Hoy me quedan 15 días para la incorporación al trabajo, tras muchos meses de baja, vacaciones, lactancia... y todo lo que he podido juntar, la verdad. Ahora, y hasta que acabe el año, no tengo ni un día más para poder pedir libre... pero bueno, la verdad es que pienso trabajar poco, puesto que he pedido una reducción de jornada del 50%, así que mis compañeros me verán poco por allí.
No es que no tenga ganas de ir a trabajar, porque me encanta mi trabajo, pero desearía poder quedarme en casa a dedicarme simplemente a criar a mi hijo. Aunque haya mamis que piensen que no podrían vivir así, que desean fervientemente volver a la vida laboral, yo no. Estoy disfrutando al máximo los días que paso junto a mi pequeño, no me canso de ello, no me canso de su divertida compañía.
Muchas de mis amistades me dicen que me va a venir bien, que cuando empiece a trabajar lo voy a notar, que voy a descansar... pero no se dan cuenta de que probablemente cuando esté allí mis pensamientos vuelen a mi casa, pensando qué estará haciendo mi bebé, si me echará de menos, si necesitará su tetita...
Raúl se va a quedar con su papá, y nadie mejor que él para cuidarle, pero no me siento así porque me de miedo cómo va a estar él, sé que va a estar fenomenal con papá. Lo que me pasa es que yo no voy a estar tan bien lejos de su compañía, porque lo voy a añorar muchísimo. Somos uno desde hace tantos meses... me he separado unas pocas horas de él, que creo que contando no pasan de los dedos de una mano, y porque era estrictamente necesario. Y ahora pienso en la cantidad de horas que me voy a perder, aunque la mayoría serán de sueño nocturno, y me da mucha penita.
Voy a descansar mucho menos que hasta ahora, pero disfrutaré mucho más del tiempo a su lado tras unas horas de separación, estoy segura. Me quedan 15 días en que no quiero separarme de él ni un segundo, y si antes lo porteaba con asiduidad, ahora lo llevaría todas las horas del día cerquita de mí, para mezclar bien nuestros olores y besarlo hasta desgastarle un poquito esa cabecita pelona.
Abogo por una baja maternal mayor de la que tenemos, en que las mamás tienen que separarse de sus bebés a las 16 semanas de nacido, porque muchas veces no tienen otras posibilidades laborales. La mujer se ha liberado desde que se incorporó al mundo laboral, pero realmente muchas de nosotras echamos de menos la supuesta conciliación de la vida familiar con la laboral. Yo he podido pedir una reducción de jornada, porque soy empleada pública, pero tengo que renunciar a la mitad de mi sueldo para cuidar a mi hijo y no tener que dejarlo en una guardería con una cuidadora que legalmente puede tener a su cargo a 7 bebés además de a Raúl. Yo he optado por la crianza de mi hijo, pero muchas madres tienen que renunciar a ello porque no tienen opciones. Así es difícil plantearse el tener hijos, ¿no?

Muy difícil el planteárselo, si.
ResponderEliminar