Hoy escribo sobre algo a lo que últimamente estoy dando vueltas, porque además hace pocos días leía la entrada de mi amiga Marta, que volvió a ponerme a cavilar.
Algunas veces antes he dicho esta frase, pero vuelvo a repetirla porque es así como lo siento ahora, "el hospital no es el lugar para parir". Podría añadir una coletilla a la frase, por ejemplo, "al menos para mí", pero no es exactamente lo que quiero decir. Siento que las mujeres hemos perdido el poder, cada día lo veo a mi alrededor, veo lo difícil que se me hace explicar lo que me gustaría, veo mujeres embarazadas que no viven la magia de ese momento, que son felices pero sin ser realmente conscientes, que hablan del futuro parto como algo negativo y doloroso. Me veo a kilómetros de distancia de dichas mujeres ahora, aunque he de confesar que hubo un momento en que yo creía lo mismo, antes de mi transformación.
Las mujeres, las familias, la sociedad, nos hemos acomodado a lo que nos ofrecen en el medio sanitario, nos parece lo "normal" y les dejamos hacer. No sentimos, no experimentamos, no vivimos, no conectamos. Y cuando intentas salir de ese bucle, un poco solamente, eres la "rara" y la "hippie" que incomoda a los profesionales e incluso a tu familia y amigos, que te ves una y otra vez dando explicaciones sobre lo que quieres, sin recibirlas para lo que ellos quieren hacer, ¿no es una pena?
Afortunadamente me muevo en otro ambiente que me hace paladear la esperanza de que las cosas de alguna manera, poco a poco, están cambiando. Desde el blog, leyéndoos, siento que somos muchas las que peleamos porque la Mujer se empodere y sea capaz de decidir, de vivir intensamente esta experiencia de su vida, la maternidad. Tengo amigos, mi comunidad, que sienten lo que yo siento, que están cerca de mi corazón y de mis planes, de mis emociones, de mis pensamientos. Por ello estoy tranquila dándome cuenta que no todos nos dejamos guiar sin más por la vida, que en algunas ocasiones nos reunimos para pedir que las cosas cambien, y eso, ciertamente, me da esperanza.
Pero por otro lado, como contaba antes, hay tantas y tantas mujeres que ni siquiera se informan, que se dejan hacer, que son pacientes en el sistema sanitario (con lo que este término significa), que siguen inmersas en el sistema paternalista en el que ellas no saben nada y se dejan llevar sin plantearse nada más... Mi parto, el nacimiento de mi hij@, es un momento transcendental en mi vida, en nuestras vidas, y QUIERO que los que estén a nuestro lado lo entiendan de esta manera también, que nos respeten y apoyen. Y de momento, en el hospital no es esa la dinámica.
Yo tengo una disyuntiva, sinceramente me sentiría más segura en mi hogar, aunque no sea la casa preciosa en el campo con la que sueño, pero somos dos en esta decisión, y mi chico no se siente seguro en casa, así que volveremos a acudir al hospital, de una u otra manera, aunque esta vez mucho más preparada. Os cuento en un momentito lo que a mí me gustaría, solo para ponerlo sobre la mesa (sé que me lees de vez en cuando, así que así te asomas un ratito a mi Alma :) ).
A mí me gustaría parir tranquila, sin prisas, disfrutando cada contracción y cada ratito de descanso posterior.
Me gustaría sonreír al visualizar el trabajo que nuestro bebé está haciendo con cada una de ellas, viendo el trayecto tan importante que tiene que cubrir con mi ayuda.
Me gustaría sentirme segura, viendo los rostros de las personas que deseo que estén a mi lado, ninguno más.
Me gustaría poder moverme con libertad, tal y como me dicte el cuerpo.
Me gustaría poder oír la música que desee, si lo deseo, y si es el caso, me gustaría estar en silencio, para poder escuchar a la vez al bebé que nace y a la criatura instintiva que sale de mi interior.
Me gustaría que Raúl pudiera estar a nuestro lado si es lo que quiere, sin miedos, sin prohibiciones absurdas.
Me gustaría estar siempre en la misma estancia, o al menos en las que yo decida.
Me gustaría no tener que hablar con nadie, porque la conversación más importante será sin palabras.
Me gustaría parir donde y como quiera, sin miedos a instrumentos quirúrgicos.
Me gustaría que las luces estuvieran ténues si lo deseara en aquel momento.
Me gustaría que nadie me dijera ni como ni cuanto ni cuando tengo que pujar, porque eso debo sentirlo yo y nadie más que yo.
Me gustaría permitirme gritar.
Me gustaría permitirme llorar.
Me gustaría permitirme reír.
Me gustaría ser la primera en tocar a ese bebé precioso, que la primera piel que tocara su piel fuera la mía, que nos dejaran ser felices juntos, como tiene que ser.
Me gustaría que no lo separaran de mí para nada en esos primeros momentos(horas), NO HACE FALTA.
Me gustaría poder transformar esta familia en algo nuevo sin prisas, en soledad, los cuatro.
Me gustaría descansar y reposar mi parto tras ello.
Me gustaría que pudiéramos disfrutarlo a nuestra manera, simplemente eso.
Y de momento, por mucho plan de parto que hagamos, la cosa en el hospital no va a poder ser así, por las instalaciones, por los protocolos, por los profesionales, por las prisas, por los miedos, por el dolor... Todo lo que necesito en casa saldría por sí solo, en el hospital tendremos que pelearlo más, para que poco a poco todas las mujeres se den cuenta del poder que tienen, y puedan escoger. Esperemos que esta lucha sea fácil, porque yo pienso entrar en el planeta parto y no quiero salir.
Me gustaría sonreír al visualizar el trabajo que nuestro bebé está haciendo con cada una de ellas, viendo el trayecto tan importante que tiene que cubrir con mi ayuda.
Me gustaría sentirme segura, viendo los rostros de las personas que deseo que estén a mi lado, ninguno más.
Me gustaría poder moverme con libertad, tal y como me dicte el cuerpo.
Me gustaría poder oír la música que desee, si lo deseo, y si es el caso, me gustaría estar en silencio, para poder escuchar a la vez al bebé que nace y a la criatura instintiva que sale de mi interior.
Me gustaría que Raúl pudiera estar a nuestro lado si es lo que quiere, sin miedos, sin prohibiciones absurdas.
Me gustaría estar siempre en la misma estancia, o al menos en las que yo decida.
Me gustaría no tener que hablar con nadie, porque la conversación más importante será sin palabras.
Me gustaría parir donde y como quiera, sin miedos a instrumentos quirúrgicos.
Me gustaría que las luces estuvieran ténues si lo deseara en aquel momento.
Me gustaría que nadie me dijera ni como ni cuanto ni cuando tengo que pujar, porque eso debo sentirlo yo y nadie más que yo.
Me gustaría permitirme gritar.
Me gustaría permitirme llorar.
Me gustaría permitirme reír.
Me gustaría ser la primera en tocar a ese bebé precioso, que la primera piel que tocara su piel fuera la mía, que nos dejaran ser felices juntos, como tiene que ser.
Me gustaría que no lo separaran de mí para nada en esos primeros momentos(horas), NO HACE FALTA.
Me gustaría poder transformar esta familia en algo nuevo sin prisas, en soledad, los cuatro.
Me gustaría descansar y reposar mi parto tras ello.
Me gustaría que pudiéramos disfrutarlo a nuestra manera, simplemente eso.
Y de momento, por mucho plan de parto que hagamos, la cosa en el hospital no va a poder ser así, por las instalaciones, por los protocolos, por los profesionales, por las prisas, por los miedos, por el dolor... Todo lo que necesito en casa saldría por sí solo, en el hospital tendremos que pelearlo más, para que poco a poco todas las mujeres se den cuenta del poder que tienen, y puedan escoger. Esperemos que esta lucha sea fácil, porque yo pienso entrar en el planeta parto y no quiero salir.
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Totalmente de acuerdo, estoy esperando a mi primer bebé y siempre pienso en cómo me gustaría que fuese el parto, siempre lo imagino en casa, a mi ritmo, pero no sé si esto va a ser posible o no... ¡Tendremos que luchar por ello!. Besotes :)
ResponderEliminarConcuerdo con vos en cada palabra, en cada deseo. Espero las cosas se den de la manera en que tu bebe y vos necesitan que sea!
ResponderEliminarAprovecho para felicitarte por este nuevo bebito, no tuve oportunidad de hacerlo antes, felicitaciones!!! =)
Que te voy a decir yo Carol.... . El parto en casa, tal y cómo lo describes, es lo que yo viví con mi segundo hijo y no tiene precio. Es un momento mágico, místico y maravilloso que jamás olvidaré. Pero, si algo he aprendido de las mujeres a las que he acompañado como doula, es que muchas veces no imprta el lugar, si no las personas. Tú tienes muy claro lo que quieres y estoy segura de que en hospital o en tu casa, vas a tener tu parto soñado. Un besito preciosa
ResponderEliminarPD: Quizás pudiese ayudarte una doula con la que trabajar estos meses y que en el momento del parto fuese la que "pelease" por lo que quereis en el hospital, de modo que vosotros podais estar a lo que estais ( y no lo digo por hacerme publi que a mi me quedas muy lejos, jejee, aunque si estuviese cerca estaria encantada de acompañarte ). Muchos besos
Hola Carol. Entiendo muy bien lo que dices. Yo también veo el parto de un modo muy distinto a cómo lo veía, antes de parir y de todo el mar de sensaciones, dudas, transformaciones que vinieron después. Yo también soy consciente de que es complicado tener el tipo de parto que me gustaría en un hospital, pero confieso que tampoco me atrevo a un parto en casa, pero cuando llegue el momento si que lucharé por intentar que sea lo más respetado posible. aunque sea en un hospital.
ResponderEliminarEspero que ya sea en tu casa, o en un hospital, tengas el parto que deseas. Un beso
Qué bonita esta maternidad vivida en cada instante, transpiras felicidad y conexión en cada palabra! Comparto cada uno de tus deseos, es el parto futuro que imagino y conociendo como tenemos las cosas por aquí, en la que ni siquiera hay salas preparadas para la dilatación con un poco de intimidad, calor o medios... Sí, aun queda un largo camino... pero al menos el interior ya lo llevas más que ganado. Un abrazo gigante y gracias por tanta sensibilidad. Eres hermosa!
ResponderEliminarHola Carol, hace poquito q te sigo pero estoy poniéndome al día... Comparto todos tus "me gustaría" y la pena es que yo tampoco me termino de lanzar al parto en casa y mi pareja menos. Digo pena porque el momento del parto no creo q sea para estar pendiente de qué hacen y estar peleando.
ResponderEliminarPienso informarme en diferentes sitios y hacer todas las preguntas necesarias y al final decidiré ir donde más tranquila me sienta. Si finalmente doy a luz en un hospital intentaré aguantar, bueno, mejor dicho, disfrutar en casa de la intimidad y el ritmo que mi bebé y mi cuerpo me marquen hasta que ya sea el momento de ir. Había pensado incluso en tener una doula con nosotros que me fuese guiando y me avise del momento adecuado. Supongo que a veces podemos dudar de si es el momento o estamos esperando mucho...no sé. Yo estoy empezando a sumergirme en este mundo.
Gracias por compartir, estoy aprendiendo mucho de ti.
Besos
Linda.. espero que puedas tener el parto que deseas, todas deberíamos poder tenerlo...ya sabes que es un tema que no toco, pero lo que tu estas planteando como tus "me gustaría" son preciosos y valiosos, y de corazón espero que puedas tenerlo tal y como te lo has imaginado en este post. Besitos.
ResponderEliminarPide y se te dará...GranDiosa!
ResponderEliminarTal cual..:)
Os Amo