Hoy vengo a contaros el porqué de tantos días sin pasar ni por aquí ni por vuestros blogs. Resulta que ya pensaba estar un par de días desconectada, pero no tanto...
Hemos estado de acampada, bueno, nosotros hemos estado a medias, porque hemos ido y venido un par de veces... Raúl ha estado malo, con fiebre, fiebre alta, aunque venía y se iba, lo que lleva a nuestras idas y venidas al campamento. En realidad podríamos habernos quedado en casa de primeras y ya, pero teníamos ganas de disfrutar del evento planeado para la luna llena, acompañados de nuestros amigos y las de Raúl. Además en plenos días de lluvia de estrellas, sin tener que trabajar yo, y con puente largo para mi chico, no podía ser mejor. Los astros estaban con nosotros.
Pero no, la cosa era una prueba quizás, y finalmente solo hemos podido medio disfrutar de la estancia en el paraje maravilloso de la cala a la que nos acercamos.
Hemos disfrutado un poco de la compañía, de la luna, de las estrellas, del sol (poco) y del mar. Otra vez será, ¿no? Y el que menos lo ha disfrutado, qué pena para ser su primera acampada, ha sido Raúl. Se lo hubiera pasado de lo lindo correteando entre las sabinas y sobre los "còdols" de la playa, charleteando con una de sus amigas y curioseando con su otra amiga. Pero qué le vamos a hacer...
Hemos disfrutado un poco de la compañía, de la luna, de las estrellas, del sol (poco) y del mar. Otra vez será, ¿no? Y el que menos lo ha disfrutado, qué pena para ser su primera acampada, ha sido Raúl. Se lo hubiera pasado de lo lindo correteando entre las sabinas y sobre los "còdols" de la playa, charleteando con una de sus amigas y curioseando con su otra amiga. Pero qué le vamos a hacer...
Él ha estado malo, con unas fiebres que ya no eran fáciles de llevar para nosotros. Cuando miras el termómetro y pasa de 39 ya dudas un poco, y cuando lo ves más cerca de los 40 que de los 39 te acojonas y no sabes si confías o no confías... El papá de Raúl ha estado espléndido, porque soy yo la que más se acerca a la reflexoterapia, pero él es mi apoyo, el que dice sí a lo que yo hago, la parte discordante que me deja hacer y confía en mí y en nuestro pequeño.
Y pasamos la primera noche de fiebre (en 39.5ºC) hasta el amanecer, en que decidimos marcharnos con un par de cosas para volver a recoger más tarde. No había más síntomas, solo fiebre, y a las 14 horas de pasar de 39, empezó a bajar y se fue, solo con nuestra confianza, con la reflexoterapia que Paula nos ha regalado y unas cuantas palabras de ánimo de su parte. Así que cuando volvimos, al ver que la fiebre había desaparecido y había vuelto la curiosidad de Raúl por el mundo, decidimos quedarnos. ¡En buena hora!
Esa noche estuvo bien, nos fuimos a dormir y a las 2 le toqué y sorpresa: ¡estaba ardiendo! Otra vez con la fiebre de 39.5ºC. Así que de nuevo a enfriarlo, a hacerle reflex, a confiar... Pero esta vez no era tan fácil, porque no nos explicábamos que tras haber desaparecido volviera, y preocupados por las convulsiones...antes del amanecer salimos zumbando. Y por la mañana costó más que bajara y dejamos de creer en nosotros y en el pequeño, así que decidimos darle algo para frenar el proceso, aunque ello significara decirle a su cuerpo que dejara de luchar por un rato contra lo que fuera. La cosa es que le dimos el apiretal y lo vomitó, la perfecta manera de decirnos que no era lo que necesitaba ¿no?
Ha costado hacer desaparecer a la fiebre, pero lo peor es que no sabemos qué es lo que la ha traído. Hoy creo que podría ser algo gastrointestinal, porque ha tenido un par de vómitos, y no ha querido comer ni beber prácticamente nada, ni siquiera la tetita, que solo le he dado en contadas ocasiones. Así que seguimos apelando a la sabiduría de nuestro pequeño, que nos muestra lo que necesita, y si no necesita comer, pues eso hacemos. Yo le ofrezco líquidos, teta y mimos por doquier, para cuando los quiera.
A ver si en breve se termina este virus dichoso, o lo que sea, y ¡¡volvemos a tener al enano de siempre!! Que está flojito el pobre, y nos da penilla verlo como alma en pena... Igual se ha juntado con los dientes, porque no para de tocarse la boca y no nos deja ni mirarle...
Y para colmo, aquí la mamá escribiendo con la cabeza hacia delante porque la tensión ha salido en forma de contractura y no puedo prácticamente ni cogerlo, ¡justo en el mejor día! Menos mal que las madres podemos con todo y a pesar del dolor... ¡¡aupa!! Esta tarde voy a probar las agujitas de mi amiga Eva...
Espero poder contaros pronto. ¡¡Besos a todas!!
Por cierto, no es una foto de estos días, ¡¡no tenía cuerpo para fotografiar!! Además, el paisaje del que disfrutamos es mucho más bello...


