Escribo este post porque hace poquito que he descubierto el blog de Amor maternal, y viendo que se hace un sorteo de 4 fulares de Mamá Loba, pues allá que voy, jeje.
Ya he contado en otras entradas que soy una mamá cangura, que desde que nació Raúl bien pocas veces le hemos llevado en el carrito, que nos costó bien caro y guardado en el maletero del coche está desde hace meses... Le porteo a diario, cuando nació porque descubrimos que cuando lloraba mucho y no había manera de calmarle, le colgábamos y se quedaba dormido nada más tocar nuestra piel en el portabebés. Además me di cuenta de que era mucho más cómodo para mí llevarle colgadito que con el carro para las cosas cotidianas, tipo ir a hacer la compra, pasear a nuestras perritas...
A parte de estas cosas prácticas, Raúl siempre ha sido un bebé con dificultades para conciliar el sueño, y con siestas o inexistentes o muuuuy cortas. El día que ya pudimos volver a salir a pasear con nuestras Ciras, tras habernos acostumbrado a nuestra nueva vida, resolví nuestro problema con el sueño diurno. Yo sacaba a pasear a las perris, y Raúl se pegaba unas siestas de hora y media... Eso sí, era entrar por la puerta de casa y despertarse, pero algo es algo, ¿no?
Yo disfruto del calorcito de mi bebé, el disfruta del de mami, y gracias a ello creamos un fuerte vínculo. Un vínculo que quizás nos faltaba por otro lado, y que nos costó encontrar. La teta no fue sinónimo de disfrute, primero, porque tuve mucho dolor (a veces aún algunas tomas son difíciles) y segundo porque cada vez que mamaba era llanto continuo (otro día explico el porqué de estos problemas de lactancia, que ya tenemos diagnóstico) y claro, nos resultaba un momento más de estrés que de felicidad, con lo que mamá y bebé no estaban con ello promocionando su vínculo de amor maternal. Así que el portabebés ha suplido de alguna manera esta falta.
Ahora estamos aprendiendo a llevarlo a la espalda, y a veces incluso, si es un trayecto no muy largo, puedo llevarlo a la cadera y he aprendido que es la mejor manera de darle tetita para mí, sin tener que sacarle del fular.
Lo del porteo es algo que me ha sobrevenido de manera accidental, no sé si de no haber sido así hubiera decidido portearlo, porque si no las cosas habrían sido muy distintas, creo que es la base de la crianza de nuestro bebé. Aunque ahora está mucho más tiempo en el suelo, practicando su arrastre e inicios del gateo, siempre ha pasado muchísimas horas en brazos, porteado, durmiendo encima de sus papás, titos, abuelos... y eso tiene que tener algo que ver con lo feliz que es y lo contento que está siempre, aunque mucha gente de alrededor piense que se debe a su temperamento únicamente.
Siempre recomiendo el uso de los fulares para el porteo, porque ofrecen muchísimas cosas tanto al bebé como a los papás, así que he estado ojeando la web de mamá loba y claro, hay que echarle un vistazo si sois papás o lo vais a ser pronto, hay un manual de usuario muy útil sobre como usar sus telas y además con las ventajas que nos ofrecen.
Por eso os animo a que participéis en el sorteo, si pincháis en el título de esta entrada os redirecciona al sorteo para que veáis lo que tenéis que hacer. ¡Suerte!

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