Tus hijos no son tus hijos, son hijos e hijas de la Vida, deseosa de sí misma. no vienen de ti, sino a través de ti, y aunque estén contigo, no te pertenecen. Puedes darles tu Amor, pero no tus pensamientos, pues Ellos tienen sus propios pensamientos. Puedes abrigar sus cuerpos, pero no sus Almas, porque Ellos viven en la casa del mañana, que no puedes visitar, ni siquiera en Sueños. Puedes esforzarte en ser como Ellos, pero no procures hacerles semejantes a ti, porque la vida no se detiene en el ayer. Tú eres arco del cual tus hijos, como flechas vivas, son lanzados. Deja que la inclinación, en tu mano de arquero, sea para la Felicidad.

Khalil Gibran

miércoles, 1 de junio de 2011

El postparto: el gran olvidado

Tenía pendiente esta entrada desde hace tiempo, porque está muy bien hablar del parto, hablar del embarazo, de la lactancia... pero el postparto es el gran olvidado.

Yo, antes de que naciera Raúl siempre tenía en la cabeza este tema. No me preocupaba en exceso por el momento del parto, pero lo del postparto y todo lo que ello significa me tenía en vilo. Normalmente no oyes hablar mucho a las mamás de este tema, más o menos se cuenta que el bebé es bueno o malo, que llora más o menos, que mama más o menos, pero otros aspectos, como la sexualidad después del parto, la recuperación del suelo pélvico o la maldita episiotomía y sus cuidados, quedan al margen.

En las clases de yoga preparto, cuando hablábamos sobre el parto, planteaba muchas veces que lo que realmente me daba vueltas era el tema de qué pasaba cuando ya erais tres. Estaba más preocupada por este tema, en su conjunto, sin dedicarme a los particulares que antes comenté, porque no sabía lo que significaban...

Teníamos claro que necesitábamos unos días tras el nacimiento para estar en familia, los tres, eso ya lo he comentado en otras entradas, para conocernos. Así que lo de las visitas lo gestionamos de la mejor manera que supimos, a veces no abríamos la puerta, a veces no estábamos operativos, a veces decíamos que mejor que vinieran más adelante, dependiendo de la ocasión. Creo que nos vino muy bien y lo volveríamos a hacer para un siguiente nacimiento, ya veremos cómo podemos apañarlo.

Sobre el tema de la recuperación del suelo pélvico y la episiotomía y sus molestias, no tenía mucha idea. La verdad es que me pilló por sorpresa el no poder sentarme en un mes de manera normal, porque a parte de la "rajita" (es irónico) que me hicieron, apareció una estupenda hemorroide que me fastidió durante mucho más tiempo, y aún hoy tengo problemillas con ella. Para la episio me aconsejaron ponerme en la compresa (que por cierto debería ser de celulosa para evitar que se queden los hilillos pegados a la herida) aloe vera, pelándolo y poniéndolo en láminas. Me calmaba un montón por el fresquito, y curó más rápido la herida, pero al final resultó que secaba mucho, y me empezaron a tirar los puntos que veía las estrellas. Unos días después estaba curada por fuera, pero hay que tener en cuenta que es posible que las molestias sigan meses o más. Raúl tiene 8 meses prácticamente y aún me molesta (sobre todo en los encuentros sexuales). Y el suelo pélvico, aún no soy capaz de controlarlo como antes, así que es muy importante realizar ejercicios regulares para fortalecerlo de nuevo.

El tema de encontrar que ya sois tres en lugar de dos es raro. Los primeros días de estar en casa me parecía mentira cuando miraba al bultito que estaba tumbado en el sofá a nuestro lado. Recuerdo mucho el primer día en casa, lo miraba y pensaba que era una situación irreal, estaba desubicada, no me encontraba en "casa", Raúl ahí a nuestro lado, en nuestro sofá, mientras nosotros comíamos algo que habíamos comprado para ese día. Era muuuuuy raro, pero en poco tiempo pasó ese momento de desorientación.

Los primeros días en casa fueron difíciles en cuanto al sueño, claro, había que acostumbrarse a lo de dormir menos o al menos de manera escalonada, jeje. Ahora ya estoy hecha del todo, descanso y todo aunque me despierte muchas veces en la noche. Para mí fue muy importante tener al papi conmigo 24 horas esas primeras semanas, aunque no hubiera estado mal que hubiera sido un poco más del tiempo que concede la ley. Lo bueno, que cuando llegó mi madre, una semana después del nacimiento, en que ya éramos el atisbo de una nueva familia, me ayudó muchísimo con todo. Yo me dedicaba a la teta, que bastante tenía con ello, y ella hacía todo el resto. Fue una maravilla. Además mi mami tuvo un comportamiento de abuela impecable. No fue pesada, no se metía en cómo lo hacíamos, no nos juzgaba... sólo sentía curiosidad por las cosas a las que no estaba acostumbrada, como por ejemplo el portearlo, ofrecerle tetita cada rato, que durmiera en nuestros brazos casi todas las siestas... con curiosidad interesada en el tema, muy graciosa ella. Desde entonces creo que nos ha comprendido bien, ¡¡qué pena que no esté aquí para apoyarnos en algunas ocasiones!! Desde entonces piensa que la forma que tenemos de criar a Raúl es la que nuestro niño necesita y ve los beneficios que nos está trayendo a todos.

En esos primeros días también se dio la "subida de la leche", que me resultó dolorosa e incómoda. Tuvimos que salir corriendo a comprar un sacaleches la primera tarde de estar en casa, porque se me endurecieron los pechos y empecé a notar mucho dolor, pero lo peor era que con tamaña hinchazón mi niño no era capaz de agarrarse a la teta, así que me tocaba vaciar un poco antes, además de masajear y ponerme calor local. Me dio hasta un poco de fiebre. En pocas horas pasó, pero me encontraba fatal...

Algo de lo que no estaba nada informada para el postparto era sobre el retomar la vida sexual. No tenía ni la menor idea de cuándo se recomendaba volver a la vida normal tras el parto, y se lo pregunté a mi matrona, que me dijo que a partir de que terminan los loquios se podía empezar. Yo en ese momento aún no me sentía preparada para ello, ni física ni instintivamente, no me apetecía.

Tiempo después, en proceso de volver a la normalidad aún, hablamos sobre el tema en el grupo de lactancia, y te sientes cerca de otras mujeres que comentan que tampoco a ellas les apetece mucho el tema. Entonces te cuentan que al amamantar nuestro instinto sexual está semicubierto, y por ello a veces ocurre que las mujeres que dan pecho no sienten la necesidad de acercarse a sus maridos en ese sentido... Al menos al principio.

Y a parte de esto que comento, la episiotomía ha marcado y aún marca nuestra vida, porque aunque está curada, es un punto débil para mí, y me sigue molestando al tacto. Así que esa molestia coarta de alguna manera aún hoy nuestra vida sexual.

Otro tema que me supuso una sorpresa fue lo cansada que me encontraba tras el parto, no en las horas posteriores inmediatas, sino un poco después, desde el segundo día. Me costaba muchísimo dar unos pasos. Recuerdo el paseo hasta la sala de los baños de los bebés en la planta como un camino muuuuuy largo, incluso la enfermera que nos acompañaba me preguntó si me pasaba algo, y es que me faltaba el aire. Parecía que me faltaba capacidad pulmonar, respiraba con muchísimo esfuerzo. Cualquier deambulación se me hacía un mundo... Hasta que empecé a tomar floradix, un complemento de minerales y vitaminas, no empecé a dejar atrás ese cansancio infinito.

Sobre lo que significa realmente tener a tu bebé en los brazos, refiriéndome al hecho de ser los responsables absolutos de su bienestar, de que dependa por completo de nosotros, pues lo cierto es que no nos resultó demasiado agobiante, como podría haber creído. Lo que se hace extraño es el hecho de que ayer no eras padre/madre y hoy lo eres, y parece que por ello tienes que saber lo que le pasa al bebé cuando llora, lo que tienes que hacer para sacarle los gases, cómo darle de comer... y es difícil, te sientes inseguro/a y crees que quizás lo estás haciendo mal. Poco a poco vas conociendo a tu bebé y sintiéndote más tranquila con lo que haces, con más seguridad, menos machacada por las miradas de la gente a tu alrededor. Porque eso sí, al principio no llevaba nada bien eso de que llorara estando otras personas delante, porque te miraban con caras entre compungidas y miedosas cuando veían que no eras capaz de hacer que dejara de llorar. Pienso que el llanto de un bebé es algo que nos angustia a todos, y nos hace sentir incómodos. Otro día cuelgo un artículo sobre esto, que me pasó Rocío y creo que está muy bien. Pues así estábamos, descubriendo que un bebé no solo duerme, come y caga, como se dice coloquialmente, puesto que Raúl nunca ha sido muy dormilón, ni muy cagón, y cuando comía se ponía loco, llorando que parecía que ocurría algo malo (después ya sé lo que pasaba, pero no en aquel momento, que aún no sabíamos que tenía el frenillo de la lengua demasiado corto y por eso lo pasaba mal mamando). Así que no estás preparado/a, desde luego que no, porque el bebé ideal que te han mostrado no es el que tienes delante, y encima la gente con la que te cruzas no deja de recordarte que el "bebé normal" es bueno, no llora, duerme toda la noche, come cada 3 o 4 horas, no se despierta entre tomas... Hay que tener una paciencia infinita que en muchas ocasiones no tuve... Ahora ya me resbala lo que nos siguen diciendo.

Y bueno, a grandes rasgos así pasamos el postparto inmediato. Eso sí, no pasé por esa fase de tristeza postparto que puede ocurrir, estaba feliz a pesar de todo lo negativo. Miraba a nuestro pequeño y me resultaba increíble que mi cuerpo hubiera creado una vida tan perfecta...

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