Hoy es un día duro, hoy no me tengo en pie, hoy solo sé ver las cosas oscuras y no soy capaz de subir a flote. Siento que me falta el aire, que me hundo sin remedio más y más en este negro océano... Intento hacer algo para reflotar, para buscar esa yo que no se deja vapulear por este tipo de días, por el cansancio, por el agotamiento... pero la única yo a la que encuentro es la que quiere llorar y llorar hasta quedar seca y vacía.
Siento agitación en mi interior, porque quiero y no puedo, pero no soy capaz de parar un momento a recolocarme en mi lugar de madre amante y paciente, que supera estos momentos con una sonrisa y se da cuenta de que las cosas son relativas. Hoy no puedo ser esa mujer. Hoy no quiero serlo.
Hoy solo quiero sentarme a mirarme a mí misma en mi pena, con mis lágrimas brotando y sin un pequeño terremoto que me pide teta otra vez. Necesito una pausa, necesito un poco de tiempo para simplemente sentir esta amargura y fatiga que me embarga...
Y seguramente por ser hoy este día, mi hijo está a mi alrededor, buscándome, pidiéndome, queriéndome más que nunca, poseyéndome... Porque soy SU madre, porque soy SUYA, y eso es hoy más evidente que nunca. Me necesita hasta el punto de no dejarme respirar, y hoy me ahogo entre sus brazos.
Pero de repente, siento un pequeño cambio en mi interior, y pienso mientras escribo esta entrada que...
...probablemente él sienta que debe estar a mi lado, porque siente de alguna manera instintiva que necesito ser amada, y cuando pienso en ello es cuando me doy cuenta de cuán empático es por intuición, y ahí me desarma. Porque yo necesito separarme de él, porque estoy cansada, porque a veces las madres también se saturan y necesitan una pequeña corriente de aire que las haga volar por un momento y las deje suavemente con los pies en la tierra de nuevo, pero sí, necesito por encima de todo que me quieran, que me mimen, que me susurren al oído que lo estoy haciendo bien, aunque tenga hoy este negro día. Y mi niño es Luz, y él quiere mimarme hasta que descubra que hoy ya no es un día oscuro porque él lo ilumina todo para mí...
Siento que me enseña otra lección, siento que mi maestro me ayuda a superarlo todo, con Amor, con Luz.



Preciosa! Permitite sentirte asi! A mi me pasa bastante seguido ultimamente! No es facil el camino que elegimos, de entrega TOTAL...y hay momentos donde la paciencia se agota porque somos humanas... Y reclamamos nuestro espacio (aunque sea un chiquitito no?)
ResponderEliminarDejate mimar por Raul...Y mañana va a ser otro dia! Ya vas a ver! Un fuerte fuerte abrazo "Comprensivo"♥
Qué bonito y qué bien lo has descrito.
ResponderEliminarYo también me he sentido así, es normal sentirnos a veces superadas y necesitar estar separadas de nuestro hijos un rato, estar sólo con nosotras mismas.
Qué bien que te dieses cuenta de que ese no dejarte estar, ese estar pegadito a tí, como me pasa a mí (sobre todo en esas situaciones) es porque siente que lo necesitas.
Si es que son unos soles.
Ánimo y un besazo
Carol, todas necesitamos nuestro hueco y espacio aunque sólo sea por unos minutos... Llora si es necesario todo lo que te haga falta y déjate querer mucho por tu hijo.
ResponderEliminarMe encanta leerte, qué bien lo haces! Un beso.
Corazon, todas nos sentimos así en algunos momentos, necesitamos respirar un poco y coger impulso, no te sientas mal por llorar y ya verás como con el amor de tu hijo la cosa va mejorando. Muchos besos preciosa, buenas noches
ResponderEliminarEs exactamente así como los has descrito, esos días negros que parece que queremos gritar, explotar, salir corriendo, etc...
ResponderEliminarNo sientas culpa por estos sentimientos... Yo creo que es normal, al dedicarse en cuerpo, mente y alma a una persona durante tanto tiempo, y mas aún si es demandante como un bebé, es lógico que nos saturemos. NO ES DE MALA MADRE ESTAR AGOTADA, NO ES DE MALA MADRE QUERER ESTAR SOLA UN RATO, NO ES DE MALA MADRE NECESITAR ESE AIRE DEL QUE HABLAS.
Y te digo al oído... lo estas haciendo muy bien...
Besotes
Andre
Jo Carol, ya te lo he dicho.. me has dejado con los pelos de punta! Creo que todas las madres nos sentimos asi en algun momento.. y es que aun que nos demos de todo corazón con ese amor maternal profundo son inevitables y, además muy sanos, esos momentos en los que necesitamos estar con nosotras mismas, mirarnos y mimarnos. Pero lo que no todas ls madres consiguen es ver el otro polo de la historia como lo has hecho tu. Y eso es lo mas maravilloso de lo que nos cuentas. A mi por lo menos me has quitado un velo que no me dejaba ver más que una parte. Gracias cariñín! Ahora estoy más completa.
ResponderEliminarUn beso enorme!
Ánimo Carol! ya verás que todo pasa y que es totalmente normal que te sientas así. Nosotras también necesitamos ser contenidas y tu tienes a tu pequeño tan amoroso que está ahí para apoyarte :)
ResponderEliminarEres una gran mamá y ya estás viendo frutos en tu hijo por lo bien que lo estás haciendo, es que implica esfuerzo guiar al hombre del mañana!
Un abrazo fuerte, fuerte!
Ay preciosa, como te entiendo. Yo estoy en estos dias pasanod por algo parecido con Gael. El pobre me reclama hasta la saciedad y yo no puedo ni permitirme ir al baño tranquila. Es agobiante, pero pasará y lo recordaremos con nostalgia, ya lo verás.
ResponderEliminarUn beso y ánimo
Todas colapsamos a veces... más seguido de lo que nos gustaría... y es que ser mamá como queremos es algo retador, que merece de todo nuestros esfuerzo, todos los días y que, tristemente, no se nos da naturalmente. Te mando un abrazo gigante con la certeza de que pronto te vas a sentir mejor y todo, con el tiempo, volverá a la normalidad. Siempre hay luz al final del túnel...además ya descubriste quien es tu verdadera luz, no? Abrazos!!
ResponderEliminarCarol, amor, tus palabras desprenden un cansancio infinito... Preciosa, yo creo que haces muy bien en oírte, en descubrir tus sensaciones, así sin máscaras y sincerarte contigo misma. Creo que todas hemos vivido situaciones parecidas y no debemos culparnos por ello. Qué hermoso como tu pequeño te devolvió la calma justo del modo que tú no esperabas.. Gracias por compartir. Sé que en momentos así a una le apetecería acurrucarse en silencio pero, por si acaso, aquí te dejo mi amor ♥
ResponderEliminarGracias Carol, a ti y a todas las mamás valientes capaces de compartir sus luces y sus sombras. Es tan fácil entenderte... en muchas ocasiones tengo a mi bebé en brazos porque no quiere otra cosa y a mi hijo de cinco años y mi hija de tres tirados en el suelo agarrando cada uno uno de mis pies. Y así vou andando por la casa, tirando de ellos y con el brazo dolorido. Ellos lo hacen jugando pero para mi es tan gráfico verme así que los ojos se me llenan de lágrimas pensando donde estará el fin, el descanso, los brazos que también me cobijen a mi... ufff... me has servido de desahogo, ya ves.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo.
Dara
Tienes premio en mi blog, Carol.
ResponderEliminarBesos.
Ufffff vaya si te entiendo, desde la primera letra hasta el punto final. Espero que tengas claro que no tienes por qué sentirte mal, más bien al contrario; a pesar de tu evidente agotamiento no te rindes a lo facil, sigues con tu mismo nivel de entrega y empatía con tu niño. Me encanta cómo describes el que pase de ser tu tormento a ser tu cura.
ResponderEliminarPreciosa entrada, ¡gracias por compartirlo!
Un besote enorme!!
Mucho ánimo Carol!
ResponderEliminarTodas nos sentimos así alguna vez y por eso te entendemos perfectamente y nos hemos emocionado con tus palabras. Tómate tiempo, te vendrá bien.
Un beso enorme!
Te entiendo, Carol!
ResponderEliminarA ratos es agotador. Y ellos lo saben, lo notan y nos arropan con su amor lo mejor que saben.
Abrazos de viento suave y cálido que te envuelvan en la tormenta!
Contesto un poco tarde, así que permitidme que sea una respuesta en general para todas, ahí va:
ResponderEliminar¡¡¡OS QUIEROOOOO!!!
¡¡Abrazos con Amor para todas!!