Tus hijos no son tus hijos, son hijos e hijas de la Vida, deseosa de sí misma. no vienen de ti, sino a través de ti, y aunque estén contigo, no te pertenecen. Puedes darles tu Amor, pero no tus pensamientos, pues Ellos tienen sus propios pensamientos. Puedes abrigar sus cuerpos, pero no sus Almas, porque Ellos viven en la casa del mañana, que no puedes visitar, ni siquiera en Sueños. Puedes esforzarte en ser como Ellos, pero no procures hacerles semejantes a ti, porque la vida no se detiene en el ayer. Tú eres arco del cual tus hijos, como flechas vivas, son lanzados. Deja que la inclinación, en tu mano de arquero, sea para la Felicidad.

Khalil Gibran

jueves, 4 de agosto de 2011

Yo, amamanto, ¿ y tú?

Como estamos en la semana mundial de la lactancia materna y en muchos de vuestros blogs se habla de ello, no quiero ser menos y os dejo un pequeño tesoro que he encontrado por ahí (tras él dejo el enlace a los blogs de Martina, Muchomamá, y también al de Melina, Biencriando. Las dos lo han compartido con razón de la semana mundial de la lactancia materna). Espero que lo disfrutéis.


La lactancia salvaje por Laura Gutman

La mayoría de las madres que consultamos por dificultades en la lactancia estamos preocupadas por saber cómo hacer las cosas correctamente, en lugar de buscar el silencio interior, las raíces profundas, los vestigios de femineidad y apoyo efectivo por parte de los individuos o las comunidades que favorezcan el encuentro con su esencia personal.

La lactancia es manifestación pura de nuestros aspectos más terrenales y salvajes que responden a la memoria filogenética de nuestra especie. Para dar de mamar sólo necesitamos pasar casi todo el tiempo desnudas, sin largar a nuestra cría, inmersas en un tiempo fuera del tiempo, sin intelecto ni elaboración de pensamientos, sin necesidad de defenderse de nada ni de nadie, sino solamente sumergidas en un espacio imaginario e invisible para los demás.

Eso es dar de mamar. Es dejar aflorar nuestros rincones ancestralemente olvidados o negados, nuestros instintos animales que surgen sin imaginar que anidaban en nuestro interior. Es dejarse llevar por la sorpresa de vernos lamer a nuestros bebés, de oler la frescura de su sangre, de chorrear entre un cuerpo y otro, de convertirse en cuerpo y fluidos danzantes.

Dar de mamar es despojarse de las mentiras que nos hemos contado toda la vida sobre quienes somos o quienes deberíamos ser. Es estar desprolijas, poderosas, hambrientas, como lobas, como leonas, como tigresas, como canguras, como gatas. Muy relacionadas con las mamíferas de otras especies en su total apego hacia la cría, descuidando al resto de la comunidad, pero milimétricamente atentas a las necesidades del recién nacido.

Deleitadas con el milagro, tratando de reconocer que fuimos nosotras las que lo hicimos posible, y reencontrándonos con lo que haya de sublime. Es una experiencia mística si nos permitimos que así sea.

Esto es todo lo que necesitamos para poder dar de mamar a un hijo. Ni métodos, ni horarios, ni consejos, ni relojes, ni cursos. Pero sí apoyo, contención y confianza de otros (marido, red de mujeres, sociedad, ámbito social) para ser sí misma más que nunca. Sólo permiso para ser lo que queremos, hacer lo que queremos, y dejarse llevar por la locura de lo salvaje.

Esto es posible si se comprende que la psicología femenina incluye este profundo arraigo a la madre-tierra, que el ser una con la naturaleza es intrínseco al ser esencial de la mujer, y que si este aspecto no se pone de manifiesto, la lactancia simplemente no fluye. No somos tan diferentes a los ríos, a los volcanes, a los bosques. Sólo es necesario preservarlos de los ataques.

Las mujeres que deseamos amamantar tenemos el desafío de no alejarnos desmedidamente de nuestros instintos salvajes. Lamentablemente solemos razonar y leer libros de puericultura, y de esta manera perdemos el eje entre tantos consejos supuestamente “profesionales”.

La insistencia social y en algunos casos las sugerencias médicas y psicológicas que insisten en que las madres nos separemos de los bebés, desactiva la animalidad de la lactancia. Posiblemente la situación que más depreda y devasta la confianza que las madres tenemos en nuestros propios recursos internos, es esta creencia de que los bebés se van a malacostrumbrar si pasan demasiado tiempo en nuestros brazos. La separación física a la que nos sometemos como díada entorpece la fluidez de la lactancia. Los bebés occidentales duermen en los moisés o en los cochecitos o en sus cunas demasiadas horas. Esta conducta sencillamente atenta contra la lactancia. Porque dar de mamar es una actividad corporal y energética constante. Es como un río que no puede parar de fluir: si lo bloqueamos, desvía su caudal.

Contrariamente a lo que se supone, los bebés deberían ser cargados por sus madres todo el tiempo, incluso y sobre todo cuando duermen. Porque se alimentan también de calor, brazos, ternura, contacto corporal, olor, ritmo cardíaco, transpiración y perfume. La leche fluye si el cuerpo está permanentemente disponible. La lactancia no es un tema aparte. O estamos madre y bebé compenetrados, fusionados y entremezclados, o no lo estamos. Por eso, dar de mamar equivale a tener al bebé a upa, todo el tiempo que sea posible. No hay motivos para separar al bebé de nuestro cuerpo, salvo para cumplir con poquísimas necesidades personales. La lactancia es cuerpo, es silencio, es conexión con el submundo invisible, es fusión emocional, es entrega.

Dar de mamar es posible si dejamos de atender las reglas, los horarios, las indicaciones lógicas y si estamos dispuestas a sumergirnos en este tiempo sin tiempo ni formas ni bordes. También si nos despojamos de tantas sillitas, cochecitos y mueblería infantil, ya que un pañuelo atado a nuestro cuerpo es suficiente para ayudar a los brazos y las espaldas cansadas. Incluso si trabajamos, incluso si hay horas durante el día en que no tenemos la opción de permanecer con nuestros bebés, tenemos la posibilidad de cargarlos en brazos todo el tiempo que estemos en contacto con ellos.

Es verdad que hay que volverse un poco loca para maternar. Esa locura nos habilita para entrar en contacto con los aspectos más genuinos, inabordables, despojados, salvajes, impresentables, sangrantes de nuestro ser femenino. Así las cosas, que nos acompañe quien quiera y quien sea capaz de no asustarse de la potencia animal que ruge desde nuestras entrañas.

Laura Gutman


Es un texto que encontré en el blog de Martina, y en el de Melina, y bueno, no podía dejarlo pasar, como muchas otras veces me ha pasado. Y tras haberlo leído, tras haberme empapado de esas hermosas letras, quiero decir que yo amamanto, que quiero hacerlo así, quiero una LACTANCIA SALVAJE como la que describe. No sé si siempre lo consigo, a veces mi parte de animal racional gana a la otra mitad, al animal salvaje, pero otras veces sé que las cosas son de otra manera. A veces me sumerjo en ese tiempo sin tiempo ni formas ni bordes del que habla Laura Gutman, qué bonito, ¿verdad?

Porque todo esto que dice es lo que yo siento que es dar de mamar, así debería ser siempre, si nos permitiéramos ser las que queremos ser en ese momento. Yo siento que amamanto, que me dejo llevar por la mamífera salvaje que hay en mí.

Me quedo con el final, porque hay que volverse un poco loca para maternar, para entrar en contacto con la esencia femenina de las mamíferas que somos.

Y edito para incluir otra estupenda recomendación, otra lectura que me ha parecido apasionante, esclarecedora, emotiva y en definitiva, perfecta para que las que no hayáis pasado por allí lo hagáis. Es el post que ha publicado Eloísa en su blog, Una maternidad diferente, con motivo también de esta semana de promoción de la lactancia. Lo más importante que me ha hecho ver en el post, es que una lactancia frustrada no es un fracaso de la madre, como muchas veces nosotras mismas nos achacamos, o el entorno, o las que lactamos... (es una pena) sino que es un fracaso de la sociedad en su conjunto, porque la lactancia, como explica en su post, depende de muchos factores, culturales, biológicos, instintivos, comunicativos... y todo eso no es cuestión de una misma, sino que se requieren apoyos, se requiere información, se requiere una sociedad preparada para ello... Leed su post, lo merece.

Quería contar una cosa más personal sobre la lactancia, además de lo ya mencionado hasta ahora. En mi casa somos tres hermanos, dos chicas y un chico, y mi madre ha intentado darnos teta a los tres, con más o menos acierto. Yo soy la mayor, la que inició el camino, y me llevé un par de meses de lactancia materna, pero además mezcladita con biberón en las últimas semanas, porque mi madre dice que no cogía mucho peso, porque no me alimentaba su leche, porque desde el pediatra y el entorno le decían que me diera biberón porque se notaba que me quedaba con hambre. Fui de las de 10 minutos en cada pecho y cada 4 horas, no se le ocurra darle antes ¿eh?

Después de esta frustrada experiencia (aunque según lo cuenta mi madre no fue doloroso ni se quedó demasiado apenada), lo intentó dos años después con mi hermana. Ella era más chiquitita y menos comilona que yo. Empezó a perder peso y vomitaba todo lo que tomaba. En el pediatra le dijeron que o le daba biberón o se le iba a quedar en el chasis, así que por supuesto, empezó con la lactancia artificial, alrededor de un mes se llevó de teta.

Mi madre dice no haber tenido dolor en las tomas, pero hace tantos años que no sé si lo recordaría. Ahora, cuando me ve dándole tetita a su nieto con 10 meses sé que está orgullosa. Le gusta que sea así, le gusta que esté informada y siempre me dice que en sus tiempos no existía esa facilidad de buscar información en cualquier parte, y que en el pediatra te daban las pautas muy estrictas. Que si supiera lo que sabe ahora anda que no nos hubiera dado más tiempo...

La tercera experiencia de mi madre fue mejor, mi hermano tomó teta a demanda, bueno, tan a demanda como ella entendía, porque creo que tomaba cada 3 horas, y si un día se adelantaba media hora le daba... Pero vaya, que lo hizo bastante mejor. Él tomó teta hasta los 7 meses, porque la pediatra le dijo que hasta aquí ya le había dado bastante, que no hacía falta que le diera más. ¿Por qué tiene que darle este "consejo"? No lo sé, pero bueno, aquí lo dejó.

Hoy día, ya os digo que mi madre es una buena defensora de la lactancia materna, cosa que se debe en gran parte a la experiencia con su nieto. Y me encanta escuchar como me cuenta que hace unos días se encontró con una vecina y su nieta, que está tomando pecho y le dijo: Está hermosa gracias a la teta, ¿eh? Una señora que estaba también allí le contestó que se crían lo mismo, y ella le soltó todo lo que sabe y más de los beneficios de la teta, muy estudiada ella, jeje. La tengo bien aleccionada ¿eh?

Y nada, seguiremos hablando y leyendo sobre la lactancia materna esta semana, y en España también en octubre. A mí es un tema dentro de la maternidad que me apasiona, por todo lo que os he contado ya, porque es una parte fundamental de la crianza en nuestro caso, porque la disfruto, a pesar de todo, y porque racionalmente sé que es lo mejor que le puedo ofrecer. 

8 comentarios:

  1. Comparto tu opinión respecto a la lactancia materna. Respecto a la experiencia personal de nuestras madres... ayyyy, pero es que ellas vivieron en otra época, donde el biberón era una revolución y donde se pensaba que el pecho no era suficiente... Yo también fui de lactancia mixta y encantada de haberlo sido así porque mi mami seguro que lo hizo con todo el amor del mundo y pensando que era lo mejor para mí. Pero ahora ya es diferente...ahora la información es mucho mayor y es importante hacernos oir, para que esa información llegue a todos los lugares y sobre todo mamás o futuras mamás del mundo, y a la sociedad en general. Bonita entrada.

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  2. Me gusto mucho leer tu historia Carol, y tenemos en comun lo de nuestras mamis, ella tampoco me dio el pecho, (yo soy hija adoptiva), pero hoy en dia si la vieras como defiende la lactancia! Tambien esta bien enseñadita. jaja!!! un abrazo!!

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  3. Gracias por compartir el texto, me encanta esta mujer, yo ahora me estoy leyendo "La maternidad y el encuentro con la propia sombra", ya os contaré.
    Estoy de acuerdo en que, sobre todo al principio, hay que olvidarse de todo, y centrarnos solamente en nuestro bebé, dejándonos llevar por nuestro ser más profundo.

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  4. Hola Carol, a mí lo del pecho se me dio fatal...y sufrí mucho por ello.....una pena....
    sin embargo nosotros somos tres hermanos: mi madre a los tres nos ha dado pecho, pero la palma me la llevé yo con más de un año tomando pecho, ya tomaba lentejas y luego de postre siempre pecho.....
    me encanta el texto de Gutman, ya lo leí cuando estaba embarazada por eso luego cuando se me dio tan mal me sentía tan apenada....porque me encantaba la idea esa lactancia salvaje....

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  5. Yo también amamanto y creo que es lo mas bonito que he hecho nunca, es una maravilla, ahora con 11 meses es un puro disfrutar.... Me ha encantado el texto, muchísimas gracias!!

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  6. Tienes toda la razón Inma, eran otros tiempos, y ella misma lo entiende y no se siente mal por ello. Si hubiera sido madre en estos tiempos, ya te digo que yo hubiera mamado hasta los 6 años, jejeje!!!
    Gracias por estar al otro lado, tengo pendiente el juego, a ver si Raúl me da un ratito hoy para ello, jeje, qué divertido!!
    Besos AMOROSOS

    Bren, qué bien que nuestras mamis sean ahora nuestras máximas defensoras y se hayan posicionado a favor de la lactancia a pesar de sus experiencias, ¿verdad?
    Cariños, gracias por estar ahí.

    Carol, yo tengo pendientes muchas lecturas, entre ellas algunas de Laura Gutman, a ver si me da el tiempo para ello.
    Gracias por acompañarme!! Besos y abrazos!!

    Mamá de un bebote, a veces las cosas no se dan como deberían, pero sinceramente creo que no es culpa de las madres que lo intentan, sino de todo lo que hay alrededor de la lactancia, que la entorpece. Nosotras deberíamos estar solo para dejarnos llevar, para conseguir esa lactancia salvaje que debería ser más sencilla. Pero hay tantos factores... No he leído tu historia de lactancia, ¿has publicado algo en el blog? Me gustaría leerla!!
    Y no estés apenada, seguro que esa lactancia frustrada ha sido canjeada por una maternidad feliz.
    Besos corazón, y me encanta tu blog, me encantaaaaa!!

    María, me alegra que la lactancia sea gozo, estamos en momentos parecidos, Raúl tiene 10 meses y medio ahora. Muchas gracias por estar ahí. Besos!!

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  7. Hola amor, lo pasé tan mal tan mal, que comento esto mismo de soslayo muy al principio, no me apetece regodearme en algo que ya no tiene solución.... me ocurrió una cosa que solo encontré en el libro de carlos gonzález, se llama: Síndrome de Raynaud, ni mi ginecólogo, ni el médico de cabecera ni la matrona habían oído hablar de ello...con lo cual al explicarlo parecía una loca, yo que soy una tía muy alegre me viene muy abajo esa etapa de mi vida..por eso tampoco me gusta mucho hablar de ello...

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  8. Nada mama de un bebote, que entiendo que hay situaciones en las que no nos apetece explayarnos demasiado, así que lo único que me da por decirte es que guardes en tu recuerdo una bonita imagen de la lactancia, que seguro que hubo algún momento bello, en el que los dos disfrutásteis de él, de vosotros mismos, en el que lo bello de la lactancia se pueda quedar inmortalizado para siempre.

    Besos llenos de amor desde el otro lado!!

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