Las madres durante los siglos que nos preceden no han estado solas, somos animales de manada, y tal y como hacen las leonas, las crías han sido cuidadas por sus madres, pero a la vez por sus tribus. Hoy en día nos hemos separado tanto de nuestra propia naturaleza que la "tribu" consta de una familia nuclear, padre-madre e hijos, incluso en ocasiones, madre o madre e hijos, que no reciben prácticamente ayuda del resto de la familia. Bien porque se piensa que la crianza de los hijos tiene que recaer en exclusiva sobre los padres; bien porque cada uno tiene sus propias responsabilidades, horarios, poco tiempo...; bien porque ni siquiera existe tal unión entre las mismas familias.
Cuando nos planteamos tener hijos, me daba miedo estar lejos de mis padres, mis hermanos, mis abuelos, mis tíos... mi familia. Precisamente por esa falta de la ayuda de la tribu en la crianza de los hijos, no solo para brindarnos esa ayuda, sino para crear ese ambiente de apoyo emocional, físico, psíquico y espiritual. Deseábamos tener hijos, así que Raúl llegó a mí haciéndose un hueco en mi interior, y poco a poco fue creciendo. A medida que pasaba mi embarazo fui descubriendo un mundo distinto, una forma de ver la maternidad de forma más natural, y me di cuenta de que era lo que me estaba pidiendo mi propio ser y mi bebé. Leí y leí, pero sobre todo me empapé de experiencias y fui conociendo a personas llenas de luz que me alumbraron ese camino hasta aquí, junto con la guía en la que se convirtió Raúl desde mi embarazo.
Así creamos esa "tribu", que descubrí no tenía porqué ser la familia, convirtiéndose en los pilares sobre los que me sostengo cuando estoy un poco desequilibrada. Mi familia está conmigo, pero al no poder estar físicamente a diario, es difícil buscar algunas cosas con ellos, así que aquí estoy, formando un círculo de apoyo a nuestro alrededor, un círculo que me encanta y que poco a poco ha ido tomando forma.
Tengo que dar las gracias, gracias a Rocío, a Thaïs, a Paula, a todas y cada una de las chicas (también a los chicos, vaaaa) que conforman ese grupo maravilloso de lactancia que tanta ayuda y apoyo aportan a las mujeres de esta isla.
Como ya les he dicho en alguna ocasión, gracias a ellas aún estamos teteando Raúl y yo, ¡¡no sé qué hubiera sido de este mamífero sin vosotras chicas!! Habría tenido que alimentarse de leche de otra especie...qué cosas tan raras hacemos los humanos... ¡¡Gracias!!
Y además tengo que agradecerles otras muchas cosas, por ejemplo el amor infinito que se respira en nuestras reuniones, hacia los niños, porque se les respeta como personas que son, aunque solo estén dando los primeros pasos en la vida; y hacia las mamis y los papis, porque cada uno tiene una forma de hacer pero no por ello menos respetable. Consuelo y compañía son otros "servicios" de este excepcional grupo que no deja que nos sintamos solas nunca, porque sabemos que siempre tendremos un sitio entre ell@s.
Ahora algunas mamás nos reunimos para pasear y charlar, para disfrutar de nuestros hijos y de nosotras mismas en un ambiente que nos apetece para nuestros hijos, así que ahora La maternidad según mi entorno es mucho más similar a La maternidad según mi instinto, jeje.
¡Gracias de nuevo chicas! Gracias de corazón.

No hay comentarios:
Publicar un comentario