Llevo meses pensando en este concepto, en lo que significa ser mujer ahora mismo para mí, tras haber pasado por la experiencia más enriquecedora de mi vida, tras haber sido madre.Antes de serlo no me había planteado nada al respecto, puede que porque no comprendía lo que significa ser creadora y portadora de vida, ser nutricia después y acompañante durante esos primeros meses de una persona, ¡¡tan importante!! Porque ser madre es la experiencia que más me ha hecho crecer, pero sobre todo que más me ha hecho crecer hacia dentro, indagar en mí misma, conocerme, descubrirme... y tras hacer todo esto conmigo, sentirme más cerca de todas las mujeres del mundo, más cerca de todas las que han pasado por la Tierra, entenderlas y amarlas como he aprendido a amarme a mí misma desde entonces.
Las mujeres somos bellas en cualquier etapa de nuestras vidas, y debemos aprender a descubrirnos en cada una, a descubrir lo bello de nuestro cuerpo, de nuestras formas, de nuestra feminidad, de nuestra alma de mujeres, de madres, con todas las cualidades que esto conlleva.
Por ejemplo, antes de ser madre nunca valoré la menstruación, era la eterna acompañante no deseada... Y ahora, tras haber descubierto este nuevo mundo, me doy cuenta de cuán bello es sentirte mujer cada mes en esos días, aunque la sociedad nos haya enseñado a sentir cosas siempre negativas hacia ello, como hacia el parto, lo que pasa es que con el parto poco a poco vamos abriendo los ojos, pero llegará el día en que celebremos el hecho de ser mujeres en todas sus manifestaciones, incluso celebraremos el hecho de menstruar. Estos días te muestran una parte de ti distinta, una tú secreta, te encuentras mucho más introspectiva y creativa, si sabes escuchar a tu propio cuerpo. Sobre este tema hay una entrada del blog de Dara que es altamente recomendable leer, si os apetece pinchad aquí.
Hoy por hoy he aprendido a ver a las mujeres de otra manera, porque somos mucho más fuertes y luchadoras de lo que creía. ¿No os habéis planteado nunca que durante el parto descubrísteis una parte de vosotras que no creíais que estuviera ahí? Esa parte salvaje, fuerte, poderosa. Yo me di cuenta de que era una Mujer, de que podía con todo, de que era un animal, y no solo yo lo sentí, sino que mi chico también se dio cuenta de lo fuertes que podemos llegar a ser en ese momento, sacando fuerzas de flaqueza y demostrando que aún tenemos más escondida en algún rincón cuando parece que estamos agotadas. Gracias al parto me siento más fuerte y enérgica que nunca, porque sé que puedo. Y sobre todo, para el futuro, confiaré mucho más en mí misma, porque sé que puedo con todo, porque soy una mujer.
Desde que soy madre, me doy cuenta que las mujeres por naturaleza estamos preparadas para la cría, para mantener la especie, para formar a las personas de la futura sociedad, simplemente estamos hechas para ello. Somos mujeres, somos madres a la vez. Sin menospreciar a la que decida no serlo, pero desde luego el funcionamiento de nuestro organismo está enfocado a ello, todos nuestros sistemas están preparados para el embarazo y el parto, para cuidar a la cría. Pienso también que nuestra psicología es justo la que se necesita para ser madre, la llamada psicología femenina. Todos necesitamos una figura materna cerca, o al menos las cualidades de una madre en otra persona a nuestro lado, porque suele ser el pilar fundamental en la vida de las personas.
No me gusta el concepto del sexismo, no me ha gustado nunca diferenciar entre hombres y mujeres, somos personas y así me dirijo a todos, pero es bien cierto que ahora me doy cuenta de nuestras diferencias mucho más que antes. Los padres tienen cosas muy buenas para los hijos, pero no tienen cosas que sí tenemos las madres y a la inversa, cosas a nivel sutil, que nos hace ser únicos a cada uno en su faceta de padre o madre. Ninguno es mejor ni peor, pero yo me siento a gusto con el papel que me ha tocado, me siento a gusto siendo mujer y siendo madre. Siento que hay cosas que solo yo puedo ofrecerle, además de mi alimento (la leche de mami es la mejor para él), también le alimento en esos ratos de teta de otras muchas cosas, que el papi tiene que ofrecerle por supuesto de otras maneras.
Ahora valoro a mi madre de otra manera, pero siempre fue para mí fundamental en mi crecimiento, y para mis hermanos me consta que también. Y aún hoy lo es, y siempre lo será, incluso cuando ya no esté a nuestro lado, estoy segura. Y eso es algo que me apasiona de ser mujer, el poder ser tan importante para tu familia. Espero que sea así en mi caso, porque me sentiré feliz de poder ser su apoyo, su sostén, su madriguera, su refugio... ser su madre.
Ese es el gran premio de ser mujer.

Precioso texto Carol... me siento muy identificada con tus palabras porque a mí me ha ocurrido lo mismo. Al ser madre soy más mujer y comprendo y agradezco todo lo que ello conlleva. No puedo imaginar algo más hermoso que engendrar vida, parir, alimentarcon nuestro cuerpo y criar. Ahora mismo esta faceta tan femenina ocupa todo mi ser y mi alma. Así como tú lo expresas, también lo vivo yo. Un abrazo gigante, de corazón!
ResponderEliminarHermoso relato. Y es cierto que una se da cuenta que la fuerza se saca de algún lado a pesar del cansancio.
ResponderEliminarBesotes, Andrea
Es verdad que desde que soy madre, me veo diferente como mujer. Como tu dices (tengo pendiente escribir algo sobre el tema) antes cada vez que me venía la regla era como, pues vaya mierdad. Aunque todavía no me ha venido se que la voy a recibir de otra manera, creo que por fin la voy a aceptar, porque es una parte más de mí, y gracias a ella tengo a mi hija.
ResponderEliminarEn mi caso el parto no me ha hecho sentirme más fuerte, porque de una de las cosas que me arrepiento es de no haber aguantado y haberme puesto la espidural.
Besos guapa
Cocolina, me encanta que te sientas así de mujer!! Un abrazo gigante de vuelta para ti!!
ResponderEliminarAndrea, gracias por pasar, somos fuertes, somos grandes, somos poderosas!! Besos!!
Carol, estamos en la misma situación en muchas cosas, me siento cerca de ti, de vosotras. Pero no estoy de acuerdo contigo: eres una mujer extraordinaria, porque has dado vida, aunque no te hayan dejado confiar en tu cuerpo. Yo también me sentí débil, yo también pedí la epi, pero no por ello no me siento poderosa ahora, aunque me haya costado unas cuantas reflexiones llegar a este punto.
Pasamos por las experiencias que necesitamos y no lo olvidemos, que necesitan nuestros hijos al nacer. Yo siento que Raúl ha abierto un camino, soy muy fuerte y ahora lo sé, es lo que me ha enseñado para el futuro.
Un abrazo gigante para una super mujer.
Carol, precioso, precioso. Yo también me estoy descubriendo a mí misma, poco a poco... Bonita reflexión, somos fuertes, muy fuertes, mucho más de lo que pensamos. Un besazo.
ResponderEliminarGracias por tus palabras.
ResponderEliminarSe que soy fuerte, mi hija me ha hecho más fuerte. Me siento poderosa por haber sido capaz de atravesar baches (sobre todo al principio), y de ser quien soy ahora.
Pero no puedo evitar sentir que en el embarazo me falto fortaleza, pero por miedo, por desconocimiento (a pesar de la preparación al parto), por falta de un entorno más íntimo y cercano.
Un abrazo para tí también guapísima.
Inma, gracias, me gusta que te haya gustado. Somos fuertes, y esta es la revolución de las madres, la verdadera revolución femenina!!
ResponderEliminarBesos.
Carol, todo es un aprendizaje, y ahora ya lo has hecho, Minerva ha sido tu guía.
Besos.