Tus hijos no son tus hijos, son hijos e hijas de la Vida, deseosa de sí misma. no vienen de ti, sino a través de ti, y aunque estén contigo, no te pertenecen. Puedes darles tu Amor, pero no tus pensamientos, pues Ellos tienen sus propios pensamientos. Puedes abrigar sus cuerpos, pero no sus Almas, porque Ellos viven en la casa del mañana, que no puedes visitar, ni siquiera en Sueños. Puedes esforzarte en ser como Ellos, pero no procures hacerles semejantes a ti, porque la vida no se detiene en el ayer. Tú eres arco del cual tus hijos, como flechas vivas, son lanzados. Deja que la inclinación, en tu mano de arquero, sea para la Felicidad.

Khalil Gibran

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martes, 16 de agosto de 2011

Días de sonrisas y lágrimas

Hoy vengo a contaros el porqué de tantos días sin pasar ni por aquí ni por vuestros blogs. Resulta que ya pensaba estar un par de días desconectada, pero no tanto...

Hemos estado de acampada, bueno, nosotros hemos estado a medias, porque hemos ido y venido un par de veces... Raúl ha estado malo, con fiebre, fiebre alta, aunque venía y se iba, lo que lleva a nuestras idas y venidas al campamento. En realidad podríamos habernos quedado en casa de primeras y ya, pero teníamos ganas de disfrutar del evento planeado para la luna llena, acompañados de nuestros amigos y las de Raúl. Además en plenos días de lluvia de estrellas, sin tener que trabajar yo, y con puente largo para mi chico, no podía ser mejor. Los astros estaban con nosotros.

Pero no, la cosa era una prueba quizás, y finalmente solo hemos podido medio disfrutar de la estancia en el paraje maravilloso de la cala a la que nos acercamos.

Hemos disfrutado un poco de la compañía, de la luna, de las estrellas, del sol (poco) y del mar. Otra vez será, ¿no? Y el que menos lo ha disfrutado, qué pena para ser su primera acampada, ha sido Raúl. Se lo hubiera pasado de lo lindo correteando entre las sabinas y sobre los "còdols" de la playa, charleteando con una de sus amigas y curioseando con su otra amiga. Pero qué le vamos a hacer...

Él ha estado malo, con unas fiebres que ya no eran fáciles de llevar para nosotros. Cuando miras el termómetro y pasa de 39 ya dudas un poco, y cuando lo ves más cerca de los 40 que de los 39 te acojonas y no sabes si confías o no confías... El papá de Raúl ha estado espléndido, porque soy yo la que más se acerca a la reflexoterapia, pero él es mi apoyo, el que dice sí a lo que yo hago, la parte discordante que me deja hacer y confía en mí y en nuestro pequeño. 

Y pasamos la primera noche de fiebre (en 39.5ºC) hasta el amanecer, en que decidimos marcharnos con un par de cosas para volver a recoger más tarde. No había más síntomas, solo fiebre, y a las 14 horas de pasar de 39, empezó a bajar y se fue, solo con nuestra confianza, con la reflexoterapia que Paula nos ha regalado y unas cuantas palabras de ánimo de su parte. Así que cuando volvimos, al ver que la fiebre había desaparecido y había vuelto la curiosidad de Raúl por el mundo, decidimos quedarnos. ¡En buena hora! 

Esa noche estuvo bien, nos fuimos a dormir y a las 2 le toqué y sorpresa: ¡estaba ardiendo! Otra vez con la fiebre de 39.5ºC. Así que de nuevo a enfriarlo, a hacerle reflex, a confiar... Pero esta vez no era tan fácil, porque no nos explicábamos que tras haber desaparecido volviera, y preocupados por las convulsiones...antes del amanecer salimos zumbando. Y por la mañana costó más que bajara y dejamos de creer en nosotros y en el pequeño, así que decidimos darle algo para frenar el proceso, aunque ello significara decirle a su cuerpo que dejara de luchar por un rato contra lo que fuera. La cosa es que le dimos el apiretal y lo vomitó, la perfecta manera de decirnos que no era lo que necesitaba ¿no?

Ha costado hacer desaparecer a la fiebre, pero lo peor es que no sabemos qué es lo que la ha traído. Hoy creo que podría ser algo gastrointestinal, porque ha tenido un par de vómitos, y no ha querido comer ni beber prácticamente nada, ni siquiera la tetita, que solo le he dado en contadas ocasiones. Así que seguimos apelando a la sabiduría de nuestro pequeño, que nos muestra lo que necesita, y si no necesita comer, pues eso hacemos. Yo le ofrezco líquidos, teta y mimos por doquier, para cuando los quiera. 

A ver si en breve se termina este virus dichoso, o lo que sea, y ¡¡volvemos a tener al enano de siempre!! Que está flojito el pobre, y nos da penilla verlo como alma en pena... Igual se ha juntado con los dientes, porque no para de tocarse la boca y no nos deja ni mirarle... 

Y para colmo, aquí la mamá escribiendo con la cabeza hacia delante porque la tensión ha salido en forma de contractura y no puedo prácticamente ni cogerlo, ¡justo en el mejor día! Menos mal que las madres podemos con todo y a pesar del dolor... ¡¡aupa!! Esta tarde voy a probar las agujitas de mi amiga Eva...



Espero poder contaros pronto. ¡¡Besos a todas!!

Por cierto, no es una foto de estos días, ¡¡no tenía cuerpo para fotografiar!! Además, el paisaje del que disfrutamos es mucho más bello...

jueves, 28 de abril de 2011

Nuestra lactancia materna

Pues hoy escribo porque quisiera contar un poco más en profundidad mi experiencia con la lactancia. En alguna entrada anterior he contado que ha sido difícil, que hemos necesitado ayuda, pero nunca me he puesto de lleno en el tema y es algo que me estaba rondando la cabeza hace días, pero no había tenido tiempo.

Empiezo por contar que yo antes del nacimiento de Raúl tenía muy claro que quería amamantar, pero era una decisión tomada a la ligera. A ver cómo lo explico. Creo que quedará claro si digo que siempre decía: "Yo le daré el pecho si puedo" o "Le daré teta hasta que pueda". Era una mamá convencida de que la teta era lo mejor para mi pequeño, al menos al principio, pero no tenía claro lo que significaba la teta para un bebé, para la mamá, para la familia, ni tampoco estaba realmente informada sobre su fisiología y funcionamiento.

Durante el embarazo, a medida que mi mirada fue virando hacia la crianza natural, encontraba información sobre lactancia, ya que la búsqueda de información sobre el parto te lleva hacia la lactancia de manera "inesperada" para mí en aquel entonces. Me acerqué un par de veces a lo que hoy es "mi tribu", y allí, en el grupo de lactancia, empecé a vislumbrar muchas cosas sobre ello que nunca hubiera imaginado. Yo pensaba que había que estar preparada para el parto, para el postparto, pero no pensaba que la lactancia tuviera que suponer un problema, incluso, en ocasiones, me decía a mí misma que si no podía darle teta no pasaría nada (hoy leo ésto y no me reconozco, mi felicidad va unida a la teta y me apenaría sobremanera tener que dejar de amamantar). Oía que las primeras dos horas son cruciales para el comienzo de un amamantamiento con éxito, pero no creía que lo eran tanto.

En el parto, cuando por fin pude estar con él a mi lado, busqué ayuda en las matronas, en las enfermeras, pero el nene no era capaz de agarrarse y succionar eficazmente, o yo no era capaz de mostrarle el camino. Por suerte tenía un as en la manga, porque desde que Raúl y yo nos miramos a los ojos por vez primera, yo necesitaba con ansia darle mi alimento, darle mi cuerpo, darle mi calor, mi abrigo, mi amor y tantas cosas... a través del cordón invisible que nos une aún hoy, la teta. Y ese as en la manga era mi ángel, Rocío. Ella es asesora del grupo de lactancia, fue mi maestra de yoga en el embarazo, y mucho más que eso para nosotros.

Antes de que llamar a Rocío, estuvimos intentando por todos los medios que se cogiera a la teta, la ayuda del personal ya la he comentado en alguna otra entrada, así que no la menciono de nuevo, solo decir que les hace falta alguna formación en lactancia materna. Yo tenía calostro desde mi embarazo, así que pedimos el sacaleches de la planta y lo saqué para dárselo a Raúl con una cucharilla primero y una jeringuilla después. Yo extraía un montón, según he descubierto después, porque en 5 minutos podía sacar 150 ml de calostro, así que todo lo que quería tomar lo tenía, pero en un envase que no era el adecuado. Me ofrecieron biberón para la noche, porque se suponía que por la noche los niños no confunden la tetina con la tetita... no hay comentarios. Yo seguí con lo que hacíamos, y le ponía al pecho cada rato. Pasaron casi 48 horas hasta que Rocío pudo venir a vernos, horas de miedos, de comentarios sin sensibilidad de muchas personas que pasaron por allí a vernos, de inseguridades, de frustración... Pero en 10 minutos Raúl estaba mamando de manera más o menos eficaz. Yo super feliz, a ver si encuentro la foto y la cuelgo, porque es la imagen de mi felicidad absoluta, del descanso, del poder decirle a todos: "Sí, ya se ha enganchado, así que dejad de preguntar y preocuparos/nos".



Raúl tiene micrognatia, que en cierto grado es normal en los recién nacidos, pero él la tiene un poquito más acusada, y siempre ha estado muy guapo con esa minibarbillita y esa boquita de piñón, pero para la lactancia ha resultado un verdadero fastidio.



Desde ese primer agarre, que fue el día 23 a las 16.30 horas, solo podía darle de mamar en posición de balón de rugby, lo cual les resultaba muy simpático tanto al personal como a las visitas, pero a mí me dolía la episiotomía... Nos fuimos a casa pesando bastante menos pero por suerte en esto del peso se recuperó y no hemos tenido ningún problema. Las posiciones para darle de mamar pudieron variar un poquito, pero siempre sentada, ya fuera a caballito, en balón de rugby o la postura tradicional, y claro, por las noches también sentada, con mi dolor correspondiente, que no cesó hasta que no pasó más o menos un mes. Bueno, a día de hoy aún me molesta al tacto, pero por lo menos a partir del mes pude sentarme como las personas.

Lo que pasó a continuación fue que empecé con el dolor de pezones, y no me he librado del todo de él todavía. Al principio pensábamos que era debido al mal agarre de mi nene, porque con la micrognatia es muy difícil que se cojan perfectamente, así que paciencia hasta que le creciera la boca. Tras dos meses y medio o tres, empezamos a pensar en infección, porque yo no había llegado a hacer grietas pero sí que tenía los pezones lastimados, rojos, doloridos... no podía darme el agua de la ducha. Así que pedí un cultivo, que salió positivo pero el médico dijo que el bicho era muy raro y que no era causante de mastitis habitualmente. ¡Habitualmente! Ahí no sé cómo me dejé convencer... Nada de tratamiento, seguir así o dejar la lactancia.

Seguimos adelante y descubrí otro tipo de medicina. Empecé a emplear arcilla, ¡¡no sabéis lo beneficiosa que es!! Iba a decir que tengo un libro sobre el tema de manera práctica que es fenomenal, pero lo tiene mi mami, que se ha hecho fan, así que he buscado en la red y "voilà" (no sé si es así, jeje) Ángeles Hinojosa. Pinchad y descubrid otro mundo si os apetece. La arcilla ha sido un antes y un después en mi dolor, me calmaba de manera increíble, así pudimos continuar con la lactancia sin llorar... La reflexoterapia podal también nos ayudó (Inciso: Gracias Paula querida, por poner tantas herramientas en mis manitas).

La arcilla me calmaba, me curaba, pero algo más debía estar pasando para que a los 5 meses de Raúl siguiéramos con problemas. En ese momento empezó a acudir al grupo de lactancia una chica que venía de mi tierra, de Barcelona, y formaba parte allí de Albalactanciamaterna. Ella hablaba sobre el frenillo sublingual de los niños, algo que aquí aún no habíamos descubierto que repercutiera en la lactancia, y decidimos que le mirara la boca, por si acaso. Le pareció que Raúl era uno de esos casos, me pidió fotos y tiempo después por fin conseguí hacérselas. La semana pasada expertas en lactancia materna nos han confirmado que Raúl tiene anquiloglosia grado 3. En el link explica lo que es y como se trata. Nosotros estamos aún pensando lo que vamos a hacer o lo que no vamos a hacer.

Seguimos teteando de manera exclusiva prácticamente porque lo de la AC no le hace mucho al bicho, y aunque tengo dolor, disfruto mucho con nuestra lactancia. Es especial, porque no se coge bien, porque tengo que ayudarle casi siempre a coger la tetita, porque mis pechos todavía no saben cuanta leche deben fabricar para un niño que no mama con la técnica adecuada, y aún no se han regulado, pero es nuestra y nos hace felices.

Ahora hemos descubierto una nueva forma de mamar que me apasiona. Yo estirada bocarriba y desnuda en la cama, Raúl a gatas me coge y le ayudo un poquito porque busca la teta con desesperación, y como un animalito abre la boca grande grande, todo lo que puede, y se coge a la tetita con verdadera pasión, sin mi ayuda, cosa antes inviable.

Raúl lloró mucho los primeros meses, porque no era capaz de mamar de manera eficaz y eso le ponía histérico, ahora lo sé. Sólo lloraba con la teta y era difícil para nosotros esa sensación, entre frustrante y de pena, además de que de cara al exterior algo debía pasarle a ese niño con mi teta para que llorase tanto, así que procuraba no darle fuera de casa, para evitar comentarios que aún me hundieran un poquito más en la pena. De todas maneras, tengo un niño muy empático, que cuando estábamos fuera de casa e inevitablemente tenía que mamar, solía hacerlo mucho más tranquilo que de costumbre, sin llorar apenas. ¡Gracias bebé! Si hubiera sabido que era el frenillo, pues hubiera callado a mucha gente.

En fin, tras esta disertación, espero que las que aún no estáis en ello, comprendáis que dar teta no es ponerlo y a mamar, y si es así, ¡enhorabuena! Sino, buscad ayuda y apoyo.

Ojalá en este aspecto Raúl esté dándome una nueva lección para el futuro...

miércoles, 2 de marzo de 2011

Confianza

Ayer tuvimos una prueba de fuego mi bebé y yo. Él porque es la primera vez que está malito y yo porque tenía que descubrir qué tipo de mami era ante estas situaciones después de haberme dispuesto a desmarcarme del camino.

Bueno, la cosa es que pasamos el día fuera y llegamos bastante tarde. Mientras estábamos cenando los papis, que él estaba jugando con sus juguetes un rato (es muy considerado y casi siempre nos deja un ratito para comer y cenar juntos, jeje), de repente se puso a quejarse y finalmente a llorar a moco tendido. Nunca lo había escuchado llorar así. Se me pasaba por la cabeza una amiga, que dice que su bebé lloraba sin motivo desde que nació hasta los 2 meses, y que no importaba lo que hicieran ellos, que seguía llorando. Pues eso, que me veía en una situación en que mi bebé lloraba y aunque lo cogiéramos en brazos, aunque le cantara o le meciera, incluso aunque le diera su tetita, seguía llorando muchísimo... Yo pensaba que eso no era normal, que algo debía pasarle. Me puse en los dientes, en la barriga, en que tenía mocos... No sé...

Después de muchos trasiegos, paseos, cantos guturales, cancioncillas y demás, consiguiendo que se durmiera pero tan poco profundamente que no podía mover ni un músculo que ya estaba otra vez despierto, me acordé de una técnica que me habían enseñado en el grupo de lactancia al que voy habitualmente, el "envolvimiento", y chica, mano de santo!

Le puse encima de la manta y empecé a enrollarlo aunque él seguía llorando, pero fue levantarme con él enrolladito en brazos, susurrarle un poquito y ni me dio tiempo a sacar la teta, se quedó dormido. Así que estuve con él en brazos (como siempre hago cuando se duerme durante el día) hasta que nos fuimos a dormir. La cosa pintaba mal, porque algo debía haber causado tal llanto en un niño que siempre que llora es cogerlo en brazos y callar, porque quiere a sus papis cerca...

Estuvo en brazos del papá hasta que hizo su primer despertar nocturno, y resulta que volvió a llorar muchísimo pero esta vez sí quería su tetita, así que muy dispuesta me puse a ello. En ese momento me di cuenta de lo que pasaba, el nene estaba calentito, así que le tomé la temperatura y sí, fiebre al canto! La relaciono con que nosotros dos hemos estado resfriados estos días y aunque parecía haberse librado parece que no.

Las mamis que conozco se preocupan, le dan el dalsi o el apiretal, lo bañan y si no le baja, para urgencias. Pero yo decidí hacer lo que me había propuesto para esa eventualidad: reflexología y confianza en mi pequeño. He pasado la noche entre despertares llorosos, teta y reflexología, cambiando pañales y confiando en la naturaleza, entregada a ella, sabiendo que estaba haciéndolo bien para él, enseñándole a confiar en sí mismo y en su capacidad de sanar. Su cuerpo estaba haciéndolo bien, haciendo que subiera la temperatura para poder atacar más eficazmente con su sistema inmune a los microbios. "La fiebre es parte del proceso", me decía. Porque la fiebre es una parte de la defensa del cuerpo contra los intrusos, aunque nos hagan pensar lo contrario cuando nos dicen que le bajemos la fiebre a la mínima. HE CONFIADO, le decía que confiara él también, y ha dado resultados. Esta mañana mi niño no tenía fiebre y lo mejor de todo, volvía a sonreir.

Gracias Paula querida! Por enseñarme el camino!

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