Pues solo quería explicar cómo lo que para unos es GRANDE para otros es pequeño, es normal en definitiva, y no es motivo de celebración.
Mi niño el día 7 de marzo se dio la vuelta por vez primera, su mami estaba delante, y lo celebramos con alegría. Hasta aquí normal. Lo que me sorprende es la reacción de la gente cuando se lo cuento.
Yo lo explico como un gran logro de mi pequeño, porque le ha costado días y semanas de prácticas, lo que en su corta vida supone mucho tiempo y mucho esfuerzo, y yo celebré el logro como tal, a lo que él me contestó con sus radiantes sonrisas que me iluminan el alma. Pues lo que le debe llegar a la gente a la que se lo he contado es que es algo normal, que hacen todos los niños, y como es la evolución natural, pues les parece raro que para mí sea tan importante. Y no es que sea importante para mí, sino que lo es para mi bebé, que ahora es capaz de ver el mundo desde otra perspectiva siempre que quiera, que ha ganado en autonomía y en destreza y fuerza, preparándose para el resto de tareas que tendrá que llevar a cabo en su vida.
No sé si me explico, pero no entiendo que la gente lo tome como: "¿Ah, sí? Bueno, y ya pronto gateará". Pues bien, cuando gatee haremos otra fiesta, porque la ocasión lo merece y estoy convencida que a medida que vamos felicitando a nuestros hijos por sus pequeños logros ganan en autoestima y en confianza, a pesar de que lo que han hecho sea lo que se espera de ellos por la evolución natural del ser humano.
Considero muy importante cada pequeño avance que hace, cada destreza que va adquiriendo, tanto física como afectiva, emocional, psíquica... es la base sobre la que se está formando su persona, aunque sea pasito a pasito, cada cosa a su tiempo. Ya le felicitaremos cuando vaya a la universidad (si decide ir) o cuando encuentre un trabajo o cuando decida formar una familia; cosas que seguramente esa gente que no ha dado importancia a que mi niño se da la vuelta sí pensará que son importantes y dignas de orgullo, y lo serán, pero aunque ahora ellos crean que un bebé no tiene conciencia, sí la tiene, y se merece nuestro orgullo, nuestra felicitación y nuestro cariño.
Porque mi niño día a día crece y va adquiriendo nuevos matices en su vida, que son los que en el futuro conformarán su personalidad, estoy segura y orgullosa se sus grandes cambios.

No hay comentarios:
Publicar un comentario