Tus hijos no son tus hijos, son hijos e hijas de la Vida, deseosa de sí misma. no vienen de ti, sino a través de ti, y aunque estén contigo, no te pertenecen. Puedes darles tu Amor, pero no tus pensamientos, pues Ellos tienen sus propios pensamientos. Puedes abrigar sus cuerpos, pero no sus Almas, porque Ellos viven en la casa del mañana, que no puedes visitar, ni siquiera en Sueños. Puedes esforzarte en ser como Ellos, pero no procures hacerles semejantes a ti, porque la vida no se detiene en el ayer. Tú eres arco del cual tus hijos, como flechas vivas, son lanzados. Deja que la inclinación, en tu mano de arquero, sea para la Felicidad.

Khalil Gibran

jueves, 28 de julio de 2011

Los regalos de Raúl (III). Vivir en el "hoy"

Otra de las entradas en las que repaso los regalos que me ha hecho Raúl. En este caso reflexiono sobre el tiempo, sobre la visión del tiempo.

Ya he hablado en alguna otra ocasión sobre este tema, sobre la importancia que tiene dejar de mirar el reloj para la felicidad personal, y todas me habéis comentado sumándoos a lo que pienso. Ahora que han pasado unos meses desde que nació mi peque, me doy cuenta de cuánto ha cambiado mi visión del tiempo, y ¡menos mal! 



Al principio, cuando Raúl nació, me regalaron una pulserita de lactancia, que yo no sabía ni que existía, la verdad. Empecé a llevarla, la usaba para ver a qué horas tomaba el renacuajo, le iba cambiando la hora cada vez, y así me daba cuenta de cada cuanto mamaba. Duró unas semanas en mi muñeca, unas semanas en que me sentía cansada, sentía que nunca terminaba de dar teta, no sé... creía que la pulsera era práctica, pero hasta que no me la quité no me di cuenta de cuán liberada me sentí tras ello. Era una esclava, pero no del bebé, ni de la teta, ¡era una esclava del tiempo! Como os lo cuento... Las horas pasaban sin darme cuenta, no disfrutaba de las tomas, no disfrutaba de los ratos que tenía de descanso cuando dormía, porque sabía a qué hora tomó y sabía que en unos minutos se despertaría... No era en absoluto lo que necesitaba, pero ahí estaba la pulsera para recordármelo. 

Dejé la pulsera a un lado y empecé a mirar el móvil, no podía separarme de un reloj, porque además salías a la calle y todo el mundo te preguntaba: "¿a qué hora le toca comer? ¿Cuándo le diste por última vez?" Seguía siendo una esclava del reloj, seguía viviendo en función de las horas del día, seguía planeando las salidas de casa para que no me tocaran tomas en la calle, seguía mirando a qué hora tomaba por la noche, a qué hora lo sacaba de la cuna y lo metía en nuestra cama, etcétera., etcétera, etcétera. 

Pero llegó un momento en que empecé a dejarme llevar más, y también tengo que agradecérselo al grupo de lactancia. Allí, en esas dos horas de reunión semanales, era libre. Tan libre que podía darle de mamar sin pensar en que acababa de darle hacía 15 minutos, no me preocupaba de cuántas veces le había dado en ese rato, me olvidaba del tiempo... y era feliz con ello. Además de que Raúl estaba tan a gusto allí que no lloraba con las tomas, tal y como me tenía acostumbrada, no sé porqué, pero allí todo funcionaba mejor. Veía a otras mamás con bebés más mayores que les ofrecían teta cada ratito, que ellos venían a buscar a su mami para pedirle un poquito, y yo escuchaba más a mi bebé a la vez. Fue un gran descubrimiento para nuestra lactancia. Porque yo sabía que es a demanda, pero realmente estaba pendiente de cada cuanto era la demanda... ¿Me entendéis? Allí podía atender a las conversaciones, charlar, presentarme, jugar con otros niños... todo ello mientras amamantaba, y ello me hizo dejar de preocuparme por qué hora era, incluso me olvidaba a veces del dolor que sentía. 

Luego empezamos a quedar con algunas mamás y sus bebés para pasear, para charlar, para compartir, y ahí surgió nuestro pequeño grupito de apoyo, nuestra familia. Entonces empecé a ser libre también en esos paseos. Y más tarde vino cuando decidimos colocar la cuna en sidecar, y ahí las noches dejaron de ser de despertares a las 2, a las 3, a las 5, a las7 y a las 8, por poner un ejemplo, y pasaron a ser otra cosa. Casi no me daba cuenta de a qué hora se despertaba, venía a buscarme y mamaba, porque los dos estamos prácticamente dormidos en esos ratos, entre sueños, así que duermo mucho mejor, porque no sé ni cuantas veces me despierto ni a qué horas, ni nada de nada hasta las 8 o las 9 de la mañana en que ya pide marcha. 

La lactancia no es un sacrificio que hago por mi hijo, sino un placer para los dos desde que el tiempo salió de la ecuación, ahora solo estamos Raúl y yo. Sea la hora que sea, mame el tiempo que mame, y como si quiere volver a hacerlo cuando acaba de marcharse. Realmente es a demanda, porque es lo recomendado, pero sobre todo lo es porque es la manera de disfrutarla de verdad.

Todo esto que cuento es en relación a la teta, pero ha habido muchos más cambios en cuanto a otros aspectos,  por ejemplo, dejé de preocuparme pronto por las horas de sueño del peque, porque digo yo que ¿quién mejor que él para saber cuándo le apetece dormir? Así que le dejamos libertad de horarios, y tenemos que agradecerle que aceptó pronto nuestro ritmo circadiano, despertándose solo a comer por las noches y volviéndose a dormir, aunque al principio nos costara un poco. 

Los horarios para el baño dejaron de importar, le baño cuando es necesario, como lo hacemos nosotros, incluso muchas veces se ducha con alguno de nosotros o con los dos. En cuanto a las comidas cuando iniciamos la alimentación complementaria, lo mismo, intentamos que fuera algo así como nosotros, no le impongo horarios rígidos, desayuna conmigo, come con los dos, merienda cuando yo lo hago habitualmente, y cenamos juntos, todo esto cuando a él le apetece, claro. La hora de ir a dormir es otra decisión suya de momento, y me imagino que cuando tenga otras cosas que hacer dormirá según sus necesidades, si está más cansado me imagino que pedirá camita antes... no sé, ya veremos. A veces la familia nos pregunta: "¿Y a qué hora se va a dormir?" Pues depende del día, hay días en que a las 9 y media está pidiendo brazos del papá para dormir, días en que toma teta a las 10 y media y se duerme con ella, y días en que aguanta jugando hasta la hora en que decidimos irnos a dormir todos. Depende de él o del sueño que tengamos nosotros, jeje. 

Y a parte de horarios del día, de cosas que hacer del peque, el dejar de mirar el tiempo a medio-largo plazo me ha enseñado a disfrutar más, a que tenga otro sabor. Al principio recuerdo que todo eran metas, cuando llegue a los 15 días revisión del pediatra, cuando llegue al mes otra, a los dos meses vacunas, llegar a los seis meses de teta e iniciar la complementaria, luego hasta los 9 meses de control de peso... demasiadas metas, demasiados lugares a los que llegar, cuando lo realmente estimulante es dejarte llevar, dejarte mecer por la vida en sí. Los planes que mejor salen son los de última hora, sin planear, valga la redundancia, porque te sientes más realizado. 

Al dejar de pensar en horarios y en relojes, el tiempo pasa igual de rápido, creo, pero lo disfrutas mucho más, eres más consciente de esos momentos de felicidad, y así te das cuenta de lo bello de la vida, de lo bello de ser madre, dándole importancia a los detalles. Espero recordar esto para el futuro, para otro bebé, para disfrutar de los primeros meses de otra manera. Vivir en el hoy te hace ser más feliz, y eso lo sé ahora, voy a intentar no olvidarlo.

8 comentarios:

  1. Que bien que te hayas liberado!! Yo soy muy caótica y antes de nacer la peque me preocupaba muchisimo el tema de horarios, comidas, tomas, baños... Pero una vez llegó me olvidé de todo, voy a mi/su ritmo sin preocuparme nunca si ya ha comido, si hoy se ha bañado o si es hora de dormir.
    Para mi criar así ha sido fácil y placentero, creo que pendiente de un relog y unas rutinas estrictas lo hubiera llevado fatal, e incluso me agobio viendo a otras madres y pienso que YO no podría...
    Es precioso que podamos vivir la maternidad desde el placer, la libertad... Un abrazo!

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  2. Realmente siempre he intentado disfrutar de la maternidad, sin agobios, pero a veces es difícil si intentas encorsetarte en ese ritmo que no te va ni a ti ni a tu bebé. No sé a quién se le ocurriría lo de cada 3 horas teta, o que a las 7 el baño y a las 8 a la cama. Desde luego, los horarios de Raúl no han tenido mucho que ver con estos nunca.

    Pero bueno, como bien dices, en un momento dado, me liberé y pude disfrutar ese 25% que me quedaba en el tintero por culpa de las presiones.

    Un abrazo linda!! Y a mí no me traduzcas mientras lees ¿eh, locuela?

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  3. Creo que estamos entonces en la mejor zona horaria, "hora hijo". Que bueno poder disfrutar asi. En mi casa sus horarios tambien los decide él, si es quien mejor sabe cuando tiene hambre, cuando tiene sueño =)

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  4. Como siempre me suena tanto lo que leo... :)
    Yo hasta que no metí a la nena en la cama (ya sabes que con la pezoneras no podía y además me daba miedo tan pequeña) no dejé de mirar el reloj por la noche. Menudo cambio en todos los sentidos.
    También a mi me preguntaban cuando le tocaba, y yo respondía, pues no se. La verdad es que las tomas siempre fueron a demanda, según quería ella, a la hora, a los veinte minutos... así estabamos todo el día enganchadas, ja, ja.
    Y a la pregunta de a qué hora se duerme, igual, pues depende del día.
    Por cierto lo de la pulserita esa no tenía ni idea de su existencia.
    Es genial que nos hayámos liberado y podamos disfrutamos más de nuestros hijos.

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  5. Mica, qué buena la zona horaria, me la apunto!! "Hora hijo" qué bien suena!! ;)

    Un besazo!!

    Carol, me alegra que nos hayamos liberado!!! Ojalá todas las madres fueran capaces de hacerlo, de olvidarse del reloj, de vivir el ahora, que es lo más importante del mundo y sobre todo con un bebé!!

    Un abrazote!!

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  6. Hola Carol, he buscado por mil rincones esa pulsera de lactancia y veo que tu Raúl te la regaló. Yo estoy interesada en tener una de ellas. Quizá este no sea el medio, pero gracias. mi mail es maiena00@yahoo.es

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  7. Maiena, no sé si has leído la entrada, la verdad es que a mí la pulsera de lactancia me pareció que me vino bien pero al dejar de usarla fue cuando realmente me di cuenta de que me había esclavizado al reloj. No te la recomiendo, pero si te interesa, a mí me la regalaron de una tienda de cosas de bebés. Un saludo.

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  8. Guau, nunca había escuchado lo de la pulsera!! nos quieren meter lo del tiempo por todos lados, así acabaremos amargados, que ya es lo que sucede en el mundo...sin disfrutar de nada...Que bien mi amor que te liberases. Yo sabes que siento? Que sí hay un reloj biológico y que los niños están muy conectados con él o por lo menos yo lo observo en mis niños...desgraciadamente ya se están habituando al horario raro del día a día ene l que vivimos. Me acuerdo que ellos se despertaban un poquito antes de la salida del sol o al poquito de salir...que es lo lógico y el ritmo de las comidas era muy diferente, incluso su cena era antes de que anocheciese, que también es lo lógico... Si viviesemos sin luz artificial, como viviriamos??? pero nos tienen enganchados..crearon un reloj y un calendario esclavo...para mi, nada tiene que ver con lo natural...
    te quiero

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