Tus hijos no son tus hijos, son hijos e hijas de la Vida, deseosa de sí misma. no vienen de ti, sino a través de ti, y aunque estén contigo, no te pertenecen. Puedes darles tu Amor, pero no tus pensamientos, pues Ellos tienen sus propios pensamientos. Puedes abrigar sus cuerpos, pero no sus Almas, porque Ellos viven en la casa del mañana, que no puedes visitar, ni siquiera en Sueños. Puedes esforzarte en ser como Ellos, pero no procures hacerles semejantes a ti, porque la vida no se detiene en el ayer. Tú eres arco del cual tus hijos, como flechas vivas, son lanzados. Deja que la inclinación, en tu mano de arquero, sea para la Felicidad.

Khalil Gibran

jueves, 28 de abril de 2011

Nuestra lactancia materna

Pues hoy escribo porque quisiera contar un poco más en profundidad mi experiencia con la lactancia. En alguna entrada anterior he contado que ha sido difícil, que hemos necesitado ayuda, pero nunca me he puesto de lleno en el tema y es algo que me estaba rondando la cabeza hace días, pero no había tenido tiempo.

Empiezo por contar que yo antes del nacimiento de Raúl tenía muy claro que quería amamantar, pero era una decisión tomada a la ligera. A ver cómo lo explico. Creo que quedará claro si digo que siempre decía: "Yo le daré el pecho si puedo" o "Le daré teta hasta que pueda". Era una mamá convencida de que la teta era lo mejor para mi pequeño, al menos al principio, pero no tenía claro lo que significaba la teta para un bebé, para la mamá, para la familia, ni tampoco estaba realmente informada sobre su fisiología y funcionamiento.

Durante el embarazo, a medida que mi mirada fue virando hacia la crianza natural, encontraba información sobre lactancia, ya que la búsqueda de información sobre el parto te lleva hacia la lactancia de manera "inesperada" para mí en aquel entonces. Me acerqué un par de veces a lo que hoy es "mi tribu", y allí, en el grupo de lactancia, empecé a vislumbrar muchas cosas sobre ello que nunca hubiera imaginado. Yo pensaba que había que estar preparada para el parto, para el postparto, pero no pensaba que la lactancia tuviera que suponer un problema, incluso, en ocasiones, me decía a mí misma que si no podía darle teta no pasaría nada (hoy leo ésto y no me reconozco, mi felicidad va unida a la teta y me apenaría sobremanera tener que dejar de amamantar). Oía que las primeras dos horas son cruciales para el comienzo de un amamantamiento con éxito, pero no creía que lo eran tanto.

En el parto, cuando por fin pude estar con él a mi lado, busqué ayuda en las matronas, en las enfermeras, pero el nene no era capaz de agarrarse y succionar eficazmente, o yo no era capaz de mostrarle el camino. Por suerte tenía un as en la manga, porque desde que Raúl y yo nos miramos a los ojos por vez primera, yo necesitaba con ansia darle mi alimento, darle mi cuerpo, darle mi calor, mi abrigo, mi amor y tantas cosas... a través del cordón invisible que nos une aún hoy, la teta. Y ese as en la manga era mi ángel, Rocío. Ella es asesora del grupo de lactancia, fue mi maestra de yoga en el embarazo, y mucho más que eso para nosotros.

Antes de que llamar a Rocío, estuvimos intentando por todos los medios que se cogiera a la teta, la ayuda del personal ya la he comentado en alguna otra entrada, así que no la menciono de nuevo, solo decir que les hace falta alguna formación en lactancia materna. Yo tenía calostro desde mi embarazo, así que pedimos el sacaleches de la planta y lo saqué para dárselo a Raúl con una cucharilla primero y una jeringuilla después. Yo extraía un montón, según he descubierto después, porque en 5 minutos podía sacar 150 ml de calostro, así que todo lo que quería tomar lo tenía, pero en un envase que no era el adecuado. Me ofrecieron biberón para la noche, porque se suponía que por la noche los niños no confunden la tetina con la tetita... no hay comentarios. Yo seguí con lo que hacíamos, y le ponía al pecho cada rato. Pasaron casi 48 horas hasta que Rocío pudo venir a vernos, horas de miedos, de comentarios sin sensibilidad de muchas personas que pasaron por allí a vernos, de inseguridades, de frustración... Pero en 10 minutos Raúl estaba mamando de manera más o menos eficaz. Yo super feliz, a ver si encuentro la foto y la cuelgo, porque es la imagen de mi felicidad absoluta, del descanso, del poder decirle a todos: "Sí, ya se ha enganchado, así que dejad de preguntar y preocuparos/nos".



Raúl tiene micrognatia, que en cierto grado es normal en los recién nacidos, pero él la tiene un poquito más acusada, y siempre ha estado muy guapo con esa minibarbillita y esa boquita de piñón, pero para la lactancia ha resultado un verdadero fastidio.



Desde ese primer agarre, que fue el día 23 a las 16.30 horas, solo podía darle de mamar en posición de balón de rugby, lo cual les resultaba muy simpático tanto al personal como a las visitas, pero a mí me dolía la episiotomía... Nos fuimos a casa pesando bastante menos pero por suerte en esto del peso se recuperó y no hemos tenido ningún problema. Las posiciones para darle de mamar pudieron variar un poquito, pero siempre sentada, ya fuera a caballito, en balón de rugby o la postura tradicional, y claro, por las noches también sentada, con mi dolor correspondiente, que no cesó hasta que no pasó más o menos un mes. Bueno, a día de hoy aún me molesta al tacto, pero por lo menos a partir del mes pude sentarme como las personas.

Lo que pasó a continuación fue que empecé con el dolor de pezones, y no me he librado del todo de él todavía. Al principio pensábamos que era debido al mal agarre de mi nene, porque con la micrognatia es muy difícil que se cojan perfectamente, así que paciencia hasta que le creciera la boca. Tras dos meses y medio o tres, empezamos a pensar en infección, porque yo no había llegado a hacer grietas pero sí que tenía los pezones lastimados, rojos, doloridos... no podía darme el agua de la ducha. Así que pedí un cultivo, que salió positivo pero el médico dijo que el bicho era muy raro y que no era causante de mastitis habitualmente. ¡Habitualmente! Ahí no sé cómo me dejé convencer... Nada de tratamiento, seguir así o dejar la lactancia.

Seguimos adelante y descubrí otro tipo de medicina. Empecé a emplear arcilla, ¡¡no sabéis lo beneficiosa que es!! Iba a decir que tengo un libro sobre el tema de manera práctica que es fenomenal, pero lo tiene mi mami, que se ha hecho fan, así que he buscado en la red y "voilà" (no sé si es así, jeje) Ángeles Hinojosa. Pinchad y descubrid otro mundo si os apetece. La arcilla ha sido un antes y un después en mi dolor, me calmaba de manera increíble, así pudimos continuar con la lactancia sin llorar... La reflexoterapia podal también nos ayudó (Inciso: Gracias Paula querida, por poner tantas herramientas en mis manitas).

La arcilla me calmaba, me curaba, pero algo más debía estar pasando para que a los 5 meses de Raúl siguiéramos con problemas. En ese momento empezó a acudir al grupo de lactancia una chica que venía de mi tierra, de Barcelona, y formaba parte allí de Albalactanciamaterna. Ella hablaba sobre el frenillo sublingual de los niños, algo que aquí aún no habíamos descubierto que repercutiera en la lactancia, y decidimos que le mirara la boca, por si acaso. Le pareció que Raúl era uno de esos casos, me pidió fotos y tiempo después por fin conseguí hacérselas. La semana pasada expertas en lactancia materna nos han confirmado que Raúl tiene anquiloglosia grado 3. En el link explica lo que es y como se trata. Nosotros estamos aún pensando lo que vamos a hacer o lo que no vamos a hacer.

Seguimos teteando de manera exclusiva prácticamente porque lo de la AC no le hace mucho al bicho, y aunque tengo dolor, disfruto mucho con nuestra lactancia. Es especial, porque no se coge bien, porque tengo que ayudarle casi siempre a coger la tetita, porque mis pechos todavía no saben cuanta leche deben fabricar para un niño que no mama con la técnica adecuada, y aún no se han regulado, pero es nuestra y nos hace felices.

Ahora hemos descubierto una nueva forma de mamar que me apasiona. Yo estirada bocarriba y desnuda en la cama, Raúl a gatas me coge y le ayudo un poquito porque busca la teta con desesperación, y como un animalito abre la boca grande grande, todo lo que puede, y se coge a la tetita con verdadera pasión, sin mi ayuda, cosa antes inviable.

Raúl lloró mucho los primeros meses, porque no era capaz de mamar de manera eficaz y eso le ponía histérico, ahora lo sé. Sólo lloraba con la teta y era difícil para nosotros esa sensación, entre frustrante y de pena, además de que de cara al exterior algo debía pasarle a ese niño con mi teta para que llorase tanto, así que procuraba no darle fuera de casa, para evitar comentarios que aún me hundieran un poquito más en la pena. De todas maneras, tengo un niño muy empático, que cuando estábamos fuera de casa e inevitablemente tenía que mamar, solía hacerlo mucho más tranquilo que de costumbre, sin llorar apenas. ¡Gracias bebé! Si hubiera sabido que era el frenillo, pues hubiera callado a mucha gente.

En fin, tras esta disertación, espero que las que aún no estáis en ello, comprendáis que dar teta no es ponerlo y a mamar, y si es así, ¡enhorabuena! Sino, buscad ayuda y apoyo.

Ojalá en este aspecto Raúl esté dándome una nueva lección para el futuro...

4 comentarios:

  1. Os felicito a los dos por haberlo logrado!! Habéis luchado mucho y lo habíes conseguido, sois un ejemplo!!

    Como sabes, nosotras no fuimos capaces, me apena mucho.

    ResponderEliminar
  2. Lo sé Albertina, y lo siento de veras, a veces las circunstancias no son las más favorables, y a veces los hospitales "des-ayudan" con su intervencionismo y pasando de lo verdaderamente importante, la madre y el bebé, como os pasó a vosotras.
    No te apenes, pienso que las cosas nos pasan de determinada manera por algo, y aunque al principio no seamos capaces de ver el porqué, tarde o temprano descubrimos que lo que nos ha pasado nos ha hecho crecer de alguna manera.
    Yo me doy cuenta cada día de la suerte que hemos tenido, y estoy pensando en hacer algo por las mamás que lo necesiten, quizás formarme como asesora, tal vez es por esto que estamos pasando por esta experiencia.
    Tú estás siendo la mejor madre para Valeria, y eso es al fin lo importante. Las heridas van sanando poquito a poco.
    Un abrazo. Gracias por pasarte. Gracias por estar.

    ResponderEliminar
  3. Guapa, pienso como tú, las cosas pasan por algo. Tuvimos que pasar por el trance de tener un bebé prematuro y pienso que tal vez con ello podamos ayudar a otras familias. En eso estamos.

    Si te apetece, hazte asesora, cualquier ayuda es importante, y es un crecimiento y una experiencia brutal el que te está dando tu peque!!

    Pienso como tú, las experiencias deben servirnos de algo!!

    Un abrazote

    ResponderEliminar
  4. Por cierto, es verdad que podéis ayudar muchísimo a otras familias Albertina, así que si no te importa, quizás envíe a alguna mami a visitarte al blog. Un abrazo.

    ResponderEliminar

Busca, busca...

Lilypie Breastfeeding tickers

Acompañantes en mi maternidad