Tus hijos no son tus hijos, son hijos e hijas de la Vida, deseosa de sí misma. no vienen de ti, sino a través de ti, y aunque estén contigo, no te pertenecen. Puedes darles tu Amor, pero no tus pensamientos, pues Ellos tienen sus propios pensamientos. Puedes abrigar sus cuerpos, pero no sus Almas, porque Ellos viven en la casa del mañana, que no puedes visitar, ni siquiera en Sueños. Puedes esforzarte en ser como Ellos, pero no procures hacerles semejantes a ti, porque la vida no se detiene en el ayer. Tú eres arco del cual tus hijos, como flechas vivas, son lanzados. Deja que la inclinación, en tu mano de arquero, sea para la Felicidad.

Khalil Gibran

lunes, 30 de enero de 2012

El dolor de una pérdida (reflexiones)



Durante el tiempo que llevo con el blog no me había parado a escribir sobre algo importante. No sé porqué, no sé si lo había dejado atrás, olvidado para que no me doliera. La cuestión es que en este tiempo ha despertado ese recuerdo dormido del dolor que pasamos con la pérdida de nuestro primer bebé y siento la necesidad de contar un poco más sobre ello, sobre ese bebé, sobre ese embarazo. Tengo la necesidad hoy de no dejarlo relegado al fondo de mi corazón, porque fue tan importante para nosotros...

Queríamos aumentar nuestra familia, ahora no sé si fuimos nosotros los que llamamos a ese bebé o fue él el que decidió ser nuestro hijo, pero llegó rápido a nosotros, y se fue casi tan rápido... Me quedé embarazada antes de darme cuenta siquiera de que habíamos decidido tener un hijo, pensando que quizás tardaba en llegar. Fue una felicidad infinita la que nos invadió al ver el sí en la prueba de embarazo. Yo no había notado nada antes, no era consciente de ser portadora de una nueva vida hasta que tuve la primera falta. 

Empezamos a disfrutar de la noticia de manera espontánea, sin pensar siquiera que algo podía ir mal, no era una posibilidad para nosotros. Lo contábamos ilusionados a todo el mundo. Pero hubo algo en aquel primer embarazo distinto de los que le siguen, y es que yo no sentía la magia de la conexión con ese ser que estaba creciendo en mi interior. No me paraba a disfrutarlo conscientemente, solo era una idea en mi cabeza, no viví la magia de la gestación. 

Estaba tan desconectada que ni siquiera me di cuenta cuando decidió marcharse. Me encontraba mal, pero lo achacaba al embarazo, sin más. No busqué en mi interior nada más. Cuando llegamos a la ecografía de las 12 semanas nos descubrieron una verdad dolorosa, hacía tres semanas que su pequeño corazón había dejado de latir.

Fue muy difícil despedirse de alguien que ya no estaba hacía tres semanas, yo tampoco era quién soy ahora, y no llegué a aceptarlo en aquel momento. No entendía qué había pasado y buscaba una culpabilidad por mi parte. Sé que no fue culpa mía. Siento hoy que ese bebé vino a nosotros sabiendo lo que iba a pasar, y aún así pasó por ello porque era la experiencia de vida que le tocaba, y porque a nosotros también nos enseñaba con ello. No sé si me explico... 

Tuvimos que ingresar y pasar por quirófano. Y volver a casa al día siguiente con las manos y el vientre vacíos. Fue dificilísimo para mí dejar de pensar en él o ella con esperanza y mirarle desde entonces con nostalgia. Nos repetían (las personas de alrededor) que en seguida estaría otra vez embarazada, que no me preocupara, que no sufriera. Pero era tan difícil escuchar esas cosas para mí... 

Enterré un poco su recuerdo, pero al volver a quedarme embarazada algo en mí me hizo recordar a aquella criatura, a aquel hijo que habitó mi útero por primera vez, y contárselo al pequeño que estaba en esa misma casita. Así sentía que no le engañaba, que no se sentiría extraño en un lugar que ya había estado ocupado antes. No sé explicarlo mejor... 

Así empecé a sanarme a mí misma. Además, con el embarazo de Raúl empecé a vivir las cosas de otro modo, descubriendo un mundo de crianza que no conocía, un mundo espiritual que me captura poco a poco, y en el que aún hoy buceo maravillada, conociendo día a día cosas nuevas sobre mí, sobre los demás, sobre el universo. 

Hoy, que vuelvo a ser una poderosa mamá gestante, vuelvo a alimentar desde lo más profundo de mi ser a otra criatura, estoy totalmente conectada con él/ella e incluso conmigo misma. Disfrutando estos momentos como no lo había hecho antes. Gracias bebé, por escogernos. 

Sé que este momento que vivo ahora fue iniciado por ese ser precioso que habitó mi matriz por primera vez, que vino a enseñarme tantas cosas que aún hoy están siendo desveladas ante mis ojos y mi alma. Gracias hijo. Te quiero.

jueves, 26 de enero de 2012

La chispa que inicia el fuego





Hace unas semanas leía a mi amiga Colo ♥♥♥  en una entrada preciosa sobre el deseo de ser madre, quise escribir una entrada en referencia a este mismo tema... y me sale así.

Antes de que tú sobrevolaras nuestros pensamientos otro ser lo hizo, deseábamos ser padres, sentimos que era nuestro momento. Y esa vida se aferró a mí, aunque por poco tiempo, y no le olvidamos, estuvo con nosotros 9 semanas y media, y también le amamos mucho... Hoy siento que no disfrutamos suficiente de su compañía durante el tiempo que estuve embarazada, y fue muy difícil dejar de sentirle, empezar a pensar en él/ella de otra manera, dejar de lado las ilusiones. No quise olvidar a ese ser precioso que había querido estar conmigo esas semanas mágicas de mi primer embarazo, y por eso siempre me recuerdo y te recuerdo que estuvo ahí, en ese mismo lugar en el que tú estuviste nueve meses y medio.

Tras esa primera experiencia llegó el día en que empezamos a pensar en ti, y no fue un día concreto, no apuntamos una estrella en el calendario para recordarlo, pero ese mismo día, empezamos a quererte. 

Aún no eras más que un pensamiento que daba vueltas entra las ideas que rondan cada día nuestras mentes, no eras más que un sentimiento pequeñito que nos embargaba el corazón cuando nos mirábamos a los ojos, no eras más que una llamita que ardía al fondo de nuestra alma deseando crecer para darle calor infinito. Esos días de desearte te llamábamos en sueños, aunque aún no sabíamos tu nombre...

Cuando esas dos células de vida se fundieron, como se han fundido las almas de los que son tu papá y tu mamá, algo cambió para que yo empezara a sentir que me acompañabas, que ya era tu casita. Sabía que estabas conmigo antes de que lo confirmaran las pruebas, algo me lo decía de alguna manera. Y te quisimos aún más... si cabe. 

De eso hace un poco más de dos años. Quisiste ser hijo nuestro, nosotros descubrimos un mundo nuevo de tu mano, desde antes de poder mirarnos a los ojos, y siempre te digo que has abierto un camino. 

Hace un tiempo sentimos esa misma llamada de la vida, quisimos empezar a llamar a otro ser mágico contándole que ya le amamos tal y como es, que sería bienvenido en el momento en que decidiera. No hubo de nuevo ninguna marca en el calendario, simplemente fue así, un día cualquiera nos amamos pensando en esa nueva vida. Sin proponérnoslo le llamamos en sueños, le queremos sin condiciones, le hablamos sin palabras...

Y de la misma manera, yo he empezado a sentir que ese al que llamaremos tu hermanit@ se ha hecho un hueco en mí, sin apenas notar un cambio sutil en mi cuerpo, mi mente y mi alma. Hoy siento mucha felicidad, y también un poquito de miedo a lo que supone este nuevo giro (in)esperado. Pero sobre todo hay un sentimiento de Amor que empieza a invadirlo todo, dejando de ser una pequeña chispa y pasando a ser un potente fuego que nos calienta y cobija a todos. 

Esta casita vuelve a acoger a un ser precioso y luminoso, por tercera vez. Me he propuesto disfrutar de tu compañía, sea el tiempo que sea lo que dure, aunque en ocasiones mis miedos me acompañen... Te queremos bebé.



viernes, 13 de enero de 2012

2011: Haciendo balance


Ahora que las fiestas han pasado, ahora que estamos más tranquilos y de (casi) vuelta a la rutina, me gustaría hacer balance de este pasado año, de todas las cosas que han ocurrido en nuestras vidas, que son muchas. Aunque esté blog se inició en 2010, antes de que naciese nuestra pequeña cría, en realidad la que escribe y suscribe no es la misma, siento que soy otra yo, que esas primeras entradas de 2010 fueron escritas por la otra, la que ya nunca más seré. Las personas siempre vamos cambiando, y está claro que lo que dirías o escribirías en determinado momento no es lo que dirías o escribirías en otro, pero en este caso en particular, siento que me he deshecho de muchas capas de Carol, capas que me resultaban innecesarias aunque no lo descubriera hasta más tarde. He ido mudando y desnudándome hasta quedar en la esencia de lo que soy, en la Madre, en la Mujer, en la Persona.

Hay una cosa que siempre me ocurre, y es que suelo quedarme con lo positivo de la vida, del resto voy olvidándome, no sé si será mejor o peor, solo sé que mi subconsciente así lo hace por mí, así que mis recuerdos están llenos de cosas buenas, y no me quejo. 

A inicios de este 2011, me doy cuenta de que trampas de mi subconsciente a parte, ha habido tantas cosas positivas que algunas veces me abruma pensarlo... Hoy me voy a emocionar, es lo que ocurre cuando una se pone a echar mano de un tiempo tan bonito y tan enriquecedor. 

El año comenzó con un bebé de 3 meses escasos en los brazos, un bebé que nos ha llenado tanto la vida desde que llegó que a veces lo hablamos y no podemos creernos que hayamos podido vivir sin él tantos años antes. Esos primeros meses fueron de cambio, de adaptación, de descubrimiento, de enamoramiento, de refusión... Y tras ellos, ya sin ninguna duda sintiéndonos una familia, se inició el que ha sido el mejor año de nuestras vidas, aunque me pareciera imposible que eso fuera posible dado lo que el 2010 trajo para nosotros. 

Desde marzo o abril, no lo recuerdo con exactitud, surgieron los paseos que lo cambiaron todo. Ahí empezó a resurgir la Tribu perdida. Desde el grupo de lactancia una mamá, Alba, comentaba que le gustaría salir a pasear con su peque y otras mamás, que no tenía aquí a nadie puesto que llevaba poco tiempo en la isla, y se sentía un poco sola. Nos apuntamos la segunda semana, era un paseo semanal para hablar y conocernos. Para mí era la oportunidad de estar con gente que veía la maternidad de manera similar a como yo lo hacía, ya que mi entorno empezó a chirriarme. Nos conocimos, hicimos migas y poco a poco fue surgiendo una amistad entre algunas mamás con sus bebés. 

De aquellos paseos, que hoy están en standby (aunque es una pena) fueron surgiendo otras cosas como quedadas para comer con las familias, algunas quedadas en casa, en el campo o en la playa, cumpleaños de los papás, mamás y pequeños... Proyecto de asociación para la crianza (que finalmente quedó un poco en el olvido), el proyecto del huerto, que al final ha sido hecho realidad (tengo que colgar las fotos de nuestras habas, las lechugas, los guisantes, las patateras, las acelgas... ;) ) , actividades varias que han ido surgiendo en relación a nuestra nueva vida, como la construcción de la compostadora, el horno solar o el domo...

Poco a poco nos hemos ido uniendo en pequeños grupos, debido al feeling personal que surge con unos más que con otros, y ahora mi familia son otros dos núcleos familiares y nosotros. Vivimos super cerca y la unión que ha surgido entre nosotros es tan bonita y tan sincera... Me siento agradecida a la vida por haberme acercado a ellos. Estoy aprendiendo muchísimo, sobre alimentación, sobre agricultura, sobre ecología, sobre bioconstrucción, sobre terapias alternativas... pero sobre todo estoy aprendiendo sobre mí misma. Compartimos muchas cosas, nos sentimos en una intimidad que ha surgido de manera natural, algo que nunca antes me había pasado con nadie de forma tan inesperada, rápida y espontánea. Y claro, me hacen feliz. Me permitís que haga una pausa para decirles: GRACIAS FAMILIA. 

Voy a hacer lo posible porque los paseos con el resto de familias se reanuden, a medida que empiece el buen tiempo será más sencillo, seguro, y así volver a tener esa gran familia siempre cerca, que se les echa en falta un montón.

En lo personal, en mi interior, estoy intentando hacer un cambio que creo que poco a poco va surgiendo. No es que quiera ser otra, sino que quiero ser capaz de ser la que escribe, la que siente, la que tantas veces se queda con ganas de dar un abrazo y un beso, de decir te quiero cuando lo siente así. Por ello, quiero dejarme ser, quiero dejar que las emociones que siento por dentro puedan salir libres, sin miedo. Aunque no lo he conseguido, estamos en el camino, poco a poco la ternura y sensibilidad que siento por dentro brotará en cada palabra y gesto, ¡eso espero!

Este año me ha traído algo muy bello, algo en lo que al menos yo no pensaba cuando pensaba en tener un hijo, al menos de manera consciente. Y es que verle crecer me está suponiendo un proceso mágico, un aprendizaje. No es lo que te cuentan antes de que nazca, no es educarle, no es formarle como persona... es verle hacer todo eso a él solito, solo con tu apoyo, con tu acompañamiento, con tu amor. Es magia, pura magia. Porque desde que Raúl nació he descubierto que tengo que hacer poco, bien poco, y mucho a la vez, es cierto, pero realmente me sale así, no es premeditado, y me está resultando fácil, para desconcierto de los que me auguraban un futuro negro. Es cierto que hay momentos en que te tirarías de los pelos y te los arrancarías todos, pero son cosas puntuales. Yo soy capaz de ver que los niños son buenos, que lo que les tuerce de alguna manera es la sociedad en la que vivimos, e intento que mi nene esté en un ambiente cercano, el íntimo, que esté repletito de amor, porque pienso que es la base para todo. 

Este año la vida me ha traído personas maravillosas, además de estas familias guapas. Me ha acercado a una persona muy especial, a la que me unía ya un sentimiento pero que no era capaz de poner en ningún lugar, algo intangible, como si no fuera del todo cierto. Siempre la llevo en el pensamiento, siempre la tengo en el corazón, un trocito de mi alma se va con ella. Es Paula, mi Paula querida. La conocí el año pasado, estando embarazada de Raúl, y me ha aportado tantísimo... Tengo una gran confianza depositada en ella, la quiero con todo el corazón, es tan bella que creo que no es capaz de intuirlo siquiera. 

También me ha traído tantas cosas el blog... Sí, desde un montón de amigas que están ahí cada día, al otro lado, hasta CRYA, que ha derivado también en una amistad arcoiris, ¿verdad? Sois bellas y bello también nuestro chico del grupo. Me siento tan acompañada por este (en principio)frío mundo virtual. Lo he dicho muchas veces, pero repito: ¡¡hay tanto amor en la red!!

Y por último me gustaría nombrar algo más. Siento que el ser madre, que el ser la mamá de Raúl, ha hecho brotar algo que no sabía que estaba en mí. Años y años de sabiduría ancestral, años y años de mujeres que sabían lo que tenían que hacer, que tenían despierto su útero y sus hormonas, su cuerpo, y lo escuchaban, sin miedo. Yo no fui capaz de hacerlo en el nacimiento de Raúl, pero mi instinto dormido se ha avivado y ahora escucho más a esa parte, como lo hacen nuestro niños en su pureza, ¿no es así? Ahora me dejo llevar más por esa sabiduría de Mujer que llevo dentro.

Y bueno, la vida ha sido en especial buena conmigo este año, espero seguir haciendo las cosas al menos tan bien como para poder seguir sintiendo este Amor que me rodea y me abraza cada día.

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